Biodiversity
 

Biodiversity @ FAO

Suelo

La biodiversidad del suelo refleja la variabilidad de los organismos vivos, desde los microorganismos (p. ej. bacterias, hongos, protozoos y nemátodos) y la mesofauna de mayor tamaño (p. ej. ácaros y colémbolos) hasta la macrofauna más familiar (p. ej. lombrices y termitas). Las raíces de las plantas también pueden considerarse organismos del suelo en vista de sus relaciones e interacciones simbióticas con otros componentes del suelo.

Todos estos organismos interaccionan entre sí y con los diferentes animales y plantas, y contribuyen así a la provisión de servicios ecosistémicos esenciales para la vida.

Los diversos organismos del suelo interaccionan entre sí y con los diferentes animales y plantas, y contribuyen así a la provisión de servicios ecosistémicos esenciales para la vida.

La Conferencia de las Partes (CDP) en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en su 6.a reunión en Nairobi en abril de 2002 (decisión CDP VI/5 párrafo 13) decidió “establecer una Iniciativa Internacional para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica de los suelos como iniciativa intersectorial en el marco del programa de trabajo sobre diversidad biológica agrícola, e invitó a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y a otras organizaciones pertinentes, a que faciliten y coordinen esa iniciativa”.

Asimismo, el Comité de Agricultura de la FAO en su 22.o período de sesiones (junio de 2010) aprobó el establecimiento de una alianza mundial en favor de los suelos para la seguridad alimentaria y la adaptación al cambio climático y su mitigación encabezada por la FAO, que incluye una visión completa del problema y de las oportunidades que creará esta alianza para mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida, así como para abordar los desafíos del cambio climático.

Tomando en consideración la invitación, los objetivos de la labor de la FAO en materia de ordenación biológica y biodiversidad del suelo son: en primer lugar, concienciar a las partes interesadas de que el suelo debe considerarse como una entidad viva y de la importancia de la biodiversidad del suelo para los sistemas agrícolas y, en segundo lugar, catalizar la aprobación de mejores prácticas de ordenación y sistemas de producción con miras a aumentar la biodiversidad del suelo y su actividad biológica.

©FAO/A. Odoul