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Estudio 3.0 - Uso de forrajes ensilados en sistemas de producción animal en gran escala - Tom Cowan


Tom Cowan




Australian Tropical Dairy Institute


University of Queensland


Gatton 4345, Australia

E-mail: rtc@warigal.uqg.uq.edu.au

INTRODUCCIóN

Los sistemas intensivos de producción de rumiantes en gran escala son relativamente nuevos en los ambientes tropicales y subtropicales. Si bien los sistemas tradicionales de alimentación han sido frecuentemente intensivos recurriendo al uso de forrajes cosechados a mano y al empleo de subproductos, el hecho de reunir los rebaños para formar grandes unidades ganaderas, es un hecho reciente. Este tipo de manejo ha sido facilitado por la introducción de mejoras tecnológicas en el manejo de praderas y de cultivos forrajeros y del acceso a subproductos industriales procesados en cadenas centralizadas.

El papel del ensilaje en estos cambios en la zona tropical no ha sido muy claro. Generalmente se le ha asignado al ensilaje el mismo papel que ha tenido en zonas templadas, o sea permitir almacenar el excedente de forraje durante la época de crecimiento activo de las plantas para su distribución en la poca de escasez. Los resultados de este tipo de prácticas han sido generalmente poco alentadores. Más recientemente se ha ensayado usar cultivos especiales destinados al ensilaje, empleándolos a su vez para aumentar la productividad de la tierra; este tipo de modalidad parece ser más prometedora. El ensilaje también ha sido una técnica muy útil para almacenar desechos y subproductos tales como las cáscaras de piñas y el orujo de cervecería.

En los últimos 20 años han ocurrido grandes avances tecnológicos en las técnicas de ensilaje y de su uso como alimento (O'Kiely y Muck, 1998). La mayor parte del avance ha ocurrido en las zonas templadas. Es por ello que resulta urgente profundizar las investigaciones en las zonas tropicales, especialmente en temas de manejo de la fermentación microbiana y establecer modalidades para ensilar exitosamente gramíneas y leguminosas. En general los problemas no se encuentran en detalles tecnológicos, sino en como integrar el ensilaje al manejo animal y obtener sistemas de alimentación rentables.

El presente estudio se propone diseñar algunas guías para integrar exitosamente el uso del ensilaje dentro de los sistemas de alimentación. La mayor parte de la información que se presentará proviene de la experiencia recogida en zonas tropicales y subtropicales de Australia productoras de leche.

EL ENSILAJE Y SUS USOS

El uso del ensilaje en operaciones ganaderas en gran escala representa uno de los insumos comerciales empleados. Dentro de esta óptica comercial es preciso comprender claramente el objetivo de este insumo y que efectos produce su empleo. En el caso del ensilaje esto es más complejo porque su empleo implica una reordenación de los insumos del sistema de alimentación de la finca y no es un insumo externo. Es más difícil poder demostrar la rentabilidad de estos ajustes de manejo que combinan aportes de insumos provenientes de la finca comparados con que aquellos insumos adicionales de origen externo (Cowan, 1997).

La justificación para elegir el ensilaje ha sido a menudo poco clara. El trabajo de investigación se ha concentrado en las técnicas y el uso del ensilaje, pero muy pocos ensayos han estudiado el sistema de alimentación en su conjunto. Los antecedentes que aportan los informes de estas investigaciones sobre el papel del ensilaje, se centran siempre en problemas de excedentes o déficits estacionales de forraje, y se presume que su solución técnica implica también una buena solución comercial para la finca.

Las ventajas del uso del ensilaje se pueden resumir como sigue:

Todas estas ventajas se basan en la asunción de que el uso del ensilaje debe ser rentable para ser inclido en el sistema de alimentación de la finca.

MODELO FINANCIERO

El amplio rango de oportunidades que aportan los distintos tipos de ensilaje y sus usos, precisa disponer de un marco integral que permita efectuar una evaluación financiera del efecto de incorporar el uso del ensilaje dentro del sistema de alimentación de la finca (Cowan y Kerr, 1984). A continuación se propone un modelo que permite considerar, por lo menos, las principales fuentes de ingreso y de costos a incurrir dentro de un programa de ensilaje.

Beneficio financiero neto

=

Aumento del ingreso durante la alimentación

+

Beneficios indirectos

-

Pérdidas durante la producción de ensilaje

-

Costo del ensilaje



Aumento en litros de leche ´ precio por litro


Ej.: más días que crece el cultivo, o mejor crecimiento de pastizales.


