Perspectivas alimentarias 11/96

Previous Page TOC Next Page


CRONICA ESPECIAL SOBRE AFRICA



SITUACION DE LOS SUMINISTROS ALIMENTARIOS EN EL AFRICA SUBSAHARIANA

Ha habido alguna mejora en las perspectivas de los suministros alimentarios del Africa subsahariana, debido principalmente a una recuperación de la produc-ción en el Africa austral. Además, la campaña agrícola de 1996 está marchando bien en los países sahelianos, y las perspectivas generales para los cultivos en pie de los países costeros del Africa occidental siguen siendo favorables hasta el momento. Las perspectivas inicia-les de las cosechas son también favorables en algunas partes del Africa oriental. Sin embargo, pese a la recu-peración prevista de la producción, es probable que persistan graves dificultades con los suministros ali-mentarios en muchas partes del Africa subsahariana.

La situación alimentaria sigue siendo inestable en Somalia, particularmente en la región del Juba In-ferior, mientras que se señalan graves dificultades con los suministros alimentarios en las zonas tradicional-mente deficitarias de alimentos del Sudán. La seguri-dad alimentaria de Liberia sigue gravemente amenaza-da por la inseguridad, una serie de malas cosechas consecutivas y las perspectivas nada halagüeñas para la producción de alimentos en 1996. Han aparecido fo-cos de hambre en las zonas que se mantuvieron prácti-camente inaccesibles a las operaciones de socorro du-rante varios meses. El sufrimiento humano continúa en la región de los Grandes Lagos, donde los disturbios civiles pasados y actuales se han traducido en más de dos millones de refugiados y personas desplazadas en el interior que dependen de la asistencia de urgencia. La intensificación de la crisis sociopolítica en los últi-mos meses en Burundi perjudicará la producción agrí-cola y los suministros de alimentos. Un gran número de refugiados, repatriados, personas desplazadas en el in-terior, y otros grupos vulnerables y soldados desmovi-lizados de muchos países africanos necesitan una asis-tencia continua en 1996 y posiblemente en 1997.

A pesar de una buena recuperación de la pro-ducción mundial de cereales, 1996/97 seguirá marcado por la inestabilidad de los precios internacionales. Es improbable que la disponibilidad mundial de ayuda alimentaria mejore mucho en 1996/97 respecto a su bajo nivel de 7 200 000 toneladas en 1995/96. Además, la mayoría de los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos de Africa afrontan también unas perspec-tivas económicas poco halagüeñas y graves dificulta-des en la balanza de pagos, lo que limita seriamente su capacidad para importar comercialmente. Si no se ha-cen asignaciones extraordinarias de ayuda alimentaria, es muy probable que aumenten las dificultades y los sufrimientos por el consumo deficiente de alimentos en algunos de esos países. Aproximadamente un 40 por ciento de la población total del Africa subsahariana está ya afectada de malnutrición crónica. Se necesitan con urgencia intervenciones nacionales e internacionales en gran escala para mejorar la situación de la seguri-dad alimentaria de la región.


SITUACION INESTABLE DE LOS SUMINISTROS ALIMENTARIOS EN ALGUNAS PARTES DE SOMALIA Y EL SUDAN

En Somalia, después de más de un año del retiro definitivo de las fuerzas de pacificación de las Naciones Unidas (UNOSOM), la situación política y de la seguridad sigue siendo muy inestable. La renovación de las hostilidades entre facciones y clanes sigue trastornando las actividades económicas y comerciales.

