Director General  QU Dongyu
Declaración del Director General de la FAO Qu Dongyu

Celebración del 75.º aniversario de la FAO

Día Mundial de la Alimentación de 2020

Observaciones del Director General, Sr. QU Dongyu

 

 

Invitados especiales,

Excelencias,

Colegas y amigos,

Señoras y señores:

1. La historia nunca olvidará que el 16 de octubre de 1945, hace apenas 75 años, se creó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, lo que supuso un hito histórico en la gobernanza mundial de la alimentación y la agricultura.

2. A principios del decenio de 1940, el ideal del multilateralismo crecía durante la Segunda Guerra Mundial, en la que millones de personas murieron víctimas de balas, bombas y asesinatos en masa. Millones más perdieron la vida por hambre y malnutrición en Asia, Europa y otros lugares.

3. La historia nunca olvidará que un visionario presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, hizo un llamamiento a todas las naciones para que trabajaran juntas a fin de asegurar la alimentación y la nutrición de todos los pueblos, al convocar una conferencia de los aliados para la alimentación y la agricultura del 28 de mayo al 3 de junio de 1943 en Hot Springs, Virginia (Estados Unidos de América).

4. La conferencia proclamó la convicción de que el objetivo de que ninguna persona careciera de alimentos adecuados y suficientes para mantener la salud y las fuerzas, podía alcanzarse.

5. Fue un momento histórico. El Presidente Roosevelt dijo lo siguiente sobre los países allí reunidos: Nunca antes se han propuesto aunar sus esfuerzos para el desarrollo de los recursos del mundo, de modo que todos los hombres puedan tratar de obtener los alimentos que necesitan.

6. El 16 de octubre de 1945, en la ciudad de Quebec (Canadá), 42 naciones firmaron la Constitución de la FAO y nació la Organización.

7. Lester Pearson, que más tarde sería Primer Ministro del Canadá, y que presidió la Comisión encargada de preparar el establecimiento de la FAO, junto con un vicepresidente de China, el profesor Tsou Pingwen, señaló: Me considero uno de los padres fundadores de la FAO. Y no hay ningún trabajo internacional en el que haya participado que me haya dado mayor placer y satisfacción.

8. La historia nunca olvidará que la FAO encontró su primer hogar en Washington, DC, antes de trasladarse a una Europa liberada, aquí, en Roma.

9. Italia es no solo una tierra bendecida con una renombrada cultura alimentaria, sino que también es el país donde primero arraigó la noción moderna de la agricultura como herramienta de empoderamiento universal. Desde la histórica elección de establecer la Sede de la FAO en Roma, Italia pasó a acoger a 25 entidades relacionadas con las Naciones Unidas, con su característica generosidad y el dilatado compromiso demostrado hasta la actualidad. Expreso mi sincero agradecimiento al Gobierno y al pueblo de Italia.

10. La historia nos dice que: mirando hacia atrás a los últimos 75 años, es solo una pequeña gota en el largo río del tiempo. Todos estos años después, aquí estoy, al mismo tiempo el más orgulloso y humilde de los hombres, para dirigir esta Organización.

11. Las implicaciones van mucho más allá de mi persona. Mi presencia aquí ―el hijo de arroceros pobres de una familia tradicional china de 2360 años― es la encarnación del ideal del multilateralismo y la innovación; y prueba viviente de lo que se puede lograr cuando uno se propone decididamente superar la pobreza.

12. Erradicar la pobreza y nutrir al mundo con el poder de la agricultura es lo que la FAO se propuso hacer, junto con las propias Naciones Unidas en general. Y el esfuerzo dio rápidamente sus frutos.

13. Durante el primer cuarto de siglo de existencia de la FAO, como resultado de la Revolución Verde, se incrementó enormemente la superficie cultivada, mejoró la calidad de las semillas y se multiplicó la maquinaria agrícola. El crédito despegó. Los países registraron tierras de cultivo, emitieron títulos de propiedad y pusieron en marcha planes de riego.

14. Al amanecer del decenio de 1970, se estaba despertando una conciencia ambiental. El mundo, y con él la FAO, tomó mayor conciencia de los efectos de las prácticas agrícolas destructivas, de la naturaleza limitada de las poblaciones de peces y de las consecuencias de ciertos plaguicidas en los países desarrollados.

15. Esta fue la gran era de los marcos de reglamentación, del control de acerbas enfermedades animales, del surgimiento de la seguridad alimentaria como concepto más holístico. Ya no se trataba solo de la disponibilidad de alimentos, sino también del acceso a ellos y de lo nutritivos que eran. Se trataba de cultivar, pero también de nutrir.

16. Durante el último cuarto de siglo de la historia de la FAO, la sostenibilidad ―de las personas y del planeta― ha sido el principio rector. Hemos aprendido a ver la lucha contra el hambre como algo inseparable de otros objetivos de desarrollo. Hemos aprendido que la erradicación del hambre no puede lograrse en un vacío, sino más bien en conjunción con la búsqueda de la justicia, de los derechos y de la igualdad en todos los ámbitos, entre todos los seres humanos.

17. Y el momento actual, mis colegas y amigos, vuelve a estar lleno de peligros, es complicado y exige una acción urgente. A medida que el hambre aumenta una vez más, a medida que la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) expone la fragilidad de nuestros sistemas alimentarios, la historia nos pide una vez más que estemos a la altura del desafío.

18. La historia nos enseña que: hemos establecido una plataforma multilateral internacional, nos hemos beneficiado del sistema multilateral y seguiremos salvaguardándolo y fortaleciéndolo firmemente junto con todos los miembros.

19. La innovación continua y la adaptación constante a los nuevos cambios son la clave para mantener la vitalidad de la Organización.

