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Curriculum vitae del Dr Jacques Diouf

 


DECLARACIÓN DEL DIRECTOR GENERAL ANTE LA 26ª CONFERENCIA REGIONAL DE LA FAO PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Mérida, México, 10-14 de abril de 2000

 

Sr. Presidente de la Conferencia Regional,
Distinguidos Ministros,
Excelentísimos Señoras y Señores:

Es para mí un gran placer darles la bienvenida a la 26ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, que se está celebrando en esta bella ciudad de Mérida, por amable invitación del Gobierno de México. Deseo expresar, en nombre de todas las delegaciones y del personal de la FAO, nuestro sincero agradecimiento al Gobierno y al pueblo de México, así como a los habitantes de la ciudad de Mérida, por su calurosa acogida y su generosa hospitalidad.

 

El estado mundial de la alimentación y la agricultura

Excelentísimos Señoras y Señores

El mundo está sufriendo un rápido proceso de globalización e interdependencia, con unas fronteras cada vez más abiertas desde el punto de vista económico.

Recientemente, se han revisado al alza las estimaciones para la producción mundial de cereales en 1999, que en la actualidad se cifran en 1972 millones de toneladas. Sin embargo, este volumen es inferior en un 1por ciento al de 1998 y en un 2por ciento al de 1997, que fue un año especialmente bueno. Solo se prevén aumentos en el caso del arroz, mientras que disminuirán las cosechas de trigo y otros cereales. Por vez primera en cuatro años, el consumo previsto de cereales será superior a la producción. Esto obligará a retirar 8 millones de toneladas de las existencias, que por consiguiente se quedarán en 334 millones de toneladas. Este nivel garantiza una relación entre las existencias y la utilización comprendida dentro del margen de seguridad del 17 al 18 por ciento.

Por esas razones, la campaña de comercialización de 1999-2000 podría registrar un aumento de más del 3 por ciento en el comercio mundial de cereales, equivalente a un volumen de 222 millones de toneladas. Aun así, los precios de los cereales en los mercados mundiales son por lo general más bajos que el año anterior, factor positivo para los 82 países de bajos ingresos y con déficit de alimentos.

También podemos observar una señal alentadora en el sector pesquero, donde la producción experimentó una recuperación parcial en 1999 después de los fuertes descensos registrados en el año precedente.

Pero el factor más positivo es el dato del informe de la FAO sobre el Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo que indica que el número total de personas malnutridas en los países en desarrollo se redujo en 40 millones entre 1990-92 y 1995-97. Esta reducción anual de unos 8 millones de personas como promedio es alentadora aunque todavía está muy por debajo de la cifra de 20 millones necesaria para alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

 

Situaciones de emergencia

En este contexto mundial, 35 países se han enfrentado con emergencias alimentarias. Al final de 1999, el número de personas afectadas por emergencias alimentarias derivadas sobre todo de catástrofes naturales y de origen humano se estimaba en unos 52 millones. Sin embargo, los datos indican que su frecuencia relativa se ha modificado en los 30 últimos años. Mientras que en los decenios de 1970 y 1980 las emergencias alimentarias eran ante todo el resultado de factores naturales, en años más recientes las catástrofes de origen humano - en especial guerras, disturbios civiles y crisis financieras y económicas - no han dejado de aumentar.

En América Latina, muchos países sufren todavía los daños causados por El Niño y el huracán Mitch en 1998, agravados por las lluvias torrenciales y las inundaciones de 1999. Además, el año pasado un violento ciclón e inundaciones generalizadas asolaron Venezuela. En África, las situaciones de emergencia se deben en particular a disturbios civiles y sequías periódicas, mientras que en Asia millones de personas vieron cómo el descenso del poder adquisitivo mermaba su acceso a los alimentos básicos cuando la crisis financiera de 1997-1998 causó estragos en varias economías. En el Oriente Medio, en 1999 la sequía más grave en varios decenios redujo considerablemente la producción de alimentos en varios países. En esta parte del mundo, además de las fluctuaciones climatológicas, el problema del acceso al agua para la producción de alimentos será sin duda la causa principal del déficit de los suministros alimentarios en el futuro.

