FAO/SMIA - Cosechas y escaseces alimentarias No.4, Septiembre/Octubre 2000 - Page 3

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SITUACION DE LOS CULTIVOS Y DEL SUMINISTRO DE ALIMENTOS

PANORAMA GENERAL

Graves disturbios atmosféricos han comprometido seriamente las perspectivas alimentarias y los suministros de alimentos en diversas partes del mundo dando lugar a crisis humanitarias. En Asia, la intensidad de las lluvias monzónicas, las tormentas tropicales, los tifones y las inundaciones han causado estragos en algunos países, como China, la India, Bangladesh, el Nepal, Camboya, Tailandia, Viet Nam y Lao. Las catástrofes naturales provocaron enormes daños económicos, la muerte de cientos de personas y la evacuación otros cientos de miles. En algunas zonas se están produciendo graves emergencias alimentarias y sanitarias, pero las inundaciones impiden el acceso a las operaciones de socorro. La sequía que siguió a las últimas inundaciones afectó gravemente a las perspectivas alimentarias en el norte de China, en la República Islámica del Irán, la RPD de Corea y Mongolia. La situación del suministro de alimentos se presenta también extremadamente difícil en los ocho países asiáticos de la CEI, lo que determinará un volumen de importaciones de cereales y de necesidades de ayuda alimentaria muy superior al del año pasado. Los países más afectados son Armenia, Georgia y Tayikistán. También se prevén cosechas menores en Azerbaiyán, Kazajstán y Uzbekistán. En el Cercano Oriente, una sequía persistente continúa afectando a la producción agropecuaria en muchas partes, particularmente en el Iraq y el Afganistán, donde millones de personas están padeciendo una grave escasez de alimentos.

En Africa oriental, las perspectivas para las cosechas de 2000 son malas debido a una sequía persistente y al desplazamiento de la población. Ya son más de 20 millones las personas que están pasando una grave escasez de alimentos, que con toda probabilidad se prolongará hasta bien entrado el año 2001. Entre los países más afectados pueden señalarse Kenya, donde la cosecha principal ha sido deficiente, Eritrea y Etiopía, donde se calcula que necesitan asistencia alimentaria más de 10 millones de personas. También necesitarán asistencia alrededor de 2,4 millones de personas, principalmente en el sur del Sudán, mientras que algunas regiones de Tanzanía están enfrentando una grave carestía de alimentos debida a la sequía. Las condiciones secas y la sequía imperantes en Africa septentrional darán lugar a una producción de trigo de 2000 muy inferior a lo normal e inferior en alrededor de un 14 por ciento a la del año pasado. En cambio, en Africa austral, pese al tiempo seco imperante al comienzo de la campaña y a las lluvias torrenciales que le siguieron, las principales zonas productoras se beneficiaron de unas precipitaciones favorables. Por consiguiente, la producción se recuperó considerablemente en Sudáfrica, mientras que Malawi, Zimbabwe, Zambia, Namibia y Botswana obtuvieron cosechas superiores a la media. En Angola, sin embargo, se siguen experimentando graves dificultades con el suministro de alimentos debido a la carestía y al trastorno de la producción agrícola provocados por la guerra civil. Las condiciones fueron en general favorables también en Africa occidental (el Senegal, Gambia, Mauritania y Malí), debido a unas precipitaciones copiosas y generalizadas. Sin embargo, las perspectivas para las cosechas son menos favorables en el resto del Sahel, particularmente en el este de Burkina Faso, el Níger y el Chad. En Liberia y Sierra Leona las perspectivas alimentarias siguen siendo malas debido a los disturbios civiles registrados en el pasado y en la actualidad.

En Europa, en los cuatro países de la CEI situados al oeste de los Urales, las perspectivas alimentarias deberían mejorar en la Federación de Rusia gracias a una cosecha mejor de cereales y legumbres obtenida en 2000, mientras que en Ucrania las perspectivas son variadas debido a la irregularidad de las condiciones atmosféricas y a los problemas que afectan constantemente al sector agrícola. En los países balcánicos, Bosnia y Herzegovina, Croacia y la República Federativa de Yugoslavia resultaron afectadas por el tiempo caluroso y seco imperante en la primavera y el verano, y los cultivos de primavera disminuyeron de forma pronunciada.

Las perspectivas para los cereales de El Salvador, Honduras y Nicaragua en América Central, del Brasil y Bolivia en América del Sur, y de Haití y Jamaica en el Caribe siguen siendo malas o inciertas debido al mal tiempo imperante durante la campaña.

