Reunión ministerial
sobre actividades forestales
Cuestiones de sostenibilidad en el sector forestal
Desafíos nacionales e internacionales
Roma, Italia, 8-9 de marzo de
1999
Sr. Presidente,
Excmos Sres. Ministros,
Excelentísimos Señores,
Señoras y Señores,
Es para mí un privilegio
dirigirme a esta Segunda Reunión Ministerial sobre
Actividades Forestales, ya que estoy seguro de que
será tan valiosa para el programa mundial
relacionado con los bosques, como lo fue la Primera
Reunión Ministerial celebrada hace cuatro
años. Al hacerlo, permítanme darles la
más calurosa bienvenida y expresarles mi
agradecimiento por la excelente respuesta a mi
invitación a intercambiar ideas y examinar las
formas de desarrollar la actividad forestal en el siglo
XXI.
Es preciso que se reconozca más
la contribución actual y potencial del sector
forestal a las necesidades humanas y a la estabilidad de
los sistemas en que se apoya la vida en nuestro planeta.
Una de las razones principales por las que la FAO ha
convocado este acto y ha reunido a los Ministros
responsables del sector forestal, es ofrecer un foro, al
nivel político más alto, para poner en
primer plano los problemas forestales mundiales y llamar
la atención sobre cuestiones fundamentales para el
futuro del sector y para el beneficio de la sociedad en
toda su amplitud. Para afrontar los desafíos de
una población en rápido crecimiento y de
una sociedad en evolución con nuevas pautas de
consumo, es necesario que los árboles y los
bosques contribuyan con todo su potencial al desarrollo
sostenible, teniendo en cuenta las dimensiones
múltiples de su contribución. Esto exige un
marco conceptual que una la ciencia con la conciencia
social, las realidades económicas y las
necesidades ambientales, marco que creo se ha ido
delineando desde la celebración de la CNUMAD,
especialmente a lo largo del diálogo en curso
sobre la política internacional en relación
con los bosques. La elaboración ulterior y la
aplicación de este concepto de la actividad
forestal sostenible tendrá efectos de largo
alcance en la calidad de la vida de todas las poblaciones
del mundo.
Quienes intervienen en el sector
forestal han reconocido desde hace tiempo la
función ambiental de los bosques, que se
está incorporando en los regímenes de
ordenación forestal, prestando atención
especial a la ordenación de cuencas y tierras
frágiles, a la mitigación del cambio
climático y a la protección de la
diversidad biológica, especialmente la
conservación de la fauna y flora silvestres, de
los ecosistemas naturales y de sus valores.
Además, se ha ido integrando cada vez más a
los árboles en los sistemas de explotación
agrícola, por razón de sus beneficios
ambientales y para obtener niveles de vida mejores y
sostenibles.
Además de los valores
ambientales, los bosques y los árboles del mundo
proporcionan una amplia diversidad de bienes y servicios
que prácticamente toda la población mundial
utiliza de una forma u otra. Las actividades forestales
ofrecen grandes posibilidades de crear empleo e ingresos
y pueden proporcionar valiosas contribuciones a la
mitigación de la pobreza y la consecución
de la seguridad alimentaria.
Más allá de las
dimensiones ambientales y económicas de la
ordenación forestal sostenible, hay un elemento
social que está cobrando cada vez mayor
importancia. Se trata de la preocupación por las
necesidades de la gente y el respeto de sus valores y
tradiciones. Ordenar los bosques con y para la gente
significa escuchar a todos y aprender de ellos, ya que
los conocimientos y experiencia locales son aportaciones
fundamentales que muchas veces no se han aprovechado
suficientemente en el pasado. Esto exige ampliar la
responsabilidad de la gestión de los bosques para
asegurar una auténtica asociación entre
toda la amplia gama de grupos interesados: poblaciones
autóctonas, comunidades locales, organizaciones
ambientales y de conservación, industrias
privadas, propietarios de la tierra y organismos
gubernamentales a todos los niveles.
Es preciso resolver los conflictos por
el uso de la tierra y los conflictos entre grupos de
usuarios para erradicar las causas últimas de la
desforestación y la degradación forestal,
especialmente el grave problema de los incendios
forestales que se examinará en esta
reunión. De hecho, se dice acertadamente que la
solución a los problemas de la
desforestación y la degradación de las
tierras forestales se halla fuera de los bosques mismos.
Un caso típico es la tragedia de los muchos
trabajadores sin tierras de la zonas tropicales que
buscan los medios de sobrevivir en frágiles
tierras forestales, que en otro tiempo se roturaron para
la explotación agrícola y que, en muchos
casos, pierden rápidamente su productividad.
Así pues, todas estas preocupaciones exigen una
visión más amplia de las distintas
vías del desarrollo rural y relaciones de
asociación más sólidas entre el
sector forestal y el agrícola. La FAO,
basándose en sus muchos años de
experiencia, está plenamente convencida de que es
imprescindible que la actividad forestal y la
agrícola vayan de la mano en la lucha contra la
pobreza, la malnutrición, la injusticia social y
la degradación de la tierra.