Aunque la cosecha principal de cereales "Gu" de 1996 se ha recuperado parcialmente respecto al bajo nivel del año anterior, la producción sigue siendo muy inferior a la media y en algunas zonas resultó escasa (véase el Cuadro de la página 2). Se prevé que la seguridad alimentaria será particularmente crítica en la región del Juba Inferior, que ha obtenido dos malas cosechas consecutivas que se tradujeron en un agota-miento total de las existencias en abril de 1996, cuando un gran número de personas se desplazaron a Kenya. La cosecha Gu de este año en el Juba Inferior es sólo la mitad del bajo nivel del año pasado y apenas alcanzará para un máximo de dos meses de consumo normal. Las importaciones comerciales de cereales de otras regiones serán difíciles debido a la inseguridad y, en todo caso, el poder adquisitivo de la población afectada es extremadamente bajo. También se prevén considerables déficit de alimentos en las regiones de Hiran y Gedo, donde la producción de cereales dismi-nuyó en un 54 por ciento y 37 por ciento, respectiva-mente, en relación con los niveles bajos de 1995, y no deberían cubrir más de 2 ó 3 meses de consumo nor-mal. Aunque el ganado es más importante en estas re-giones que en el valle del Juba Inferior, algunos grupos de la población son vulnerables, particularmente los de las zonas urbanas y los que no tienen ganado ni otras reservas. En Mogadishu, donde hay un gran número de personas desempleadas y vulnerables, un fuerte au-mento de los precios de los alimentos en los meses an-teriores a la cosecha provocó un empeoramiento de su situación nutricional. Sin embargo, la inseguridad deter-minó la suspensión de todas las operaciones humani-tarias de las organizaciones internacionales. Se ne-cesitará asistencia alimentaria de urgencia para unas 150 000 personas más afectadas.

En el Sudán, los precios de los alimentos han aumentado de forma pronunciada en las últimas sema-nas. También se están experimentando dificultades ali-mentarias en los estados orientales tradicionalmente deficitarios de Kordofán Norte y Oeste y Darfur Norte, donde la producción de cereales de 1996 fue muy re-ducida a causa del mal tiempo y de las infestaciones de plagas. Al propio tiempo que se han agotado las exis-tencias de cereales de los agricultores un empeora-miento de la relación de intercambio entre el ganado y los cereales ha reducido también su poder adquisitivo. Se necesita urgentemente asistencia alimentaria en esas zonas, y también ayuda alimentaria de urgencia en la región de Al-Jaili, al norte de Jartum, afectada por las grandes inundaciones causadas por las intensas llu-vias caídas a principios de septiembre. En los estados meridionales afectados por una prolongada guerra civil, la seguridad alimentaria ha empeorado debido al tras-torno de las distribuciones de ayuda alimentaria. Una misión de la FAO está evaluando actualmente en el lugar la producción de cereales y la situación de los suministros alimentarios de 1996 en el sur de Sudán.

En otras partes del Africa oriental, en la provin-cia oriental de Kenya, donde las cosechas de la prime-ra temporada de 1996 se recogen antes que en el resto del país, la producción de legumbres se vio fuertemen-te menguada por el mal tiempo. La anterior campaña agrícola del maíz de "lluvias cortas" fue también mala y la situación suministros de alimentos es sumamente difícil. El Gobierno comenzó un programa de distribu-ción de alimentos para ayudar a la población afectada.

En Etiopía, unas inundaciones registradas en la parte central al final de agosto causaron daños a la infraestructura y a los cultivos, y unas 40 000 personas que tuvieron que ser evacuadas ahora están recibiendo del Gobierno ayuda alimentaria de urgencia. Es proba-ble que se sigan produciendo inundaciones en la región de Amhara debido a los altos niveles de los ríos. A pe-sar de las lluvias superiores a la media caídas durante la campaña y la pérdida de cosechas en algunos luga-res, las perspectivas generales para las cosechas de cereales de la temporada principal de 1996 siguen siendo en general favorables.

En Eritrea, los precios de los cereales aumen-taron mucho en los últimos meses, debido a la escasez de suministros a raíz de la menguada cosecha de cere-ales del año pasado. Las importaciones comerciales de cereales también aumentaron notablemente, previén-dose que la situación alimentaria de los grupos vulnera-bles empeorará en los meses anteriores a la próxima cosecha que comenzará en noviembre Hasta ahora se entregó sólo una pequeña parte del total de 191 000 toneladas de ayuda alimentaria necesarias en 1996.


