ENERGÍA

Las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía a lo largo de la cadena agroalimentaria son producidas a partir de la combustión de combustibles fósiles (para poner en marcha la maquinaria y generar electricidad para el almacenamiento y elaboración de alimentos) y del uso de combustibles derivados del petróleo para el transporte y la distribución de alimentos. La energía es fundamental para la seguridad alimentaria y el desarrollo, pero los esquemas actuales de producción de alimentos y uso energético son insostenibles si se pretende cumplir los objetivos relacionados con el cambio climático.

• La producción principal de alimentos y la cadena de suministro alimentario, incluidos los gases de vertedero producidos a partir de los restos de alimentos, aportan aproximadamente el 22% del total anual de emisiones de gases de efecto invernadero.

• Un 15% adicional de estos gases se generan como resultado de cambios en el uso de la tierra, especialmente aquellos relacionados con la deforestación provocada por la expansión de la tierra agrícola.

La FAO, junto con otros socios, está promoviendo una agricultura, silvicultura y pesca climáticamente inteligentes que puedan aumentar la productividad de forma sostenible; adaptarse al cambio climático; crear resiliencia ante las crisis y la variabilidad; reducir y eliminar gases de efecto invernadero; y contribuir al logro de los objetivos nacionales de seguridad alimentaria y desarrollo. El Programa ESF es un componente fundamental de la agricultura climáticamente inteligente, ya que evalúa las implicaciones energéticas en las intervenciones climáticamente inteligentes.

Las prácticas inteligentes a nivel energético también son climáticamente inteligentes

Demostración de prácticas de manejo integrado de plaguicidas en Irán Una serie de prácticas de agricultura climáticamente inteligente, especialmente aquellas relacionadas con la intensificación sostenible de la producción, pueden desembocar en una reducción en el uso de insumos externos derivados de los combustibles fósiles. El manejo integrado de los plaguicidas (IPM, siglas en inglés), esto es, un enfoque ecológico para la gestión de plagas a través del uso de la biodiversidad y procesos biológicos, no solo mejora la producción de cultivos y crea resiliencia, sino que también reduce la necesidad de pesticidas basados en combustibles fósiles. Asimismo, la aplicación de tecnologías energéticas de bajo carbono contribuye a los objetivos de la agricultura climáticamente inteligente. Por ejemplo, el uso de concentradores u hornos solares por parte de las cooperativas o asociaciones de pequeños agricultores puede generar nuevas oportunidades para el procesamiento de alimentos en zonas rurales y aumentar el tiempo de durabilidad de los productos perecederos, con el fin de evitar pérdidas de alimentos. Ser energéticamente eficiente aumenta la resiliencia frente al clima, reduce el consumo de energía y disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero. 

La FAO, en colaboración con otros socios, está preparando actualmente un libro de consulta sobre agricultura climáticamente inteligente. Esta trabajo articulará con claridad el concepto de agricultura climáticamente inteligente y describirá cómo se ocupa esta de los objetivos de seguridad alimentaria y medios de vida, adaptación y mitigación del cambio climático. Puede que todos estos objetivos no puedan cumplirse en la misma medida y al mismo tiempo, por lo que será necesario establecer prioridades y limitar las compensaciones. El libro de consulta ayudará también a las partes interesadas a planificar sistemas y entornos de producción climáticamente inteligentes, ofreciendo un repaso de principios básicos, áreas de intervención y buenas prácticas en la gestión y gobernanza. También se presentarán alternativas para reducir la dependencia energética, al tiempo que se aborda el cambio climático.

Las energías renovables contribuyen a los objetivos climáticamente inteligentes

La introducción de energías renovables para sustituir los combustibles fósiles en la producción y procesamiento de alimentos contribuye a los esfuerzos por mitigar el cambio climático. Se han desarrollado y están empezando a tener éxito tecnologías de energías renovables de bajo coste en poblaciones empobrecidas del medio rural. Algunos ejemplos de estas tecnologías son:

  • cocinas mejoradas de biocombustibles;
  • unidades de pasteurización solares de bajo coste;
  • bombas de riego;
  • generadores de electricidad microhidráulicos aptos para el procesamiento agrícola;
  • y equipos de bombeo de agua y procesamiento agrícola operados manualmente de forma eficiente.

El potencial del uso de la bioenergía para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es objeto de un intenso debate, especialmente en lo que se refiere al uso de biocombustibles líquidos y sus impactos sobre la seguridad alimentaria.

