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FAO en Bolivia

Agricultores de comunidades campesinas e indígenas recolectan y producen cacao de excepcional calidad

07/08/2019

Theodor Friedrich, Representante de la FAO en Bolivia.

Huacaraje está ubicada entre las poblaciones de Magdalena y Baures, en el Beni. A poco más de 200 kilómetros, en el mismo departamento, está Santa Rosa del Apere, muy cerca de San Ignacio de Moxos. Dicen que en esta zona aún se puede encontrar rastros de un sistema agrícola con lomas artificiales y camellones de antes de la llegada de los Jesuitas en la primera década del 1.700. Lo que no muchos saben es que de ahí proviene uno de los mejores cacaos no solo de Bolivia, sino del mundo.

Agricultores familiares de comunidades campesinas e indígenas recolectan y producen un grano de excepcional calidad que recientemente ha sido posicionado entre los mejores 50.

Como ellos, al menos 7.500 familias de pequeños productores campesinos e indígenas de 36 municipios de La Paz, Cochabamba, Pando, Santa Cruz y, por supuesto, Beni, conforman la base productiva del cacao boliviano que en los últimos años se ha ganado el reconocimiento internacional. Y, tan importante como eso, la producción y recolección de cacao ha dinamizado un sector productivo con impactos directos e indirectos en la economía de los productores.

El sector ha crecido, alentado por un contexto internacional favorable porque los precios han tenido un incremento promedio del 8% anual en los últimos años, según la International Cocoa Organization. Esto ha motivado un crecimiento de la superficie cultivada nacional en 14% de 2010 a 2017 y un incremento en la producción del 15% para el mismo periodo, dicen los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este crecimiento también se debe a una mayor demanda interna que aún no se logra cubrir a pesar del aumento en superficie y producción: el déficit interno aproximado es de 12.804 toneladas.

Esto muestra el potencial que tiene el caco boliviano, particularmente el cacao silvestre, que le da al país una ventaja comparativa frente al resto de países cacaoteros de la región, ubicando a Bolivia este año entre los 50 de mejor calidad a nivel mundial. Y aún está por verse cuánto más puede avanzar en este posicionamiento, en el marco del Torneo International Cocoa Awards, el principal concurso mundial que reconoce el trabajo de los productores y premia la producción de cacaos con sabores excepcionales y únicos, cuyos resultados serán dados a conocer en París el mes de octubre.

El desafío es seguir impulsando al sector y en eso trabaja el Comité Nacional de Coordinación del Cacao Bolivia, liderado por los ministerios de Desarrollo Rural y Tierras, y de Relaciones Exteriores, con la participación de la Confederación de Productores y Recolectores Agroecológicos de Cacao (COPRACAO) de Bolivia, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), HELVETAS Bolivia y Wildlife Conservation Society (WCS).

Estamos expectantes por los resultados porque indiscutiblemente Bolivia tiene uno de los mejores cacaos del mundo y su producción claramente puede convertirse en una herramienta estratégica en la lucha contra el hambre y la pobreza rural, Objetivos de Desarrollo Sostenible de primera importancia para el país.