FAO.org

Inicio > Américas > Recursos > Panorama > 2012
Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Las estimaciones más recientes de la FAO sobre el hambre en el mundo muestran que en las últimas dos décadas el número de personas subnutridas en la región disminuyó en 16 millones, lo que ha contribuido de forma importante a la tendencia mundial en este mismo sentido. Estos datos dan cuenta de los esfuerzos realizados por la humanidad para avanzar en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, actualmente 868 millones de personas sufren hambre en el mundo, lo que revela que lo realizado por los gobiernos, la sociedad civil y otros actores es aún insuficiente.

Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2012

Mensajes principales

  • Se estima que el número de personas afectadas por el hambre en la región ascendía a 54 millones en el trienio 2004-2006. Este número cayó a 50 millones en el trienio 2007-2009, y entre 2010 y 2012 bajó a 49 millones de personas. Aunque se mantiene la tendencia a la reducción en el número de personas afectadas por el hambre, disminuyó su ritmo, debido a la desaceleración en el crecimiento económico de los países de la región en este último período.
  • Durante la última década la región vivió un período dinámico de crecimiento económico y disminución de la pobreza. Esta reducción se debe a una combinación de aumento de los ingresos laborales y ampliación de las transferencias públicas. No obstante, América Latina y el Caribe aún muestran niveles de desigualdad muy altos en relación con otras regiones del mundo.
  • En el pasado reciente los gobiernos han ejecutado un mayor gasto público, con un alto componente social; han impulsado inversiones en infraestructura e incluso han incrementado las trasferencias de ingresos.
  • Para lograr una mejora consistente de la calidad de vida en los hogares más vulnerables del medio rural se requieren políticas públicas de: acceso a recursos productivos, en particular por parte de la agricultura familiar; promoción de empleos "decentes" en el medio rural; ampliación de la cobertura de los servicios sociales; y fortalecimiento de las organizaciones de productores, trabajadores y de la sociedad civil.
  • El alza de los precios de los alimentos y las oscilaciones que afectan desde 2007-2008 a la economía mundial constituyen una amenaza a la seguridad alimentaria y nutricional de los hogares más pobres y vulnerables, que son los que destinan una mayor proporción de sus ingresos a la alimentación. Desde 2009 a 2011, aumentó la proporción de población bajo la línea de indigencia.
  • La sequía de Estados Unidos ha generado presiones al alza y volatilidad en los precios alimentarios, con impactos positivos para los países exportadores netos de granos, como Argentina, Brasil y Paraguay, y negativos para los importadores netos de granos, como México y los países centroamericanos y caribeños.
  • La posición de América Latina y el Caribe en el comercio agroalimentario internacional ha mejorado durante los últimos años, dados los altos precios internacionales de sus productos exportables. Durante la última década ha crecido sistemáticamente el intercambio intrarregional, al punto de que durante 2011 su peso superó levemente al del comercio con Estados Unidos.
  • El hambre y la inseguridad alimentaria son completamente evitables. Sin embargo, para lograr seguridad alimentaria se requiere un mayor compromiso y articulación de todos los sectores involucrados, más recursos y políticas que aborden las principales causas de la pobreza, el hambre y la desnutrición.
  • La nueva administración de la FAO ha establecido entre sus prioridades impulsar el diálogo social entre los principales actores en los países -legisladores, sociedad civil y sector empresarial- y tener un rol más activo en la promoción de mecanismos de gobernanza de la seguridad alimentaria a nivel global y regional.