FAO Regional Office for Latin America and the Caribbean

Punteo de intervención de Julio Berdegué en el simposio regional sobre sistemas alimentarios sostenibles para la alimentación saludable - 5 sept 2017

1. Saludos a autoridades

2. ¿Por qué estamos aquí reunidos?

· Tenemos dos graves problemas en América Latina y el Caribe, que están íntimamente relacionados con las características y el funcionamiento de nuestros sistemas alimentarios:

 

  • Hambre y subnutrición
  • Sobrepeso y obesidad

En muchos casos, ambos problemas coexisten, y tenemos decenas de miles de niños y cientos de miles de adultos, que sufren el mismo tiempo de desnutrición y de sobrepeso o obesidad.

· América Latina y el Caribe está perdiendo la pelea contra ambos problemas.

· En la lucha contra el hambre, nuestra región había ejercido un importante liderazgo global. De la mano de políticas públicas integrales, inteligentes y vigorosas, logramos sacar a decenas de millones de personas de su condición de inseguridad alimentaria. Para ser exactos, 26 millones desde 1990 hasta hoy.

· Pero hace cinco años que ya no estamos avanzando como lo veíamos haciendo. Lamento tener que anunciar que los datos que FAO publicará la próxima semana (SOFI), van a confirmar que, por primera vez en una generación, el planeta, y también nuestra región, retrocede en la lucha contra el hambre.

· Inaceptable. ¿Qué podemos hacer contra el Hambre?

· Llamamos a los gobiernos, a la sociedad civil, a las iglesias, a las universidades, a los empresarios, a revisar nuestras estrategias y a renovar nuestro compromiso.

· Especialmente, hago una invitación a nuestras socias de los Frentes Parlamentarios contra el Hambre, que nos acompañan, a ejercer el liderazgo político necesario. La erradicación del Hambre no es un problema técnico, es un problema eminentemente político. Llamo a las y los parlamentarios de los FPH, a asegurar que las leyes sean aprobadas para garantizar el derecho humano a la alimentación, pero, además, a movilizar a sus parlamentos y a sus partidos políticos para que dichas leyes sean reglamentadas, se les otorguen presupuestos, y se ejecuten en forma eficaz, limpia y transparente. Ustedes están dando una señal muy potente: líderes políticos de derecha, de centro, de izquierda, que entienden que el Hambre no es una bandera sectaria, que la erradicación del Hambre es una tarea civilizatoria y que todas y todos tenemos una obligación de hacer efectivo este derecho humano tan elemental y tan fundamental. Necesitamos este liderazgo político y uds son quienes mejor entienden el significado ético y la importancia de esta lucha para América Latina sin Hambre.

· Con CELAC, bajo la Presidencia Pro Tempore de EL Salvador, estamos ya trabajando en un reforzamiento del Plan SAN CELAC. Hemos tomado nota de que no estamos progresando, y que por lo tanto no podemos seguir como si nada pasara, haciendo lo mismo que hemos hecho en los años pasados. Agradezco el liderazgo de EL Salvador y, especialmente, lo que se que es un compromiso personal y político muy real, del Sr Canciller Hugo Martínez y del Sr Presidente Salvador Sanchez Ceron.

· Este Plan SAN CELAC reforzado propondrá a los países:

1. Convocar a un acuerdo nacional contra el Hambre, renovar el compromiso. Movilizar a la juventud especialmente.

2. Entender que en esta última etapa de la lucha contra el Hambre, cuando llegamos al núcleo duro del problema, no podemos ya hacerle el quite a que el Hambre se relaciona con los nuevos perfiles de la pobreza rural y urbana, y que el Hambre se relaciona con las desigualdades de ingreso, de género, de etnia y territoriales. Necesitaremos políticas más inteligentes, más sofisticadas, diseñadas a la medida.

3. Perfeccionar y asegurar los presupuestos de las políticas sociales que ya sabemos que sí funcionan: alimentación escolar, transferencias condicionadas

4. Volver la mirada a políticas y programas de generación de ingresos, con foco en los más pobres. El Hambre es un problema de acceso, ante todo de acceso. Si los pobres tienen mejores empleos y mas ingresos, se alimentarán mejor

5. Enfocar en los Territorios rezagados. Cien Territorios del Hambre, y convertirlos en Territorios Hambre Cero.

· Junto con el Hambre, América Latina y el Caribe vive una gravísima crisis de sobrepeso y obesidad. Y aquí sí que estamos perdiendo la pelea por paliza. Las tendencias son simplemente una vergüenza.

· 24 países de América Latina y el Caribe presentan una proporción de personas obesas en valores cercanos o superiores al 20% de la población. En Chile, México, Bahamas, por encima de 30% Campeones mundiales de obesidad. Y Uruguay, Argentina y Trinidad y Tobago, por ejemplo, no andan muy lejos, con cerca del 29% de su población es obesa.

