Director General  QU Dongyu
Declaración del Director General de la FAO Qu Dongyu

Seminario especial de la FAO sobre alimentación y nutrición

“Llamamiento urgente para la transformación de los sistemas agroalimentarios a fin de lograr dietas saludables para todos”

Observaciones preliminares a cargo del Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO

10.30 horas, miércoles 25 de noviembre de 2020

Traducción de la declaración pronunciada en inglés

Su Majestad la Reina Doña Máxima de los Países Bajos, Defensora Especial designada por el Secretario General para promover la financiación inclusiva del desarrollo,

Su Majestad la Reina Doña Matilde de los Belgas, Promotora de los Objetivos de Desarrollo Sostenible,

Excelencias,

Queridos colegas,

Señoras y señores:

  1. Muchas gracias por unirse a este importante seminario, en el que observaremos detenidamente la situación actual respecto del hambre y las repercusiones de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) y sus efectos económicos en los países que se han visto más afectados.
  2. También reflexionaremos sobre las medidas urgentes necesarias para transformar los sistemas agroalimentarios a fin de que esta dramática situación mejore de forma significativa.
  3. En los últimos cinco años, se han sumado decenas de millones de personas a la cifra de personas subalimentadas. En 2019, otros 10 millones de personas pasaron a padecer hambre, mientras que en los últimos cinco años fueron 60 millones más.
  4. Más de 1 500 millones de personas no se pueden permitir una dieta que proporcione los niveles necesarios de nutrientes esenciales y 3 000 millones ni siquiera se pueden permitir la dieta saludable más barata.
  5. A escala mundial, la carga de la malnutrición en todas sus formas sigue constituyendo un desafío y el mundo no lleva camino de cumplir las metas establecidas para 2025 y 2030.
  6. En algunas esferas, como la obesidad en adultos, realmente estamos retrocediendo en todas las regiones.
  7. Si bien aún resta por verse el pleno efecto de la pandemia de la COVID-19 en la seguridad alimentaria, más de 100 millones de personas podrían ser arrastradas hacia el hambre este año, y también es probable que se deteriore el estado nutricional de los grupos más vulnerables.
  8. Esta reunión no es un ejercicio académico. Su finalidad es actuar como un precursor de la acción.
  9. Por lo tanto, deseo enmarcar esta discusión con tres palabras que espero que nos ayuden a actuar: la solidaridad, la urgencia y la acción encaminadas a transformar los sistemas agroalimentarios.
  10. La primera palabra, solidaridad, describe un sentimiento y una cualidad distintivos muy humanos.
  11. Se basa en nuestra capacidad, cuando nos encontramos en condiciones óptimas, de sentir empatía por otras personas muy diferentes de nosotros mismos y, en particular, respecto de otras personas que están sufriendo.
  12. La crisis mundial nos ha demostrado por qué la acción colectiva a escala mundial resulta esencial para combatir una pandemia mundial y una crisis económica mundial.
  13. Pero la crisis también nos ha mostrado que no podemos sostener la acción colectiva a menos que nos veamos motivados por la solidaridad, por la empatía hacia los demás.
  14. La urgencia es el segundo tema que deseo destacar.
  15. La imagen que analizaremos hoy es desalentadora, pero dista de ser insoluble.
  16. A lo largo del día describiremos medidas específicas que se pueden adoptar para anticiparnos a las dificultades futuras y para comenzar a construir ahora un futuro diferente para la alimentación: un futuro con menos pobreza y desigualdad, un futuro que traiga dietas saludables y con un acceso fiable para todos, un futuro en el que los sistemas alimentarios estén equilibrados con la naturaleza, un futuro con una alimentación más resiliente.
  17. Tenemos margen para actuar, pero es muy reducido. Debemos movernos con rapidez para movilizar el apoyo necesario.
  18. No carecemos de recursos intelectuales, financieros o materiales pero, a menos que nos organicemos bien y nos coordinemos, es probable que lleguemos demasiado tarde y seamos demasiado ineficaces para demasiadas personas de los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
  19. Superar el hambre y la malnutrición en todas sus formas (incluidas la desnutrición, las carencias de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad) va más allá de producir alimentos suficientes para sobrevivir.
  20. Nuestros sistemas alimentarios deben garantizar que los alimentos nutritivos estén disponibles y sean asequibles para todos y que nuestros sistemas agroalimentarios sean sostenibles.
  21. Pero ello tampoco es suficiente. Debemos ocuparnos no solo de lo que respecta a la producción sino también de lo que respecta a los consumidores. El comportamiento y la demanda de los consumidores debe cambiar hacia alimentos más nutritivos. Los consumidores podrían impulsar la transformación que necesitamos.