20.  La apertura y la inclusión son la piedra angular de todas las actividades que realizamos.

21. La luz de la humanidad ha brillado y brillará sobre nosotros mientras avanzamos.

22. Mano de la mano para construir una comunidad con un futuro compartido en este pequeño planeta.

23. La historia nos exige que sigamos el ritmo de los tiempos. Ahora es el momento de repensar nuestros enfoques y redoblar nuestros esfuerzos. El mundo produce alimentos más que suficientes para alimentar a todos. Sin embargo, casi 700 millones de personas siguen pasando hambre. Casi 200 millones de niños siguen sufriendo de emaciación o retraso en el crecimiento. Miles de millones de personas no pueden permitirse una dieta saludable.

24. Debemos enfrentar los desafíos adicionales que plantea la pandemia y reconstruir mejor. El Programa integral de la FAO de respuesta y recuperación de la COVID-19, presentado en julio, tenía por objeto prevenir una emergencia alimentaria mundial durante la pandemia de la COVID-19 y después de ella. Se trata de una respuesta institucional verdaderamente coherente y unificada, que vincula a todas las partes de la Organización, aprovechando nuestras capacidades técnicas, operacionales, normativas y de datos para apoyar la acción a nivel mundial, regional y nacional con miras a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Gracias a la Iniciativa de la Coalición para la Alimentación por reaccionar tan oportunamente.

25. Pero este es también un momento en el que ciencias y tecnologías pioneras están redefiniendo el significado mismo de la alimentación y la agricultura. Una época de granjas urbanas verticales y florecientes desiertos hidropónicos. Una época en la que la misma planta se come para alimentarse, pero también se utiliza para construir un puente o ayudar a crear un fármaco que salve vidas.

26. La innovación es nuestra aliada, para reinventar nuestros sistemas alimentarios y acabar con el hambre, como estamos obligados moral y políticamente a hacer en los próximos diez años. Y también lo es la inversión. Como lo demuestra el más reciente estudio conjunto de la FAO y sus asociados, publicado en Nature la semana pasada: el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 se puede lograr si los donantes duplican sus contribuciones.

27. La innovación es fundamental para una nueva FAO. He creado una Oficina de Innovación y acabo de nombrar un Científico Jefe, una primicia en la historia de nuestra Organización. La FAO debe generar conocimientos y productos innovadores, así como difundirlos, y esto solo puede conseguirse profundizando las asociaciones, no solo con los gobiernos, sino también con los círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado.

28. La alimentación y la agricultura digitales son ya una realidad y crecerán aún en el futuro.  El mundo digital debería incluir la economía digital, la gobernanza digital y la sociedad digital para garantizar sistemas agroalimentarios digitales sostenibles y pueblos y ciudades digitales florecientes. Un gran número de aplicaciones, canales de comercio electrónico y tecnologías están cambiando los medios de vida de los agricultores y mejorando los sistemas agroalimentarios. Existen enormes posibilidades de mejorar los medios de vida de los pequeños agricultores, que siguen que proporcionando la mayoría de los alimentos en el mundo en desarrollo.

29. Nuestra labor de reglamentación es fundamental para nuestro mandato histórico y sigue siendo crucial. Pero no puede limitarse ya a la negociación de normas sobre inocuidad de los alimentos o tratados, a pesar de que estos siguen siendo importantes. El uso de la inteligencia artificial es la nueva frontera en la lucha contra el hambre y en las aplicaciones en favor de la salud y la nutrición. Esto requerirá un nuevo y sustancial poder normativo. La FAO ya está trabajando en ello, con los líderes de la industria y con la Pontificia Academia para la Vida.

30. En un nivel operativo básico, ningún avance proviene del status quo organizativo. La venerable estructura institucional de la FAO le ha servido bien durante decenios. Pero la historia se está acelerando bajo nuestros ojos. Por eso he introducido una estructura más plana y modular que fomenta la agilidad y la colaboración.

31. Y traducimos este enfoque a través de la emblemática Iniciativa Mano de la mano de la FAO, controlada y dirigida por ellos, centrándose en no dejar a nadie atrás y en dar prioridad a las personas vulnerables. La Iniciativa cuenta con tecnologías de vanguardia, como la Plataforma geoespacial Mano de la mano, que proporciona información clave para la adopción de decisiones, y el Laboratorio de datos para la innovación estadística, que combina fuentes de datos no convencionales, macrodatos, inteligencia artificial y ciencia de los datos para la adopción de decisiones y la evaluación de las repercusiones.

32. Esta nueva generación de iniciativas inclusivas requiere esfuerzos conjuntos sin precedentes. Debemos colaborar sin descanso con todos los asociados (entidades hermanas de las Naciones Unidas, gobiernos, el sector privado, las ONG y los círculos académicos) en busca de uno de los objetivos más nobles de la humanidad, que es también la razón de ser de la FAO: acabar con el hambre y la malnutrición en todas partes.

33. El flagelo del hambre ha atormentado a la humanidad durante milenios. Pero somos la generación que puede ponerle fin, de una vez por todas. ¡Que se cumpla la misión!

34. Para cumplir el mandato de la FAO, tenemos por delante un duro trabajo. La acción conduce al cambio y la historia la hacen, la registran y la valoran las personas.

35. Cada generación tiene su responsabilidad histórica. La FAO está entrando en una nueva era. Estamos listos para hacer historia, con su apoyo, solidaridad y compromiso activo.

36. Confiemos los unos en los otros, respetémonos y mantengamos nuestro compromiso recíproco y con el objetivo de “Cultivar, nutrir y preservar. Juntos” con una FAO dinámica por un mundo mejor.

37. Gracias.

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