Apertura de la Consulta de
alto nivel
sobre la mujer rural y la información
Roma, Italia, 4 de octubre de
1999
Señora Elizabeth Diouf,
Primera Dama del Senegal,
Señora Angela King, Representante del Secretario
General de las Naciones Unidas,
Señoras y Señores Ministros,
Excellentíssimas Señoras y Señores
Ministsros,
Señoras y Señores,
Es para mí un gran honor acoger
hoy esta asamblea de altos representantes de los Estados
Miembros de la FAO, del sistema de las Naciones Unidas y
de otras organizaciones intergubernamentales, así
como de organizaciones no gubernamentales y de la
sociedad civil. Esta consulta tiene por objeto examinar
la problemática relacionada con la
información y, sobre todo, con la función
decisiva &endash;y sin embargo muy a menudo no
reconocida, cuando no relegada al olvido- de la mujer
rural en la producción de alimentos y la seguridad
alimentaria.
Fue en esta misma sala donde, en
noviembre de 1996, Jefes de Estado y de Gobierno y
representantes de 186 países de todo el mundo,
reunidos en la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación, proclamaron que era inaceptable que
800 millones de seres humanos sufran todavía
hambre y malnutrición, en vísperas del
tercer milenio, cuando la humanidad conoce el más
impresionante adelanto tecnológico de su
historia.
Para alcanzar el objetivo inmediato de
la Cumbre de reducir esa cifra a la mitad no más
tarde del año 2015, y poder alimentar en los
próximos 30 años a una población
mundial suplementaria de algo más de 2 000
millones de personas, será decisiva la
contribución de la mujer rural. En efecto, la
mujer rural asegura ya una parte importante de la
producción alimentaria: del 80 al 90 por ciento en
el África suhsahariana, del 50 al 90 por ciento en
Asia, el 30 por ciento en Europa central y
oriental.
Cabe pues afirmar que sin la mujer
rural no habrá seguridad alimentaria sin la mujer
rural. Es por ello indispensable conocer y comprender las
condiciones precisas de su trabajo, así como los
problemas concretos que debe afrontar. ¿Qué
hacer para que estas cuestiones se resuelvan de manera
que los responsables técnicos y políticos
puedan adoptar las decisiones oportunas?
¿Cómo asegurar que la opinión
pública, sobre todo en las grandes ciudades y en
los países desarrollados, conozca la
función y la problemática de la mujer rural
con respecto a la producción agrícola y la
seguridad alimentaria? ¿Cómo velar por que
esta información esté disponible y llegue a
quienes la necesitan? Éstas son algunas de las
preguntas que habrán ustedes de
examinar.
La FAO ha elegido el tema "La mujer
nutre al mundo" para el Día Mundial de la
Alimentación de 1998 con el fin de centrar la
atención en la contribución
multidimensional de la mujer a la agricultura y a la
seguridad alimentaria, y tratar de fomentar la
integración de sus funciones en las
políticas y programas nacionales e
internacionales.
Hace algún tiempo, se hablaba a
menudo de la "mitad invisible" para referirse a la
contribución de la mujer al desarrollo
económico y social en general, y esta
expresión era aún más acertada
cuando se aplicaba a la mujer rural. En la actualidad,
gracias a los esfuerzos de autoridades políticas,
investigadores, agentes de desarrollo, periodistas y
también militantes feministas, la
contribución fundamental de la mujer rural al
desarrollo económico y social está bien
documentada. Pero ahora es necesario que este mejor
conocimiento se traduzca en un reconocimiento real y en
la solución de los problemas que obstaculizan su
contribución a la producción de alimentos y
la seguridad alimentaria.
La reunión que hoy comienza se
inscribe en el marco de la aplicación del Plan de
Acción de la FAO para la Integración de la
Mujer en el Desarrollo, aprobado en noviembre de 1995 a
raíz de la Conferencia Mundial sobre la Mujer de
Beijing.
Por otra parte, la Consulta se celebra
en un momento en que todo el sistema de las Naciones
Unidas se prepara para conmemorar, el próximo
año, el quinto aniversario de la aprobación
de la Plataforma de Acción en favor de la mujer.
