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Discursos

Curriculum vitae del Dr Jacques Diouf

 


"Un milenio sin hambre"
Mensaje del Director General de la FAO
con ocasión del Día Mundial de la Alimentación y TeleFood 2000
Roma, Italia, 16 de octubre de 2000

 

Al elegir el tema "Un milenio sin hambre" para el Día Mundial de la Alimentación y TeleFood en el año 2000, la FAO invita a todas las personas a que, junto con los dirigentes mundiales, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas privadas, las fundaciones, las asociaciones de agricultores y otros grupos comunitarios, se unan a la Organización en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

Hace exactamente cuatro año, en un acto trascedental de voluntad política, 186 gobiernos reunidos en Roma se comprometieron no sólo a reducir la malnutrición sino también a poner fin al hambre y alcanzar la meta de "alimentos para todos" al comienzo de este tercer milenio. Hemos de tener presente ese compromiso, la denominada "promesa" de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, mientras nos esforzamos por alcanzar esa meta.

Es oportuno recordar el Compromiso Primero del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: "Garantizaremos un entorno político, social y económico propicio, destinado a crear las mejores condiciones posibles para la erradicación de la pobreza y para la paz duradera, sobre la base de una participación plena y equitativa de las mujeres y los hombres, que favorezca al máximo la consecución de una seguridad alimentaria sostenible para todos".

Tanto éste como los demás compromisos convenidos internacionalmente en el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación deberán ser el patrón por el que midamos los esfuerzos nacionales e internacionales para combatir las múltiples causas de la inseguridad alimentaria y restablecer el derecho humano básico a no padecer hambre. Los flagelos del hambre y la pobreza son moralmente inaceptables y han de ser aniquilados. El hambre y la desnutrición crónica acortan la vida humana. La falta de acceso físico o económico en todo momento a alimentos inocuos, nutritivos y sanos tiene consecuencias perjudiciales para las poblaciones y los países.

Sueño con un mundo en el que todo hombre reciba cada día alimentos suficientes, inocuos y nutritivos. En mi sueño, las situaciones escandalosas de riqueza y pobreza extremas se mitigan. Veo tolerancia y no discriminación; paz y no disturbios civiles; entornos sostenibles y no degradación ambiental; prosperidad general y no desesperanza y desánimo.

Pero hacer realidad ese sueño exige una acción en muchos frentes. Puesto que los datos más recientes de la FAO indican que hasta el 13 por ciento de la población total, es desnutrida, es mucho el trabajo que nos espera aunque hayamos hecho progresos considerables.

En los tres últimos decenios, el número de personas hambrientas ha disminuido en un 14 por ciento aproximadamente, mientras que la disponibilidad de alimentos por persona ha aumentado en cerca del 32 por ciento. Sin embargo, avanzando al ritmo actual no alcanzaremos el objetivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación en el plazo de dos decenios. No hay tiempo pues que perder en la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza.

Los compromisos y las promesas son sólo puntos de partida en el camino hacia la consecución de un milenio sin hambre. Es necesario orientar las políticas, programas, proyectos, recursos y actividades para lograr la seguridad alimentaria de manera que se garanticen la disponibilidad y estabilidad de los suministros alimentarios y la asequibilidad económica de los alimentos, así como la calidad e inocuidad de éstos.

Es indispensable aumentar la producción local de alimentos. En los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos, los hogares y comunidades pueden beneficiarse inmediatamente de una mejora en el acceso a los alimentos. A nivel nacional, serán también necesarios recursos apropiados para mejorar la distribución y habrán de elaborarse estrategias para que la población pueda producir alimentos suficientes u obtener ingresos suficientes para comprarlos.

Es preciso mejorar los ingresos rurales y el acceso a los alimentos. Con la transferencia acelerada de tecnologías idóneas, aumentará la capacidad de la población para participar en el incremento de la productividad de sus parcelas y explotaciones agrícolas. Pero, para poder mantenerse a la par de la población en aumento, la productividad agrícola habrá de seguir incrementándose y mejorando en la mayor medida posible. El rápido desarrollo de la tecnología de la información podría facilitar la difusión mundial.

Para impulsar la mejora de la seguridad alimentaria son necesarios un mayor acceso a la tierra, el agua y otros recursos productivos, una reducción de los costos de producción mediante una gestión más eficaz, la conservación de los recursos naturales, incluidos los bosques y la pesca, la lucha integrada contra las plagas, nuevas tecnologías, otras oportunidades de obtener ingresos o empleo y acceso a servicios sociales e infraestructuras utilizables. Pero el constante descenso de la inversión global en la agricultura debido a la tendencia a privilegiar a la población urbana, el proteccionismo en el acceso de los productos agrícolas a los mercados, las políticas que obstaculizan la igualdad de condiciones para todos en el comercio agrícola internacional y los disturbios civiles han contribuido a la inseguridad alimentaria.

La sociedad civil puede movilizarse para llevar a cabo actividades de promoción y recaudación de fondos contra el hambre. Las personas más empeñadas deberán participar también en la labor de promoción y diálogo con sus gobiernos, como parte de una amplia campaña destinada a conseguir alimentos para todos.

En el Día Mundial de la Alimentación de este año se conmemora el 55º aniversario de la fundación de la FAO en Quebec, Canadá, en 1945. Los actos que se celebrarán hoy en todo el mundo constituyen una oportunidad para examinar los progresos realizados desde la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. La nueva publicación anual de la FAO, El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, proporciona un punto de referencia anual para hacer comprender las dimensiones del hambre.

"TeleFood", importante campaña de sensibilización y recaudación de fondos iniciada por la FAO hace cuatro años, ha contribuido a propagar esa idea. Actualmente se desarrollan celebraciones y actividades de TeleFood en más de 70 países. Desde su comienzo en 1997, más de 500 millones de personas en todo el mundo han disfrutado de los conciertos, actos y programas de TeleFood difundidos por radio y televisión. Esas personas han respondido con donativos por un total de más de seis millones de dólares EE.UU., que se han destinado directamente a poner en marcha pequeños proyectos para ayudar a grupos de campesinos pobres a producir más y mejores alimentos, mejorar la nutrición familiar y obtener ingresos suplementarios para adquirir alimentos.

El tema del Día Mundial de la Alimentación y TeleFood de este año, "Un milenio sin hambre", es por consiguiente un vibrante llamamiento en favor de una acción colectiva por parte de los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y las personas interesadas que deseen trabajar en la creación de un mundo más justo y más humano.

Confío en que el Día Mundial de la Alimentación de 2000 constituirá un catalizador para todos nosotros, de manera que el sueño y el desafío de un milenio sin hambre pueda hacerse realidad en el curso de nuestra vida.

 


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