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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Tres prioridades para librar América Latina y el Caribe del Hambre

La Oficina Regional de la FAO trabaja en tres iniciativas prioritarias que responden a los principales desafíos que enfrenta la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. Estas prioridades fueron establecidas por los gobiernos de la región en la última Conferencia Regional de la FAO. La Iniciativa 1 - América Latina y Caribe sin Hambre - apoya los mayores acuerdos y estrategias de seguridad alimentaria, fortaleciendo los planes regionales, subregionales y nacionales de erradicación del hambre . La segunda está centrada en el sector que producen la mayor parte de los alimentos en la región: Agricultura familiar y sistemas alimentarios inclusivos para el desarrollo rural sostenible. La tercera pone énfasis en algunos de los mayores desafíos que amenazan la seguridad alimentaria regional: Uso sostenible de los recursos naturales, adaptación al cambio climático y gestión de riesgos de desastres.

Prioridades Regionales


América Latina y el Caribe produce suficientes alimentos para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes. El problema central del hambre en la región no es la falta de alimentos, sino las dificultades que los más pobres enfrentan para poder acceder a ellos.


La lucha contra el hambre y la pobreza tienen como condición fundamental el respeto al medio ambiente y el cuidado de los recursos naturales. Por ello, FAO promueve técnicas de agricultura, pesca, ganadería y manejo forestal que cuidan los recursos naturales.


El objetivo de la FAO es fortalecer las capacidades técnicas e institucionales de los países para mejorar la salud animal y vegetal y la inocuidad de los alimentos, y desarrollar sistemas de información y mecanismos de coordinación sanitaria entre países para reducir los riesgos asociados con las plagas y enfermedades transfronterizas a nivel regional.


Con una población de alrededor de 50 millones de personas, los 670 pueblos indígenas que habitan en América Latina y el Caribe constituyen una fuente de identidad y diversidad indiscutible. Sus sistemas agroalimentarios, sus dietas tradicionales y sus sistemas de producción y gestión sostenible de recursos naturales constituyen un patrimonio de valor incomparable para alcanzar un mundo sin hambre.