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FAO en Colombia

Prosperidad Social y FAO presentan resultados de la implementación del modelo de seguridad alimentaria en Briceño

07/03/2018

El municipio de Briceño, Antioquia es pionero en la implementación del modelo para promover la seguridad alimentaria y nutricional y la inclusión productiva de territorios de postconflicto.

Prosperidad Social y FAO realizaron conversatorio para presentar la experiencia en Briceño, donde a través de la intervención realizada, pasaron de cultivos ilícitos a la producción de alimentos como maracuyá, pastos- forrajes para alimentación de animales y fríjol.

 En el marco de esta actividad, se inauguró la exposición fotográfica “Cosechando frutos para la paz”, una muestra del cambio en la vida de los pobladores de Briceño.

El conversatorio se llevó a cabo en Bogotá  con el fin de compartir los resultados y la metodología de la implementación del modelo de Seguridad Alimentaria y Nutricional e Inclusión Productiva en Briceño, Antioquia. 

En esta actividad académica, liderada por la Subdirectora general de Programas y Proyectos de Prosperidad Social, Kelly Sarmiento Escorcia y la Oficial Nacional de Programas de la FAO, Manuela Ángel, se presentó la apuesta que hizo el Gobierno Nacional por recuperar uno de los municipios más asolados por los cultivos ilícitos en el país. 

Fue así como ocho líderes de las veredas de Briceño: La Calera, Altos del Chirí, Pueblo Nuevo y Orejón, donde se realizó la intervención, contaron de viva voz una experiencia de 120 familias que hoy producen alimentos para autoconsumo y mejoraron sus hábitos de alimentación como aporte a la seguridad alimentaria y nutricional a nivel familiar, generan ingresos a través de los excedentes de sus cultivos y lograron el fortalecimiento de procesos comunitarios.

Ana Delcira Zapata es una de las participantes de este proyecto. Una mujer sobreviviente de la violencia que por miedo salió de la zona, pero volvió y con su hijo se dedicaron a producir pastos de forraje. “Después de la muerte de mi esposo tuvimos que huir de la vereda por miedo. Yo regresé a la mano de Dios. Tengo unos cortes bien bonitos, construí mi establo e instalé mi máquina pica pastos porque mi hijo Nelson también es beneficiario del proyecto. A uno le dieron establo y al otro la máquina y nos juntamos. Yo sí le aprovechado todas las cositas que el proyecto me dio”.

Con cerca de cincuenta asistentes, este conversatorio logró mostrar la nueva cara de Briceño, esa que respira paz y tienen una nueva forma de ver la vida.  El proyecto tuvo una inversión de  cerca de $1.000 millones de pesos

 

Contacto de prensa FAO:

Nadya Gonzalez 

cel 3134047008

nadya.gonzalez@fao.org