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Agricultura de conservación

Por qué lo hacemos

Aproximadamente una tercera parte de los suelos del planeta están degradados. En muchos países, la producción agrícola intensiva ha empobrecido los suelos, hasta el punto de poner en peligro la futura producción en estas zonas. La salud de los suelos es esencial para el desarrollo de sistemas de producción agrícola sostenibles que sean resilientes a los efectos del cambio climático. Unos suelos saludables contienen una diversa comunidad de organismos que ayudan a controlar las enfermedades de las plantas y las poblaciones de maleza e insectos, reciclan los nutrientes del suelo y mejoran la estructura edáfica, con efectos positivos sobre la capacidad de retención de agua, el suministro y retención de nutrientes y los niveles de carbono orgánico.

La agricultura de conservación requiere menos intensidad de mano de obra (entre un 20 % y un 50 % menos), contribuyendo así a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante un menor consumo de energía y una mayor eficiencia del uso de nutrientes. Al mismo tiempo, estabiliza el suelo y lo protege de la descomposición y de la liberación de carbono a la atmósfera.

La agricultura de conservación ofrece una serie de ventajas en el plano mundial, regional, local y de la explotación agrícola:

  • Sostenibilidad. Ofrece un sistema de producción verdaderamente sostenible, no solo conservando los recursos naturales sino también mejorándolos e incrementando la variedad de la biota del suelo, la fauna y la flora (incluidas las especies silvestres) en los sistemas de producción agrícola, sin sacrificar el rendimiento de unos niveles de producción elevados. 
  • Mejora de la biodiversidad. La agricultura de conservación depende de los procesos biológicos para funcionar. Mejora la biodiversidad de un sistema de producción agrícola tanto a pequeña como a gran escala.
  • Retención de carbono. Los campos sin labrar actúan como sumideros de CO2, y la agricultura de conservación, aplicada a escala mundial, podría contribuir de manera significativa al control de la contaminación del aire en general y del calentamiento mundial en particular. Los agricultores que apliquen esta práctica podrían ser recompensados con créditos de carbono.
  • Ahorro de mano de obra. De entre todas las operaciones agrícolas, la labranza del suelo es la que más energía consume y, por lo tanto, en la agricultura mecanizada, la que más contamina el aire. No labrando la tierra, los agricultores pueden ahorrar entre un 30 % y un 40 % en tiempo y mano de obra y, en la agricultura mecanizada, en combustible fósil, en comparación con el cultivo convencional.
  • Suelos más saludables. Los suelos sometidos a técnicas de agricultura de conservación tienen capacidades elevadas de infiltración de agua, lo que reduce de manera significativa la escorrentía superficial y, por ende, la erosión del suelo. Esto mejora la calidad del agua superficial, al reducir la contaminación procedente de la erosión del suelo, y aumenta los recursos hídricos subterráneos. Tras algunos años de agricultura de conservación, en muchas zonas se ha observado que algunos manantiales naturales que se habían secado muchos años antes han comenzado nuevamente a fluir. No se reconoce aún plenamente el potencial efecto de una adopción masiva de las técnicas de agricultura de conservación sobre los balances hídricos mundiales.
  • Aumento de los rendimientos. La agricultura de conservación no es en absoluto una agricultura de baja producción, sino que permite un rendimiento comparable al de la agricultura intensiva moderna, aunque de manera sostenible. El rendimiento tiende a incrementarse con los años, con una disminución de las variaciones del rendimiento.
  • Reducción de costos. Para los agricultores, la agricultura de conservación es especialmente atractiva porque permite una reducción de los costos de producción, así como de tiempo y mano de obra, particularmente en momentos de máxima demanda como los de la preparación del suelo y la plantación, y en los sistemas mecanizados, reduce los costos de inversión y de mantenimiento de la maquinaria a largo plazo.