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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Discurso de Guadalupe Valdez en investidura como Embajadora Especial “Hambre Cero” para la Región de América Latina y El Caribe.

Es un gran honor para mi persona que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) me haya distinguido invistiéndome Embajadora Especial “Hambre Cero” para la Región de América Latina y El Caribe.

Santo Domingo, D.N., 30 de agosto, 2016. Pueblos latinoamericanos y caribeños, pueblos del mundo. Pueblo dominicano.

Es un gran honor para mi persona que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) me haya distinguido invistiéndome Embajadora Especial “Hambre Cero” para la Región de América Latina y El Caribe.

Gracias por esta distinción que recibo en mi nombre y en el de todos los dominicanos y las dominicanas y de los colegas y amigos de otros países con quienes hemos luchado y seguimos luchando para contribuir y poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición, promover la agricultura sostenible y el Derecho a la Alimentación.

La propuesta de su Director General José Graziano da Silva de que nuestra generación se convierta en la generación del Hambre Cero, es para mí un fuerte llamado, que asumo con la firme convicción de que es posible y necesario lograrlo trabajando juntos.

Aceptamos este desafío por cuanto el que una sola persona padezca hambre, sufra por el hambre y muera de hambre es un golpe a la conciencia de la humanidad y en estos momentos son 800 millones de personas las que padecen hambre, son centenares de millones de  mujeres, niños y niñas, personas con discapacidad, indo-afro-latinoamericanos, envejecientes,  jóvenes…

Son seres humanos, son nuestras hermanas, nuestros vecinos, amigos, compañeras….

Pasan hambre, enferman, padecen deficiencias físicas y mentales y mueren de hambre mientras los alimentos se pierden, a veces en la misma tierra que los pare, muchas veces en los centros de venta, en supermercados, en restaurantes  y lamentablemente también en muchos hogares en los que los alimentos son desperdiciados y botados a la basura.

No existe hambre porque se produzca poco y escaseen los alimentos, existe el hambre porque vivimos en un mundo inequitativo, desigual, injusto, carente de ética y valores de solidaridad y hermandad. Vivimos en un mundo dominado por un mercado que solo mira para las ganancias y no para los seres humanos y la naturaleza.                        

El hambre y la malnutrición siguen siendo obstáculos enormes para el desarrollo de muchos de los países de la región y el mundo.

Vivimos en un mundo en el que se comercializa con los alimentos y se comercializa con el hambre.

Combatir el hambre es por tanto un asunto de dignidad, de conciencia, de principios, de justicia, es un asunto eminentemente político, es garantizar que exista seguridad  y soberanía alimentaria y nutricional, dotando a nuestros estados de marcos legales, de políticas públicas y de recursos en los presupuestos nacionales y locales, los cuales deben procurar fortalecer la producción de alimentos, el trabajo sostenible en las tierras de los campesinos y campesinas, una distribución que ponga los alimentos al alcance de todas las personas y una comercialización que permita pagar un precio justo a las personas con menos poder adquisitivo.

Combatir el hambre es adoptar las políticas necesarias para que nadie pase hambre mientras se tiran alimentos a la basura.

Combatir el hambre es también un deber de todos los agentes que intervienen en el proceso, desde el trabajador y trabajadora rural, del que produce semillas, del comerciante, del empresario,  del transportista, del maestro, de las organizaciones sociales, de las iglesias… es entre todos y todas, cuidar los recursos naturales: la tierra, el agua, los bosques, el clima.

Los Estados del mundo se han comprometido con la agenda 2030 de lograr un mundo libre del flagelo de la pobreza y el hambre.

En mi caso, combatir el hambre desde esta nominación a Embajadora “Hambre Cero” de la FAO es un compromiso humano y ético innegociable.

“Hambre Cero” significa que ninguna persona pase hambre y desnutrición, pero “Hambre Cero” igualmente significa “tolerancia cero” con quienes anteponen sus beneficios personales y corporativos antes que la erradicación de esta ignominia, de este flagelo del hambre.

Nos comprometemos como Embajadora Especial Hambre Cero de la FAO a promover actividades y acciones encaminadas a la erradicación del hambre. A concienciar a autoridades a los actores más incisivos y a toda la población a que se involucren en la lucha contra el hambre.

Nos comprometemos a impulsar acuerdos, generar procesos de dialogo y participación entre gobiernos, el sector privado, las organizaciones político-sociales y la  cooperación internacional que ayuden a lograr el objetivo de “Hambre Cero” en el mundo. A compartir la experiencia que hemos aprendido desde el Frente Parlamentario contra el Hambre tanto en mi país, la Republica Dominicana como en América Latina y el Caribe.

Solo sumando voces, acciones y compromisos podemos construir un mundo justo, en el que erradicar la pobreza, el hambre y la malnutrición no sean solamente un sueño sino una realidad cada vez más palpable.

Ese es el compromiso que asumimos como Embajadora Especial de la FAO Hambre Cero!!!!

Guadalupe Valdez

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