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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe
Photo: ©FAO/Max Valencia

Mientras que el hambre y la desnutrición han caído, el sobrepeso y la obesidad están aumentando en toda América Latina y el Caribe, con un impacto particularmente alto en mujeres y niños, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Según el informe, el hambre ha caído a sólo el 5,5% de la población regional, pero el 23% son obesos y el 58% tienen sobrepeso.

Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2016

Mensajes principales

  • América Latina y el Caribe debe enfrentar todas las formas del hambre y la malnutrición para poder cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), vinculando seguridad alimentaria, sostenibilidad, agricultura, nutrición y salud.
  • Para alcanzar el ODS2 / Hambre Cero, América Latina y el Caribe debe erradicar tanto el hambre que afecta al 5,5 % de la población regional como la desnutrición crónica y el sobrepeso, que sufren actualmente el 11,3 % y el 7,2 % de los menores de 5 años, respectivamente.
  • „„Mientras que la desnutrición y el hambre han disminuido a lo largo de la región, las tasas de obesidad y sobrepeso han aumentado en todos los países de América Latina y el Caribe, con un impacto mayor en mujeres y una tendencia al alza en niños y niñas.
  • El sobrepeso afecta por lo menos a la mitad de la población de todos los países de la región, salvo en Haití (38,5%), Paraguay (48,5%) y Nicaragua (49,4%). Además, la obesidad afecta desproporcionadamente a las mujeres: en más de 20 países la diferencia entre la tasa de obesidad femenina es 10 puntos porcentuales mayor que la de los hombres.
  • „„Una de las causas subyacentes del hambre y la malnutrición en todas sus formas son los patrones alimentarios inadecuados que existen a lo largo de América Latina y el Caribe. Fomentar la alimentación saludable es un factor clave para disminuir de forma simultánea el hambre, la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.„„
  • La adopción de patrones alimentarios saludables no sólo significa promover cambios en el consumo; requiere reorientar las políticas públicas para crear sistemas alimentarios sostenibles y sensibles a la nutrición, que puedan proveer una adecuada oferta de alimentos saludables.
  • „„Si bien la disponibilidad de alimentos en América Latina y el Caribe es suficiente para cubrir las necesidades energéticas de toda su población, existen tendencias preocupantes: la disponibilidad de azúcar es mayor que la observada en regiones desarrolladas y la disponibilidad de grasas per cápita es mayor a los rangos recomendados en una dieta saludable, mientras que la disponibilidad de pescado por persona es la más baja de todas las regiones del mundo.
  • „„Las señales de ralentización del crecimiento económico, sumado al estancamiento de la reducción de la pobreza, suponen riesgos significativos para la seguridad alimentaria y nutricional. Los gobiernos deben mantener e incrementar su apoyo a los más vulnerables para no deshacer sus avances en la lucha contra el hambre y revertir la tendencia al aumento de la malnutrición entodas sus formas.
  • „„Los países de América Latina y el Caribe deben reforzar y ampliar sus políticas públicas para promover el consumo de alimentos saludables. La regulación de la publicidad de productos ultraprocesados, las normas de etiquetado y los impuestos específicos para bebidas azucaradas, son algunas de las iniciativas ya en curso. Estas deben ser complementadas con políticas para aumentar la oferta de alimentos saludables, como los sistemas de compras públicas y su conexión con la agricultura urbana y periurbana, la alimentación escolar y la implementación de circuitos cortos de producción y comercialización de alimentos, entre otras.
  • Se requiere un cambio profundo de los sistemas alimentarios actuales para garantizar su sostenibilidad y capacidad de proveer una alimentación nutritiva y accesible a todos, preservando los ecosistemas mediante un uso más eficiente y sostenible de la tierra y de los recursos naturales y mejorando las técnicas de producción, almacenamiento, transformación y procesamiento de los alimentos.

Preguntas y respuestas

1. ¿Cómo se puede hacer realidad la erradicación del hambre y la malnutrición en todas sus formas?

1. ¿Cómo se puede hacer realidad la erradicación del hambre y la malnutrición en todas sus formas?

