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Cambio climático

El 35 por ciento de la tierra del planeta está utilizada para cultivo y pastizales, otro 30 por ciento está cubierta de bosques, y un 70 por ciento del agua extraída se utiliza para la agricultura. No hay duda de que la agricultura tiene que estar al centro de cualquier discusión sobre la gestión de recursos naturales y de los objetivos medioambientales mundiales. Mientras tanto, con las previsiones de que la población mundial superará los 9 mil millones de personas en el 2050, el desafío es intensificar del 60 por ciento la producción de alimentos de manera sostenible en ese mismo período, manteniendo la base de recursos naturales para las generaciones futuras.

La FAO es un órgano de ejecución del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), un mecanismo internacional de cofinanciamiento que otorga donaciones a países para que inviertan en proyectos medioambientales mundiales en sostén del nexo vital entre agricultura y medioambiente. Esto incluye cambio climático, biodiversidad, degradación de la tierra, aguas internacionales y productos químicos. El Centro de Inversiones alberga la Unidad de Coordinación del FMAM, que gestiona la cartera de proyectos FAO-FMAM. La cartera ha crecido rápidamente desde 2002, y ahora comprende más de 120 proyectos y un valor de inversiones de donaciones del FMAM que se acerca a los 466 millones de dólares. Mas...

Historias de éxito

Manejo integrado de tierra y agua

Los agricultores de la cuenca del río Kagera están transformando áreas degradadas en terrenos sanos y productivos. A través de innovadoras escuelas de campo para agricultores y técnicas diagnósticas participativas a nivel del paisaje, las comunidades han estado analizando y enfrentando sus necesidades en términos de tierra, agua y medios de subsistencia. El proyecto de gestión transfronteriza del agro-ecosistema del Kagera, (Kagera Transboundary Agro-ecosystem Management, en inglés), trabaja con asociados locales y agricultores familiares que dependen de los recursos de la cuenca del río, compartidos por cuatro países (Burundi, Rwanda, la República Unida de Tanzanía y Uganda). Los agricultores aprenden y aplican técnicas de manejo integrado de fertilidad del suelo, tecnologías de ahorro energético, conservación del suelo y del agua, integración agrícola-ganadera, agroforestería y gestión de pastos. Hay ahora 3 500 hombres y mujeres graduados de 121 escuelas de campo para agricultores trabajando a escala para revitalizar el suelo y alimentar y fortalecer la resiliencia de sus comunidades.


Gestión racional de pesticidas

La FAO estima que existen más de 500 000 toneladas de pesticidas obsoletos en los países en desarrollo, incluyendo 200 000 toneladas en Europa oriental, el Cáucaso y Asia central, lo que hace de esta región el área más afectada en el mundo. Con el apoyo de la FAO y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), los países han identificado sus cargas de pesticidas obsoletos y han iniciado su eliminación. En Azerbaiyán y Belarús, se salvaguardaron 250 toneladas de pesticidas peligrosos. Con el apoyo de la UE y de otros socios, pronto se removerán otras 1 000 toneladas de Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Kirguistán y la República de Moldova. El proyecto apoya además a países de toda la región en el desarrollo de planes y técnicas de gestión racional de plagas y pesticidas en la agricultura.


Adaptación al cambio climático

En la región de la meseta del Decán, en el sur de la India, un proyecto conocido popularmente como el proyecto Andhra Pradesh Farmer Managed Groundwater Systems Project se ha transformado en un modelo para la gestión de recursos de tierras y aguas. El proyecto ha fortalecido la capacidad de grupos de campesinos, redes, federaciones campesinas, ONG participantes y otros actores del desarrollo para bloquear la degradación medioambiental y adaptarse al cambio climático en áreas golpeadas por la sequía. Con nueve unidades hidrológicas repartidas por 143 comunidades que cubren 134 000 hectáreas y afectan a una población de más de 204 500 personas, el proyecto ha involucrado a las comunidades en la creación de una plataforma para la gestión comunitarias de los sistemas de aguas freáticas y de cultivo. Las comunidades están adaptando el manejo de estos sistemas para una mayor variabilidad climática, que está afectando particularmente el ciclo hidrológico en las zonas propensas a sequías.