En este contexto, la función de la FAO adquiere mayor importancia, principalmente para evaluar la situación de la alimentación y la agricultura, determinar las necesidades de ayuda alimentaria e informar a la comunidad internacional, gracias al Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO, que funciona conjuntamente con el Programa Mundial de Alimentos, el PNUD y una amplia red de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Las situaciones de emergencia exigen también que la FAO reestablezca la producción agrícola evaluando las necesidades, en cooperación con otros organismos de las Naciones Unidas y en el marco de llamamientos unificados de asistencia humanitaria, y, en especial, proporcionando asistencia directa a los agricultores. Durante el último año y en el curso del año actual, la FAO ha ejecutado 20 proyectos de emergencia (tanto nacionales como regionales) por un valor total de 5,5 millones de dólares EE.UU. en 22 países de América Latina y el Caribe. Las operaciones de emergencia han tenido por objeto rehabilitar los sectores agrícola, ganadero, forestal y pesquero, que habían sufrido los efectos de catástrofes naturales como los terremotos en Bolivia y Colombia, los huracanes y tormentas tropicales Georges, Mitch, Floyd, José y Lenny, entre otros, en las islas del Caribe y América Central, el fenómeno de El Niño en Ecuador y Perú y, más recientemente, los aludes de lodo y las inundaciones catastróficas en Venezuela. La asistencia de la FAO se ha orientado también a fortalecer los planes de prevención, preparación y mitigación de los efectos de catástrofes naturales de los Estados Miembros. La Organización presta también asistencia en crisis humanitarias como la difícil situación de las personas desplazadas internamente en Colombia, para las cuales la FAO está preparando actualmente un llamamiento actualizado.

Esta asistencia se proporciona mediante la distribución de insumos agrícolas y pesqueros esenciales como por ejemplo, semillas, instrumentos, fertilizantes, plaguicidas y equipo de pesca, y en unos pocos casos mediante la reposición del ganado. Además, se ha prestado asesoramiento técnico mediante la contratación de especialistas internacionales y nacionales, funcionarios de dependencias técnicas de la Sede y de las oficinas regionales de la FAO y la organización de talleres a nivel tanto nacional como regional.

 

Otras "crisis"

Pero el mundo se enfrenta también cada vez más con "crisis" de otros tipos. Estas crisis se relacionan con la calidad y, especialmente, la inocuidad de los productos alimenticios y con los efectos de las nuevas técnicas agrícolas, que son principalmente el resultado de los rápidos avances de la biotecnología. Entre los recientes problemas con que se han enfrentado los gobiernos cabe citar la crisis de las "vacas locas", la presencia de dioxinas y listeria en la cadena alimentaria y la comercialización de productos que contienen organismos modificados genéticamente.

Esta es una esfera en la que la FAO habrá de desempeñar sin duda una función más importante. La opinión pública, sensibilizada por los medios de difusión, necesita información objetiva sobre los posibles riesgos y exige medidas eficaces de protección. Aunque las "crisis" de esta índole se han producido en países desarrollados, crean preocupación entre las autoridades y las poblaciones de los países en desarrollo que no tienen capacidad de análisis suficiente.

La Organización debe seguir respondiendo a estos desafíos y exigencias. Sus órganos competentes, como por ejemplo la Comisión de Recursos Genéticos, están trabajando activamente en la redacción de códigos de conducta. Se ha iniciado un programa interdepartamental que se ocupará de todos los aspectos técnicos de estas cuestiones. Se reforzarán los programas de la División Mixta FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Agricultura y la Alimentación para aumentar su contribución en estas esferas. Como en el caso de los principios éticos, estas cuestiones están siendo examinadas por un comité interno con el apoyo de un cuadro de expertos. Por último, el Codex Alimentarius sigue siendo el instrumento principal para la elaboración de normas internacionales, actividad fundamental en un contexto de mundialización y comercio creciente.

Aun reconociendo la importancia y urgencia de estas cuestiones, la FAO debe concentrarse no obstante en garantizar que la información facilitada se base en datos científicos y sea establecida por expertos de prestigio internacional.

 

El estado de la agricultura y la alimentación en la región de América Latina y el Caribe

Excelentísimo Señoras y Señores,

Deseo ahora centrarme en la región de América Latina y el Caribe. A pesar del rápido crecimiento de sus ciudades y el auge de su industria, la agricultura, desempeña una función importante en el crecimiento y el desarrollo. Como creadora de empleo y fuente de divisas, constituye un factor esencial para la seguridad alimentaria de todos los habitantes de la región. Casi un cuarto de la población económicamente activa de la región trabaja en la tierra o en las agroindustrias. Los productos agrícolas seguían devengando casi el 25 por ciento de los ingresos de exportación de la región en 1998; y el sector ha demostrado ser un motor de crecimiento seguro en cualquier coyuntura, ya que desde hace un decenio la agricultura representa más del 7 por ciento del PIB total de la región.

Los efectos retardados de los fenómenos naturales y el acusado descenso de los precios internacionales se traducirán en una tasa de crecimiento del sector agrícola en 1999 estimada en el 2,2 por ciento para el conjunto de la región, cifra moderadamente superior a los promedios del 1,6 por ciento en 1998 y del 1,9 por ciento en 1997. Sin embargo, los resultados, fueron muy desiguales entre los países.