Los problemas de la degradación
de los recursos y su impacto en la productividad forestal
y agrícola han vuelto a ponerse de relieve a causa
de los devastadores incendios forestales padecidos en
muchas partes del mundo durante el año pasado.
Como consecuencia de ello, se ha generalizado la
atención hacia este problema en los medios de
difusión y son cada vez mayores las exigencias del
público, así como de las organizaciones
gubernamentales e internacionales, para que se adopten
medidas preventivas que permitan reducir los efectos
ambientales y de salud y las enormes pérdidas
económicas que causan los incendios forestales
incontrolados. En octubre del año pasado, la FAO
convocó una reunión de expertos sobre
políticas públicas que influyen en los
incendios forestales, para examinar las causas radicales
del problema, ya que éstas se hallan mucho
más allá de la capacidad reglamentaria,
preventiva y de combatir los incendios que puedan tener
las administraciones forestales. Espero que el debate de
este tema que figura en el programa de ustedes
proporcione a los gobiernos y a la comunidad
internacional un conocimiento más profundo del
problema y una mayor conciencia de la necesidad de una
acción cooperativa concertada a nivel
internacional.
Como examinarán ustedes el
Marco Estratégico de la FAO, agradecería
recibir sus orientaciones sobre las prioridades que la
FAO debe seguir en el futuro, a fin de ofrecer una
dirección más clara y ser más eficaz
al responder a las necesidades actuales y emergentes de
nuestros Estados Miembros. El Comité de Montes,
cuando examinó la semana pasada el Marco
Estratégico de la FAO 2000-2015 y las
repercusiones a plazo medio en los programas forestales,
tomó nota de la estrategia revisada del
Departamento de Montes y de las recomendaciones de la
segunda reunión del Cuadro de Expertos Externos de
Alto Nivel en Temas Forestales, que convoqué el
año pasado para que nos asesorara sobre las nuevas
direcciones que han de adoptarse. Se les presentan las
conclusiones del COFO para que las examinen en el tema 6
de su programa.
Agradecería asimismo que los
Ministros asesoraran a la Organización sobre la
forma de incrementar su asistencia al diálogo de
política internacional en curso sobre los bosques.
La FAO ha apoyado activamente el Foro Intergubernamental
sobre los Bosques y colabora estrechamente con
organizaciones internacionales asociadas a través
del Equipo Interinstitucional sobre los Bosques. Como el
Foro terminará su mandato en el 2000, es
importante que escuchemos de los Ministros qué
medidas será necesario adoptar durante el
año próximo para llegar en el 2000 a una
decisión sobre las cuestiones sin resolver que
quedan aún pendientes en el programa del
Foro. Es ésta una de las razones fundamentales
para la convocación de esta reunión.
Además, espero que ustedes nos asesoren sobre la
función que la FAO debería
desempeñar en este proceso durante el año
próximo y más adelante.
Por último, desearía
reiterar la importancia de vincular entre sí los
aspectos ambientales, económicos y sociales de la
ordenación forestal sostenible y examinar las
importantes políticas transectoriales que afectan
a los recursos forestales, así como la forma no
planificada y destructiva que predomina en la
explotación de muchos de ellos. Los responsables
de las políticas se enfrentan a la vuelta del
milenio a una elección entre ganancias a corto
plazo o la sostenibilidad a largo plazo. Si no se
afrontan costos a corto plazo, resultará
difícil transmitir a las nuevas generaciones un
patrimonio forestal que responda a las necesidades y
expectativas de la población de cada país y
más allá de las fronteras nacionales. Para
este fin, desearía subrayar la importancia de los
acuerdos de asociación, con la
participación en los que intervengan los
gobiernos, el sector privado, los propietarios de la
tierra, las comunidades locales y los grupos ambientales,
en todos los aspectos de la adopción y
aplicación de las decisiones sobre el sector
forestal. Si se unen y se dirigen a los mismos objetivos
el compromiso, la experiencia y los recursos de esta
amplia comunidad de intereses, la ordenación
forestal sostenible no sólo será posible,
sino también real.
Comprometámonos todos nosotros a redoblar nuestros
esfuerzos para ordenar los bosques del mundo de forma que
se intensifique su contribución ambiental,
económica y social a la estabilidad de los
sistemas en que se apoya la vida de nuestro planeta y al
bienestar de sus habitantes. Construyamos asociaciones
por encima de las distintas comunidades de intereses,
pensando globalmente, planificando colectivamente y
actuando nacionalmente, a fin de marcar unas pautas
sostenibles para el sector forestal en el año 2000
y más adelante.
Como conclusión,
permítaseme desearles fructuosas deliberaciones y
una grata estancia en Roma.