Para erradicar el hambre y la malnutrición es trascendental contar con el compromiso político de toda la sociedad, incluyendo, al Estado, la sociedad civil, la academia, las organizaciones productivas, ONGS y el sector privado. Este compromiso amplio es necesario para sentar las bases económicas, sociales, legales y políticas que dan sustento a las políticas, programas y estrategias de erradicación del hambre.

Un segundo factor fundamental es establecer políticas que siguen el llamado
"enfoque de doble vía", que permiten enfrentar las causas estructurales del hambre y la malnutrición mediante políticas productivas y redistributivas, al mismo tiempo que se da atención inmediata a los que viven situaciones más urgentes mediante políticas de carácter social.

El Panorama 2016 destaca un tercer aspecto clave: la transformación de los sistemas alimentarios, de modo de hacerlos sostenibles y sensibles a la nutrición.

Esto significa, en la práctica, mejorar los sistemas productivos de modo de garantizar la seguridad alimentaria y nutricional del presente sin comprometer la del futuro, mediante acciones tendientes a disminuir los impactos negativos de la producción en los recursos naturales y el ambiente, integrando criterios nutricionales en el desarrollo de la agricultura para mejorar la oferta alimentaria hacia cánones más saludables.

2. ¿Qué bases productivas y alimentarias deben promoverse para asegurar que la erradicación del hambre se logre de forma sostenible?

2. ¿Qué bases productivas y alimentarias deben promoverse para asegurar que la erradicación del hambre se logre de forma sostenible?

Si bien es cierto que la disponibilidad alimentaria en la región ha aumentado progresivamente en las últimas décadas, gracias a la tecnología y al aumento de la superficie agrícola, entre otros factores, satisfacer las necesidades alimentarias de los próximos 50 años requerirá de un uso más eficiente y sustentable de los recursos naturales.

Es fundamental realizar progresivas mejoras en los sistemas alimentarios en distintos ámbitos: mejorar la eficiencia del uso de los recursos naturales en la producción agropecuaria; reducir las externalidades del proceso productivo; mejorar la integración de los mercados y la eficiencia de las cadenas de valor; y reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos, entre otras.

Se requiere una mejora de la oferta alimentaria, tanto en términos de cantidad como de calidad. Una oferta alimentaria más saludable impactará positivamente en todas las dimensiones de la seguridad alimentaria y nutricional.

3. ¿Cómo debe configurarse la agricultura en los próximos 15 años para garantizar su sostenibilidad? ¿Qué rol deben jugar los agricultores familiares?

3. ¿Cómo debe configurarse la agricultura en los próximos 15 años para garantizar su sostenibilidad? ¿Qué rol deben jugar los agricultores familiares?

Para transitar a una mayor sustentabilidad, la agricultura familiar y las formas tradicionales de producción tendrán un rol preponderante, ya que gran parte de las frutas y hortalizas frescas - un pilar de la alimentación saludable - son producidas por agricultores y agricultoras familiares.

Mejorar los sistemas alimentarios de América Latina y el Caribe y su rol en una buena nutrición requerirá que los agricultores familiares mejoren sus capacidades técnicas y su acceso a tecnología, de modo de hacer más eficiente la producción de alimentos saludables. Los mercados también deberán adaptarse para responder a estos desafíos, fomentando la producción local de alimentos y los circuitos cortos de comercialización.

Para realizar estas transformaciones a gran escala en los sistemas alimentarios es necesario hacer frente a los cambios en los patrones alimentarios que han ocurrido en la región en las últimas décadas. La presencia cada vez mayor de dietas inadecuadas, con alta cantidad de productos ultra-procesados, es uno de los mayores desafíos que enfrenta la alimentación sana y la nutrición en la región.

Para cambiar esta tendencia y recuperar dietas basadas en preparaciones y alimentos tradicionales de la región, los países deberán implementar políticas públicas que permitan introducir cambios tanto en la demanda de alimentación sana (a través de educación nutricional y medidas similares) como en la oferta de alimentos.

4. ¿Cómo deben adaptarse las políticas de la agricultura y la alimentación para poner fin al hambre y a todas las formas de la malnutrición?

