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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Reutilización de aguas residuales urbanas puede favorecer a la agricultura y disminuir presión sobre los recursos naturales

ALC necesitaría invertir USD 33 mil millones para incrementar la cobertura de su tratamiento de aguas residuales hasta el 64 % para 2030.

La agricultura es el sector que más utiliza agua en la región: utiliza más del 70 por ciento de las extracciones. Foto: Luis Sánchez Díaz

22 de marzo de 2017, Santiago de Chile - En América Latina y el Caribe, las descargas de aguas residuales urbanas están aumentando debido al crecimiento de la población y la expansión de los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, según un nuevo informe de Naciones Unidas (disponible en inglés).

El informe señala que la mayor cantidad de aguas residuales urbanas se debe a la expansión de la población urbana a casi 496 millones, y al mayor uso de agua por habitante.

Sin embargo, menos del 60 por ciento de estas instalaciones están conectadas a sistemas de alcantarillado, y el informe advierte que en la mayor parte de la región el incremento de la población con acceso a instalaciones sanitarias no ha sido acompañado de una expansión paralela del tratamiento de aguas residuales.

La expansión del tratamiento de aguas residuales urbanas requiere inversiones significativas: según el informe, América Latina y el Caribe tendría que invertir más de US $ 33 mil millones para aumentar la cobertura de tratamiento de aguas residuales a 64 por ciento para el año 2030.

A pesar del gran potencial que existe para la reutilización directa, segura y planificada de aguas en la región la mayor parte de las aguas residuales se vierten sin aprovechar al mar o a los cursos de agua donde se reutilizan aguas abajo de manera indirecta y muchas veces no intencionada en cientos de miles de hectáreas de cultivos por toda la región lo que supone serios riesgos para la salud de las personas y del medio ambiente.

Uso de aguas contaminadas en la agricultura

Como resultado de la baja cobertura de tratamiento de aguas residuales aproximadamente un 25% de los cursos de agua de la región están severamente afectados por contaminación fecal. La creciente contaminación de las aguas comporta serios riesgos para la salud ya sea por su uso para abastecimiento doméstico, usos recreativos o para riego de cultivos.

La agricultura es el sector que más utiliza agua en la región: más del 70 por ciento de las extracciones, mientras que el suministro de hogares utiliza el 17 por ciento y la industria el 13 por ciento.

Un problema crítico y generalizado en la región es el uso de agua contaminada para el riego cerca de las grandes ciudades (es decir, en la agricultura periurbana), particularmente en las zonas áridas y semiáridas.

Recientes estudios indican que área de cultivo regada en un radio de 40 km aguas abajo de áreas urbanas en la región es de más de tres millones de hectáreas, la mayor parte de las cuales se riegan desde cauces dependientes de aguas residuales, muchas veces sin tratar.

En estas áreas periurbanas muchas veces pequeños agricultores cultivan frutas y verduras para los mercados locales.

El hecho de que las aguas residuales urbanas constituyan una fuente de agua confiable, de bajo costo y rica en nutrientes ha impulsado esta práctica, pero como en muchos países los sistemas de monitoreo y control del agua son débiles o  inexistentes, representa un peligro para la salud pública y la sanidad e inocuidad alimentaria.

Sin embargo, el informe de Naciones Unidas destaca que casos exitoso de reutilización de aguas residuales urbanas tratadas para riego en Argentina, Bolivia, Chile, México y Perú.

La expansión del tratamiento de las aguas residuales urbanas

Durante décadas, la cobertura del tratamiento de aguas residuales se mantuvo muy baja en América Latina y el Caribe. Casi todas las aguas residuales urbanas, incluidos los desechos industriales, excepto los más tóxicos, se descargaban en las masas de agua más cercanas, sin ningún tratamiento.

En consecuencia, muchos ríos, lagos y aguas costeras fueron fuertemente contaminados, y aún lo están, con graves consecuencias para el medio ambiente, la salud y bienestar de la población y el desarrollo socioeconómico general de la región, especialmente de la agricultura y el turismo.

Pero esta situación ha comenzado a cambiar: la cobertura del tratamiento de aguas residuales urbanas casi se ha duplicado desde fines de los años noventa, y se calcula que alcanza entre el 20 y el 30 por ciento de las aguas residuales recolectadas en los sistemas de alcantarillado urbano.

Sin embargo, los avances en la región han sido en su mayoría proyectos aislados de tratamiento de aguas residuales, en respuesta a los problemas sociales y ambientales locales, en lugar de programas integrados que cambien el paradigma de “tratar para verter” a “tratar para reutilizar” en una economía circular.

Las aguas residuales urbanas todavía se consideran en gran parte como desechos, en lugar de ser vistas como una fuente potencial de suministro de agua que puede reducir sustancialmente la presión sobre el medio ambiente.

Ejemplos positivos y potencial en la región

Según el informe, de todos los países de la región Chile es el que más ha avanzado, con tratamiento universal de aguas residuales urbanas, mientras que los países que tratan más de la mitad de sus aguas residuales urbanas incluyen a Brasil, México y Uruguay.

Hay planes ambiciosos para la expansión de las aguas residuales en muchas ciudades grandes, como Buenos Aires, Bogotá, Lima, Ciudad de México y São Paulo, pero la mayoría de estos planes se han retrasado durante años debido a limitaciones financieras e institucionales.

La recuperación del agua y los nutrientes contenidos en los más de 30km3 de aguas residuales producidas en la región pueden traer enormes beneficios  para las ciudades, la agricultura y el medio ambiente.

Las aguas residuales tratadas podrían ser una importante fuente de abastecimiento de agua en algunas de estas ciudades, particularmente las ubicadas en áreas áridas (Lima, por ejemplo) o donde se requieren transferencias de larga distancia para satisfacer demandas crecientes (como es el caso de São Paulo).

La agricultura se puede beneficiar de la reutilización de efluentes urbanos que mejoren confiabilidad del suministro de aguas, que aporten nutrientes-fertilizantes a los suelos y favorezcan la agricultura periurbana acercando la producción a los centros de consumo.

Por último, la reutilización puede mejorar la calidad del agua y aumentar su disponibilidad para usos ambientales. Además los sistemas de reutilización asociados a la agricultura periurbana tienen un alto potencial de secuestro de carbono y mitigación del cambio climático

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