Elementos de los sistemas de producción de alimentos

La eficiencia general, resiliencia, capacidad de adaptación y potencial de mitigación de los sistemas de producción pueden reforzarse mejorando sus distintos componentes. A continuación se destacan parte de aquellos que resultan clave. 

1. Gestión del suelo y de los nutrientes

La disponibilidad de nitrógeno y otros nutrientes es fundamental para aumentar el rendimiento. Esto puede realizarse a través de abono de compostaje y residuos de cultivos, una combinación más precisa de los nutrientes con las necesidades de las plantas, tecnologías de aplicación en profundidad y liberación lenta, o utilizando legumbres para la fijación natural de nitrógeno. La utilización de prácticas y métodos que aumentan los insumos, la retención y el uso de nutrientes orgánicos resulta, de este modo, fundamental, y disminuye la necesidad de fertilizantes sintéticos que, debido a su coste y acceso, pocas veces son accesibles para los pequeños agricultores, además de que contribuyen a las emisiones de GEI durante su producción y transporte. 

Mejorar el contenido de nutrientes del suelo

Muchos suelos de sistemas de producción de cultivos de subsistencia están agotados y contienen escasos nutrientes. Esto puede resolverse parcialmente con el uso de legumbres como abonos verdes, plantadas en sistemas de cultivos intercalados, como parte de un esquema de rotación de cultivos o en sistemas agroforestales. Por ejemplo, las matas de cacahuete pueden servir de alimento al ganado o incorporarse al suelo. En este último caso, el rendimiento del cultivo en cuestión (p. ej., maíz o arroz) puede ser mucho mayor (incluso doblarse), aunque el rendimiento del cacahuete sea bajo. En la mezcla de leguminosas forrajeras/hierbas, puede encontrarse nitrógeno que transferir de las legumbres a las variedades herbáceas (p. ej., del 13 al 34% del nitrógeno fijado). Usadas como alimento del ganado, también pueden aumentar los ratios de conversión alimenticia y reducir las emisiones de metano. Además, las legumbres aportan una útil fuente de proteínas al ser humano.  humans. (FAO, 2009c. Increasing crop production sustainably - the perspectives of biological process). 

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 2. Captación y utilización de aguas

Una mejor captación y retención de aguas (con estanques, diques, pozos, cadenas de retención, etc.) y la eficiencia en el uso de estas (sistemas de irrigación) son fundamentales para aumentar la producción y abordar la creciente irregularidad de los esquemas de precipitaciones. Actualmente se practica la irrigación en el 20% de la tierra agrícola en los países en desarrollo, pero puede generar un 130% más de rendimiento que los cultivos alimentados con el agua de lluvia. La expansión de tecnologías y métodos de manejo eficaces, especialmente los relevantes para los pequeños agricultores, resulta fundamental.

Zaï y lomos de piedra en Burkina Faso

En la provincia de Yatenga, los agricultores recuperaron tierras de cultivo degradadas excavando hoyos de plantación, conocidos como zaï. Esta técnica tradicional fue mejorada aumentando la profundidad y el diámetro de los hoyos y añadiendo materia orgánica. Los zaï concentran tanto nutrientes como agua, y facilitan la infiltración y retención del agua. De esta forma, las tierras que apenas eran productivas alcanzan ahora rendimientos de entre 300 y 1.500 kg. por hectárea, dependiendo de las lluvias. En la misma provincia, los agricultores, con el apoyo de Oxfam, empezaron a construir lomos de piedra en líneas de nivel para recolectar agua de lluvia. Los lomos permiten que el agua se propague uniformemente por el campo, infiltre el suelo y evite que este y la materia orgánica sean arrastrados. Gracias a las redes locales de agricultores, estas técnicas se utilizan ahora en unas 200.000 o 300.000 hectáreas (Reij 2009. Agroenvironmental transformation in the Sahel: Another kind of "Greeen Revolution").

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3. Control de plagas y enfermedades

Existen pruebas de que el cambio climático está alterando ladistribución, incidencia e intensidad de las plagas y enfermedades animales y vegetales, así como las de especies exóticas invasoras. La reciente irrupción en numerosas regiones de variedades agresivas y multivirulentas de roya amarilla del trigo adaptadas a altas temperaturas es un buen indicador de los riesgos asociados a la adaptación de patógenos al cambio climático. Estas nuevas cepas agresivas se han difundido a una velocidad sin precedentes en los cinco continentes, desembocando en epidemias en nuevas zonas de cultivo antes poco favorables para la roya amarilla y donde aún no existen variedades bien adaptadas y resistentes. La Spot Blotch, enfermedad del trigo provocada por el Cohliobolus sativus, es otro ejemplo que ha provocado grandes pérdidas en el sur de Brasil, Bolivia, Paraguay y el este de India debido a una falta de resistencia a la enfermedad. A medida que las zonas de cultivo de trigo en Asia se hagan más y más cálidas, es muy probable que el patógeno acabe propagándose aún más y provocando mayores pérdidas. 

4. Ecosistemas de resiliencia

La mejora del manejo del ecosistema y la biodiversidad puedefacilitar una serie de servicios de ecosistema que puede desembocar en sistemas con una mayor resiliencia, productividad y sostenibilidad, además de contribuir a la reducción o eliminación de gases de efecto invernadero. Entre estos servicios se encuentran el control de plagas y enfermedades, la regulación del microclima, la descomposición de residuos, la regulación de los ciclos de nutrientes y la polinización de cultivos. La adopción de distintas prácticas de manejo de los recursos naturales y de la producción puede permitir y reforzar el suministro de estos servicios. 

