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La agricultura climáticamente inteligente

Sudáfrica

La FAO, junto con la Comisión de la corriente de Benguela (BCC, siglas en inglés), está desarrollando un proyecto para apoyar al sector pesquero en Angola, Namibia y Sudáfrica. El proyecto ayudará a los países a analizar la vulnerabilidad de su pesca ante los efectos del cambio climático, aumentar la concienciación entre las partes interesadas nacionales y locales y proveer a las comunidades pesqueras herramientas y conocimiento para identificar soluciones climáticamente inteligentes para adaptarse a las condiciones cambiantes del clima.

Malawi

En 2012, el Programa de economía e innovaciones políticas para una agricultura climáticamente inteligente  (EPIC, siglas en inglés) y la Unión Europea presentaron el proyecto “Agricultura climáticamente inteligente: captando las sinergias entre mitigación, adaptación y seguridad alimentaria“ (nota de prensa). El proyecto analiza las interrelaciones entre cambio climático y seguridad alimentaria y trabaja con los gobiernos, las instituciones locales y las universidades en algunas de las regiones más pobres de Malawi, Vietnam y Zambia.

El objetivo del proyecto es apoyar a los países para garantizar las condiciones políticas, técnicas y financieras necesarias. Estas condiciones permiten a los países aumentar su productividad y sus ingresos agrícolas, así como la capacidad de sus sistemas agrícolas y alimentarios para adaptarse al cambio climático. También ayuda a los países a encontrar vías para reducir y absorber GEI con el fin de cumplir sus metas nacionales de seguridad alimentaria y desarrollo. 

Zimbabwe

En Zimbabwe, la Agricultura de Conservación (AC) ha probado ser una práctica adecuada y de gran aceptación para mejorar el rendimiento de los cultivos y aumentar la resiliencia ante los efectos del cambio climático. Unos 300.000 agricultores han adoptado ya la AC.

La FAO puso en marcha un proyecto financiado con 40 millones de dólares estadounidenses por el Reino Unido para lograrlo. Utilizando un enfoque de CSA, el proyectó desarrolló la productividad y la resiliencia de los pequeños agricultores con el fin último de mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición. El proyecto utiliza técnicas de extensión agraria tradicionales, innovadoras y participativas para apoyar a los agricultores en temas como la conservación de los recursos hídricos y la humedad, diversificación de cultivos y ganado, integración agrícola-ganadera, agroforestería y acceso a mercados.