EL HAMBRE PARALIZA ALGUNAS PARTES DE LIBERIA, MIENTRAS EN SIERRA LEONA LA SITUACION MEJORA GRADUALMENTE

Seis años de disturbios civiles han provocado una grave paralización de todos los sectores econó-micos de Liberia y causado indecibles sufrimientos a la población. La economía está completamente desar-ticulada, el sector exportador oficial está prácticamente paralizado y el servicio de la deuda es oneroso. Desde 1990, la población ha estado en un constante estado de desplazamiento; la mayoría se ha desplazado en el interior del país o se ha refugiado en los países vecinos. Un gran número de personas han muerto como consecuencia directa del conflicto, y las activi-dades agrícolas se han visto gravemente trastornadas. El desplazamiento masivo y continuo de la población ha dejado grandes parcelas de tierras agrícolas sin cultivar, lo que redujo mucho la producción de alimen-tos e impidió las operaciones de socorro. En algunas partes del país ha habido grave escasez de alimentos y de otros suministros de socorro.

Aunque una serie de doce acuerdos de paz entre las facciones beligerantes han fracasado en los últimos seis años, el acuerdo de paz celebrado recien-temente ofrece mejores esperanzas. Ha permitido el acceso de los organismos de socorro, por primera vez en siete meses, a Tubmanburg en el oeste de Liberia, ciudad desgarrada a causa de los disturbios, donde la población está pasando una grave situación de ham-bre. Otras zonas gravemente afectadas, particular-mente el sudoeste del país, también debería llegar a ser accesibles para la distribución de socorro. Debido a una grave escasez, los precios de los alimentos en Monrovia fueron cuatro veces superiores a lo normal. Se han reanudado los suministros de alimentos a través de la frontera desde Côte d'Ivoire a los condados de Nimba y Bong, pero se señalan graves problemas nutricionales en algunas zonas en que la distribución de la ayuda alimentaria se ve impedida por la inseguridad.

Las perspectivas para la producción de alimentos en 1996 son malas. Tras unas lluvias sustanciales caídas en mayo y principios de junio, las precipitaciones disminuyeron durante la segunda y tercera década de junio, se reanudaron a principios de julio, especialmente en el norte, pero cesaron durante la tercera década. En la primera quincena de agosto cayeron lluvias muy ligeras. El arroz está creciendo satisfactoriamente en las zonas seguras, debido a que los programas de rehabilitación han suministrado ape-ros e insumos agrícolas. Sin embargo, la producción de 1996 volverá a ser limitada y no debería recuperarse respecto a 1995 porque los desplazamientos de la po-blación y las hostilidades registradas durante el comien-zo del período vegetativo impidieron la producción en muchas zonas.

En Sierra Leona, el proceso de pacificación marcha satisfactoriamente y los refugiados y personas desplazadas están regresando a sus lugares de origen, principalmente en las regiones de Makeni y Bo. Los ca-minos principales hacia el este y el norte (Segbwema, Bo, Kenema y Makeni) han vuelto a abrirse y se están entregando alimentos en esas zonas. Sin embargo, la situación de seguridad todavía no es muy estable y en muchas zonas han continuado registrándose violacio-nes del cese de hostilidades. Actualmente se calcula que 654 000 de un total de 1 600 000 personas despla-zadas en el interior necesitan asistencia alimentaria de urgencia.

