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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

FAO y OIT alertan sobre la precariedad laboral de las temporeras agrícolas en ALC

Agencias señalan que mujeres enfrentan inestabilidad laboral, informalidad, bajos salarios y escasa protección social.

Las mujeres que trabajan en la agricultura se emplean mayoritariamente como temporeras.

Santiago de Chile, 18 de junio de 2014 – Según la FAO y la OIT, las mujeres representan el 35% de la población rural económicamente activa de América Latina y el Caribe, aunque muchas de ellas trabajan en empleos inestables, informales, con bajos salarios y escasa o nula protección social.

La tercera Nota sobre Trabajo Rural de la FAO y la OIT señala que las mujeres que trabajan en la agricultura se emplean mayoritariamente como temporeras. Aunque sus condiciones laborales varían de país a país y por tipo de producto, tienen en común la elevada precariedad, lo que explica en parte la pobreza en que muchas de ellas viven.

“Para cambiar esta situación es fundamental asegurar el respeto por el salario mínimo, regular la subcontratación para evitar la informalidad y precarización laboral y regularizar los permisos de trabajo de las mujeres migrantes, para garantizarles acceso a alojamiento y servicios sanitarios dignos”, señaló Alejandro Flores, Oficial de la FAO.

 “Los países deben modernizar y mejorar las instituciones que fiscalizan las condiciones laborales, incorporando seguros de desempleo y el cuidado infantil en la legislación laboral, velando por el cumplimiento de las normas existentes”, señaló Gerhard Reinecke, Especialista Principal en Políticas de Empleo de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina.

 Largas jornadas de trabajo, poca seguridad social

La intensi­ficación de la jornada de trabajo, más allá de límites razonables, es una señal evidente de la precarización del empleo, señalaron la FAO y la OIT. La Nota de Trabajo Rural señala que las temporeras también tienen un acceso limitado a los bene­ficios de la seguridad social, tanto por la naturaleza temporal de sus empleos como por el hecho de que muchas de ellas trabajan sin contrato de trabajo.

Los intermediarios o subcontratistas son otro aspecto que puede contribuir a la precariedad del trabajo, ante lo cual la legislación en Brasil exige que la contratación sea realizada por el empleador que explote directamente una actividad agroeconómica, mientras que en Chile la subcontratación está regulada por ley.

En general, se observa la poca disponibilidad de servicios de guardería infantil y casa-cuna, los que  podrían mejorar considerablemente la calidad de vida de las trabajadoras temporeras y sus familias.