Además, en un período extraordinario de
sesiones de la Asamblea General se examinarán los
progresos realizados a este respecto. La Conferencia de
Beijing, así como la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación un año después,
reconocieron que:
- el acceso limitado de la mujer
rural a los recursos productivos y su capacidad
restringida para adoptar decisiones económicas
y políticas contribuyen a la pobreza y son un
obstáculo a la seguridad
alimentaria;
- en muchos países, las
políticas y programas no respetan el principio
de la igualdad entre el hombre y la mujer;
- la información y los datos
existentes no están desglosados y analizados en
función del género, por lo que son
insuficientes para orientar la adopción de
decisiones económicas y sociales.
Estoy convencido de que los encargados
de recoger, elaborar y difundir datos e
información, así como quienes presuntamente
los utilizarán, no han dejado de percatarse de
estas cuestiones, y seguirán
haciéndolo.
Por lo que respecta a las
estadísticas, la plataforma de acción de
Beijing preconiza medidas concretas para recoger datos
desglosados en función del género sobre el
fenómeno de la pobreza y sobre todos los aspectos
de las actividades económicas. Recomienda
también que se seleccionen indicadores
estadísticos cualitativos y cuantitativos para
medir los efectos de las actividades y de las
políticas de desarrollo.
La elaboración de
estadísticas válidas sobre la mujer
permitirá tener una idea clara y precisa de su
contribución a la economía y a la sociedad.
En el medio rural, esta tarea es especialmente
difícil, dado que se trata casi siempre de un
sector no estructurado ni remunerado, limitado a menudo a
la esfera doméstica y difícil de captar. Es
allí donde existen grandes disparidades entre la
participación de la mujer y el hombre en la
adopción de decisiones y en el acceso respectivo a
los factores de producción. Pero también es
allí donde se registran enormes posibilidades, a
condición de que se supriman las limitaciones y
que las características específicas del
hombre y la mujer se integren en una visión
innovadora de las políticas y programas de
desarrollo.
Una información desglosada en
función del género es fundamental para
poder formular recomendaciones apropiadas en materia de
políticas. Durante mucho tiempo, la unidad de
análisis ha sido el hogar, en el supuesto de que
existía en su seno una distribución
equitativa de los alimentos y de los ingresos, así
como un acceso a los recursos en igualdad de condiciones.
Lamentablemente, este enfoque ha ocasionado importantes
lagunas conceptuales y operativas. Para promover,
orientar y transferir las tecnologías de manera
adecuada, es necesario establecer una
diferenciación en la asignación de mano de
obra o de recursos en función del
género.
Por ello es necesario que se alce ese
velo invisible que deforma nuestra visión del
mundo, a fin de que podamos aceptar una pluralidad que
reclama estrategias diferenciadas. Por lo que respecta al
medio rural, es posible proponer algunos elementos
básicos:
- Es indispensable saber
quién tiene acceso a la tierra y quién
asegura su control;
- hace falta saber quién, ya
sea hombre o mujer, se beneficia de las actividades de
desarrollo, de los cursos de capacitación, de
las nuevas tecnologías;
- es necesario determinar
quién tiene acceso al crédito, sin el
cual no es posible introducir mejoras significativas
en los sistemas de producción;
- es preciso comprender los efectos
de las políticas agrarias sobre cada una de las
categorías de la población a fin de que
las intervenciones puedan orientarse con
precisión y responder a las necesidades
concretas.
Éstas son algunas de las muchas
cuestiones que evidencian la necesidad de una
intervención urgente y sistemática para
asegurar la producción de información
desglosada en función del género. La FAO
está trabajando ya para contribuir a colmar esas
lagunas, especialmente mediante la formulación de
metodologías que permitan a los países
recoger y elaborar ese tipo de
información.
Sin embargo, no basta con disponer de
información suficiente; es necesario además
difundirla. Por una parte, se trata de facilitar el
acceso del mayor número posible de usuarios a las
bases de datos, sirviéndose oportunamente de todos
los medios que brinda la revolución de la
información. También en este aspecto, la
FAO ha realizado notables progresos creando un sistema de
información que facilita a los usuarios de todo el
mundo el acceso a sus bases de datos estadísticos
y documentales y que permitirá difundir
informaciones sobre la función, los problemas y la
situación de la mujer rural.