5. Recursos genéticos

La composición genética determina la tolerancia de las plantas yanimales a rupturas bruscas como temperaturas extremas, sequías, inundaciones y plagas y enfermedades. También regula la duración de la temporada de crecimiento/producción y la respuesta a insumos como fertilizantes, agua y alimentos. La preservación de los recursos genéticos de cultivos y razas, y de sus parientes silvestres, resulta crucial para desarrollar una resistencia a rupturas bruscas, mejorando el uso eficiente de los recursos, acortando los ciclos de producción y generando mayores rendimientos (y calidad y contenido nutricional) por área de tierra. Es fundamental generar variedades y razas a medida de los ecosistemas y de las necesidades de los agricultores. 

Sistemas de semillas

Se necesitan sistemas eficientes de producción de semillas para garantizar un acceso rápido de los agricultores a variedades adaptadas a sus nuevas condiciones agroecológicas.En el norte de Camerún, las variedades locales de mijo, sorgo y maíz no estaban adaptadas a precipitaciones cada vez más escasas y sequías cada vez más intensas. El instituto de investigación agrícola desarrolló variedades adaptadas de estos cultivos con una maduración más temprana, y con el apoyo de la FAO se organizaron empresas agrarias de semillas para producir semillas certificadas con el fin de que fueran vendidas a los agricultores de los pueblos de los alrededores. Las nuevas variedades produjeron buenos rendimientos pese al desfavorable escenario agroecológico, lo que ha desembocado en una fuerte demanda y en la creación de 68 empresas comunitarias de semillas, con más de 1.000 miembros entre hombres y mujeres, que producen más de 200 toneladas al año. Existen proyectos similares en otros países [Guei, 2010].

La FAO ha apoyado la introducción de nuevas variedades de semillas en Haití para aumentar la producción de alimentos y facilitar la transición de la emergencia a la rehabilitación. Uno de los casos más exitosos ha sido la introducción desde Guatemala de la variedad de frijol ICTA Lijero, que madura muy pronto y es resistente a una de las mayores enfermedades en Haití, el virus Golden Mosaic. Esta variedad permite que los agricultores de llanuras irrigadas tengan dos cosechas de frijol antes de la estación cálida. Desde 2007, la FAO ha apoyado a grupos comunitarios productores de semillas en la producción de semillas de ICTA Lijero. En 2009, el programa de multiplicación de semillas de la FAO apoyó a 34 grupos de productores de semillas que produjeron 400 toneladas de frijol, incluido el ICTA Lijero. 

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6. Cosecha, procesamiento y cadenas de suministro

La cosecha eficiente y la pronta transformación delproducto agrícola pueden reducir las pérdidas postcosecha (PHL) y preservar la cantidad de alimentos y el valor cualitativo y nutricional del producto. También asegura una mejor utilización de coproductos y subproductos, ya sea para alimentar al ganado, producir energía renovable en sistemas integrados o mejorar la fertilidad del suelo. A medida que la cadena de suministro se hace más larga y compleja, se hace todavía más importante aumentar la eficiencia operativa del empaquetado, almacenamiento, transporte, etc., para garantizar una mayor durabilidad antes de la venta, conservar la calidad y reducir la huella de carbono. El procesamiento de alimentos permite que los excedentes sean conservados para los años de poca producción o sean vendidos de manera escalonada. Esto asegura una mayor disponibilidad de alimentos e ingresos en la temporada y en los años de baja producción. El procesamiento de alimentos crea empleos y oportunidades de ingresos, especialmente para las mujeres. 

Tecnologías mejoradas para reducir las pérdidas postcosecha en Afganistán

En la región norte de Afganistán, donde se produce más de la mitad de los cereales nacionales, muchos agricultores almacenan su cosecha en bolsas de plástico o fibra, o en instalaciones agrícolas sin suelo, puertas ni ventanas adecuadas. Esto limita su protección, desembocando en significativas pérdidas postcosecha. El Gobierno pidió apoyo a la FAO para proveer silos a las comunidades y hogares agrícolas con el fin de almacenar el grano. Con la financiación de la República Federal de Alemania, la FAO implementó un proyecto de 2004 a 2006 dirigido a reducir las pérdidas postcosecha y a reforzar la capacidad técnica de los hojalateros, herreros y artesanos locales para la construcción de silos metálicos. Se seleccionaron siete provincias grandes productoras de grano. Personal técnico del Ministerio de Agricultura y ONG formó a 300 artesanos locales en la manufactura de silos, y se contrató a más de 100 hojalateros para construir silos metálicos con una capacidad de 250 a 1.800 kilos para distribuir en las comunidades de la zona. El proyecto también supervisó la construcción de depósitos de grano para uso comunitario en 12 puntos y formó a los beneficiarios sobre cómo operar y manejar mejor estos equipos. Se observó que el uso de silos metálicos redujo las pérdidas de almacenamiento, pasando del 15-20% al 1-2%, y que los granos fueron de mayor calidad (por estar protegidos de insectos, ratones y moho) y pudieron ser conservados durante más tiempo. Basándose en la formación recibida, los hojalateros, herreros y artesanos están fabricando ahora silos como una empresa con beneficios.

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última actualización:  miércoles 5 de octubre de 2011