Pérdidas de producción ´ precio por litro


Costo operación Costo mano obra Costo capital

Los parámetros que más influyen sobre el aumento de ingresos durante el período de alimentación son la cantidad y la calidad del ensilaje usado en comparación con otros alimentos que están disponibles en ese momento. Para que sea rentable, este aumento debe ser considerable, y para lograr esto, el consumo de ensilaje debe ser alto. En el norte de Australia, muchos agricultores descubrieron que su situación financiera no mejoraba si empleaban pequeñas cantidades de ensilaje. La reducción de costos no es directamente proporcional a la cantidad de ensilaje hecho y, por otro lado, un leve aumento en la producción de leche en un momento del año no genera bastante ingreso para cubrir el costo. Los agricultores con rebaños de cerca de 100 vacas confirmaron que el ensilaje de 100 a 300 toneladas de maíz no producía un beneficio neto; sus decisiones para era el futuro fueron abandonar el ensilaje o aumentar su uso a 1000 toneladas.

El impacto del factor calidad del ensilaje es muy importante en sistemas de producción intensiva. Pese a que el ensilaje se usa en épocas en que escasean otros forrajes, el consumo de ensilaje de baja calidad puede afectar la ingestión al pastar hierba y resultar en exiguo aumento de la producción de leche. Este defecto ha sido evidente en intentos de usar ensilaje de pastos tropicales en programas de alimentación de vacas lecheras. La calidad de este tipo de ensilaje tropical es relativamente baja, con digestibilidad de la materia seca de cerca de 55 por ciento, y se la emplea durante la estación seca y templada, cuando la escasez de forrajes es alta. En el norte de Australia, la alternativa es pastorear avena, raigrás bajo riego o pastos tropicales que crecen lentamente en esa época, pero que son de mayor calidad. El efecto neto observado ha sido un aumento muy modesto en la producción de leche que no cubría el coste del ensilaje (Davison et al., 1984; Cowan et al., 1991).

En cambio, el uso de ensilaje de maíz combinado pastoreo de trébol o alfalfa ha producido considerables aumentos en la producción de leche (Stockdale y Beavis, 1988; Cowan et al., 1991). La combinación del alto contenido energético del maíz y el alto contenido en proteína de la leguminosa resultó en un efecto complementario entre ambos alimentos.

El cálculo de beneficios indirectos es frecuentemente específico para cada finca, a pesar que los dos casos mencionados más arriba son frecuentes. Fulkerson y Michell (1985) concluyeron que al ensilar el forraje durante el crecimiento temprano de praderas de tipo templado se obtenía un incremento de la producción por vaca desde la primavera hasta el otoño. Al cosechar el maíz como ensilaje en vez de hacerlo en grano los agricultores podían obtener un período adicional de 50 días de crecimiento activo para sembrar otro cultivo.

Cuando el ensilaje proviene de praderas tropicales o cultivos donde pastan los animales, se produce un efecto negativo sobre la producción de leche porque el ensilaje elimina el efecto selectivo del animal al consumir el forraje. Esto reduce la posibilidad de las vacas para escoger la porción de la planta (Cowan y Lowe 1998); consecuentemente la vaca está obligada a consumir una mayor proporción de tallos, lo cual reduce la digestibilidad de la materia seca de la dieta.

Otras desventajas indirectas pueden ocurrir al prestar menos atención a tareas de manejo de praderas y fertilización, formulación de dietas y cuidado de la salud de las vacas, durante el período de intenso trabajo que requiere el ensilaje.

Existe un gran número de datos locales disponibles sobre costos de operación en trabajos de ensilaje. De ellos se desprende que las principales variables en cuanto a insumos son los costos de laboreo de la tierra, semillas y fertilizantes, mano de obra temporaria y cosecha. Los análisis de sensibilidad indican que las variables con mayor impacto sobre el costo son las diferencias en rendimiento del cultivo y las pérdidas durante el ensilado y el almacenaje; estas priman sobre los efectos de diferencias en el costo de las variables mencionadas más arriba (Brennan, 1992). Cabe subrayar que casi siempre se subestima el efecto de los aportes del agricultor, tanto de capital como de su trabajo. A menudo también se subestima el costo de la distribución del ensilaje. Casi no existe información sobre el costo del ensilaje basado en un análisis integral de la finca, cuando se usa el ensilaje como un componente del programa de alimentación que reposa en el uso de praderas o forrajes donde pastan animales. Inversamente, se dispone de abundantes resultados de análisis integral de fincas para operaciones de alimentación para el engorde en confinamiento (feedlots) (Nixon, 1992); sus resultados indican invariablemente un costo más alto que el costo marginal citado frecuentemente para el aporte del ensilaje como componente de sistemas donde los animales pastoren directamente en la pradera (GRM, 1997).