Por otra parte, es necesario abordar
el cometido primordial de los medios de
información. Es preciso asegurarse de que la
comunicación con esos poderosos instrumentos de
difusión funciona eficazmente y que la
información se difunde en un idioma y se presenta
de una forma accesibles para todos, incluidas las
autoridades políticas. Además, la
repercusión de los medios de información
sobre la opinión pública, esencialmente
urbana, influye considerablemente en la
formulación de las políticas. Los medios de
información pueden contribuir a dar a conocer a
esos usuarios, de manera precisa y equilibrada, las
condiciones de vida y de trabajo de la población
rural, y en particular la contribución de la mujer
rural a la economía y la seguridad alimentaria
nacional.
La Organización ha preparado un
proyecto de Estrategia de Acción que se presenta a
ustedes para que la examinen. Se trata de una
contribución al debate, y la FAO espera que se
enriquezca con las ideas, comentarios y experiencias que
ustedes aporten. Para poder examinar a fondo aspectos
concretos de la información sobre la mujer rural y
su difusión, se han organizado en el marco de esta
reunión dos grupos técnicos, con la
participación de destacados especialistas
internacionales en las esferas del desarrollo, las
ciencias sociales, la comunicación y los medios de
información. Concedo una gran importancia a la
labor de estos grupos y estoy convencido de que las
aportaciones que realicen ustedes, junto con las de los
especialistas invitados, serán muy útiles
para proseguir las actividades de la Organización
en ese ámbito.
No puedo concluir sin rendir homenaje
a la Sra. Elisabeth Diouf, Primera Dama del Senegal y
Presidenta del Comité Directivo Internacional
sobre el Adelanto de la Mujer Rural, que nos honra hoy
con su presencia. La Sra. Diouf y los otros miembros del
Comité Directivo se esfuerzan desde hace tiempo
por que los gobiernos y las organizaciones
internacionales reconozcan la importancia decisiva de la
mujer rural para la seguridad alimentaria.
Saludo también a las
representantes de las primeras damas, miembros del
Comité Directivo Internacional para el Adelanto de
la Mujer Rural, que nos honran con su presencia en este
acontecimiento.
Doy igualmente las gracias a la Excma.
Sra. Laura Balbo, Ministra de la Igualdad de
Oportunidades de Italia, que no ha dudado en sostener con
entusiasmo esta iniciativa y nos ha hecho el honor de
estar hoy con nosotros. Aprovecho esta ocasión
para reiterar, por su mediación, mi agradecimiento
al Gobierno italiano por el constante apoyo que presta a
la Organización.
Deseo también testimoniar mi
gratitud a la Excma. Sra. Margareta Winberg, a la vez
Ministra de Agricultura y de Igualdad de Oportunidades de
Suecia, que ha aceptado presidir uno de los grupos
técnicos y que, a pesar de los compromisos que la
impiden estar presente en la ceremonia de apertura, ha
hecho un esfuerzo para incorporarse a las deliberaciones
a partir de esta tarde. Agradezco igualmente a la Sra.
Angela King, Asesora Especial del Secretario General de
las Naciones Unidas en cuestiones de género y
adelanto de la mujer, el haber aceptado presidir el otro
grupo técnico. Estoy convencido de que los
conocimientos y la experiencia de la Sra. Winberg y la
Sra. King posibilitarán unos debates
fructuosos.
Deseo por último expresar mi
agradecimiento a los ministros y representantes de los
Estados Miembros que han aceptado participar en esta
Consulta, así como a los representantes de los
organismos del sistema de las Naciones Unidas, de otras
organizaciones gubernamentales y de organizaciones no
gubernamentales, cuya participación activa en esta
reunión atestigua la importancia que conceden al
problema de la información sobre el papel de la
mujer rural.
Tengo la seguridad de que estas tres
jornadas de deliberaciones serán provechosas para
todos los que trabajan en pro de la seguridad
alimentaria, y deseo expresarles mi sincera gratitud por
haber aceptado compartir su competencia y su experiencia
en la mejora de la situación de la mujer
rural.
Declaro abierta la Consulta de Alto
Nivel sobre la Mujer Rural y la
Información.
Muchas gracias.