SITUACION POR REGIONES

Africa

En Africa oriental, las perspectivas para las cosechas de 2000 son horribles debido a una sequía prolongada y a los desplazamientos provocados por las guerras. En consecuencia, se prevé que la crítica situación de escasez de alimentos se mantendrá hasta bien entrado el año 2001. Ya hay más de 20 millones de personas que están pasando una grave escasez de alimentos. En Kenya, la campaña agrícola de las lluvias largas, que normalmente representa el 80 por ciento de la producción total anual de alimentos, se ha perdido en gran parte debido a la sequía. La grave escasez de agua y pastizales provocó cuantiosas pérdidas de ganado en las partes septentrionales y orientales. Según estimaciones actuales, cerca de 3,3 millones de personas necesitan urgentemente asistencia alimentaria. En Eritrea, la situación alimentaria de más de 1,5 millones de personas desplazadas por la guerra constituye un motivo de grave preocupación. El desplazamiento en masa de los agricultores de las regiones agrícolas ricas de Gash Barka y Debub, que representan más del 70 por ciento de la producción de cereales del país, ha comprometido la campaña agrícola de este año. La persistencia de la sequía en algunas partes ha agravado la situación del suministro de alimentos para cerca de 340 000 personas. En Etiopía, la situación general de los suministros alimentarios sigue siendo muy inestable. Debido a la deficiente cosecha de la temporada secundaria "Belg", el número de las personas que necesitan asistencia ha aumentado a más de 10 millones. A pesar de unas lluvias beneficiosas recibidas recientemente, un gran número de personas de Etiopía oriental y meridional que han perdido sus ganados y medios de vida con la sequía dependen ahora exclusivamente de la asistencia alimentaria. En Somalia, se prevé una buena cosecha de la temporada principal ("Gu"). En algunas partes del sur, la cosecha satisfactoria de la temporada secundaria ("Deyr") obtenida a principios del año ha mejorado la situación del suministro de alimentos. Se señala, sin embargo, una grave escasez de alimentos en algunas partes meridionales y septentrionales del país debido a la sequía. Se indican también tasas cada vez mayores de malnutrición como consecuencia del deterioro de la situación económica de las familias debido a la persistencia de la sequía y a los efectos de tantos años de inseguridad y falta de inversiones en la economía. En el Sudán, pese a una situación en general estable del suministro de alimentos, cerca de 2,4 millones de personas del sur y de algunos focos situados en el norte, como Kordofán, Darfur, Mar Rojo y Kessela, dependen de la asistencia alimentaria debido a las pérdidas de cosechas y a los desplazamientos de los pobladores causados por los disturbios civiles. En Tanzanía, algunas regiones están enfrentando una grave escasez de alimentos debido a la sequía registrada durante las campañas agrícolas de 1999/2000. Se prevé una merma de la producción en las regiones de Dodoma, Singida, Arusha, Morogoro, Kilimanjaro, Shinyanga, Mwanza y en algunas partes de Tanga debido a que las lluvias han llegado tardíamente y en cantidad insuficiente. En Uganda, la situación del suministro de alimentos es en general satisfactoria. En el nordeste, sin embargo, la situación sigue siendo inestable, debido principalmente a la mala cosecha de la última campaña y a la pérdida de ganado por efecto del cuatrerismo. En el distrito de Bundibugyo, en el oeste, se sigue necesitando asistencia alimentaria para cerca de 112 000 personas desplazadas a raíz de los disturbios civiles.

En Africa austral, a pesar del tiempo seco imperante al comienzo de la campaña y de las lluvias torrenciales recibidas posteriormente que causaron pérdidas de cosechas y grandes inundaciones en algunas zonas, las principales zonas productoras de la subregión se beneficiaron de precipitaciones abundantes. Los rendimientos, sin embargo, varían de un país a otro. En Sudáfrica, la producción se recuperó considerablemente y se dispone de grandes cantidades de excedentes exportables de maíz. También se obtuvieron cosechas excelentes en Zimbabwe, Zambia, Namibia y Botswana. En Malawi, donde la producción de maíz se mantuvo prácticamente inalterada con respecto al nivel sin precedentes del año pasado, también se dispone de excedentes exportables. En cambio, en Mozambique la producción disminuyó debido a las pérdidas de cosechas sufridas en las partes meridionales a causa de unas inundaciones devastadoras. También disminuyó la producción de maíz en Madagascar, a causa de la sequía imperante en el sur y de los ciclones que se produjeron en el norte. En Angola, donde la persistencia de los conflictos civiles continúa perturbando la producción agrícola, la producción de maíz descendió por segundo año consecutivo. En Swazilandia, la disminución de la superficie plantada y las lluvias torrenciales que redujeron los rendimientos redujeron de forma pronunciada la producción de maíz de este año. En Lesotho, la producción disminuyó ligeramente con respecto a la cosecha de nivel medio del año pasado.

