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CRONICA ESPECIAL: PERSPECTIVAS PARA EL SECTOR CEREALISTA EN EL 2010 VISTAS DESDE MEDIADOS DE 1996


PROYECCIONES AL 2010

Según las proyecciones del estudio Mundo Agrícola: Hacia el año 2010 [ World Agriculture: Towards 2010, an FAO Study" (N. Alexandratos, ed.) publicado conjuntamente por J. Wiley and Sons, Reino Unido y FAO, Roma, 1995 (en francés por Politechnica, París, y en español por Mundi-Prensa Libros, Madrid). Se trata de una versión revisada y ampliada del documento de la FAO C93/24 para el 27º período de sesiones de la Conferencia de la FAO (noviembre de 1993).] , (WAT2010), realizado por la FAO en 1992/93, la producción mundial de cereales (incluido el arroz en equivalente en elaborado) alcanzará los 2 334 millones de toneladas en 2010 frente a 1 679 millones de toneladas en el período base (1988-90). Ello representa una tasa de crecimiento del 1,6 por ciento anual, que es muy inferior a la de los tres decenios anteriores (2,6 por ciento anual en 1961-90) y sólo moderadamente superior a la tasa media anual revisada del crecimiento demográfico mundial en 1990-2010 (1,45 por ciento) prevista por las Naciones Unidas. El estudio prevé que seguirá aumentando el consumo de cereales per cápita de los países en desarrollo, aunque disminuirá el crecimiento de la producción mundial de cereales. Una de las principales conclusiones del estudio es que los niveles de consumo de muchos países seguirán siendo totalmente insuficientes para una buena nutrición y que persistirá una subnutrición generalizada a menos que se adopten medidas extraordinarias para asegurar que todos dispongan de alimentos. De hecho, la conclusión del estudio según la cual en el 2010 habría todavía 640 millones de personas subnutridas fue una de las razones principales por las que la FAO convocó una Cumbre Mundial sobre la Alimentación a nivel de Jefes de Estado y gobiernos, programada para el 13-17 de noviembre de 1996.

NOVEDADES EN 1990-95

La primera mitad de los años noventa, particularmente los últimos dos años, se ha caracterizado por un equilibrio en general ajustado entre la oferta y la demanda efectiva en los mercados mundiales de cereales, habiéndose registrado un aumento pronunciado de los precios internacionales y una disminución de las existencias en relación con el consumo a los niveles más bajos en más de 20 años. La producción mundial total de cereales ha crecido mucho menos en los primeros seis años del período de proyección a 1995 de lo que podría haberse esperado partiendo de la hipótesis de una expansión sin trabas entre 1988/90 y el año 2010. El consumo mundial de cereales, sin embargo, aumentó a un ritmo sólo ligeramente inferior al previsto. Ello fue posible sólo recurriendo a las existencias. Además, en los países desarrollados, principalmente las economías en transición [ Conocidas anteriormente como Europa Oriental y la URSS.] y los Estados Unidos, se ha ajustado a la baja el empleo de piensos. El estudio hacía hincapié en que los primeros años del período de proyección se caracterizarían por una disminución de la producción en las economías en transición. Advertía asimismo que disminuirían los excedentes estructurales o incluso podrían desaparecer, y que las existencias públicas podrían decrecer como consecuencia de las reformas en materia de políticas aplicadas en los grandes países exportadores. Estos hechos se han producido en la primera mitad de los años noventa y coincidieron con disminuciones de la producción causadas por las condiciones atmosféricas, principalmente en los Estados Unidos, el mayor exportador mundial de cereales. También contribuyó al reciente aumento de los precios de los cereales el crecimiento económico relativamente fuerte que tuvo lugar principalmente en los países en desarrollo de Asia.

Aunque todos estos fenómenos han tenido algo que ver con los actuales trastornos de los mercados mundiales de cereales, la disminución de la produc-ción en las economías en transición ha tenido reper-cusiones limitadas en el mercado mundial porque se vio compensada por una disminución proporcionada del consumo y el derrumbe de sus importaciones. Sus importaciones netas de cereales pasaron de un total de más de 35 millones de toneladas en el período anterior a la reforma a apenas 2 millones de toneladas, por término medio, en los dos últimos años (1994/95 y pronóstico de 1995/96, julio/junio).

Al mismo tiempo, la producción total de cereales de los países en desarrollo ha seguido muy de cerca las proyecciones del estudio (gráfico). Paralelamente, sus importaciones netas de cereales también han evolucionado según la proyección del estudio: se calcula que en 1994/95-95/96 han totalizado, por término medio, 107 millones de toneladas, nivel muy cercano al que resulta de las interpolaciones entre los 90 millones de toneladas de 1988-90 y los 162 millones de toneladas previstos para 2010. En consecuencia, las proyecciones relativas al consumo de los países en desarrollo en conjunto han correspondido también bastante exactamente a las que resultan de las interpolaciones (1 060 millones de toneladas efectivas en 1994/95-1995/96, frente a las 1 063 millones de toneladas proyectadas).

