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Director General  José Graziano da Silva

Colombia: continuaremos apoyando el proceso sin dar por descontada la paz

Mi reciente visita me confirma que la consolidación de la paz y la creación de un nuevo campo colombiano requieren soluciones inmediatas a problemas inmediatos

Reunión con el Presidente Santos bajo la mirada esperanzadora del cuadro “Victoria de la paz”, del pintor colombiano Alejandro Obregón.

Por José Graziano da Silva

Estoy convencido de que el único camino hacia la paz duradera en Colombia es el del diálogo, la negociación, la cooperación, la inclusión y la equidad, que es también el camino hacia el desarrollo sostenible donde nadie se quede atrás. También creo que lo que está sucediendo allí es un ejemplo para todo el mundo.

Durante mi reciente visita al país he tenido la oportunidad de conocer de primera mano la implementación de los acuerdos de paz y, a la vez, constatar los enormes desafíos que supone su consolidación en las mismas regiones donde se libró la guerra por más de medio siglo.

He constatado, asimismo, que se está avanzando en la construcción de una nueva institucionalidad que busca asegurar la implementación de los acuerdos. El rol de estas instituciones será fundamental en cimentar el camino hacia “un nuevo campo colombiano”, como expresa el punto 1 de los acuerdos de paz.

Llevar a cabo la “reforma rural integral” enfrenta, sin embargo, tres retos inmediatos en los que la FAO puede realizar una valiosa aportación.

El primero es crear alternativas viables que incentiven a los campesinos a sustituir los cultivos ilícitos de coca (en línea con lo acordado bajo el punto 4 de los acuerdos), que han aumentado enormemente en los últimos años. Para lograrlo, es fundamental crear cadenas de producción y consumo de alimentos, y mercados locales en los que los agricultores puedan insertarse. Como muestra mi propia experiencia en Brasil, poner en marcha programas de compras públicas de producción local para abastecer programas de alimentación escolar y programas de transferencia de ingresos podría acelerar este proceso.

El segundo desafío es asegurar la sostenibilidad de la producción y gestionar la deforestación derivada de la nueva utilización de las tierras para el cultivo. El enfoque territorial de los acuerdos supone que se debe garantizar la sostenibilidad socio-ambiental del nuevo campo colombiano. Es fundamental generar los incentivos correctos para que la reincorporación a la vida civil campesina se realice preservando el medio ambiente. La FAO puede contribuir en este proceso mediante la difusión e implementación de las Directrices voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la tenencia de la tierra.

Otro reto que no debemos descuidar en este proceso es el de las cuestiones sanitarias, en particular la propagación de enfermedades animales y vegetales transfronterizas. A pesar de los esfuerzos por parte del gobierno y del sector ganadero, un reciente brote de fiebre aftosa en el municipio de Yacopí (Cundinamarca), ha desatado las alarmas. Tanto el cambio climático como el fin del conflicto armado imponen nuevos retos para las autoridades en el campo de la prevención de enfermedades transfronterizas. Será necesario redoblar las precauciones e intensificar los controles y la protección.  La FAO puede contribuir en este campo mediante la facilitación de intercambio de experiencias a través de mecanismos de Cooperación Sur - Sur. 

Alcanzada la paz, el reto ahora es mantenerla

Incluso más delicado que alcanzar la paz, el actual reto para Colombia es mantenerla. Para ello, como he señalado, un nuevo escenario institucional – que ya ha visto sus primeros frutos con la creación de algunas muy necesarias instituciones, como la Agencia de Renovación del Territorio-, jugará un rol fundamental aunque no suficiente. Para sostener y consolidar la paz son necesarios resultados concretos y muestras positivas de un nuevo modelo participativo que permita la implicación de la sociedad civil y el acceso de los agricultores a las tierras y a los mercados.

La FAO está acompañando – junto a la UE, el PNUD y Vía Campesina-, al gobierno colombiano en el proceso de implementación del primer punto del Acuerdo de Paz, centrado en la reforma rural integral para crear un nuevo campo colombiano.

Para acelerar los avances, el Presidente Juan Manuel Santos y yo anunciamos el pasado viernes en Bogotá iniciativas de trabajo conjunto valoradas en 8.8 millones de dólares EE.UU con la Agencia colombiana de Renovación del Territorio (ART) para reactivar las zonas históricamente más afectadas por el conflicto armado.

Juntos, trabajaremos con 2.700 familias en seis municipios para apoyar la reactivación social y productiva de sus territorios, mejorando sus ingresos y fortaleciendo las economías locales.

Alianza con la Unión Europea

Contamos con un aliado perfecto: la Unión Europea. Esta misión, que tuve el gusto de compartir con el Comisario europeo para la Cooperación Internacional y el Desarrollo, Neven Mimica, fue una oportunidad para reiterar nuestro apoyo conjunto en este momento histórico del proceso de paz en el país.

Para mí fue especialmente significativo que nuestra reunión con el Presidente Santos en el Palacio de Nariño tuviese lugar bajo la mirada esperanzadora del cuadro “Victoria de la paz”, del pintor colombiano Alejandro Obregón.

El Comisario Mimica y yo anunciamos una alianza de dos años que nos permitirá ofrecer asistencia técnica a distintas entidades del gobierno, incluyendo los ministerios de Agricultura y Prosperidad Social.

Estamos en un momento histórico que abre un futuro nuevo para Colombia, que puede contar con la FAO para recorrer un camino lleno de posibilidades. 

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