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FAO en Argentina

Argentina en una mirada

Argentina está localizada en el extremo sur del continente americano, cubriendo un área de 2,78 millones de km2. El país está dividido en 23 provincias y una ciudad capital autónoma, de conformidad con su Constitución Política, las provincias forman parte de una República Federal. La población total supera los 40 millones de habitantes (2008), 89% de los cuales se encuentran en áreas urbanas. La densidad poblacional es de 13,3 habitantes por km² (el promedio en Sudamérica es de 19,4).

Argentina goza de una gran variedad de recursos naturales, bajo nivel de analfabetismo (2008: 3%), un sector agrícola orientado a las exportaciones y una base industrial diversificada.

Desde hace largo tiempo, la sociedad argentina cuenta con una base de desarrollo consolidada, con importantes capacidades profesionales y técnicas, así como con niveles de vida relativamente elevados, incluyendo un consumo promedio de alimentos comparable al de los países desarrollados.

Durante las últimas décadas, la economía nacional ha enfrentado fuertes turbulencias las cuales condujeron, en algunos casos, a crisis severas, afectando las estructuras productivas, el nivel de vida de la población y exponiendo a amplios sectores en situación de inseguridad alimentaria, principalmente en áreas urbanas y periurbanas. Luego de la última crisis del año 2001/2002, la economía argentina retomó la vía del crecimiento económico sostenido, fortalecida por la instrumentación de políticas públicas, concretas e integrales, que han beneficiado a amplios sectores de la población.

Según el informe de desarrollo humano el cual es el resultado de diversos índices: de pobreza, alfabetización, escolaridad, esperanza de vida, acceso al agua potable, desnutrición infantil y desigualdad de género entre otros, la Argentina ocupa el segundo lugar en la Región luego de Chile.

En cuanto a la desigualdad de género, la Argentina junto con Chile y Uruguay cuentan con los mejores indicadores regionales, destacando que nuestro país tiene el mayor porcentaje de mujeres en el parlamento (39,8%) y uno de los países con menor tasa de fecundidad adolescente (56,9 por mil) .

Respecto de los compromisos asumidos y vinculados estrechamente con la seguridad alimentaria, la Argentina ya ha alcanzado el objetivo de la Cumbre Mundial de Alimentación (CMA) y la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) .

No obstante lo anterior, la Argentina no escapa a la realidad de estar inserta en una región caracterizada por la desigualdad de ingresos más elevada y sesgada del mundo, de acuerdo con los nuevos índices documentados en el último informe del PNUD.

Sector agroalimentario

En 2008 el sector agroalimentario contribuyó con el 56% del total de bienes exportados, 38% fueron productos primarios y 62% productos manufacturados de base agropecuaria. El sector generó el 9% del PBI y el 22% del valor agregado de los sectores productores de bienes. El empleo directo estimado fue de 1,18 millones, 8% del total.

La Región Pampeana ha liderado el crecimiento agrícola y actualmente se encuentra en un proceso caracterizado por la intensificación en el uso de sus recursos productivos, a través de cambios tecnológicos orientados hacia el incremento de la productividad de los factores y la difusión de nuevas modalidades organizacionales, y la alta calidad de la gestión económica y tecnológica.

Las Agriculturas Regionales, en general asociadas a desarrollos agroindustriales locales, se han desarrollado en un amplio rango de condiciones agro-ecológicas, rubros productivos (azúcar, tabaco, yerba mate, té, algodón, vino, fruta) y diferentes condiciones tecnológicas, en secano y bajo riego.

La producción de granos (cereales y oleaginosas) ha transitado un sendero de expansión productiva y comercial altamente satisfactorio. A su vez, la producción de cultivos frutícolas, hortícolas e industriales ha enfrentado un camino en general caracterizado por la destacable incorporación de tecnología intensiva en capital y por la apertura exportadora hacia importantes mercados internacionales.

En la producción ganadera bovina se ha producido un fuerte cambio estructural liderado por la reconversión regional de la localización productiva como consecuencia del desplazamiento agrícola. En este contexto, si bien la tasa de adopción tecnológica ha mostrado avances, se continúa trabajando para alcanzar los parámetros internacionales de productividad sectorial.

Por su parte, la producción de aves, huevos y derivados industriales presenta gran expansión productiva.

La producción ganadera ovina (lana y carne) está sometida a vaivenes vinculados con los comportamientos erráticos, aunque moderadamente expansivos en el largo plazo, de los mercados.

Después de años de estancamiento, la producción de carne de cerdo experimenta un continuo crecimiento desde el año 2004, producto de una mejora de la rentabilidad de la actividad, la que es acompañada de una mayor inversión en tecnología.

La pesca muestra una tendencia productiva ascendente; la administración pesquera está adoptando las medidas necesarias en términos de gestión de los recursos pesqueros y control y vigilancia, a los efectos de asegurar la sustentabilidad de los mismos. La acuicultura mantiene todavía un perfil incipiente (especialmente cuando es comparada con la producción de países vecinos), pero con crecimiento sostenido, en condiciones de mercados nacionales expansivos y de incorporación de buenas técnicas; su expansión está limitada por la capacidad de financiamiento.

La agroindustria se ha expandido satisfactoriamente en las últimas décadas y ha sido importante en la generación de divisas. Ha incorporado inversiones masivas tanto de origen nacional como extranjero. Su expansión y penetración en los mercados externos ha contribuido a elevar el valor agregado de las exportaciones.

El crecimiento de las inversiones orientadas a la producción de bioenergía ha sido considerable en los últimos cinco años. La capacidad instalada para la producción de biodiesel alcanza a 2,4 millones de toneladas anuales y las exportaciones crecen a tasas anuales superiores al 50 %. La capacidad de producción de alcohol es menor, pero está siendo potenciada tanto por las normas nacionales de promoción de combustible vegetal como por la densidad de inversiones en curso.