La producción de los países en desarrollo fue relativamente buena en 1995/96 y las importaciones se han interrumpido debido probablemente a unas compras mayores de lo habitual efectuadas al comienzo del año cuando los precios eran considerablemente más bajos. Sin embargo, en muchos de esos países la seguridad alimentaria se ha visto perjudicada por los recientes trastornos en los mercados mundiales de cereales. El consumo per cápita de cereales descendió en más de la mitad de los PBIDA en 1995/96, habiéndose registrado un descenso importante (de más de un 3 por ciento) en una quinta parte de esos países. El decrecimiento se debe en parte a una disminución de las importaciones; sin embargo, aún allí donde las importaciones aumentaron no siempre fueron suficientes para evitar un descenso del consumo. Asimismo, estas importaciones se efectuaron a precios más altos y con un componente menor de ayuda alimentaria y otras exportaciones en condiciones de favor. En consecuencia, el costo total de las importaciones de cereales ha aumentado mucho más de lo que cabría esperar: el de los PBIDA aumentó en más de 7 mil millones de dólares EE.UU., o sea un 75 por ciento, desde la campaña de 1994/95 (o campaña comercial) y en 3,4 mil millones de dólares EE.UU. en el año que termina en junio de 1996.

REVALUACION DE LAS PERSPECTIVAS PARA EL AÑO 2010

En qué medida el reciente aumento de los precios puede determinar algunas revisiones importantes de las proyecciones para el 2010 depende de si los factores que están detrás de esos fenómenos representan cambios pasajeros o permanentes en la economía mundial de cereales. En primer lugar, es probable que se revierta la disminución de la producción en las economías en transición y se prevé que esos países se encontrarán en la trayectoria proyectada para el 2010. Sin embargo, como se prevé en el estudio WAT2010, es probable que una parte de la disminución del consumo aparente de la región (principalmente piensos y residuos) sea permanente. La combinación de lo pasajero (producción) y lo permanente (utilización) bien podría provocar el surgimiento de la región como exportador neto, posibilidad prevista en el estudio.

En segundo término, hay signos de un aumento más rápido de la demanda en algunos países, particularmente en Asia, en los que el crecimiento de los ingresos se calcula ahora en un 6,9 por ciento anual en Asia oriental y un 3,7 por ciento anual en Asia austral (1996-2005) en vez del 5,7 por ciento y 3,0 por ciento anuales, respectivamente, que supone WAT2010. Esto llevaría muy probablemente a un aumento del consumo y de las importaciones en esos países. Sin embargo, tal aumento de importaciones podría verse ampliamente compensada por el aumento de las exportaciones de los países en transición.

En tercer lugar, no hay pruebas de que los déficit de producción causados por las condiciones atmosféricas sean probablemente más frecuentes en el futuro que en el pasado, ni de que las condiciones del tiempo puedan afectar la tendencia prevista en la producción en sí misma. Por lo tanto, no hay ninguna razón convincente para suponer que la producción mundial prevista en torno al 2010 tenga que revisarse por esta sola razón.

Sin embargo, cualesquiera que sean las fluctuaciones causadas por las condiciones del tiempo, su importancia para los mercados mundiales tiene que examinarse conjuntamente con la disminución de las existencias de cereales de los gobiernos y en general con la disminución de los remanentes totales con relación al consumo a su nivel más bajo desde la crisis alimentaria mundial de comienzos de los años setenta. Este es un factor que podría resultar un cambio estructural en la economía mundial de cereales. Existe por lo menos el riesgo de que por esta razón los mercados mundiales de cereales pudieran llegar a ser más inestables en el futuro pese al efecto estabilizador de un sistema comercial cada vez más liberalizado. La magnitud de este riesgo es un asunto discutible por el momento pero es un tema al que la FAO presta particular atención, junto con las medidas necesarias para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial.

CONCLUSIONES

Desafortunadamente, los últimos aconteci-mientos del mercado mundial de cereales no ofrecen una razón convincente para considerar que probablemente los niveles mundiales de producción y los de las regiones principales identificados aquí sean notablemente diferentes de las conclusiones pesimistas para la seguridad alimentaria mundial a las que arribó el estudio. Los factores principales que explican las divergencias entre resultados recientes y los que se suponen en una suave trayectoria de proyecciones son reversibles [ Medido en función de los niveles deprimidos del último bienio medio (1995 y pronóstico para 1996), la tasa de crecimiento de la producción mundial al 2010 tendría que ser de un 1,9 por ciento anual.] . Pero el riesgo de una mayor inestabilidad de los precios podría resultar un cambio más permanente en el sistema, que podría exigir respuestas apropiadas en materia de políticas. Por el momento, el enorme problema de la seguridad alimentaria sigue siendo, en términos generales, como lo identifica el estudio: un ritmo demasiado lento de la mejora en cuanto a un aumento del consumo per cápita en los países en desarrollo en conjunto, y un estancamiento total o empeoramiento en algunos de los más necesitados.

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