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Discursos

Curriculum vitae del Dr Jacques Diouf

 


Declaración con ocasión del 112o periodo de sesiones del Consejo de la FAO
Roma, Italia, 2-7 de Junio de 1997

 

Señor Presidente,
Excelentísimos Señoras y Señores,
Señoras y Señores,

Es para mí un gran placer acogerles en Roma con ocasión del 112% período de sesiones del Consejo, que reviste especial importancia. No sólo tendrán ustedes que examinar las directrices generales de las actividades de la Organización para los años venideros, y en particular para el próximo bienio, si no que además se trata del primer Consejo tras la celebración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Los compromisos del Plan de Acción y las importantes tareas que se han encomendado a la Organización en relación con el seguimiento de la Cumbre tendrán notables repercusiones para el Programa de Labores y Presupuesto.

Otro elemento de sus debates es la situación actual de la agricultura y la alimentación, cuyas últimas tendencias presentan aspectos alentadores, aun cuando no haya que perder de vista la gran envergadura de los problemas que quedan por resolver.

La producción mundial de alimentos básicos ha registrado un aumento considerable en 1996 y, entre las regiones en desarrollo, ha sido Africa la que ha tenido las tasas de crecimiento más elevadas. Para 1997, las estimaciones preliminares indican que proseguirá el crecimiento de la producción alimentaria, no sólo de cereales, sino también de las principales semillas oleaginosas, la yuca, la carne y los productos lácteos. Las cosechas mundiales de cereales, que habían alcanzado un volumen sin precedente en 1996 después de un descenso inquietante, podrían llegar este año a niveles similares o incluso ligeramente superiores. Sin embargo, las existencias mundiales de cereales, a pesar del aumento previsto en 1997, se mantendrán por debajo del umbral de seguridad del 17-18 por ciento del consumo.

Además, la situación económica actual ofrece en conjunto un entorno más favorable para la seguridad alimentaria, que se distingue por un ligero aumento de la producción mundial, sobre todo en los países en desarrollo, un crecimiento rápido de los intercambios internacionales y un descenso general de las tasas de inflación y de los tipos de interés. Las condiciones económicas de muchos países de bajos ingresos han mejorado sensiblemente en estos últimos años, sobre todo en Africa. No obstante, será necesario lograr que ese crecimiento repercuta positivamente sobre el poder adquisitivo de los sectores más desfavorecidos de la población con el fin de mejorar su acceso a los alimentos.

No obstante, la situación alimentaria se caracteriza aún por grandes disparidades regionales y locales, debidas tanto a condiciones climáticas desfavorables como a catástrofes naturales o de origen humano. Desde enero de 1996 la FAO, a través de su Sistema Mundial de Información y Alerta, ha realizado, a menudo en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos , más de 20 misiones de evaluación de cosechas y suministros alimentarios en los países vulnerables y más afectados. Los resultados de estas misiones han contribuido en gran medida a movilizar ayuda urgente para millones de victimas. En un año y medio, he aprobado, junto con la Directora Ejecutiva del PMA, 23 operaciones de urgencia por un valor total de unos 860 millones de dólares para socorrer a 15 millones de beneficiarios. Sólo en Africa, 16 países se enfrentan actualmente con crisis alimentarias excepcionales, y la situación dominante en la región de los Grandes Lagos, en Irak y en Corea del Norte sigue siendo preocupante.

 

Excelentísimos señoras y señores:

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial recibió de la Cumbre el encargo de seguir la aplicación del Plan de Acción y los progresos realizados para alcanzar el objetivo mínimo de reducir a la mitad el número de personas desnutridas no más tarde del año 2015. El Comité se reunió en abril y aprobó un procedimiento provisional de presentación de informes que habrían de utilizar en 1997 los gobiernos, organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales interesadas en la aplicación del Plan de Acción. El Comité estudió también las enmiendas al Reglamento General de la Organización que habrán ustedes de examinar para que la Conferencia adopte una decisión al respecto.

Además, el Comité Administrativo de Coordinación (CAC), en el que participan los jefes ejecutivos de todas las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, se encargará de la coordinación interinstitucional del seguimiento de la Cumbre. En su última reunión, celebrada en abril en Ginebra, el CAC aprobó la propuesta común de la FAO y el FIDA sobre las modalidades de esa cooperación.

Por consiguiente, la FAO ha preparado un informe sobre los resultados y el seguimiento de la Cumbre, que será examinado por el Consejo Económico y Social antes de ser presentado a la Asamblea General.