Gracias a la buena cosecha de cereales de este año, se prevé una mejora de la situación general del suministro de alimentos en la subregión. En Angola, sin embargo, todavía se necesita asistencia alimentaria para 1,9 millones de personas desplazadas a causa de la guerra, y también en algunas partes de Madagascar, Malawi, Mozambique y Swazilandia donde la producción disminuyó debido al tiempo seco o a las inundaciones.

En Africa septentrional, la producción de trigo en 2000 se calcula en alrededor de 9,7 millones de toneladas, un 14 por ciento menos que el nivel del año pasado y un volumen inferior a la media de los últimos cinco años. La producción de cereales secundarios se estima en 6,7 millones de toneladas, 20 por ciento menos que en 1999. La sequía imperante durante el período vegetativo determinó una fuerte disminución de la producción en todos los países de la subregión, si se exceptúa Egipto donde los cereales son principalmente de regadío. Como consecuencia, se prevé que la mayoría de los países aumentará sus importaciones de cereales durante la campaña comercial 2000/01 (julio/junio).

En Africa occidental, está por comenzar la recolección en el Sahel y en la parte septentrional de los países del Golfo de Guinea. En la parte occidental del Sahel (Senegal, Gambia, Mauritania y Malí) los cultivos se están desarrollando en general satisfactoriamente gracias a unas precipitaciones abundantes y generalizadas recibidas en las principales zonas agrícolas en el mes de julio. En cambio, las perspectivas para las cosechas son menos favorables en el resto del Sahel ya que la falta de lluvia afectó al desarrollo de los cultivos en la parte central y oriental de Burkina Faso, en la mayor parte del Níger y en la zona saheliana del Chad. Las precipitaciones se reanudaron a mediados de septiembre pero los cultivos habían quedado afectados y había disminuido el potencial de rendimiento. En las partes meridionales de los países del Golfo de Guinea se ha recogido la primera cosecha de maíz, y recientemente se ha plantado la segunda. En el norte, los cereales secundarios se están desarrollando satisfactoriamente. En Liberia, las perspectivas para la cosecha siguen siendo malas debido a las repercusiones de la guerra civil de los años anteriores, mientras que en Sierra Leona, debido a la reanudación de las hostilidades en mayo, que es el período crítico de la plantación del arroz, el país seguirá dependiendo de la ayuda alimentaria durante los próximos años.

En Africa central, las condiciones de crecimiento son hasta ahora favorables en el Camerún y la República Centroafricana. La situación de seguridad mejoró en la República del Congo después del acuerdo de paz, pero la producción de alimentos aún no se ha recuperado. En las regiones de los Grandes Lagos, continúan los disturbios civiles en la República Democrática del Congo, con desplazamientos en masa de la población y una situación alimentaria y humanitaria grave. En Burundi, el tiempo seco afectó negativamente a los cultivos de la temporada B de 2000 en algunas partes. La situación alimentaria de un gran número de personas que todavía están en campamentos de reagrupamiento sigue constituyendo un motivo de seria preocupación.

