Economía e innovaciones políticas para una agricultura climáticamente inteligente
 

Primeras lecciones aprendidas sobre el terreno

Desarrollo de una estrategia a nivel nacional para la agricultura climáticamente inteligente

A partir de las experiencias recientes en Malawi, Viet Nam y Zambia, la FAO ha identificado cinco elementos esenciales en el desarrollo de una estrategia eficaz para la agricultura climáticamente inteligente, en el contexto del cambio climático:

Evaluar la situación
Se trata de evaluar los beneficios potenciales de la seguridad alimentaria, la adaptación y la mitigación con el fin de determinar y priorizar las prácticas de la agricultura climáticamente inteligente (CSA) en un contexto específico. Por tanto, resulta necesario confrontar los beneficios y costos de la estrategia para la CSA con una estrategia de crecimiento convencional de referencia. Este tipo de análisis pondrá de manifiesto los beneficios de la adaptación y la mitigación que pueden considerarse “adicionales” y son susceptibles de recibir financiación relativa al cambio climático. También permitirá conocer los costos adicionales de la aplicación de la estrategia para la CSA.

Entender los obstáculos a la adopción
Existen obstáculos que impiden a los agricultores adoptar las prácticas de la CSA. Se trata de obstáculos institucionales, trabas financieras o falta de acceso a los mercados de insumos y productos agrícolas. Para tomar decisiones con conocimiento de causa sobre políticas e inversiones es fundamental entender la naturaleza de estos obstáculos y la forma de abordarlos.

Elaborar políticas coherentes
Es más fácil adoptar estrategias para la CSA si se ajustan a las prioridades de desarrollo nacional ya existentes y si los productores agrícolas ven con claridad que de ellas pueden obtener un beneficio. Los responsables de la adopción de políticas disponen de diversas herramientas e instrumentos que pueden incentivar la adopción de la CSA. Sin embargo, de estos elementos capaces de impulsar las políticas solo unos pocos serán apropiados y factibles en un determinado país. Estos elementos pueden conocerse mediante el desarrollo de opciones de intervención política factibles y coordinadas, con las que se puedan abordar los obstáculos ya sabidos, y a continuación evaluar su eficacia a través de un proceso de consulta con las partes interesadas y de análisis rigurosos basados en datos fundamentados (econométricos, de simulación y de costos y beneficios).

Gestionar los riesgos asociados al clima
Para los agricultores, la gestión de los riesgos derivados del cambio climático representa un reto de primer orden. En el diseño de la estrategia para la CSA será esencial conocer con más detalle el perfil de riesgo de las prácticas potencialmente pertinentes de la CSA y diseñar instrumentos políticos que permitan reducir los riesgos asociados al clima que deben afrontar los agricultores, sin recortar los incentivos para adaptarse al cambio climático. Para ello hay que comprender mejor la forma de abordar la vulnerabilidad y la gestión de los riesgos asociados al clima, analizar el perfil de riesgo de las prácticas potencialmente pertinentes de la CSA, observar cómo interaccionan las redes de seguridad (incluidos los seguros basados en índices climáticos) con la adaptación autónoma y proporcionar información oportuna y pertinente.

Orientar la inversión
Las estrategias para la CSA pueden llevar a la identificación de las opciones de inversión en función de los costos y beneficios, dando lugar a una mezcla de inversiones en la agricultura y en el clima. En este sentido, la experiencia más reciente indica que las inversiones son más efectivas si se basan en un análisis de costo y beneficio y en un mayor conocimiento de los obstáculos a la adopción y son el resultado de una reflexión sobre la gestión del riesgo. Todos estos componentes han de entrar en juego en las propuestas y las políticas de inversión.

 

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