El pasado mes de marzo, la FAO organizó una consulta técnica sobre el Sistema de información y cartografía sobre la inseguridad y la vulnerabilidad alimentarias, en la que participaron expertos y representantes de todos los organismos competentes de las Naciones Unidas, así como de instituciones y ONG nacionales. Los resultados de esta consulta, han recibido ya la aprobación del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y se han emprendido ya una serie de medidas para aplicar los elementos a corto plazo del plan de trabajo adoptado.

Por otra parte, en las propuestas relativas al Programa de Labores y Presupuesto para 1998-99 se ha incluido un nuevo subprograma interdisciplinario, para consolidar y fortalecer las actividades de información y cartografía a fin de ayudar a los Estados Miembros a elaborar y mantener un sistema nacional de información que permita identificar con rapidez y precisión los grupos de la población malnutridos o vulnerables, pero también determinar las causas de esa situación y tomar las medidas correctivas necesarias.

La FAO ha informado también de los resultados de la Cumbre a la Comisión de Derechos Humanos y ha ultimado un acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos con miras a una colaboración para definir mejor el derecho a la alimentación como uno de los derechos humanos fundamentales. El Alto Comisionado ha previsto organizar una reunión de expertos en este tema en julio o agosto de este año.

La FAO ha iniciado sobre todo desde muy pronto, en estrecha colaboración con los expertos de los Estados Miembros, la preparación de estrategias nacionales de desarrollo agrícola hacia el año 2010, con el fin de llevar a la práctica en el plano nacional los compromisos contraídos a escala mundial en el Plan de Acción de la Cumbre y promover también la cooperación con las entidades de desarrollo en la ejecución de dichas estrategias. Estas actividades han comenzado por los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos para abarcar más adelante los otros países en desarrollo y en transición, así como los países desarrollados que lo deseen. Los documentos preparados de este modo se transmiten en primer lugar a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a las instituciones de Bretton Woods y a los bancos regionales de desarrollos, y a continuación se someten a los ministros de agricultura para lograr una amplia concertación con miras a su aprobación oficial por el gobierno.

Pero es evidente que una de las contribuciones más importantes que se esperan de la FAO para la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre, y en particular el Compromiso Tercero, se sitúa en la esfera del desarrollo agrícola. En este ámbito, el Programa Especial para la SeguridadAlimentaria en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos, iniciado ya mucho antes de la Cumbre con el acuerdo de ustedes, seguirá siendo uno de los principales elementos de las actividades de la FAO sobre el terreno. En efecto, los 840 millones de personas que sufren desnutrición crónica son esencialmente habitantes de países en desarrollo o en transición. Dos años después de su inicio, el Programa Especial está hoy en funcionamiento en18 países y está en proceso de preparación o formulación en otros siete. El concepto de este programa, destinado a aumentar la producción y a mejorar el acceso a los alimentos mediante un enfoque multidisciplinario y participativo que conserva el medio ambiente y asegura la equidad social. El objetivo final es, por supuesto, mejorar las condiciones de vida de los sectores de la población rural más desfavorecidos, en particular la mujer. El Programa Especial pertenece a los Estados Miembros que deseen participar en él y a sus agricultores; la FAO sólo interviene a petición expresa de los gobiernos interesados, especialmente en lo que respecta a las actividades financiadas por el Programa de Cooperación Técnica, cuyos criterios se respetan escrupulosamente.

Pero los objetivos de la Declaración de Roma son ambiciosos y exigen recursos considerables. En este período de restricciones presupuestarias con que se enfrentan todos los gobiernos y organismos internacionales, es imprescindible adoptar actitudes innovadoras con objeto de movilizar los recursos necesarios para la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre. En ese contexto, se ha intensificado la cooperación con todas las entidades de desarrollo, los países donantes, los otros organismos y programas de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales y regionales, las instituciones descentralizadas, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales, pero también con los institutos internacionales o nacionales de investigación.

De ese modo, en enero de 1997 he firmado acuerdos con los Presidentes del Banco Mundial y del Banco Africano de Desarrollo para promover el desarrollo rural y la seguridad alimentaria en Africa. En ese marco, ambos bancos se han comprometido acoger favorablemente las peticiones de los Estados Miembros respecto de la financiación de actividades piloto del Programa Especial hasta una cantidad de 1,5 millones de dólares por país. Igualmente, están muy avanzadas las negociaciones en curso con el Banco Islámico de Desarrollo, que deberían culminar en la firma de un acuerdo de cooperación en materia de seguridad alimentaria. También están en curso conversaciones con el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, el FIDA y el Programa Mundial de Alimentos con miras a recabar su participación en el Programa Especial. Por otra parte, el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias es la primera institución del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional que ha decidido participar en el Programa, especialmente en lo que respecta al estudio de las limitaciones socioeconómicas. Por último, se están aplicando gradualmente acuerdos de cooperación sur-sur que permiten la asignación de técnicos con experiencia proporcionados por otros países en desarrollo a los agricultores beneficiarios del Programa Especial.