  22. Para lograrlo, debemos adoptar enfoques holísticos, integrales y coherentes que transformen el sistema agroalimentario mundial.
  23. Para ello es necesario que todas las partes interesadas adopten medidas integradas en los planos local, nacional, regional y mundial, tanto los actores públicos como los privados, y en múltiples frentes, no solo en el ámbito de la agricultura sino también en los del comercio, las políticas, la salud, el medio ambiente, la educación y la infraestructura.
  24. Ello supone adoptar medidas que afecten a todo nuestro sistema alimentario, desde el productor al consumidor y desde el consumidor al productor.
  25. Sin adoptar medidas urgentes y coordinadas, no podremos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular, el ODS 1 (poner fin a la pobreza), el ODS 2 (acabar con el hambre y la malnutrición) y el ODS 10 (reducir la desigualdad).
  26. Hay tres factores que son de suma importancia para garantizar que la transformación de nuestro sistema agroalimentario beneficie tanto la salud de las personas como la del planeta en todas las etapas de la cadena de valor alimentaria.
  27. En primer lugar, debemos prestar apoyo a los países, en particular a los menos adelantados, para fomentar su resiliencia. Una mayor resiliencia no solo se traduce en menores riesgos sino también en una mejor capacidad de hacerles frente.
  28. Para reducir al mínimo los riesgos, es imperioso aumentar la inversión en sistemas de alerta rápida y en la creación de la capacidad de prevención temprana. Esa es la verdadera inclusión.
  29. Además, el enfoque “Una salud”, promovido por la FAO, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene un potencial enorme para prevenir la aparición de nuevos reservorios zoonóticos derivados de la actual pandemia de la COVID-19.
  30. Para hacer frente a los riesgos es necesario disponer de instrumentos a tal fin, por lo que debemos comenzar por ampliar los mecanismos de protección social para mejorar los medios de vida de las personas pobres y de aquellas personas cuyos ingresos se vean más afectados.
  31. Aumentar la inversión responsable en la agricultura y en las zonas rurales con el propósito de integrar a los pequeños agricultores en el proceso de desarrollo. Con una infraestructura más productiva, aumentará la capacidad de los agricultores de hacer frente a incertidumbres y tensiones bióticas y abióticas.
  32. En segundo lugar, las políticas agrícolas deben pasar de centrarse meramente en la producción de grandes cantidades de alimentos básicos como el arroz, el trigo y el maíz a producir alimentos más saludables, como frutas y hortalizas, de manera sostenible.
  33. Los gobiernos pueden reorientar las subvenciones para ofrecer incentivos a la inversión en alimentos que sean más nutritivos.
  34. Además, deberían incentivar el comercio para impulsar la productividad, los ingresos y la sostenibilidad de los agricultores. El comercio puede aumentar el acceso de estos a los mercados y garantizar un uso más eficiente de los recursos naturales.
  35. En tercer lugar, las innovaciones y las tecnologías digitales pueden servir para acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios aumentando la productividad agrícola de manera sostenible e integrando a los pequeños agricultores en los mercados.
  36. Ello también abarca diferentes procesos sociales, organizativos e institucionales que comprenden desde el acceso a los mercados, el crédito o los servicios de extensión hasta la comercialización de productos de formas novedosas.
  37. Si me preguntan por dónde podemos comenzar, les diré de inmediato que por reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, ya que ello es claramente un elemento que nos permitirá mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, mejorar el uso de los recursos naturales y reducir las presiones ambientales.

Excelencias, señoras y señores:

  1. La crisis mundial de la COVID-19 subrayó la importancia de la solidaridad.
  2. Durante la Cumbre de líderes del G-20, celebrada hace unos días, reiteré el firme compromiso de la FAO de prestar apoyo a los Miembros para transformar los sistemas agroalimentarios y lograr dietas saludables para todos.
  3. Con la Iniciativa Mano de la mano, la FAO está dispuesta a colaborar con ustedes para que el período previo a la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios, el Foro alimentario mundial de los jóvenes de la FAO y la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios de 2021 sean todo un éxito.
  4. Prediquemos con el ejemplo: construyamos un futuro brillante en común mediante la mejora de la producción, la nutrición, el medio ambiente y la vida.

Les doy las gracias.

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