Cuestiones globales

 

 Biodiversidad

 

 

Convención internacional de protección fitosanitaria (1952)

La Convención internacional de protección fitosanitaria (CIPF) es un tratado multilateral de protección fitosanitaria suscrito actualmente por 116 países. Se ha encargado velar por esta Convención al Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) desde que la adoptara la Conferencia de la FAO en 1951. La CIPF entró en vigor en 1952 y ha sido objeto de enmiendas en 1979 y en 1997.

El propósito de la CIPF es asegurar una acción común y eficaz para impedir la propagación e introducción de plagas de las plantas y de los productos vegetales, y promover medidas para combatirlas. El peligro que representan para la biodiversidad esas especies exóticas invasoras (sean vegetales, animales o de otro tipo) es el segundo en importancia después de la pérdida del hábitat. Introducidas deliberadamente o sin intención, muchas de estas especies una vez que se establecen pueden imponerse sobre las especies autóctonas y apoderarse del nuevo medio.

La Convención proporciona un marco y un foro para la cooperación internacional, la armonización y el intercambio técnico en colaboración con las organizaciones regionales y nacionales de protección fitosanitaria. La CIPF también desempeña una importante función en el comercio ya que es la organización reconocida por la Organización Mundial del Comercio en el Acuerdo para la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias como fuente de las normas internacionales para las medidas fitosanitarias que repercuten en el comercio.

Si bien la CIPF produce fuertes repercusiones en el comercio internacional, su objeto de acción es la cooperación internacional en materia de protección fitosanitaria. Su aplicación a las plantas no se limita sólo a la protección de plantas cultivadas o a los daños directos causados por las plagas. El alcance de la Convención se amplia a la protección de la flora cultivada y natural, así como a los productos vegetales, e incluye directa e indirectamente el daño producido por las plagas.

La FAO y la CIPF

El Servicio de Protección Vegetal de la FAO administra la CIPF, que se aplica principalmente a través de la cooperación de las organizaciones regionales y nacionales de protección fitosanitaria. En 1992, la FAO estableció una Secretaría de la CIPF en reconocimiento de la expectación creada por el Acuerdo para la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio respecto al establecimiento de normas. Compete a la Secretaría coordinar las actividades del programa de trabajo de armonización mundial de las medidas fitosanitarias de conformidad con la CIPF.

Las principales actividades de la Secretaría son:

  • establecer normas internacionales para medidas fitosanitarias (NIMF)
  • proporcionar la información solicitada por la CIPF y facilitar el intercambio de información entre las partes contratantes
  • proporcionar asistencia técnica a través de la FAO y cooperación con los gobiernos y otras organizaciones para suministrar otros tipos de asistencia técnica.