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Construyendo la generación #HambreCero

Unidad 1 : Siete áreas para el cambio

Vamos a analizar siete ámbitos distintos relacionados con la alimentación y la  agricultura que necesitan cambios si queremos hacer frente al cambio climático.  Esta es la única forma que tenemos para acabar con el hambre en el mundo.

 

 

Bosques

Muchas personas en todo el mundo viven en los bosques o dependen de ellos para su alimentación. Los bosques no sólo proporcionan refugio y alimento para personas y otras criaturas, sino que también producen oxígeno, limpian el aire que respiramos absorbiendo gases como el dióxido de carbono y también nos ofrecen gran cantidad de agua dulce. Nuestros bosques están desapareciendo rápidamente, con miles de árboles talados cada año para obtener tierras para la agricultura, entre otros usos. Tenemos que proteger y cuidar de nuestros bosques para mantener sano a nuestro planeta y a los que vivimos en él.

 

 

Agricultura

A medida que cambia el clima, la forma en que se cultivan y producen los alimentos debe cambiar también. El cambio climático está haciendo que sea más difícil producir alimentos debido a los desastres naturales, como inundaciones, sequías y a estaciones más cálidas. La alimentación y la agricultura necesitan adaptarse a los efectos del cambio climático con el fin de producir más para una creciente población mundial de manera sostenible. Muchas de las personas más pobres del mundo son agricultores, que son los más afectados por el aumento de los desastres naturales causados por el cambio climático. Tenemos que fortalecer su capacidad para prepararse para las inclemencias meteorológicas, pero cuando éstas son particularmente adversas y los desastres son inevitables, tenemos que ayudarles a recuperarse mediante la reducción de los daños y las pérdidas. 

Gestión de la ganadería

La forma en que los agricultores se ocupan de los animales, incluyendo vacas, cabras, ovejas, cerdos, burros y camellos, origina la mayoría de los gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura. Cambiar la forma en la que los agricultores cuidan de su ganado es un paso importante para asegurarse de que producen gases menos nocivos. Esto es especialmente importante, teniendo en cuenta que vamos a necesitar aún más animales en el futuro para alimentar a una mayor población. Igualmente, se utilizan más recursos naturales para suministrar carne que hortalizas o legumbres (por ejemplo, lentejas, judías, arvejas/guisantes y garbanzos), sobre todo el agua. Algo que puedes hacer para ayudar sería comer al menos una comida sin carne cada semana.

 

 

Desperdicio de alimentos

Para producir los alimentos que comemos todos los días se liberan gran cantidad de gases de efecto invernadero. Pero lo peor es que más de un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia cada año. Desperdiciar comida significa desperdiciar dinero, mano de obra y recursos como energía, tierra y agua que se destinan a producir alimentos. Los alimentos desperdiciados terminan habitualmente en vertederos donde se pudren y la comida podrida es perjudicial para el medio ambiente, ya que libera gas metano, uno de los gases de efecto invernadero más poderosos. Puedes tirar menos alimentos guardando las sobras, congelando porciones de comida, ayudando a tus padres a planificar tus comidas, comprar sólo lo que necesitas en el supermercado y tratar de comprar frutas y verduras de aspecto poco atractivo, que estarían destinadas a la basura.

 

 

Recursos naturales

Por el momento, utilizamos muchos más recursos naturales de los que necesitamos para producir alimentos. Existe sólo una cantidad limitada de estos recursos y tienen que estar disponibles para las familias en el futuro. También usamos de forma deficiente los recursos valiosos de la tierra, dañando gravemente ecosistemas importantes. Estamos talando bosques, contaminando nuestros sistemas hídricos y arruinando nuestros suelos. Cuando se gestionan de manera sostenible, los suelos pueden almacenar gran cantidad de carbono y, por tanto, tienen un enorme potencial para reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Si manejamos nuestros recursos naturales de forma sostenible, no solo podemos ayudar a acabar con el hambre sino que también podemos luchar contra el cambio climático.

 

 

Pesca

Mucha gente en el mundo depende de los océanos y las zonas húmedas para ganarse la vida y alimentar a sus familias. Los océanos almacenan también una gran cantidad de dióxido de carbono en sus profundidades y son el hogar de más de la mitad de los seres de la tierra. El aumento del nivel del mar, las temperaturas más cálidas del agua, la contaminación y la sobrepesca significa que nuestros océanos y humedales ya no son saludables, y eso entre otras cosas, ya que nos quedaremos sin peces pronto, a menos que hagamos algo al respecto. Cambiando la forma en la que pescamos y qué pescado comemos ayudará a mantener nuestros océanos llenos de peces en los años venideros.

 

 

Sistemas alimentarios

Una de las cosas que nos ayudará a acabar con el hambre en 2030 es asegurarnos que creamos sistemas alimentarios sostenibles. ¿Qué es un sistema alimentario? Los alimentos pasan por muchas etapas antes de llegar a tu plato, viajando desde granjas y campos hasta mercados y supermercados y finalmente a tu casa. Este largo proceso está entrelazado como una cadena y se conoce como sistema alimentario. Si se rompe un eslabón (o no funciona como esperamos, porque no hay suficientes alimentos, por ejemplo), todo el proceso se interrumpe. Un sistema alimentario sostenible puede alimentar a nuestra creciente población sin dañar el planeta. Es la clave para acabar con el hambre para siempre y convertirnos en la Generación Hambre Cero. Puedes ayudar eligiendo comprar alimentos producidos de forma sostenible, cultivados localmente y que tienen el sello de comercio justo.