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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe produce suficientes alimentos para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes. El problema central del hambre en la región no es la falta de alimentos, sino las dificultades que los más pobres enfrentan para poder acceder a ellos.

Lucha contra el hambre

América Latina y el Caribe produce suficientes alimentos para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes. El problema central del hambre en la región no es la falta de alimentos, sino las dificultades que los más pobres enfrentan para poder acceder a ellos.

La FAO apoya a sus países miembros diseminando información sobre los precios de los alimentos, estudiando las principales causas y tendencias del hambre en la región, y estimulando la producción alimentaria, con énfasis en la agricultura familiar.

La Organización da asistencia para el desarrollo de políticas y estrategias de seguridad alimentaria, empleo y desarrollo rural, y estudia el comercio y los mercados regionales.

Hambre y precios de los alimentos

En el año 2010, el número de personas que no satisfacían sus necesidades de alimentación en América Latina y el Caribe llegó a 52,5 millones, 600 mil personas menos que en el año previo.

De igual forma, el porcentaje de personas con hambre (prevalencia) se ha mantenido estable en 9 % en los últimos dos años, tras un largo período en que esta relación tuvo un descenso continuo.

En una región exportadora neta de alimentos, el problema del hambre no es la falta de producción, sino la falta de medios para adquirirlos.

Sin embargo, los avances en materia de reducción de la desnutrición experimentados en la región encuentran su contrapartida en las altas tasas de sobrepeso que se observan en algunos países.

Precios de los alimentos en América Latina y el Caribe

En 2011, América Latina y el Caribe afronta un nuevo nivel de los precios de los alimentos, superior al de los últimos treinta años y alrededor de un 40 % mayor que en 2007.

A estas alzas se les suma una mayor volatilidad. Desde una perspectiva de largo plazo, se puede afirmar que se trata de un fenómeno que llegó para quedarse.

El nuevo nivel de precios de los alimentos y la persistencia de la volatilidad ponen en riesgo los avances en la erradicación del hambre y de la desnutrición infantil en la región.

Las variaciones en los precios de los alimentos afectan principalmente a los más pobres y vulnerables, quienes pueden llegar a gastar entre un 60 y un 70 % de sus ingresos en comida.

Agricultura Familiar y Desarrollo Rural

La agricultura familiar responde por una parte fundamental de la producción de los alimentos consumidos internamente en América Latina y el Caribe.

En promedio las explotaciones en manos de pequeños agricultores representan más del 80 % del total, y aportan entre el 30 y 40 % del PIB agrícola regional. Además, estimula el empleo en las zonas rurales donde se encuentran los focos más duros de pobreza e inseguridad alimentaria.

A pesar de que los pequeños agricultores familiares cuentan con un enorme potencial para aumentar la disponibilidad local de alimentos a un precio accesible, aún enfrenta grandes retos y restricciones, especialmente en comparación con la agricultura mecanizada orientada a la exportación.

La FAO trabaja junto a los países, estimulando el desarrollo y el empleo rural, y fortaleciendo la agricultura familiar. La Organización presta asistencia técnica a los gobiernos para generar políticas que lleven a mercados agroalimentarios más equitativos, transparentes y competitivos, que permitan que los beneficios de la agricultura lleguen a quienes más lo necesitan.

Comercio y mercados

Los gobiernos, organismos de cooperación internacional, consumidores y actores de mercado requieren de información actual, transparente y veraz para orientar sus decisiones, enfrentar la volatilidad de los mercados, realizar inversiones e implementar políticas públicas.

La FAO monitorea la situación y las perspectivas del mercado regional de los principales productos agrícolas, incluyendo los productos alimenticios básicos y las materias primas.

Provee además información actualizada sobre el comercio de productos alimentarios al interior de la región y con el resto del mundo, y apoya iniciativas a nivel nacional y regional para mejorar los sistemas de alerta temprana.

Empleo rural

Los focos más duros de pobreza e inseguridad alimentaría en la región se encuentran en las áreas rurales. Lamentablemente, en el mercado de trabajo rural en América Latina y el Caribe predomina el trabajo informal y de carácter temporal, sin la debida protección social.

Reforzar la institucionalidad laboral es una de las claves para reducir pobreza y mejorar la distribución de los ingresos en las áreas rurales de América Latina y el Caribe.

Se necesita poner una prioridad política fundamental en generar una institucionalidad laboral que resguarde los derechos de los trabajadores, fomente la creación de empleos dignos, formales y con protección social, además de ampliar las capacidades de los trabajadores mediante educación y capacitación laboral.

La FAO trabaja para promover organizaciones de los trabajadores y de los empleadores fuertes y representativas, para poder participar en iniciativas de diálogo y negociación que permitan mejorar la calidad de los empleos rurales.

La FAO también colabora con los gobiernos de la región para reforzar la institucionalidad dedicada al sector y promover la capacitación de las mujeres y los jóvenes rurales.