Agricultura de conservación 

Agricultura de conservación es un término que engloba prácticas agrícolas con tres características clave: 1. Mínima perturbación mecánica del suelo (p. ej., sin labranza y siembra directa); 2. El mantenimiento de un manto de materia orgánica rica en carbono que cubra y alimente el suelo (p. ej.,paja y/o otros capas de residuos vegetales); y 3. Rotaciones o secuencias y asociaciones de cultivos - también árboles-, que podrían incluir leguminosas nitrificantes. En la actualidad existen 117 millones de hectáreas (cerca del 8% de la tierra arable mundial) con estos sistemas en todo el mundo, con un aumento cada año de unos seis millones de hectáreas (www.fao.or/ag/ca). Cubren todos los tipos de agricultura ecológica y van desde las explotaciones más pequeñas hasta las más grandes. La agricultura de conservación ofrece soluciones de adaptación y mitigación al cambio climático al mismo tiempo que mejora la seguridad alimentaria a través de la intensificación sostenible de la producción y la productividad reforzada del uso de los recursos. 

Ejemplos nacionales de agricultura de conservación 

En Uzbekistán, donde es habitual el monocultivo de algodón, la FAO ha contribuido a mejorar la productividad de este con CA, incluida la labranza cero, la diversificación (rotación con trigo y leguminosas de grano) y cultivos de cubierta seleccionados. Esto implicó el establecimiento de parcelas demostrativas y formación en dinámica del agua del suelo, mejora de la materia orgánica y medidas, metodologías y  técnicas relacionadas con la estabilidad del suelo. Las tecnologías introducidas durante el proyecto en Tashkent desembocaron en una mejor calidad del suelo y un mayor desarrollo y rendimiento de los cultivos. El proyecto también mostró cómo los agricultores deseaban seguir las prácticas de CA paso a paso y con un sistema de rotación de cultivos probado con anterioridad.


En Egipto se introdujo la CA en los arrozales del Delta del Nilo, donde más de la mitad de los entre 3 y 5 millones de toneladas de residuos de cáscara de arroz producidos cada  año se queman en el campo como medida práctica de eliminación. La rotación de arroz con bersim (una legumbre foránea) o trigo logró rendimientos con la CA similares a los obtenidos con prácticas convencionales, con un ahorro importante del tiempo, energía (combustible) y mano de obra necesarios para preparar la tierra y para la cosecha. El proyecto también demostró las ventajas de las prácticas de CA sobre el control de malas hierbas, consumo de aguas residuales y mejora de las condiciones del suelo para el desarrollo de cultivos.


Los agricultores de Lesoto han podido incrementar los rendimientos agrícolas y la producción de alimentos a través de la CA. La práctica localmente conocida como likoti también contribuye a combatir la erosión del suelo y mejorar la fertilidad. Los beneficios socioeconómicos y medioambientales ayudan a los hogares más pobres a rehabilitar y reforzar la base de su medio de vida, así como a que las comunidades creen  a la larga un sistema de resiliencia ante la pobreza generalizada y al aumento de vulnerabilidad que sufre el país. Los resultados muestran que recibir una formación adecuada es un requisito previo crucial para la correcta adopción del likoti. Sin embargo, la formación es más efectiva cuando los formadores logran una verdadera participación y cuando el capital social entre los agricultores es más fuerte. Otros determinantes importantes son el nivel educativo  y los incentivos económicos facilitados a los hogares más vulnerables (Silici 2010)


En Lempira, Honduras, los agricultores cambiaron de un sistema tradicional de quema y corta al sistema Quesungual. Este sistema de CA utiliza árboles y cubierta vegetal. Un análisis económico de esta transición mostró que durante los dos primeros años los rendimientos del maíz y del sorgo fueron prácticamente iguales a los obtenidos con el sistema tradicional de tala y quema. Desde el tercer año, sin embargo, los rendimientos aumentaron. Además, el sistema abastecía a los agricultores de leña y estacas, lo que daba un valor extra a la producción. Debido al aumento de producción de  maíz, la cantidad de rastrojos también se incrementó, pudiendo venderse como alimento para el ganado.

Asímismo: a partir del primer año, el agricultor podía arrendar la tierra para pastoreo del ganado, dado el aumento de la producción de biomasa; normalmente, esto se hacía durante dos meses. La aplicación del sistema Quesungual no sólo responde a las necesidades de subsistencia del hogar de fruta, madera,  leña y grano, sino que además genera un  excedente que puede ser vendido, teniendo así una fuente adicional de ingresos.

...más


última actualización:  jueves 30 de diciembre de 2010