4. ¿Cómo deben adaptarse las políticas de la agricultura y la alimentación para poner fin al hambre y a todas las formas de la malnutrición?

Por un lado, deben promoverse cambios en la demanda de alimentos, a través de políticas centradas en los consumidores, promoviendo mejores hábitos alimentarios, y al mismo tiempo se deben realizar cambios en la oferta de alimentos, mediante políticas centradas en los productores, que permitan ofrecer alimentos más sanos a la población.

Entre las políticas relativas a la demanda alimentaria, destacan el establecimiento de normas para el etiquetado de alimentos, la implementación de impuestos a los productos ultra-procesados, la regulación de la publicidad de productos dirigidos a niños, y la educación alimentaria y nutricional, entre otros. Varios países de la región ya han implementado estas medidas y los estudios recientes muestran resultados positivos en el mejoramiento de los patrones alimentarios, lo que podría llevar a una disminución potencial de la malnutrición.

Entre las políticas relativas a la oferta alimentaria, destacan aquellas que promueven la producción de alimentos saludables mediante incentivos tales como políticas de compras públicas, el establecimiento de circuitos cortos y el mejoramiento de las cadenas productivas.

5. ¿Cuánta gente aún sufre hambre en la región?

5. ¿Cuánta gente aún sufre hambre en la región?

Según las últimas cifras de la FAO (2014-16), 34,3 millones de personas sufren hambre, un 5,5% de la población de América Latina y el Caribe.

Esto representa una reducción importante desde 1990-92 cuando el hambre afectaba al 14,7% de la población. Sudamérica ha logrado reducir el hambre a niveles inferiores del 5%, desde 15,1% en 1990-92; Mesoamérica, en igual periodo, logró reducir el hambre desde 10,7% a 6,6%; y el hambre en el Caribe cayó desde 27% a un 19,8%.

6. ¿Cuáles son los países que han hecho los mayores avances? ¿Qué factores explican esta situación?

6. ¿Cuáles son los países que han hecho los mayores avances? ¿Qué factores explican esta situación?

Nueve países de la región han logrado reducir sus niveles de subalimentación a menos del 5%: Argentina, Barbados, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, México, Uruguay y República Bolivariana de Venezuela.

Once países de la región lograron la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, reduciendo su prevalencia de subalimentación a menos de la mitad con respecto a los niveles de 1990-92: Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Uruguay y la República Bolivariana de Venezuela.

Dentro de los factores que explica la reducción del hambre en América Latina y el Caribe se encuentra el crecimiento económico de la región, especialmente durante la década del 2000, que trajo consigo importantes aumentos de los ingresos de las familias, reduciendo la pobreza y mejorando la capacidad fiscal para la implementación de políticas públicas sociales.

El compromiso político ha sido otro de los elementos destacados de este proceso de más de veinte año, proceso que culminó en el mayor acuerdo de erradicación del hambre a nivel regional: el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, instrumento mediante el cual todos los países de la región se han comprometido a erradicar el hambre al año 2025.

Los progresos de la región la dejan bien posicionada para asumir los desafíos de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, aunque el actual contexto económico requiere mantener los esfuerzos que los países han hecho en materia de seguridad alimentaria para que los avances logrados en los años anteriores no se vean amenazados.

7. ¿Cuáles son los países que enfrentan las peores situaciones de inseguridad alimentaria? ¿Cuáles son las causas que subyacen el hambre en estos países?

7. ¿Cuáles son los países que enfrentan las peores situaciones de inseguridad alimentaria? ¿Cuáles son las causas que subyacen el hambre en estos países?

Los países más afectados por el hambre son: Haití, con un 53,4% de su población con hambre, Nicaragua 16,6%, Bolivia 15,9% y Guatemala con un 15,6%.

La lucha contra el hambre es un desafío complejo y multidimensional. En este sentido cada país enfrenta complejidades propias de la realidad nacional. El campo de acción por parte de los gobiernos, la capacidad fiscal, los factores productivos y la estructura de sus economías, entre otras, difiere entre los países de la región, por tanto las capacidades de respuestas para hacer frente a la lucha contra el hambre no serán las mismas.

