Bioenergía
Los cultivos que producen bio-energía pueden compensar la emisión de gases removiendo el dióxido de carbono del aire conforme van creciendo y al organizarse en el sistema radicular de los cultivos y el carbono orgánico del suelo además de producir productos asociados como por ejemplo la proteína animal, y el desplazamiento de los combustibles fósiles.

Sin embargo, los cultivos biocarburantes tienen diferentes balances de gases efecto invernadero, que también pueden ser negativos dependiendo de los métodos de producción, la localización y el grado en que los efectos directos e indirectos en los cambios de uso de la tierra se consideren en el análisis total de los ciclos de vida. Por ejemplo, mientras el maíz producido para el etanol puede generar un ahorro de 1.8 toneladas por hectárea/año de GEI y césped de pradera (Panicum virgatum) de 8.6 toneladas por ha/año, la conversión de césped de pradera y bosques puede liberar 300 toneladas/ha, y 1600-1000/ha respectivamente. Prácticas apropiadas de la agricultura y la producción en sistemas integrados de energía-alimento pueden parcialmente mitigar el daño. Comparado con otras opciones, líquidos bioenergéticos son tipicamente muy costosos en términos de reducción de gases de efecto invernadero. Existen evidencias que sugieren que los impuestos provenientes de carbón, y permisos de comercialización, conservación de energía pueden ser más costo efectivos que los biocarburantes en reducir la emisión de gases invernadero.
La energía basada en la madera, es actualmente la fuente principal de energía renovable en los países en desarrollo y desarrollados, y pueden contribuir a la mitigación de cambio climático por medio del desplazamiento en la emisión de carbono, a partir de los carburantes fósiles. De hecho, la emisión neta de carbono por generación de una unidad de calor o electricidad proveniente de la energía maderera es 10 a 20 veces menor que la emisión proveniente energía fósil. A la fecha, la mayor parte de la aplicación de energía maderera utiliza alimentación generada por suministros de bosques manejados en forma insostenible, con pocos cultivos bio-energéticos, específicamente para este propósito. Esto muchas veces contribuye a la deforestación, y por ello reduce el balance positivo de GEI en la producción de energía por medio de la madera. De cualquier manera, el incremento en el precio del petroleo, y las nuevas tecnologías harán un incremento en la demanda de energía maderera proveniente de las plantaciones energéticas que serán asideros de carbono cuando se complementen con otras fuentes de suministros bien manejadas.
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