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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Actuar antes: la clave para reducir el impacto de desastres por fenómenos naturales

La FAO destaca el monitoreo y la acción temprana como eficaces medidas de prevención a propósito del Día Internacional de Reducción de Riesgo de Desastres, el 13 de octubre.

La FAO resalta la importancia de estas medidas de prevención con el fin de evitar costosos desastres.

El monitoreo del riesgo y la acción temprana son las claves para reducir los enormes daños y las millonarias pérdidas que cada año provocan los desastres por fenómenos naturales a nivel mundial.

Según cifras de la FAO, los episodios de huracanes, sequías, inundaciones, erupciones volcánicas y terremotos, entre otras amenazas naturales, generaron al menos 22 mil millones de dólares en daños y pérdidas en ganadería y cultivos, durante el período 2005-2015 en América Latina y el Caribe.

La FAO resalta la importancia de estas medidas de prevención con el fin de evitar costosos desastres.

“Esto es particularmente importante en ámbito agropecuario por dos motivos: es el proveedor de los alimentos que consume la población mundial y también el medio de vida de 15 millones de campesinos y de 2 millones de pescadores de la región” destacó Anna Ricoy, Oficial de Gestión de Riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe de la FAO.

Por lo mismo, es crucial concienciar a los gobiernos para que adopten sistemas de información y monitoreo del riesgo y protocolos de alerta y acción temprana, tanto a nivel nacional como local, que consideren la participación de las personas.

América Latina y el Caribe tiene hoy las capacidades para generar y usar información sobre riesgo agroclimático, conjugando por un lado la alerta temprana con la acción temprana y por otro la labor coordinada entre expertos del sector público, de la academia y los productores de pequeña y gran escala.

Entre otros mecanismos, FAO propone la implementación de servicios que han demostrado ser muy exitosos para recorrer la “última milla hasta el productor”, aportándole información climática adaptada para su uso y permitiéndole realizar una toma de decisión oportuna para la mitigación del riesgo.

Conocidos como “Servicios Participativos de Información Climática para la Agricultura (SEPICA)”, éstos tienen la capacidad de conjugar pronósticos agroclimáticos con el conocimiento local en territorios específicos y canalizar hacia los productores recomendaciones agroproductivas para la resiliencia y la adaptación al cambio climático.

Un ejemplo exitoso de lo anterior se da en Colombia, donde a través de la creación de mesas técnicas, campesinos de siete departamentos expuestos a amenazas de desastres tienen hoy información oportuna para poder anticiparse a evento adversos y reducir sus pérdidas.

Esos espacios articulados permiten hoy monitorear y generar recomendaciones para 36 sistemas de cultivo en el país.

En base a esa experiencia, la FAO facilitó un intercambio de Cooperación Sur-Sur entre Colombia, como referente, y Paraguay, Perú, Ecuador y Bolivia como receptores, que resultó altamente beneficioso y que ya da sus frutos, con la implementación de pilotos en Paraguay y Perú, y otros en proceso de preparación en Ecuador.

“Estas mesas técnicas participativas multiactor, constituyen el eje a través del cual la información emanada de los Servicios Nacionales Agrometeorológicos, específicamente para un periodo y territorio dado, se conecta con el nivel territorial y sus actores”, destacó  Ricoy. Es importante recordar que, según datos de la FAO, se calcula que a nivel global por cada USD 1 invertido en acción temprana se generan entre USD 2.5 y USD 7.1 en términos de beneficios a nivel familiar y de daños y pérdidas evitados.

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