Implementación: diciembre 2008 - febrero 2012
País: Guatemala

Guatemala es el país más septentrional del istmo centroamericano, identificado como una región altamente vulnerable a la variabilidad y al cambio climático.  Dicha vulnerabilidad es exacerbada por condiciones de pobreza y una débil gestión ambiental. El Ministerio de Agricultura realizó evaluaciones sobre los daños ocasionados por la tormenta tropical Stan (2005), en la producción agrícola y pecuaria, estimando que los mismos ascienden a unos US$ 50 millones, de los cuales el 96% son daños agrícolas y el resto pecuarios.  Más de 60 mil hectáreas resultaron dañadas, con una pérdida de 150,000 toneladas de producción, correspondiendo un 46% de la pérdida a granos básicos, un 20% a hortalizas, y en menor proporción a frutales, pastos  y otros cultivos, lo cual colocó a la población indígena en problemas de seguridad alimentaria. Los cambios observados en el clima tendrán impactos negativos sobre la población con mayores vulnerabilidades del país, entre las cuales sobresalen las poblaciones rurales e indígenas, y en especial las mujeres y los niños que sufren del efecto de sequía o excesos de lluvias, como las últimas tormentas tropicales, ya que el cambio climático alterará la calidad y productividad de los recursos naturales y de los ecosistemas (MDG 7).  Del total del territorio nacional, el 48% tiene “alto riesgo” de desertificación y sequía.  Este riesgo es latente en la región central, oriental y atlántica del país, donde el 41% de la población aún vive con menos de US $1 al día y donde las poblaciones pobres, especialmente, dependen directamente del uso de los ecosistemas naturales para sus provisiones de agua, alimento y  energía (consumo de leña). 

Para atender y buscar oportunidades en este contexto, el Programa Conjunto de Guatemala reconoce que el manejo del recurso hídrico es la clave para mejorar la adaptabilidad al cambio climático, en especial para el efecto de sequía, ya que debido a sus características de producción y manejo, unen la planificación territorial, el manejo sostenible, el uso productivo, el uso social (que de hecho con calidad mejora las condiciones de salud, sobre todo en los niños y niñas) el saneamiento, la organización comunitaria (brindando un marco para el empoderamiento y la participación en la gestión de los servicios para la población más pobre), la participación privada en el marco del concesionamiento y la terciarización y el desarrollo de sistemas financieros y administrativos para su manejo, que brindan el espacio para la generación de capacidades locales.

El Programa Conjunto mira al alcance de tres efectos:

 1.    Institucionalización de mecanismos que faciliten la coordinación e implementación  en la ejecución de las políticas territoriales nacionales.

2.      Institucionalización de mecanismos financieros y administrativos para mejorar la gestión ambiental y particularmente la cantidad y la eficiencia del manejo del recurso hídrico y los servicios ambientales temáticamente (forestal, agrícola, prestación de servicios municipales y otros) en mancomunidades de municipios, articuladas con la administración departamental.

3.    Desarrollo de intervenciones demostrativas de la gestión ambiental del recurso hídrico a nivel de  mancomunidades y municipios para la implementación y retroalimentación de las políticas a ese nivel.

última actualización:  martes 8 de enero de 2013