La recuperación prevista para 1999 tiene su origen en las importantes mejoras registradas en los resultados de Brasil y México, que suman cerca del 60 por ciento de la producción agrícola de la región.

Tras haber experimentado un crecimiento medio del 7 por ciento en 1998, el sector agrícola de la región del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay) se estabilizó prácticamente en 1999, creciendo sólo un 0,2 por ciento. Este resultado se relaciona con la evolución desfavorable del sector agrícola en Argentina.

El sector agrícola de los países andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) experimentó en 1998 un crecimiento insignificante (0,3 por ciento). De hecho, con excepción de Colombia y Perú, los resultados fueron negativos.

El crecimiento general del sector en los países de América Central se mantuvo prácticamente inalterado, en un 2,1 por ciento, en 1997 y 1998. Sin embargo, los países más afectados por el huracán Mitch sufrieron descensos acusados en su producción agrícola.

En el Caribe, el ciclón de 1998 causó daños especialmente graves en los productos tradicionales, reduciéndose la producción de azúcar en un 15 por ciento aproximadamente. Asimismo, la producción de banano disminuyó en un 6 por ciento como promedio a pesar del crecimiento moderado en los países pertenecientes a la Organización de Estados del Caribe Oriental.

En la actualidad, la producción agrícola representa solamente el 7,3 por ciento del PIB de la región. Hay sin embargo diferencias importantes entre los países andinos y del Cono Sur, así como en Brasil y México, donde la agricultura representa menos del 10 por ciento de la economía, y los países de América Central y el Caribe, donde ese porcentaje se acerca al 20 por ciento.

La población económicamente activa que trabaja en la agricultura se ha mantenido constante en unos 44 millones de personas en los dos últimos decenios. Durante ese mismo período el número total de personas económicamente activas ha aumentado de 130 a 217 millones. Por consiguiente, la agricultura emplea a una proporción decreciente de la población económicamente activa, habiéndose reducido de algo más de un tercio de todos los trabajadores en 1980 a poco más de un quinto en la actualidad.

Tradicionalmente, la región de América Latina y el Caribe ha disfrutado de un saldo neto positivo y en creciente aumento en su balanza comercial agrícola. En 1998 esta balanza ascendió a unos 24 000 millones de dólares EE.UU., lo que supone un ligero descenso con respecto a la cifra sin precedente de 25 000 millones registrada en 1997.

En el conjunto de la región, la parte correspondiente a los productos agrícolas en las exportaciones totales no ha dejado de disminuir desde 1987, pasando del 27 por ciento al nivel actual del 23 por ciento aproximadamente.

En 1998 las exportaciones agrícolas de América Latina y el Caribe representaron el 12 por ciento aproximadamente del total mundial.

En cuanto a su destino, en 1997 la Unión Europea superó a los Estados Unidos como principal receptor de exportaciones agrícolas primarias de la región. El comercio intrarregional fue también importante, representando casi el 14 por ciento del total de las exportaciones agrícolas primarias.

La evolución de la producción agrícola, que registró un aumento del 1,66 por ciento, frente a un crecimiento demográfico del 1,7 por ciento entre 1990 y 1999, es análoga a la de los indicadores de la seguridad alimentaria. La región en su conjunto ha experimentado, en los últimos años (1990-1992 a 1995-1997), un modesto descenso en el número global de sus ciudadanos que sufren subnutrición, número que ha pasado de 58,6 a 53,4 millones, tras haber registrado un aumento considerable en el decenio anterior. Sólo la subregión del Cono Sur ha experimentado un descenso en el número de personas subnutridas en los últimos años. América Central ha presenciado un aumento del número de estas personas, mientras que su proporción se ha mantenido constante.

La subregión del Caribe ha experimentado un aumento alarmante en el número y la proporción de personas subnutridas. En los últimos años, el número de personas subnutridas en el Caribe ha aumentado en 2 millones, mientras que la proporción ha pasado del 25 al 31 por ciento. Esta situación es atribuible en gran parte al acusado deterioro de la situación de la seguridad alimentaria en Cuba y Haití.

 

Desafíos y oportunidades para la alimentación y la agricultura en la región

Junto con los éxitos macroeconómicos de la Región, persisten todavía antiguos desafíos que han adquirido incluso mayor importancia: creciente polarización económica y social; concentración de los ingresos; trasmisión de la pobreza entre generaciones. Al mismo tiempo, el círculo vicioso de la pobreza y el deterioro de la base de los recursos naturales sigue siendo uno de los problemas principales con que tropieza la sostenibilidad del desarrollo en la región. La marginación que sufre una parte importante de la población en diferentes países, constituye un obstáculo para su integración en los mecanismos del mercado y su acceso al progreso económico. Constituye un obstáculo para la mejora de la organización territorial del desarrollo y para la estabilidad política de la región.

