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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Enfoque de género: un aspecto clave para alcanzar el hambre cero

Claudia Brito, Oficial de Género de FAO, aborda los desafíos de la región en materia de desigualdad, y presenta el curso virtual Género y seguridad alimentaria y nutricional.

Claudia Brito, Oficial de Género de la FAO para América Latina y el Caribe. Foto: ©FAO/Max Valencia

A nivel mundial, las mujeres rurales son responsables de más de la mitad de la producción de alimentos, y desempeñan un papel fundamental en la seguridad alimentaria y nutricional de la población. No obstante, viven en situación de desigualdad social y política, y con menos acceso a bienes y a remuneración que los hombres.

La FAO, con el objetivo de promover la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas, proyectos y programas de seguridad alimentaria y nutricional, ofrece el curso virtual Género y Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, orientado a profesionales, técnicas/os y agentes de gobierno, ofrece el marco conceptual de la lucha contra el hambre con enfoque de género y analiza la situación de las mujeres rurales en la región.

En esta entrevista, Claudia Brito, Oficial de Género de la Oficina Regional de FAO para América Latina y el Caribe, aborda los principales desafíos en la materia, y analiza la importancia de la capacitación de quienes diseñan e implementan políticas públicas.

¿Cuáles son los desafíos de la región en relación a la desigualdad de género?

Naciones Unidas ha señalado 2030 como un año decisivo, ya que para entonces los efectos del cambio climático pueden tornarse catastróficos e irreversibles si no mejoramos nuestros sistemas de producción y consumo, y si no enfrentamos todas las desigualdades y desafíos de nuestro modelo de desarrollo actual.

Nos quedan menos de 12 años para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y debemos preguntarnos si de verdad estamos incluyendo a todas las personas en esta apuesta de la humanidad por el futuro.

Mucho se habla sobre la responsabilidad compartida entre los países ricos, pobres, grandes y pequeños, entre el mundo rural y el urbano, entre mujeres y hombres. Pero las desigualdades aún forman parte de la vida de más de 600 millones de personas latinoamericanas y caribeñas. Las mujeres y las poblaciones indígenas son las más afectadas por las desigualdades.

En dos publicaciones recientes (Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018 y Panorama de la Pobreza Rural en América Latina y el Caribe 2018), la FAO aporta algunas cifras que nos ayudan a reflexionar:

  • El hambre afecta a 39,3 millones de personas, el 6,1% de la población de la región. Entre 2015 y 2016, el número de personas subalimentadas creció en 200 mil personas. Entre 2016 y 2017, el incremento fue de 400 mil. Esto muestra que la velocidad del deterioro está aumentando.
  • En América Latina el 8,4% de las mujeres vive en inseguridad alimentaria severa, en comparación con el 6,9% de los hombres, mientras que las poblaciones indígenas sufren por lo general mayor inseguridad alimentaria que las no indígenas.
  • En la región son 19 millones las mujeres que sufren inseguridad alimentaria severa, en comparación con 15 millones de hombres. En todos los países de la región la tasa de obesidad de las mujeres adultas es mayor a la de los hombres. En 19 países la tasa de obesidad femenina es al menos 10 puntos porcentuales superior a la de los hombres.
  • En los últimos años la región ha registrado un aumento de la pobreza y la pobreza extrema rural. Pero la pobreza rural afecta más a las mujeres que a los hombres, como lo muestran todas las mediciones al respecto.
  • Los hogares de menores recursos también concentran una proporción más elevada de mujeres en edades de mayor demanda productiva y reproductiva (entre 25 y 59 años), específicamente los más pobres.

¿Por qué es importante el enfoque de género en las políticas públicas y en los programas y planes de desarrollo rural de los países?

La igualdad, equidad y empoderamiento de las mujeres son condiciones necesarias para alcanzar el pleno disfrute del derecho a la alimentación. Los retos actuales de América Latina y el Caribe en materia de igualdad de género son múltiples y complejos y demandan un compromiso sostenido y transversal de los Estados con los derechos humanos de las mujeres, en especial las mujeres rurales, jóvenes y pertenecientes a pueblos indígenas y sus autonomías.

Con el Proyecto Regional “Apoyo en la validación e implementación de la estrategia de género del Plan SAN-CELAC 2025”, la FAO se ha propuesto trabajar en conjunto con los países en el fortalecimiento del marco político y jurídico, nacional y regional en seguridad alimentaria y nutricional con enfoque de género. Después de una primera etapa de diseño de la Estrategia de Género del Plan SAN CELAC a nivel regional, se inició su implementación en cuatro países piloto: El Salvador, Haití, Paraguay y República Dominicana. Esto ha permitido dar visibilidad a la situación de las mujeres con respecto a la seguridad alimentaria y nutricional, e introducir el enfoque de género en las políticas públicas de seguridad alimentaria y nutricional y los planes de nacionales de igualdad y equidad de género mediante el diálogo político de alto nivel, la generación de evidencias y la articulación de múltiples sectores (secretarias, ministerios y organizaciones de la sociedad civil).

¿Por qué es necesario capacitarse en enfoque de género?

Es fundamental que quienes toman decisiones y participan en el diseño y la implementación de políticas públicas cuenten con conocimiento y herramientas para incorporar el enfoque de género de manera trasversal. La equidad de género significa reconocer a las mujeres como sujetos de la lucha contra el hambre, que hombres y mujeres participen por igual en todas las instancias en que se adoptan las decisiones, y que las organizaciones de mujeres hagan oír su voz en cada una de estas instancias.

En la lucha contra el hambre y la malnutrición, alcanzar la igualdad de género significa que tanto hombres como mujeres, jóvenes e indígenas tengan acceso equitativo a los recursos productivos (a la tierra y otros recursos naturales, al crédito y la asistencia técnica, entre otros) y a los frutos de esos recursos, ya sean ganancias o remuneraciones, que tengan acceso a empleo digno y a protección social.

Hacer efectiva la incorporación de la igualdad de género en la lucha por la seguridad alimentaria es tarea de todos y todas, y es por eso que hemos desarrollado en este curso.

El curso Género y Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, implementado por el Núcleo de Capacitación en Políticas Públicas de la FAO, tiene 7 semanas de duración, y comienza en marzo de 2019. Las inscripciones se encuentran abiertas hasta el 27 de febrero. Clic aquí para más información

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