El Ministerio de Planificación y Desarrollo Económico ha organizado, con la ayuda de organismos de las Naciones Unidas y las ONG, encuestas multisectoriales para evaluar las necesidades. Con el Ministerio de Agricultura, la FAO evaluó en agosto de 1996 las repercusiones de la guerra civil en la población agrícola de Bo, Kenema, Makeni, Kabala y Bonthe y la necesidad de intervenir para estimular las actividades agropecuarias. Se está preparando un pro-grama unificado a corto y mediano plazo, presidido por el sistema de las Naciones Unidas con la colaboración de donantes bilaterales y ONG internacionales. Me-diante dicho plan se espera proporcionar asistencia hu-manitaria a Sierra Leona para la reintegración, rea-sentamiento y rehabilitación de refugiados, personas desplazadas en el interior, otras víctimas de los dis-turbios civiles registrados en el país y soldados desmo-vilizados. La ayuda se dirigiría primordialmente a los sectores alimentario, agrícola, sanitario, educacional y de la vivienda. Desde la última campaña, la producción agrícola ha continuado en diversas partes del país aun-que con distintos niveles de intensidad según la situa-ción de seguridad reinante en las zonas productivas y la disponibilidad de insumos agrícolas.

También se ha continuado la ayuda alimenta-ria en varias partes del país, principalmente a los repa-triados, las personas desplazadas en el interior, y los refugiados de los países vecinos.


PERSPECTIVAS NADA PROMETEDORAS PARA BURUNDI Y NECESIDAD CONTINUA DE AYUDA DE SOCORRO EN OTRAS PARTES DE LA REGION DE LOS GRANDES LAGOS

La creciente inseguridad de los últimos meses ha dado lugar a nuevas oleadas de desplazamiento de la población en algunas partes de la región de los Grandes Lagos y ha perjudicado la producción agrícola y alimentaria. Se necesitará una continua ayuda de socorro en la región hasta que se logre una solución adecuada al conflicto y se restablezcan la paz y la seguridad.

En Burundi, la situación sigue siendo suma-mente inestable, ya que se señala una reanudación de las hostilidades y la violencia en todo el país. La situación es particularmente tensa en los alrededores de la ciudad de Bujumbura y en la provincia de Kayanza, donde se siguen señalando nuevas oleadas de desplazamientos de la población. La situación de los suministros alimentarios se ha hecho difícil tras la crisis sociopolítica de finales de julio y las sanciones econó-micas de los países vecinos. Los precios de los alimen-tos han subido el mes pasado, particularmente los de los alimentos importados. Se prevé que la situación ali-mentaria empeorará en los meses venideros. Dado que ya se han recogido las cosechas de cereales y legum-bres de 1996, las sanciones no tendrán repercusiones inmediatas en la producción de cereales de este año; sin embargo, el consumo se verá perjudicado por la prohibición de las importaciones de cereales y otros ali-mentos, incluida la ayuda alimentaria. Se estima que no será posible la importación de al menos 60 000 to-neladas de cereales y legumbres (que representan el 20 por ciento de las necesidades normales de consumo de estos alimentos básicos en el segundo semestre de 1996). Aunque todos los refugiados rwandeses han de-jado el país, un gran sector de la población desplazada y vulnerable sigue necesitando ayuda alimentaria.

En Rwanda, la producción agrícola se está recuperando gradualmente. La producción de cereales de la temporada 'B' de 1996 se calcula provisional-mente en 109 000 toneladas, la de legumbres en 72 000 toneladas, la de raíces y tubérculos en 607 000 toneladas, y la de plátanos en 1 049 000 toneladas, ni-veles notablemente superiores a los de la temporada 'B' de 1995. El aumento de la producción se debió a la mayor estabilidad reinante en el interior del país y a la reanudación de las actividades agrícolas ordinarias por parte de un número considerable de refugiados repa-triados, así como a las condiciones de crecimiento en general favorables. No obstante, pese al aumento, la producción per cápita sigue siendo inferior en un 23 por ciento a los niveles anteriores a los disturbios ya que la producción de alimentos continúa viéndose limitada por el gran número de personas que todavía están fuera del país y por la falta de insumos agrícolas. Un número calculado en 576 000 personas necesitarán ayuda ali-mentaria de urgencia en el segundo semestre de 1996, incluidos la población afectada por la guerra, los grupos vulnerables y los repatriados. Unos 87 000 rwandeses han regresado desde el comienzo del año, habiéndose registrado el número más alto en los dos últimos meses en que se repatriaron de Burundi unas 72 000 perso-nas. También se necesita ayuda alimentaria de socorro para los refugiados de Burundi, que siguen llegando a las prefecturas de Cyangugu y Bugarama, y para los refugiados de Masis que vuelven del Zaire. Hará falta una asistencia internacional sostenida para respaldar la rehabilitación del sector agropecuario con vistas a res-tablecer la producción a los niveles anteriores a los disturbios civiles.