Unos 204 millones de personas viven actualmente en la pobreza en América Latina, frente a 200 millones en 1990. De ese total, 78 millones viven en zonas rurales, constituyendo el 54 por ciento de los hogares rurales. La información más reciente disponible indica que 8 países de la región han limitado el hambre de un modo suficientemente rápido y constante para alcanzar el objetivo establecido en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de reducir a la mitad el número de personas desnutridas en el mundo.

Hace falta pues una voluntad política más firme y una actuación decidida para reducir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria de la población con bajos ingresos y promover aumentos sostenibles de la productividad agrícola en la región.

Hay que crear nuevos mecanismos, especialmente en las esferas de las finanzas rurales, el desarrollo tecnológico y la comercialización de insumos y productos agrícolas en el marco de las reformas estructurales necesarias. También se requieren políticas innovadoras para mejorar el funcionamiento de los mercados rurales. Ha de alentarse pues la adopción de enfoques innovadores para afrontar el riesgo en las diversas etapas de la producción, la distribución y el consumo de alimentos.

Es indispensable crear un nuevo marco institucional que permita a los diferentes actores participar en el proceso de elaboración de políticas agrícolas y rurales y contribuir a él.

 

Reuniones paralelas a la 26ª Conferencia Regional de la FAO

Sr. Presidente
Excelentísimos Señoras y Señores

Me es grato señalar que, paralelamente a la 26ª Conferencia Regional, se han convocado otras dos reuniones de gran importancia para la seguridad alimentaria de la región. La primera es un foro de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil de ámbito regional, mientras que la otra es una consulta sobre el comercio intrarregional.

Las organizaciones no gubernamentales desempeñan una función importante en el desarrollo rural y agrícola de nuestros Estados Miembros. El compromiso asumido por las ONG y la sociedad civil en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación fue muy apreciado y contribuyó a reforzar el Plan de Acción, que a su vez pide la colaboración de todos los sectores de la sociedad para conseguir los objetivos establecidos en Roma. En este contexto, la FAO decidió organizar, paralelamente a sus conferencias regionales, consultas con ONG y la sociedad civil a fin de beneficiarse de las experiencias de estos actores en esferas pertinentes para el mandato de la FAO y ayudar a la Organización a formular sus políticas y estrategias en cooperación con organizaciones de base. Las recomendaciones de la Consulta con las ONG y la sociedad civil se someterán al examen de esta Conferencia.

Conjuntamente con la Conferencia, se celebrará una consulta sobre el comercio intrarregional en la región de América Latina y el Caribe. Esta consulta se centrará en las principales cuestiones relacionadas con el fomento de la cooperación entre los países de la Región para facilitar el comercio y promover el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria nacional.

 

Programa de la Conferencia Regional

Excelentísimos Señoras y Señores

En esta 26ª Conferencia Regional se examinarán las principales cuestiones relacionadas con la lucha contra la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, el comercio agrícola internacional y la relación entre cambio tecnológico y desarrollo sostenible, incluidas las reformas institucionales. En ese contexto, tendrán ustedes que examinar:

  • El seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, en particular las medidas adoptadas por la FAO en sus esfuerzos por facilitar el cumplimiento de los siete compromisos de la Cumbre de noviembre de 1996 y el Plan de Acción de la Cumbre antes del examen de mediados del período, previsto para el año 2006.
  • El impacto de los obstáculos técnicos y no arancelarios en el comercio agrícola en América Latina y el Caribe, en particular los progresos realizados con respecto a la reducción arancelaria a nivel internacional, y especialmente en la región de América Latina y el Caribe, y la creciente importancia de los instrumentos no arancelarios como reguladores del comercio agrícola internacional.
  • Los efectos de los fenómenos climatológicos adversos en la producción y el comercio de alimentos, en particular la prevención y mitigación de las catástrofes naturales.
  • La reforma de las instituciones de desarrollo rural, en particular la disparidad entre las exigencias planteadas a las instituciones del sector agrícola y la capacidad y los recursos disponibles.
  • Investigación y transferencia de tecnología en la producción de alimentos, en particular los principales desafíos para la generación y transferencia de tecnologías viables, realistas y sostenibles.

 

Excelentísimos Señoras y Señores,

Esta Conferencia Regional tendrá que responder al desafío de la lucha contra el hambre y la pobreza en el continente. Por ello espero con gran interés el resultado de sus deliberaciones y les deseo el máximo éxito en su labor.

Muchas gracias.

 


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