Paralelamente, para aprovechar la dinámica creada por la Cumbre, donde se registró la participación activa de parlamentarios, organizaciones no gubernamentales y representantes del sector privado, se han emprendido varias iniciativas encaminadas a movilizar a estos distintos sectores de la sociedad civil, así como a las instituciones descentralizadas.

Es preciso considerar en esta perspectiva de movilización el tema elegido para el Día Mundial de la Alimentación de 1997: "Invertir en la seguridad alimentaria". También hay que considerar desde esta perspectiva la operación "TeleFood", programa audiovisual a escala mundial, concebido, en primer lugar, para mantener sensibilizada a la opinión pública en relación con las decisiones de la Cumbre y después para hacer un llamamiento a la solidaridad a todos aquéllos que se sienten afectados por el problema del hambre del mundo.

Esta movilización exige el empeño decidido de los gobiernos, ya que es evidente que no se podrán conseguir los objetivos del Plan de Acción de la Cumbre sin una participación activa de todos los sectores del Estado y de la sociedad civil. El Plan prevé a tal efecto que los gobiernos emprendan campañas nacionales relacionadas con el tema "Alimentos para todos", a fin de movilizar en cada país a todas las partes interesadas de la sociedad y sus recursos, para aplicar las medidas concretas contenidas en el Plan de Acción. Es de desear que el primer paso en esta dirección sea la creación en cada Estado Miembro de un foro nacional en el que participen todos los actores y colaboradores en el desarrollo, sobre todo el sector privado, las organizaciones no gubernamentales, las universidades, los institutos de investigación, los parlamentarios, las asociaciones de mujeres y jóvenes, los medios de difusión y la sociedad civil.

Es alentador comprobar que en algunos países desarrollados y en desarrollo, se han emprendido ya campañas de este tipo. Otros gobiernos deberían adoptar iniciativas apropiadas para el establecimiento de este tipo de esfuerzos.

Juntamente con todas estas actividades de movilización o coordinación de las energías para el seguimiento de la Cumbre, la Organización ha continuado realizando sus actividades normativas tradicionales que siguen manteniendo toda su importancia. Cabe citar dos ejemplos donde los progresos logrados en estos últimos meses han sido notables.

La revisión de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, que permite a los Estados adoptar medidas para prevenir e impedir la introducción o propagación de enfermedades y plagas, velando a la vez por que tales medidas sean razonables y no entorpezcan el comercio internacional de forma injustificada. Se somete al examen de ustedes el texto de esta revisión que es el resultado de un largo proceso de consultas, con vistas a su finalización y transmisión a la Conferencia, según lo recomendado por el Comité de Agricultura. Este Comité sometió también a la aprobación del Consejo y la Conferencia las nuevas normas para la armonización de las medidas fitosanitarias.

La Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura ha celebrado dos reuniones en el espacio de seis meses, fundamentalmente para proseguir las negociaciones encaminadas a la revisión del Compromiso Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos, con vistas a su armonización con el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Esta revisión debería permitir que se favorezca el acceso a los recursos genéticos, se definan mejor los derechos del agricultor, se garanticen la conservación y utilización sostenible de estos recursos y se distribuyan equitativamente los beneficios que de ellos se derivan. Se trata de un sector complejo, pero los progresos realizados son considerables y, a condición de que exista una auténtica voluntad política de llegar a buen fin, debería ser posible llegar a un acuerdo en un futuro próximo.

Figura asimismo en el programa de ustedes el examen de los órganos estatutarios y grupos de expertos. En el marco de las orientaciones del Consejo para conseguir economías y ahorros por eficiencia en la gestión, los Comités del Programa y de Finanzas, han elaborado directrices sobre la celebración y organización de las reuniones y han recomendado cambios en el calendario de las reuniones de los Comités que rinden informes al Consejo durante los años en que se reúne la Conferencia. Se trata, en efecto, de mejorar sus contribuciones a la elaboración del Programa de Labores y Presupuesto. En su Reunión Conjunta del pasado abril, los citados Comités estudiaron también las propuestas de la Secretaría relativas al examen de los órganos estatutarios y grupos de expertos que había adelantado el Consejo en noviembre de 1995.

A este respecto, la intervención de la Secretaría consiste en ofrecer información, poner de relieve los problemas y ayudar a formular conclusiones, ya que esta actividad corresponde primordialmente a los Organos Rectores. A este respecto, los Comités del Programa y de Finanzas han designado un pequeño grupo de trabajo con sede en Roma, presidido porel Representante Permanente de Bélgica, para examinar más en detalle las recomendaciones contenidas en el documento de la Secretaría y facilitar orientaciones complementarias a los Comités en sus períodos de sesiones de septiembre de 1997.

