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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Entre la abundancia y la carencia

Mientras que el nivel de merma de comida que va a parar a los basureros en restaurantes, negocios comerciales y tiendas de autoservicio se mantiene, la cantidad de personas que requieren apoyos para conseguir alimentos que le permitan vivir el día a día va en aumento.

De acuerdo a información otorgada por Martha Garay Cadena, directora del Banco de Alimentos de Saltillo, institución que actualmente apoya a más de 40 mil personas, el nivel de necesidad de la población crece y son más constantes las escenas en las que personas que hace poco tiempo pertenecieron a una clase media y media alta, acuden ahora a este tipo de instancias a adquirir a precios bajos la canasta básica de alimentación.

"Es increíble ver cómo esta gente acude con nosotros apenada y deprimida, perdieron el poder adquisitivo que tenían, buscan con nosotros el alimento y la verdad es que nunca es suficiente lo que nosotros podemos entregar".

Ante este panorama el desperdicio de alimentos procesados o también llamada "comida caliente" generado en restaurantes, cadenas de autoservicio y negocios locales se mantiene.

Y es que tan sólo en un restaurante perteneciente a una cadena internacional especializada en alimentos a la parrilla ofrecidos en porciones generosas a los comensales y dirigido a una clase social media alta y alta, el desperdicio de comida es significativo. De acuerdo a información otorgada por personal de esta franquicia, son entre 25 y 30 kilos de comida que van a dar a la basura cada día y es la carne roja, el alimento que más desperdicio representa tan sólo en la tienda de Saltillo.

De esta cantidad, alrededor de 15 kilogramos es aún aprovechable, es decir, se trata de alimento consumible pero no comercializable, esto por la aplicación de políticas de calidad que maneja esta negociación las cuales imposibilitan la entrega de estos alimentos a personas con necesidad alimentaria.

Una de estas políticas es la "satisfacción total del cliente" consistente en suplir un platillo por otro cuando al comensal no le satisface su elección de comida, "el cliente de aquí es muy selectivo, quisieran sentirse especiales y cambian de parecer constantemente, no se tientan el corazón por el desperdicio de comida que hacen", indicó el gerente del lugar.

Cuestionado acerca de la posibilidad de que este tipo de alimentos sean entregados a una organización civil que posea la infraestructura y coordinación necesaria para aprovechar este tipo de comida, el gerente del restaurante desechó la opción, "no, porque no podemos garantizar la seguridad del alimento y la salud de quien la consuma", aclaró.

Ante esto, la directora del Banco de Alimentos de Saltillo, Martha Garay, indicó que en esta localidad, sólo son dos los restaurantes que participan con la organización entregando alimento preparado, "es difícil para el restaurantero, y sobre todo para las franquicias, siento que eso es como un tabú porque tienen temor a que a alguien le puede hacer daño algún producto por el mal manejo y ahí vienen las demandas legales".

Se trata de la afectación que pudiera sufrir un establecimiento comercial ante los riesgos de sanidad que implica el manejo de alimentos y la responsabilidad que conlleva.

Ante esto, Braulio Cárdenas Cantú, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC), coincidió en el grado de compromiso que representa la entrega de comida, "a final de cuentas el consumidor final, aunque esté recibiendo algo con la mejor de las voluntades, puede enfermar y puede matar al establecimiento, es algo que tiene que manejarse con pinzas para que el fin se logre y no se perjudique a ninguna de las partes", indicó.

Aún así, reconoció que existe la posibilidad de aprovechamiento de este tipo de alimento, sin embargo, es necesario establecer mecanismos de coordinación con las organizaciones civiles que lo permitan.

Cuestión aparte es el desperdicio de productos perecederos de la canasta básica que se genera en las centrales de abasto.

"Lo que se desperdicia, lo que sale de fruta en mal estado se la lleva el camión recolector de basura, ya en el caso de carnes depende de cada local el uso que le de", esto fue comentado por César Támez, presidente de la Unión de Comerciantes del Centro de Abastos de Saltillo, al estimar que quienes comercializan frutas y vegetales tienen un desperdicio aproximado de entre 80 y 100 kilogramos de producto por semana cada uno.

En el caso de las tiendas de autoservicio, son los lácteos y carnes los productos que mayor merma de perecederos genera debido al manejo irresponsable de los clientes.

"En lácteos, la gente abre el yogurt, el queso o los chocolates para beber, los prueban y ahí los dejan, es bien común con la carne roja, de pollo y los productos de salchichonería; tenemos la indicación de que después de haber salido de la zona de enfriamiento, luego de cinco minutos no pueden ser aprovechados para su venta", según lo dicho por personal que labora en la tienda.

Es así que por esta causa, del 100 por ciento de carnes y lácteos exhibidos para venta, alrededor de 30 por ciento se desecha. En Saltillo, las grandes cadenas de tiendas de autoservicio de capital mexicano como Soriana y Ley, no participan en programas de entrega de alimentos tal como lo hace Fundación Aurrerá que integra tiendas como Wal-Mart, Sam´s, Aurrerá y Bodega Aurrerá.

"Son políticas que ellos aplican, pero es desafortunado saber que ese alimento se desperdicia, no quiere decir que no nos ayudan, sí lo hacen pero a través del redondeo, pero hay mucho producto que pudiera aprovecharse", indicó Garay Cadena, directora del Banco de Alimentos.

En tanto, la directora de Cáritas de Saltillo, Edith Morales Valdés, comentó que esta asociación sí trabaja con la tienda Merco, perteneciente a una pequeña cadena coahuilense, obsequiando la merma de alimentos aún aprovechable que es distribuida entre las seis cocinas comunitarias de Saltillo y Ramos Arizpe, entregando alrededor de 700 raciones de comida por día.

"Estamos viendo muy mermada la capacidad de las familias de cubrir sus necesidades básicas y con la crisis nosotros nos hemos visto afectados en las donaciones económicas, han bajado alrededor de un 25 por ciento", precisó la directora de Cáritas Saltillo al comentar que ante esta disminución se ven en la necesidad de intensificar las labores de búsqueda de benefactores.

De esta manera, las dificultades para obtener alimentos afectan cada vez a una mayor cantidad de población, continúa el desperdicio en las centrales de abasto, en restaurantes, en cadenas de autoservicio y comercios locales y no existen redes de coordinación que permitan aprovechar al máximo la producción alimenticia.

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