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Director-General  José Graziano da Silva
An opinion article by FAO-Director General José Graziano da Silva

Colombia, un gran ejemplo internacional

Durante mi visita al país, he tenido la oportunidad de conocer de primera mano la implementación de los acuerdos de paz y ver con mis propios ojos como este proceso avanza a paso firme en las mismas regiones donde por tantos años se libró la guerra.

Colombia se ha convertido en un ejemplo para todo el mundo al alcanzar la paz no mediante la imposición de la fuerza de las armas, sino por un acuerdo entre las partes.

No es sencillo darle la mano a quien fue nuestro enemigo. Pero cuando una nación entera es capaz de hacerlo, abre un futuro nuevo, lleno de posibilidades.

El actual reto de Colombia no es alcanzar la paz, sino mantenerla. Y para lograrlo, la institucionalidad jugará un rol fundamental.

La FAO es uno de los organismos internacionales que está acompañando este proceso, catalizando los esfuerzos nacionales para crear la estructura institucional necesaria para cumplir el primer punto del acuerdo de paz: la reforma rural integral.

Crear un nuevo campo colombiano es una tarea enorme. La FAO está apoyando al gobierno para mejorar el acceso y uso de la tierra, construir un plan nacional para la reforma rural integral y crear programas de desarrollo con enfoque territorial.

El conflicto colombiano desplazó a cientos de miles de personas y despojó a incontables personas de su derecho a la tierra. Restaurar este derecho y generar una mayor igualdad en la tenencia de la tierra será clave para construir la paz duradera.

Para ello, la FAO  está apoyando al gobierno a crear una política de acceso y restitución de tierras, basada en las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra, lineamientos internacionales para garantizar un acceso equitativo a este recurso.

Con la Agencia Nacional de Tierras, la FAO está desarrollando un  barrido predial  para el catastro multipropósito que recolecte información física, jurídica, económica y social sobre la tierra, el cual será replicado en el resto del país.

La FAO también está apoyando la evaluación de las zonas de reserva campesina, cuyos resultados contribuirán a la construcción de una política para fortalecerla, también apoya la formalización de tierras, a través de un sistema de información para su gestión jurídica y el intercambio de experiencias mediante la cooperación Sur-Sur con México, Guatemala, Brasil y Paraguay.

Con la Unidad de Restitución de Tierras, FAO está trabajando para favorecer a las comunidades indígenas y afro-descendientes a reclamar sus derechos territoriales con procesos de restitución, en estrategias de inclusión social y económica y apoyo a  las familias restituidas, además del  fortalecimiento institucional en lo jurídico, metodológico y ambiental.  

Con la Unidad de Parques Nacionales Naturales, la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, la Unidad de Restitución de Tierras, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Unión Europea y diversas organizaciones sociales trabajamos en seis áreas protegidas nacionales para reducir la degradación de los bosques y los conflictos relacionados con la tenencia y el uso de la tierra.

La clave para consolidar la paz está en las regiones del país. De la mano de la Agencia de Desarrollo Rural tenemos el desafío de generar un modelo para la construcción de los planes departamentales agropecuarios y rurales que tendrán una vigencia de 30 años y formarán la base para la planificación territorial.

Este proceso conlleva un análisis del abastecimiento alimentario para la conformación de mercados locales y sistemas agroalimentarios territoriales. Además, requiere promover  la asociatividad para generar redes de innovación para la integración productiva, y sistemas alimentarios territoriales de la agricultura familiar.

Finalmente, con la Agencia de Renovación de Territorio, desarrollaremos un modelo para dinamizar y reactivar las economías locales que beneficiará, inicialmente, a 2.700 familias que han vivido en zonas afectadas por el conflicto, y será un  insumo importante para la formulación de programas de desarrollo con enfoque territorial.

Construir una nueva realidad rural en Colombia requiere de una nueva institucionalidad que responda a los múltiples desafíos que surgen en el marco del posconflicto.

La FAO se siente orgullosa de poder participar de este proceso, ya que el camino del diálogo, la inclusión y la equidad es el único que lleva al desarrollo sostenible.

Colombia puede contar con la FAO para recorrerlo.

 

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