El Consejo podrá examinar, por tanto, las medidas propuestas por la Secretaría para completar este examen y garantizar la racionalización efectiva de los órganos estatutarios y grupos de expertos. La intención fundamental es recurrir más a órganos especiales encargados de tareas específicas durante un período bien definido, en lugar de crear órganos estatutarios que corren el riesgo de perder su razón de ser al cabo de un determinado período.

 

Señor Presidente, Señoras y Señores,

El tema más importante del programa de ustedes es el Resumen del Programa de Labores y Presupuesto para 1998-99. De conformidad con las recomendaciones de los Comités del Programa y de Finanzas, formuladas en su última Reunión Conjunta el pasado enero, se ha establecido el Resumen sobre la base de un presupuesto de crecimiento real cero, completándolo con dos escenarios complementarios:

  • una opción de crecimiento real que restablezca las reducciones de técnicos y económicos hechas en el presupuesto de 1996-97. Los Comité del Programa y de Finanzas habían manifestado el deseo de que esas consignaciones se restablecieran en el siguiente ejercicio bienal. Este escenario implica un aumento de 11 millones de dólares EE.UU., la totalidad del cual se dedicaría a actividades normativas altamente prioritarias;
  • una opción de crecimiento nominal cero que nos obligaría a mantener el presupuesto en 650 millones de dólares, pese a unos aumentos de costos de 39 millones. Para conseguirlo, habrá que reducir los programas.

Esta última opción, se ha preparado sobre la base de los criterios definidos por el Consejo para la selección de las actividades que han de suprimirse. Estas reducciones se han aplicado en la mayor medida posible en los sectores administrativos, pero naturalmente no se han conseguido los resultados logrados en el ejercicio de 1996-97, en que el 70 por ciento de los 57 millones de dólares que hacía falta ahorrar, se obtuvieron gracias a economías de eficiencia o a reducciones en los capítulos no técnicos del presupuesto.

La preparación de un presupuesto de crecimiento nominal cero se realiza tratando de reducir al mínimo los efectos negativos en los programas, especialmente siguiendo el asesoramiento de los Comités del Programa y de Finanzas sobre los aumentos de costos y las repercusiones de los tipos de cambio.

Merece una atención especial la cuestión del seguro médico después de la cesación del servicio. Si realmente hay que adoptar normas contables aceptadas en este ámbito y financiar el déficit actuarial que se ha acumulado durante los últimos 30 años, no es probable que estos gastos deban hacerse a expensas de los programas técnicos de la Organización. Por ello, hay que buscar soluciones a este problema, sobre todo mediante el cumplimiento de esta obligación en varios presupuestos bienales, a medida que se recauden las cuotas atrasadas.

Los Comités del Programa y de Finanzas han pedido también que se determinen las actividades que se eliminarían si el presupuesto se situase por debajo del nivel de crecimiento nominal cero.

Conviene, no obstante, examinar el principio de un crecimiento nominal cero aplicado sin distinción a todas las instituciones especializadas para 1998/99. Parece difícil, en efecto, no tener en cuenta la diferencia del impacto como consecuencia de las condiciones de aprobación del presupuestode 1996/97, ya que algunos organismos habían introducido ya recortes importantes con respecto al presupuesto de 1994-95 y realizado reducciones dolorosas del nivel del personal, mientras que otros disfrutaron de aumentos notables de los recursos durante el mismo período. Además, no se puede ignorar la diferencia del impacto del tipo de cambio en las instituciones, según se calcule el presupuesto en dólares o en la moneda del país de la Sede.

Por lo que respecta a la FAO, el presupuesto de crecimiento nominal cero entrañaría una reducción de casi el 6 por ciento antes del reajuste del tipo de cambio entre el dólar estadounidense y la lira, y del 4,3 por ciento aproximadamente con el tipo de cambio actual. Por esta razón, el Consejo debería medir bien las consecuencias de esta opción para la capacidad de la Organización de aplicar las recomendaciones de los distintos comités técnicos y las decisiones de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

El programa del Consejo es especialmente denso y habrá que examinar cuestiones a veces difíciles. No obstante, es imprescindible que se den a la Secretaría las directrices claras que necesita indispensablemente, en particular, para llevar a cabo la preparación del Programa de Labores y Presupuesto para el próximo bienio.

Deseo al Consejo un pleno éxito en sus trabajos y a los representantes de los Estados Miembros y a los observadores, una estancia agradable en Roma.

Muchas gracias por su amable atención.

 


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