· La obesidad está dañando el bienestar y erosionando las oportunidades de desarrollo de casi 4 millones de niños latinoamericanos y caribeños. ¡4 millones! Son el 7% de nuestras niñas y nuestros niños. Pero en Brasil y en Paraguay son 12%, en Chile, Bolivia y en México son 9%, en El Salvador es 6%

· El sobrepeso y la obesidad conducen a enfermedades cardiovasculares, a la diabetes, a algunos tipos e cáncer como el de mama, ovarios, hígado, riñones y colon. La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta, y, además, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y mayor propensión a enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y a daños psicológicos.

· Lo he dicho y lo repito aquí, El sobrepeso y la obesidad en ALC matan más personas que la violencia y que el narcotráfico. En EL Salvador, según algunas cifras que he podido ver, por cada persona que muere víctima de la violencia criminal, casi dos mueren victimas de enfermedades derivadas de sistemas alimentarios que no se hacen cargo de la salud y la nutrición de las y los ciudadanos.

· Es un problema complejo y no hay una solución fácil. Pero no cabe duda que una buena parte de la solución pasa por la transformación de los sistemas alimentarios. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir una sola cosa: sistemas alimentarios donde la rentabilidad, la eficiencia económica, la competitividad, sean compatibles con que cada persona tenga acceso a una alimentación nutritiva y saludable, cada día del año. Sistemas alimentarios que generen empleos e ingresos y divisas, pero que también produzcan salud y bienestar.

· Y no vamos a llegar ahí si no logramos dos o tres cosas:

o Primero, tenemos que construir acuerdos sociales de que el status quo es imposible, que nos está enfermando y que nos está matando en grandes cantidades. De nuevo, liderazgo político, pero también liderazgo y acción pública ciudadana.

o Segundo, un conjunto que normas, regulaciones y políticas, que aseguren que las variables salud y nutrición, están presentes en todos los elementos del sistema alimentario:

1. En la producción de alimentos. Por ejemplo, en EL Salvador faltan ciertos tipos de alimentos: estamos bajos en frutos secos y semillas, en lácteos, muy bajos en hortalizas (deberíamos tener un mínimo de 350 gr per apita por día y tenemos apenas 177) y en frutas, donde nos faltan como 50 gr pc por día para llegar al mínimo de 200 gramos diarios de disponibilidad.

2. La producción se debe complementar con el comercio. No todos los países podemos producir el 100% de todos los tipos de alimentos que se necesitan para una alimentación sana. Los acuerdos de comercio, las políticas de comercio, deben promover el acceso del país a alimentos sanos.

Al mismo tiempo, me pregunto si las políticas de comercio no deberían comenzar a pensar en que hay que hacer más costoso el que se puedan importar productos, mal llamados alimentos, que son bombas de grasas saturadas, de sal, de azúcar... alimentos "baratos", que el país luego tendrá que gastar millones para hacerse cargo de curar las hipertensiones o las enfermedades cardiacas.

3. La agroindustria, el procesamiento de alimentos, son industrias muy importantes para el desarrollo de nuestras agriculturas y de nuestras sociedades rurales. Pero los empresarios agroalimentarios tienen una responsabilidad de que sus productos no nos enfermen. Se puede hacer. En Chile, una empresa láctea, líder nacional, modificó las formulaciones para que NINGUNO de sus productos estuviera por encima de los máximos establecidos en la ley de etiquetado de alimentos: esta es nua fuente de competitividad e esa empresa, le da una ventaja en los mercados, y, además, nos ayuda a ganar la batalla contra la obesidad y el sobrepeso.

4. La distribución y el consumo. Hay mucho interés, y muy justificado, pr leyes como las de México o de Chile que han encarecido y han establecido restricciones a productos que sobrepasan ciertos límites de azúcar, de grasas, de sal. La FAO respalda este tipo de leyes.

Pero a mi me preocupa mucho el problema del 30 o 40% mas pobre de la población. A una familia que ya está gastando 50% 0 60% o 70% de su ingreso en comer, a una jefa de familia que llega a su casa tras 12 o 14 horas de trabajo y transporte, no le podemos decir que gaste más dinero en comer saludable, o que dedique dos o tres horas en ir a la tienda a comprar alimentos frescos y luego en cocinar una cena saludable para la familia. Hay que hacer algo para que comer sano, sea una realidad y no un sueño para esta familia de esta jefa de hogar.

Los sistemas alimentarios saludables los necesitamos todos, es una necesidad nacional. Pero debemos asegurarnos que los sistemas alimentarios saludables no son solo para quienes formamos parte de las clases medias o altas. A la FAO le preocupan, sobretodo, los sistemas alimentarios saludables de los pobres, ahí está la madre de las batallas.

Y es aquí, en la construcción de sistemas alimentarios saludables para los más pobres, que la lucha contra el hambre y la lucha contra el sobrepeso y la obesidad, se encuentran y se dan la mano.

Agradezco finalmente al gobierno de El Salvador por habernos recibido en su país para realizar este importante Simposio. Es el primero de una serie que se hará en cada región en desarrollo. Estoy seguro que lo que aquí aprendamos será de gran utilidad no solo para nuestros países, sino que para los países del mundo, y que América Latina y el Caribe volverá a recuperar el liderazgo mundial de la seguridad alimentaria y nutricional.