Área de proyecto

La Reserva de la Biosfera Yasuní

Algunos de los retos de la conservación y desarrollo sostenible revisten una magnitud excepcional en el caso de ecosistemas como los de la Reserva de la Biósfera del Yasuní.  La excepcionalidad y fragilidad de estos ecosistemas, su vulnerabilidad frente a los impactos de actividades económicas de gran escala, la riqueza de su patrimonio natural y cultural, la complejidad de una gestión integral de su territorio que permita afrontar los desafíos de asegurar medios de vida ambientalmente sostenibles a las comunidades que habitan la RBY y de enfrentar la calidad ambiental de sus centros poblados, son algunos de los factores que requieren un tratamiento diferenciado por parte del país en su conjunto.

Dentro de la Reserva de la Biosfera Yasuní (RBY), el Parque Nacional Yasuní es considerado como una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta.  Se encuentra en la Amazonía del Ecuador y se estima que contiene 4.000 especies de plantas, 173 mamíferos y 610 especies de aves.  Es uno de los pocos sitios caracterizados como refugios del pleistoceno que conservaron condiciones climáticas tolerables y se convirtieron en focos de diversidad vegetal y polos de inmigración animal, guardando en su interior la riqueza natural de millones de años, que la dureza del clima no permitió mantener en el resto del mundo.  En una sola hectárea del Parque Nacional Yasuní existen casi tantas especies de árboles y arbustos como de árboles nativos en toda América del Norte (estimados en 680 especies). 

En el subsuelo del Parque Nacional Yasuní existen reservas de crudo de aproximadamente 930 millones de barriles, cifra equivalente a más del 20% del total de reservas petroleras que posee el Ecuador (4.200 millones de barriles).  A esta riqueza natural se suma la existencia de pueblos que han optado por vivir en aislamiento voluntario –Tagaeri y Taromenani– que en su condición de pueblos originarios, forman parte del patrimonio sociocultural tangible e intangible de la humanidad, así como diversas nacionalidades principalmente Waoranis, Kychwas y Achuars, y grupos mestizos.  La población de la  Reserva alcanza aproximadamente 290 mil personas, cuyos ingresos en la mayoría de los casos corresponden a poblaciones que se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema.

La RBY es un área altamente vulnerable por las presiones económicas que enfrenta, entre las que destacan: extracción petrolera sin los debidos resguardos y parámetros ambientales, tala ilegal de bosques, tráfico de especies silvestres, colonización, turismo descontrolado y actividades agrícolas (palma africana, principalmente) y ganaderas extensivas, entre otras. Hasta la fecha, a pesar de haber transcurrido casi dos décadas desde su declaratoria como Reserva de la Biosfera, la RBY no cuenta con una delimitación y zonificación establecida, ni un sistema de gestión que esté funcionando con regularidad, pese a que uno de sus objetivos principales, es ser un modelo de ordenamiento territorial que se oriente bajo los preceptos del desarrollo sostenible.

En la zona de amortiguamiento de la RBY las comunidades indígenas Waorani y Kychwas enfrentan dificultades para ejercer sus actividades económicas tradicionales y se han visto obligadas a optar por formas de subsistencia que en algunos casos ejercen presión sobre los recursos naturales.  La mayoría de los centros poblados de la RBY enfrentan problemas de degradación ambiental vinculados con la precaria dotación de servicios de agua potable, alcantarillado y disposición de residuos sólidos.  En este orden, los gobiernos locales de estos centros enfrentan los desafíos de poner en marcha un conjunto responsabilidades de gestión ambiental.

Comunidades Participantes

El proyecto está trabajando con con un total de 28 comunidades, 17 de forma directa: 7 de las cuales se ubican en la Rivera del Río Napo y 10 en las vías. La mayor parte de comunidades ubicadas en la  Rivera  pertenecen al Cantón Aguarico  y están conformadas principalmente por población indígena kichwa.  En las vías  Auca, Pindo y Taracoa se ha intervenido en forma directa en diez comunidades, ubicadas en el Cantón Orellana. La mayor parte de la población de estas comunidades es mestiza y colona. Se aprecia también la presencia de población indígena kichwa de origen serrano. Durante el 2010 y el 2011 se ha trabajado con once comunidades a través de convenios con otras entidades como el MIES a través de la  Red de Seguridad Alimentaria, la Fundación Salud Amazónica y el Comité Ambiental  Cantonal de Francisco de Orellana.                            

El total aproximado de participantes directos de estos grupos  es de 450  personas, de los cuales 189 son hombres y 271 mujeres. Cada participante  sea hombre o mujer está en representación de una familia de la comunidad a la que pertenecen los grupos. Su participación se ha dado de acuerdo al interés en cada uno de los componentes que caracterizan la propuesta tecnológica de FAO. En las comunidades de Nueva Providencia, Rio Tiputini, Pindo Central y en la ciudad del Coca, se tiene a 4 grupos conformados únicamente por mujeres. Solo en la comunidad de Fronteras del Ecuador existe un grupo conformado únicamente por hombres, quienes conforman la Asociación Fronteras del Ecuador, la participación de las mujeres en este grupo se da a través del  manejo de aves camperas  a nivel familiar.

 

última actualización:  sábado 7 de julio de 2012