Director General  QU Dongyu
Declaración del Director General de la FAO QU Dongyu

Reunión de alto nivel sobre erradicación de la pobreza:
El desarrollo rural es una vía hacia la erradicación de la pobreza

Observaciones del Director General de la FAO, Sr. QU Dongyu

30 de junio de 2020

 

Al ingresar en el decenio de acción para la consecución de la Agenda 2030 nos encontramos haciendo frente a múltiples desafíos:

    • Hay 740 millones de personas que todavía viven con menos de 1,90 USD por día.
    • Y las medidas adoptadas para contener el virus han llevado al mundo a una profunda recesión.
    • El Banco Mundial predice que este año la economía mundial sufrirá una contracción del 5,2 %, lo que empujará a unos 100 millones de personas a la pobreza extrema.
    • Los conflictos y las condiciones climáticas extremas siguen representando una amenaza.

Todo esto socava décadas de progreso en materia de reducción de la pobreza.

A fin de proteger y mantener los avances logrados necesitamos nuevos defensores que lleven la iniciativa en los esfuerzos hacia la consecución del ODS 1, que está directamente vinculado al ODS 2.

Y también tenemos que mantener el desarrollo rural, la agricultura y los sistemas alimentarios en primer plano en los programas nacionales de desarrollo.

Después de todo, el 80 % de la población que vive en situación de pobreza extrema habita en las zonas rurales.

El desarrollo rural ofrece a la población rural la vía más directa para beneficiarse de sus activos: la tierra y la mano de obra.

Para reducir la pobreza rural hay que incrementar la productividad de la agricultura en pequeña escala, diversificar la actividad económica e invertir en capital humano.

En muchas naciones en desarrollo la agricultura es el eje central de la economía.

Los datos demuestran que la inversión en la agricultura tiene mejores efectos en la reducción de la pobreza a largo plazo que la inversión en otros sectores.

Esto es especialmente cierto en los países de ingresos bajos.

Por lo tanto, la agricultura es crucial para garantizar la seguridad alimentaria y poner fin a la pobreza extrema.

La promoción de cultivos específicos y cadenas de valor podría tener grandes repercusiones sobre la reducción de la pobreza y también generar beneficios en el plano nutricional.

Por ejemplo, los pequeños productores pueden tener una ventaja comparativa al cultivar productos de alto valor que requieren mucha mano de obra, como las frutas, las hortalizas y los cultivos específicos.

Las cadenas de valor inclusivas pueden generar empleos con salarios mínimos vitales y crear demanda de producción y servicios para los pequeños productores.

La agricultura también está en el centro de nuestros sistemas alimentarios, ya que ese sector emplea a 1 300 millones de personas en todo el mundo.

Y eso sin contar los 3 200 millones de personas que tienen trabajos informales en los sistemas alimentarios.

Un enfoque de sistemas alimentarios para el desarrollo rural puede promover el acceso a los mercados, fortalecer los vínculos entre los medios rural y urbano y contribuir a una producción agrícola más sostenible.

Un enfoque de ese tipo para luchar contra la pobreza se centra en el traspaso de activos y habilidades a pequeños productores, en particular mujeres y jóvenes.

Les brinda acceso a los mercados, el crédito y la conectividad para que mejoren su productividad.

***

El papel de la agricultura y los sistemas alimentarios es aún más pertinente ahora que los países obran para atenuar los efectos económicos y sociales de la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

La pandemia ha afectado mucho a las zonas rurales.

Las restricciones al desplazamiento han perturbado la producción agrícola y las cadenas de suministro de alimentos:

  • Los productores no podían acceder a insumos ni a los mercados.
  • Los trabajadores estacionales perdieron sus salarios.
  • Los productos no cosechados se pudrían en los campos.

Un tercio de los empleos y medios de vida en nuestros sistemas alimentarios podrían desaparecer.

La pandemia ha puesto al descubierto una profunda desigualdad en nuestra sociedad.

A medida que los ingresos disminuyen y los precios de los alimentos aumentan, los hogares deben transigir en cuanto a la cantidad y la calidad de los alimentos.

Las mujeres y las poblaciones marginadas son especialmente vulnerables al hambre y la malnutrición.

A fin de proteger a las personas pobres y vulnerables, los países deben ayudar a los productores en pequeña escala a gestionar los riesgos e incrementar la productividad.

Los países deben promover una economía no agrícola fomentando el espíritu empresarial y proporcionando capacitación práctica.

Tienen que ampliar los sistemas de protección social y construir infraestructura rural, en particular de energía, transporte, agua y saneamiento.

Por último, es preciso fortalecer las instituciones rurales.

***

Señoras y señores:

El enfoque multisectorial basado en sistemas alimentarios que he descrito hasta ahora es el eje central de la Iniciativa Mano de la mano.

Se trata de una iniciativa puesta en marcha en 2019, controlada y dirigida por los países y basada en asociaciones sólidas para mejorar el potencial agrícola de los países y al mismo tiempo reducir la pobreza y eliminar el hambre.

La FAO trabaja con los países invirtiendo en cadenas de valor innovadoras e inclusivas y creando capital humano.

A fin de orientar nuestros esfuerzos hacia la consecución del ODS 1, el año pasado también pusimos en práctica el Marco sobre pobreza extrema rural.

La FAO, junto con el FIDA, lidera la puesta en práctica del Decenio de la Agricultura Familiar para ayudar a los países a fortalecer la producción de los pequeños agricultores y su inclusión en los mercados.

La Oficina de la FAO para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, los Países Menos Adelantados y los Países en Desarrollo sin Litoral, recién creada, se asegura de que nadie ni ningún territorio quede atrás.

Otra oficina recién establecida, la Oficina para la Innovación, vela por que la adopción de tecnologías dé buenos resultados para la población rural pobre.

Asimismo, la FAO, en colaboración con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) y otros organismos de las Naciones Unidas, dirige la preparación del informe del Secretario General sobre la erradicación de la pobreza.

Es un reconocimiento a la función decisiva de la FAO en la lucha contra la pobreza rural.

Estamos profundamente comprometidos a apoyar la erradicación de la pobreza extrema aportando nuestros conocimientos técnicos y nuestros 75 años de experiencia.

La FAO está preparada para fortalecer la cooperación Sur-Sur y triangular, trabajar con los gobiernos nacionales, nuestros asociados y la sociedad civil para lograr este importante objetivo.

Unamos nuestras manos en aras de un mundo sin pobreza y sin hambre.

Muchas gracias.

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