En Tanzanía, el Gobierno ha pedido ayuda ali-mentaria de urgencia para unas 470 000 personas afectadas por el déficit de producción registrado en 51 regiones deficitarias de alimentos. Sin embargo, en ge-neral la cosecha de la temporada principal de 1996 ha sido buena en el país.

En el Zaire, la situación de los suministros alimentarios sigue siendo difícil en Masisi y en las zonas vecinas de la provincia oriental de Kivu Norte. Las hostilidades étnicas han determinado el despla-zamiento de 250 000 personas, y 13 000 personas han buscado refugio en Rwanda desde comienzos de abril. La situación alimentaria y sanitaria de estos grupos es inestable y se necesita urgentemente ayuda alimentaria de socorro en la zona.


MARCADA MEJORA DE LA SITUACION DE LOS SUMINISTROS ALIMENTARIOS EN EL AFRICA AUSTRAL

La cosecha de cereales secundarios de la subregión en 1995/96 recogida al principio del año, se calcula en 19 800 000 toneladas, aproximadamente un 89 por ciento más que el nivel afectado por la sequía de 1995 y un 40 por ciento más que la media. Unas precipitaciones favorables y las excelentes condiciones de crecimiento para los cultivos alentaron la siembra de una superficie amplia en la mayoría de los países. Sólo Namibia registró una pluviosidad inferior a lo normal, lo que provocó una grave escasez de agua que provocó un notable empeoramiento de la situación del ganado.

Gracias a la abundancia de agua para riego en la mayoría de los embalses principales, se prevé una excelente cosecha de trigo en 1996 en la mayor parte de los países productores. La producción total de cereales de la subregión en 1996 se estima en 24 millones de toneladas, un 65 por ciento más que el nivel de 1995 y un 35 por ciento más que la media.

Gracias al resultado favorable de la campaña agrícola, la situación general de los suministros de alimentos debería mejorar considerablemente durante la campaña comercial de 1996/97. Se prevé que el suministro de maíz cubrirá las necesidades totales, incluida la reposición de existencias que estaban prácticamente agotadas en algunos países, especialmente Malawi, Mozambique, Swazilandia y Zimbabwe. Se prevén en general unos 2 millones de toneladas de excedentes de maíz, principalmente de Sudáfrica y Zimbabwe, parte de los cuales ya se puede exportar. Sin embargo, algunos países como Angola y Mozambique siguen necesitando una ayuda alimentaria sustancial para cubrir sus necesidades de suministros alimentarios para 1996/97.

Gracias a la abundancia de nuevos cultivos alimentarios en los mercados, la mayor parte de los precios de los alimentos han estado bajando desde junio y las familias han tenido más posibilidad de comprar alimentos. Un problema importante para las actividades comerciales en muchos países sigue siendo el mal estado de la infraestructura del transporte que dificulta el desplazamiento de productos de las zonas excedentarias a las deficitarias.


CAMPAÑA AGRICOLA EN GENERAL FAVORABLE HASTA AHORA EN EL SAHEL

Tras unas lluvias en general suficientes recibi-das en mayo y junio, salvo en Burkina Faso que regis-tró dos décadas mayormente secas a mediados y fina-les de junio, las lluvias fueron inferiores a lo normal a principios o mediados de julio en algunos países y ha hecho falta una resiembra considerable. Sin embargo, las lluvias aumentaron mucho y avanzaron hacia el norte durante la última década de julio y en agosto ha-cia las principales zonas productoras, reconstituyendo las reservas de agua del suelo, dando alivio a los culti-vos afectados por la sequía y mejorando las perspecti-vas para las cosechas en la mayoría de los países. Sin embargo, en las zonas afectadas por las condiciones secas anteriores, disminuirá el potencial de rendimien-to, y las siembras tardías o resiembras necesitarán llu-vias al final de la campaña para completar su ciclo de crecimiento. Las lluvias bajaron en septiembre pero generalizadas en las principales zonas productoras.