Asia

Una combinación de fenómenos meteorológicos, tales como lluvias monzónicas intensas, tormentas tropicales, tifones e inundaciones han afectado gravemente a algunos países de Asia, ente ellos China, la India, Bangladesh, el Nepal, Camboya, Tailandia, Viet Nam y Laos. Además de los enormes daños económicos sufridos, han perdido la vida cientos de personas y otros cientos de miles han sido evacuados. En algunas zonas se señala una grave escasez de alimentos, a la vez que aumenta rápidamente el riesgo de enfermedades. Han comenzado las operaciones de socorro humanitario, pero con dificultades, debido a que el alto nivel de las aguas de las inundaciones impide el acceso a muchas zonas. En la India, a raíz de las inundaciones provocadas en los estados nordorientales al comienzo de la campaña, los estados más afectados fueron los de Bengal Oeste, donde volvieron a producirse inundaciones devastadoras, Uttar Pradesh y Andrha Pradesh. Han perdido la vida centenares de personas y muchas quedaron sin vivienda y con una necesidad urgente de agua potable, alimentos y asistencia médica. Como consecuencia de las inundaciones, las perspectivas generales para el arroz de la temporada principal Kharif son una incógnita. En otras partes, los tifones provocaron desplazamientos y perdidas de vidas humanas en China a principios de septiembre, particularmente en Guangdong y la provincia de Hunan, donde quedaron dañadas o destruidas unas 40 000 hectáreas de cultivos. En cambio, en las principales zonas productoras de trigo y maíz del norte del país una grave sequía reducirá la producción de trigo de este año a un nivel inferior en alrededor del 10 por ciento al nivel medio. También es probable que la producción de maíz descienda a su nivel más bajo en seis años. Asimismo, la sequía continúa teniendo graves consecuencias en la República Islámica del Irán: se están secando los principales embalses y servicios hidroeléctricos debido a la falta de agua; la producción de trigo y cebada ha descendido de forma pronunciada; y han muerto centenares de miles de cabezas de ganado. Se prevé que, aún cuando se recibieran lluvias normales durante la estación de las lluvias de septiembre/octubre, la recuperación del sector ganadero será lenta. También son inciertas las perspectivas para la cosecha en la República Popular Democrática de Corea debido a unas precipitaciones irregulares e inferiores a la media caídas durante los preparativos de la campaña agrícola de 2000. La disminución de la producción interna de este año tendrá graves repercusiones en la situación del suministro de alimentos del país que sigue siendo inestable debido a las catástrofes naturales que se conjugaron durante los últimos cinco años con los problemas económicos. La sequía registrada en julio y agosto ha obstaculizado las perspectivas de recuperación de los cultivos y forrajes en Mongolia que todavía sigue sufriendo las consecuencias del invierno de principios de este año, el peor en 30 años, que causó la muerte de miles de cabezas de ganado y destruyó los medios de vida de un gran número de la población principalmente nómada.

En los ocho países de la CEI de la región asiática, la situación general del suministro de alimentos es extremadamente difícil y las necesidades de importación de cereales y ayuda alimentaria son muchos mayores que el año pasado. En Armenia, Georgia y Tayikistán, unas precipitaciones invernales inferiores a lo normal y un tiempo caluroso seco registrado en la primavera y el verano, unidos a una persistente escasez de insumos y a un deficiente mantenimiento de los sistemas de riego se han traducido en fuertes pérdidas de rendimientos tanto de los cultivos de secano como de regadío. En las zonas más afectadas, las cosechas de secano han sido malas y los rendimientos de los cultivos de regadío se redujeron a la mitad. Lo cual ha dado lugar a una grave escasez de alimentos y semillas que deberá compensarse para que pueda recuperarse la producción del próximo año. Además, también se han visto afectados los cereales, las papas, las frutas, las hortalizas, las semillas oleaginosas, y otros cultivos de los que dependen las familias para su seguridad alimentaria. Los pastizales naturales escasean y la producción de forraje es muy baja, por lo que será necesario recurrir en gran cantidad a las existencias. Como la producción pecuaria constituye una parte importante del consumo de proteínas en las familias y, además, la venta de productos pecuarios excedentes es una fuente importante de dinero para las familias rurales, para este año será necesaria una ayuda alimentaria mayor tanto para el consumo humano como para piensos. Todos estos países necesitarán una ayuda alimentaria considerable para cubrir el déficit de la producción interna de este año.

Todo parece indicar que los otros países de la CEI de la misma región han quedado menos afectados por la sequía, pero aún así se prevén cosechas menores en Azerbaiyán, Kazajstán y Uzbekistán. En Uzbekistán, el distrito septentrional de Karakalpakstan resultó afectado por las insuficientes precipitaciones recibidas de manera que el nivel de agua del lago artificial construido en la región descendió a niveles muy bajos, lo que afectó a la cosecha. La zona como tal no es importante como productora de cereales, aunque sí lo es la producción de arroz; pero como está en las proximidades de la cuenca del Mar Aral las condiciones de vida son muy inestables incluso en tiempos normales y los habitantes están expuestos no solamente a la carestía sino también a las enfermedades. En Kazajstán, el Gobierno prevé que la cosecha de cereales de 2000 disminuirá con respecto al nivel abundante del año pasado (14 millones de toneladas), situándose en 11 millones de toneladas. El logro de este objetivo dependerá decididamente del buen tiempo (es decir, ausencia de nevadas tempranas) hasta que termine la cosecha ya que se prevé una escasez y precios altos del combustible. Sólo en Turkmenistán ha aumentado la cosecha. Según informes oficiales, la producción de cereales de este año superó el objetivo de 1 650 000 toneladas.