La pobreza y la desigualdad continúan siendo grandes dificultades para la región: la pobreza afecta al 29% de la población regional, lo que realza la necesidad de avanzar en las políticas sociales y mejorar los sistemas de protección social.

8. ¿Cuál es el estado de la obesidad y sobrepeso en la región?

8. ¿Cuál es el estado de la obesidad y sobrepeso en la región?

La obesidad y el sobrepeso en adultos mantienen una tendencia al alza preocupantemente en todos los países de la región. En casi todos los países de la región, el sobrepeso afecta a por lo menos la mitad de la población adulta.

Cerca del 58 % de los habitantes de la región vive con sobrepeso (360 millones de personas).

Salvo en Haití (38,5%), Paraguay (48,5%) y Nicaragua (49,4%) el sobrepeso afecta a más de la mitad de la población de todos los países de la región, siendo Chile (63%), México (64 %) y Bahamas (69%) los que presentan las tasas más elevadas.

La obesidad afecta a 140 millones de personas, el 23% de la población regional y las mayores prevalencias se pueden observar todas en países del Caribe: Bahamas (36,2%) Barbados (31,3%), Trinidad y Tobago (31,1%) y Antigua y Barbuda (30,9%).

El aumento de la obesidad ha impactado de manera desproporcionada a las mujeres: en más de 20 países de América Latina y el Caribe, la tasa de obesidad femenina es 10 puntos porcentuales mayor que la de los hombres. Por ejemplo, en Antigua y Barbuda la obesidad afecta al 22,8% de los hombres y al 38,7% de las mujeres, mientras que en Jamaica al 18,4% de los hombres y al 35,7% de las mujeres.

9. ¿Cuál es la situación del sobrepeso infantil?

9. ¿Cuál es la situación del sobrepeso infantil?

Estimaciones para el año 2015 en América Latina y el Caribe dan cuenta que el sobrepeso en niños menores de 5 años afecta 3,9 millones, esto es el 7,2% de la población infantil de los cuales 2,5 millones de niños se encuentran en Sudamérica, 1,1 millones en Mesoamérica y 200 000 en el Caribe.

Por otro lado, la prevalencia de sobrepeso en menores de 5 años varía entre países y va de 3,6% en Haití (2012) a 12,2% en Barbados (2012); Argentina, Barbados, el Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Belice, Chile, Costa Rica, la República Dominicana, Ecuador, Jamaica, México, Paraguay Uruguay reportan prevalencias por arriba del promedio regional.

10. ¿Cuál ha sido el cambio en los patrones alimentarios de la región?

10. ¿Cuál ha sido el cambio en los patrones alimentarios de la región?

Se ha observado durante las últimas décadas del siglo XX un cambio en los patrones alimentarios de la región. La alimentación basada en preparaciones culinarias tradicionales y productos mínimamente procesados ha dado paso a dietas altas en sodio, grasa y azúcares, con una gran presencia de productos ultra-procesados.

En principio esto se asociaba al crecimiento de la economía y el consiguiente incremento de los ingresos de los hogares; sin embargo, actualmente estos cambios en la dieta se observan con mayor velocidad en países de renta media y baja, por lo que se puede afirmar que los patrones alimentarios actuales están pasando a ser comunes en todos los países del mundo.

Las consecuencias de estos cambios son visibles actualmente en la creciente prevalencia de obesidad y sobrepeso que existe en el mundo y en América Latina y el Caribe en particular, la que muchas veces se presenta a la par de prevalencias altas de hambre y desnutrición.

En particular, uno de los efectos de esta situación es el gran aumento de las enfermedades no trasmisibles (ENT), que no sólo implica consecuencias en la salud humana, sino también tiene efectos importantes en las economías nacionales al reducir la productividad, y aumentar los gastos de los sistemas públicos de salud.

Las características actuales de los patrones alimentarios no solo generan aumentos en la malnutrición, sino que también tiene efectos en el crecimiento económico y el bienestar social.