Se señala la presencia de saltamontes en al-gunos países pero los daños causados a los cultivos son limitados. Durante agosto, unas importantes infes-taciones de langostas del desierto siguieron desarro-llándose en las zonas de reproducción estival del Sahel, especialmente en Mauritania, aunque en menor escala que en el mismo período del año pasado, debi-do posiblemente a que llovió menos. Han comenzado las operaciones de lucha. En el norte de Malí y norte del Níger se estaban reproduciendo pero las infestacio-nes fueron limitadas.

Gracias a unas buenas precipitaciones recibi-das al final de julio y agosto y a una limitada infestación de plagas, la situación de la cosecha es en general sa-tisfactoria. Si las lluvias siguen siendo suficientes hasta octubre, se prevén cosechas medias en la mayoría de los países. Una serie de misiones conjuntas de FAO y CILSS de evaluación de cultivos fue enviada en octu-bre a todos los países miembros del Comité con objeto de calcular la producción de 1996. Las conclusiones de dichas misiones se presentarán en la reunión anual de la red de prevención de las crisis alimentarias del Club del Sahel (OCDE) en la sede de la FAO en Roma al final de noviembre.


PROMESAS Y ENTREGAS DE AYUDA ALIMENTARIA

El nivel de la necesidad de importación de cereales en los países del Africa subsahariana en 1996/97 debería disminuir, debido al aumento de las cosechas del Africa austral y a unas perspectivas favo-rables en la mayoría de los países del Africa oriental y occidental. Para los veinte países que ya han comenzado la campaña comercial de 1996/97, las estimaciones provisionales del SMIA sobre la produc-ción de 1996 y las necesidades de importaciones y de ayuda alimentaria de 1996/97 están resumidas en el Cuadro 1. Las necesidades totales de ayuda alimenta-ria de estos países en 1996/97 se estiman en unas 760 000 toneladas, alrededor de la mitad de las necesi-dades del año pasado, a causa principalmente de unas cosechas muy mejoradas en los países del Africa aus-tral. Las promesas de ayuda alimentaria en cereales para estos veinte países en 1996/97, incluidas las arrastradas desde 1995/96, ascienden a unas 476 000 toneladas, de las cuales sólo 173 000 se han entregado hasta ahora.

Para los 28 países del Africa subsahariana que están todavía en la campaña comercial de 1995/96, las promesas de ayuda alimentaria ascienden a 1 400 000 toneladas, unas 420 000 menos de lo necesario. Se necesitan urgentes promesas adicionales para cubrir las necesidades pendientes de algunos países, particularmente Eritrea, Cabo Verde y el Zaire. Del total de 1 400 000 toneladas prometidas, hasta ahora se han recibido efectivamente sólo 1 100 000 toneladas.


ESFERAS DE ACCION PRIORITARIA

Debido a los prolongados disturbios civiles, el hambre ha paralizado algunas partes de Liberia, mien-tras que en algunas partes de Somalia y el Sudán se están presentando graves dificultades con los suminis-tros de alimentos. La situación en la región de los Gran-des Lagos sigue siendo inestable, debido al gran núme-ro de refugiados y personas desplazadas en el interior. La intensificación de la crisis sociopolítica en Burundi podría perjudicar la producción de alimentos y los sumi-nistros alimentarios internos. Se sigue necesitando ayu-da de urgencia en muchos países africanos afectados por catástrofes naturales o por el hombre. Frente a esto, se señalan a la atención de la comunidad interna-cional cuatro esferas en las que se necesita ayuda.


Previous Page TOC Next Page