En el Cercano Oriente, una sequía persistente continúa afectando a la producción agropecuaria en muchas partes. En el Iraq, dos años consecutivos de sequía y una insuficiente disponibilidad de insumos agrícolas esenciales diezmaron los cultivos y agravaron una situación alimentaria ya de por sí difícil. En el Afganistán, la escalada del conflicto unida a las pérdidas de cultivos y de cabezas de ganado provocadas por la sequía ha dejado a millones de personas con escaso acceso a los alimentos. Y es probable que empeore la situación a medida que se acerque la estación invernal. En Jordania, la producción agrícola se vio fuertemente reducida por segundo año consecutivo debido a la persistencia de la sequía. En Turquía, las condiciones favorables del tiempo han contribuido a que la producción agrícola se recuperara con respecto a la cosecha menguada por la sequía del año pasado.

América latina

En América Central y el Caribe, entre las principales actividades agrícolas que han comenzado figura la recolección de las cosechas de cereales y frijoles de la primera temporada de 2000/01. Las perspectivas, particularmente para el maíz, el cereal principal, se presentan desfavorables en El Salvador, Honduras y Nicaragua, como consecuencia de una grave canícula registrada en el verano que afectó a esos países durante un período excepcionalmente largo. Para los dos últimos países se ha distribuido asistencia alimentaria internacional. En México, está a punto de comenzar la recolección de la importante cosecha de maíz de primavera/verano, y los pronósticos iniciales de la producción apuntan a un volumen ligeramente superior a la media en las principales zonas productoras, siempre y cuando las lluvias se estabilicen. En el Caribe, las perspectivas para la producción de cultivos son malas en Haití y Jamaica, como consecuencia del tiempo extremadamente seco registrado durante el período de la siembra, mientras que en Cuba y la República Dominicana se prevé una producción de nivel medio.

En las partes australes de América del Sur, se ha terminado de plantar la cosecha de trigo de 2000/01. Los cultivos se han visto en general afectados por una serie de condiciones adversas tales como la escasez de precipitaciones, las heladas, las rachas secas o las lluvias excesivas en algunas de las principales zonas productoras, particularmente Brasil. También la irregularidad del tiempo ha afectado a la recolección de la cosecha de maíz de 2000 en ese país. En los países andinos, las perspectivas son malas para el trigo de invierno en Bolivia debido a las intensas lluvias e inundaciones registradas durante el período de la siembra, mientras que en el Perú se prevé una producción superior a la media. También se pronostica provisionalmente una producción media de trigo en Colombia y el Ecuador.

Europa

En la CE, se prevé que la producción total de cereales de 2000 aumentará alrededor del 6 por ciento respecto al año pasado a cerca de 215 millones de toneladas. Al trigo corresponden alrededor de 7,5 millones de toneladas del aumento, con una producción total estimada en 105 millones de toneladas, mientras que los cereales secundarios aumentarán en alrededor de 5 millones de toneladas a casi 108 millones de toneladas. La cosecha de arroz, semejante a la del año anterior, se sitúa en torno a los 1,8 millones de toneladas.

Las cosechas de cereales de 2000 en las partes orientales de la región han quedado afectadas por una sequía generalizada que se prolongó en muchos países desde la primavera hasta el final del verano. Como consecuencia, los rendimientos, especialmente de los cultivos de primavera y verano, han sido muy inferiores a lo normal. El resultado final de la cosecha de maíz todavía no se conocen pero ha sido la más afectada. Se prevé una disminución de las producciones totales de cereales en todos los países orientales, señalándose menguas particularmente acentuadas en Polonia y Rumania, normalmente los dos productores mayores.

En los cuatro países de la CEI situados al oeste de los Urales (Belarús, Moldova, Federación de Rusia, Ucrania) la recolección está muy avanzada. En la Federación de Rusia la situación del suministro de alimentos debería mejorar algo, y es probable que la cosecha de cereales y legumbres de 2000 alcance los 66 millones de toneladas, alrededor de un 10 por ciento más que la estimación de la FAO correspondiente a la producción del año pasado. En Ucrania, es probable que la disminución de la disponibilidad de insumos que sirven para potenciar el rendimiento y de créditos, así como las grandes variaciones del tiempo, haya influido para que la cosecha de cereales resultara inferior incluso a la del año pasado. La FAO pronostica provisionalmente la cosecha de cereales y legumbres de 2000 en 24,3 millones de toneladas, frente a los 27 millones de toneladas calculados en 1999. En Belarús, la cosecha de cereales y legumbres de 2000 podría recuperarse a unos 4,5 millones de toneladas, pero aún así sería inferior a la media aunque muy superior a la mala cosecha del año pasado (3,6 millones de toneladas). En Moldova la cosecha de cereales de invierno, afectada por una sequía tenaz, ha resultado mejor de lo previsto pero las perspectivas para el maíz son una incógnita. Todo parece indicar que la producción total de cereales y legumbres de 2000 podría reducirse a 1,8 millones de toneladas. Se han prohibido las exportaciones de trigo para proteger los suministros internos.