El acceso a la energía y los pequeños productores

Los vínculos entre el acceso a la energía y los objetivos de la agricultura climáticamente inteligente son dobles. En primer lugar, los combustibles basados en biomasa, como la leña, son recogidos a menudo en muchas zonas de forma no renovable y se queman de forma ineficiente en cocinas tradicionales. Apoyar la transición a fuentes de energía más eficientes y más limpias para abordar la inseguridad energética contribuye a un esquema de desarrollo limpio y a la mitigación del cambio climático; en particular, la promoción de tecnologías de bajo carbono (como la energía solar para el secado de alimentos), la reducción de presión sobre los bosques, las tecnologías nuevas o mejoradas para el uso de leña y de carbón vegetal, y la promoción del uso de equipos que ahorran energía, entre otros. Además, una disminución de la productividad agrícola debida a factores climáticos, como el brote de plagas o una reducción de las precipitaciones, reducirá la cantidad de biomasa disponible para los hogares para producir energía. Es necesario identificar alternativas energéticas que reduzcan la vulnerabilidad de estos hogares al tiempo que se garantiza su seguridad energética y alimentaria.

Bioenergía y Cambio climático

El Marco Analítico BEFS y sus herramientas abordan el potencial de reducción de gases de invernadero de diferentes vías de producción de biocombustibles.

Publicaciones

An Innovative Accounting Framework for the Food-Energy-Water Nexus 31 October 2013 Human wellbeing relies upon the availability and wisemanagement of food, energy and water. The interconnections between these resources makeclear that the management of each of them cannot be considered in isolation but in an integrated and holistic way. Inter-linkages should be considered also among different scales, between local and global processes of resources use, and between social and economic aspects of a society, in order to properly assess the impacts of new policies or interventions.This report presents the results of the application of an integrated analysis approach, the Multi- Scale Integrated Assessment of Society and Ecosystem Metabolismto three casestudies: (i) an analysis of the option to produce biofuel from sugarcane in the Republic of Mauritius; (ii) an exploration of the future of grain production in the Indianstate of Punjab; (iii) an assessment of two alternative energy sources to produce electricity in the Republic of South Africa. [more]
The BEFS Analysis for Tanzania : sunflower biodiesel, water, and household food security 18 September 2013 There has been substantial debate regarding the potential of bioenergy as an alternative to fossil fuels, and the potential positive and negative impacts on rural development, food security, and the environment. Growing demand for food, population pressure on land use, and the growing impacts of climate change will create additional challenges for land and resource management. The focus then should be on how bioenergy can be produced in combination with food and other products to enhance both food and energy security. In this context, FAO, with generous funding from the German Federal Ministry of Food, Agriculture and Consumer Protection (BMELV) established the Bioenergy and Food Security (BEFS) Approach, to contribute analytical and policy guidance on how the development of a bioenergy sector could drive agriculture growth and poverty reduction, while fostering food security. The multidisciplinary, cross-ministerial discussion prompted by BEFS is based on information derived from technical analyses with the goal of assisting countries in deciding the direction for policy and development priorities. The analysis included here in builds on the analysis published as a result of the first BEFS Tanzania project and specifically includes three components – 1) Production cost analysis of biodiesel from sunflower; 2) Water availability and management issues in the Wami River Basin; and 3) Household level food security using a country representative dataset. The results of the analysis highlight key areas where the government of Tanzania could integrate energy and agriculture goals to enhance energy and food security jointly. [more]
Policy Brief: The Case for Energy Smart Food Systems 18 September 2013 This case study demonstrates strengths and weaknesses of the Bioenergy Environmental Impact Analysis framework (BIAS) in its draft form of 2009. The evaluation was conducted on the 21 000 ha bioethanol project of SEKAB near Bagamoyo, Tanzania. The study shows that the BIAS framework is a useful tool in guiding the analysis of biofuel projects. It also underlines evidence that substantial site-specific data are required to sufficiently evaluate impact on all environmental areas: biodiversity, water, soil and greenhouse gases (GHG), especially soil carbon. Specific indicator values for thresholds are missing, but may be of limited usefulness in specific cases, due to necessary adaptation to local conditions. An interdisciplinary "nexus" approach is necessary to ensure that food, energy and climate are jointly addressed, trade-offs considered, and appropriate safeguards are put in place. These issues will not be addressed through a single initiative. Because of its importance, scope and complexity, this challenge must be met through participation of a broad constituency of interested parties. This demands a multi partner international effort to implement energy-smart solutions in a non fragmented and cost effective way. Within this context, FAO proposes setting up an "Energy Smart" Food for People and Climate Multi-Partner Programme to be launched in 2012. The aim of the Programme is to address the energy dimension in relation to food security and energy poverty and should be seen as an essential component to climate-smart agriculture. [more]
Guidelines for Sustainable Bioenergy Investment - Sierra Leone 18 September 2013 No 46 - Bioenergy Environmental Impact Assessment (BIAS): Analytical Framework There has been substantial debate regarding the potential of bioenergy as an alternative to fossil fuels, and the potential positive and negative impacts on rural development, food security, and the environment. Over the last few years, there has been growing interest in bioenergy in Sierra Leone as a means to stimulate agricultural investment, provide an alternative energy source, and potentially contribute to agricultural training and yield improvements. While Sierra Leone has a National Sustainable Agriculture Development Plan (2009) there is no specific plan or policiy to date regarding bioenergy. [more]


última actualización:  miércoles 18 de septiembre de 2013