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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe
Photo: ©FAO/Max Valencia

El Panorama 2014 reporta una visión positiva de los resultados de la lucha contra el hambre en la región a un año del cumplimiento de la fecha de los ODM, además de identificar los factores claves que explican estos importantes avances. Sin embargo, también es enfático en presentar desafíos y brechas pendientes que deben ser abordadas por los países de la región para así consolidar los avances obtenidos y erradicar de forma definitiva el hambre en el largo plazo.

 

 

Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2014

Mensajes principales

  • América Latina y el Caribe logró cumplir anticipadamente la meta de reducción del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, producto del vínculo entre crecimiento económico, un elevado compromiso político y el desarrollo de diversas políticas públicas de gran impacto sobre las poblaciones más vulnerables.

  • Complementariamente, la pobreza y la pobreza extrema también se han ido reduciendo a la par del hambre en la región, aunque en los últimos años el ritmo de disminución ha sido menor, sobre todo en el caso de la pobreza extrema. Esto representa una amenaza para los avances de América Latina y el Caribe en la reducción del hambre, por lo que los países deben redoblar sus esfuerzos en la implementación de políticas laborales, sociales y redistributivas que permitan retomar el ritmo de reducción de la pobreza.

  • En el marco de un compromiso político transversal para erradicar el hambre en la región, los países han implementado innovadoras estrategias que articulan políticas públicas de distintas áreas, con fuerte participación social, y respaldadas por sólidos marcos legales. Sin embargo, en algunos países el límite fiscal se presenta como condicionante para la implementación de políticas de carácter universal y gratuito.

  • América Latina y el Caribe cuenta con alimentos suficientes para alimentar a toda su población, aun si hay países exportadores netos y otros que dependen mayormente de la importación de alimentos. Por ello, el comercio intrarregional es una herramienta que puede garantizar la estabilidad del abasto de alimentos a mediano y largo plazo.

  • La malnutrición por déficit o exceso en el consumo de alimentos siguen presentes, aunque con matices, en la región. La erradicación tanto de la desnutrición como del sobrepeso y la obesidad son asuntos que trascienden lo sanitario, considerando la fuerte vinculación entre malnutrición, pobreza y los sistemas alimentarios en los cuales se desenvuelven los países.

  • La estabilidad de la seguridad alimentaria y nutricional en la región se ve afectada por la volatilidad de los precios de los alimentos, los desastres naturales, y las pérdidas y desperdicios de alimentos. Estos fenómenos deben ser abordados por políticas públicas que integren a todos los actores involucrados, de modo de reducir la incertidumbre que generan en productores y consumidores.

  • Los pueblos indígenas y las mujeres rurales realizan aportes trascendentales para la seguridad alimentaria y nutricional de cada uno de los países de la región; sin embargo, no han recibido aún toda la atención requerida respecto a políticas y programas que los beneficien de forma amplia e inclusiva. Reforzar la seguridad alimentaria y nutricional de estos grupos será un punto clave en la futura agenda de desarrollo regional.