En los países Bálticos, la situación económica y del suministro de alimentos se está recuperando después de la devaluación del rublo ruso. Aunque las condiciones invernales fueron en general favorables para el trigo y el centeno, una racha calurosa y seca registrada en mayo y junio seguida de unas lluvias excesivas caídas en julio y agosto afectó la producción de cereales forrajeros de primavera, y podrían disminuir los cereales destinados al consumo humano, particularmente en Lituania pero también en Letonia. Las importaciones de cereales no constituyen una actividad importante, y las repercusiones se sentirán principalmente en la industria ganadera que también depende de los pastizales naturales.

En los países balcánicos, Bosnia y Herzegovina, Croacia y la República Federativa de Yugoslavia han sufrido los efectos de una primavera y verano calurosos y secos, lo que dio lugar a una fuerte disminución de los cultivos de primavera (maíz, semillas oleaginosas, remolacha, papas y hortalizas). Es probable que en Bosnia y Herzegovina la necesidad de importación de trigo continúe su tendencia ascendente. En Croacia, la cosecha de trigo de invierno (1,1 millones de toneladas) se ha recuperado respecto al nivel bajo del año pasado, pero la producción del maíz y otros cultivos de primavera deberían reducirse a la mitad. No obstante, todavía se prevén algunas exportaciones de trigo. En la República Federativa de Yugoslavia, la campaña agrícola de 1999/2000 ha sido excepcionalmente difícil debido al resultado combinado de las catástrofes provocadas por el hombre, las inundaciones y los anegamientos durante el invierno y la sequía prolongada durante la primavera y el verano. La producción de trigo asciende a menos de 2 millones de toneladas pero alcanza para satisfacer las necesidades internas. La producción de las cosechas de primavera han resultado muy afectadas. El país depende de las exportaciones de productos agrícolas tales como cereales, productos pecuarios y frutas, para pagar las importaciones esenciales de combustibles, y las perspectivas indican un año difícil debido al alza de los precios de los alimentos y del combustible. Las poblaciones con bajos ingresos necesitan asistencia.

América del Norte

La producción total de trigo en los Estados Unidos en el año 2000 se calcula en 62,7 millones de toneladas, volumen semejante al del año anterior. A principios de septiembre la plantación temprana del trigo de invierno para la cosecha de 2001 estaba recién comenzando en algunos estados. La producción de cereales secundarios de 2000 se pronostica ahora en alrededor de 286 millones de toneladas, un 8 por ciento más que en 1999. El aumento se debe principalmente a un fuerte incremento previsto en la producción de maíz que debería alcanzar un nivel récord de 263 millones de toneladas, un 12 por ciento más que en 1999. En el Canadá, la recolección de las principales cosechas de cereales de primavera comenzó a final de agosto. Se prevén rendimientos entre medios y superiores a la media en la mayoría de las principales zonas productoras y la producción total de trigo de 2000 se pronostica oficialmente en 25,4 millones de toneladas. La producción de cereales secundarios debería aumentar marginalmente este año, pronosticándose actualmente en 27 millones de toneladas.

Oceanía

La cosecha de cereales de invierno de 2000 está recién empezando en algunas partes de Australia y las perspectivas son en general favorables. Los pronósticos oficiales más recientes cifran la cosecha de trigo de 2000 en 22,2 millones de toneladas, alrededor de 2 millones de toneladas menos que la producción récord del año pasado, pero aún así la tercera más grande que se haya obtenido hasta ahora. La amenaza mayor para los cultivos, que podría alterar las perspectivas actuales, consiste en una plaga de langostas que todavía no han desovado y que se extiende desde la parte occidental de Nueva Gales del Sur hasta la parte meridional de la zona nacional de trigo y hasta la parte occidental de Australia. Sin embargo, la situación se mantiene bajo observación para que puedan adoptarse oportunamente las medidas necesarias.


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