ALIMENTACIóN EN PERíODO DE SEQUíA

Resulta difícil justificar el uso del ensilaje con este propósito en sistemas de alimentación para unidades intensivas. El costo de oportunidad de tal ensilaje es alto puesto que frecuentemente la inversión se hace varios años antes de su uso. O sea que bien podría usarse dicho dinero para adquirir un insumo con efecto más directo sobre la producción. Por otra parte, las raciones de emergencia pretenden sólo mantener los animales y todo eventual aumento de producción es muy limitado. En grandes unidades que emplean sistemas intensivos de alimentación es raro que ocurra un gran número de muertes causadas por la sequía, y es poco probable que bajo tales condiciones el ensilaje sea empleado sólo para mantener los animales vivos. En resumen, el efecto neto es un aumento muy leve del ingreso durante el período de alimentación de emergencia pero con un alto costo de conservación del ensilaje.

AUMENTAR LA PRODUCCIÓN

El uso del ensilaje en el trópico es un medio eficaz de aumentar la productividad (Cowan et al., 1993), ya que hay una exigencia creciente para hacer un mejor uso de los recursos naturales, especialmente la tierra y el agua. Además, también se reclama un mejor control de todo el sistema de producción, para cumplir metas de calidad, asegurar normas de buen trato a los animales y para contribuir al uso de normas de manejo que sean sustentables. Se puede aceptar la hipótesis que es más fácil lograr estas metas bajo sistemas de alimentación que reposan preferencialmente sobre el uso de forrajes conservados.

Una finca lechera típica del norte de Australia mantiene 100 vacas en ordeño en unas 100 hectáreas. Sin embargo, en promedio, los dos tercios de la producción de leche se sustentan en el aporte de sólo 20 hectáreas. Estas fincas se ubican en tierras muy fértiles y con riego. Las fincas en otros países muestran fuertes restricciones en la extensión total del predio (Simpson y Conrad, 1993). En muchos sitios se usa el riego para cultivar forrajes de alta calidad para alimentar las vacas y la eficiencia del riego tiene alta prioridad. Al combinar el cultivo con la conservación se puede aumentar la producción de materia por unidad de superficie si se la compara con sistemas donde los animales pastorean y la tasa de eficiencia del uso del agua para producir forraje es más alta (Kerr et al., 1987).

En la elección de cultivos debe asegurarse que se puedan usar eficientemente en el sistema de alimentación. Algunos cultivos como el maíz, la cebada y la alfalfa muestran altas tasas de conversión en producción de leche; la soja y el sorgo son intermedios; mientras que el pasto elefante (Pennisetum purpureum) y la caña de azúcar muestran valores bajos. El pasto elefante puede producir muy altos rendimientos de materia seca con una alta eficiencia del uso del agua pero, debido a su baja digestibilidad, no se puede usar en sistemas de lechería intensiva con producciones superiores a 15 litros/vaca/día (Anindo y Potter, 1986). Inversamente, el uso de maíz y alfalfa puede mantener niveles de producción que superan los 40 litros/vaca/día. En el norte de Australia, los sistemas de producción lechera han comenzado a usar de preferencia el ensilaje de maíz, alfalfa y sorgo forrajero para suplir praderas con animales a pastoreo, lo que les permite mantener valores de producción de cerca de 25 litros/leche/vaca/día (Ashwood et al., 1993; Cowan, 1997). En 1994-95, la cantidad promedio de ensilaje consumido fue de 400 kg MS/vaca (Kerr et al., 1996). Un resultado similar ha sido descrito para las condiciones de la lechería en Uruguay, haciendo uso de praderas y cultivos incorporados en la rotación (Wallis, 1997).

Los efectos sobre la productividad de una lechería al incorporar el ensilaje de maíz al sistema de ganado en pastoreo fueron estudiados por Kerr et al. (1991), empleando un análisis de serie temporal, y por Cowan et al. (1991) quien informa sobre otros dos casos. El aumento de productividad oscilaba entre 21 000 y 150 000 litros de leche/finca/año por sobre valores del sistema previo que sólo usaba animales en pastoreo. Una gran parte del aumento correspondía a aportes hechos en otoño e invierno, un período con incentivos de precio para la leche. Existe una tendencia consistente de aquellas fincas lecheras que persisten en el uso del ensilaje muestran rebaños de mayor tamaño (40 a 60 vacas adicionales), mayor producción de leche por vaca (600 a 2 000 l adicionales), y mayor producción total de leche (300 000 a 700 000 litros/año adicionales), que las fincas que no usan ensilaje (Cowan et al., 1991; Kaiser y Evans, 1997). En una encuesta separada, Kerr y Chaseling (1992) observaron un aumento en la producción de leche de 0,73 litro/kg de materia seca de heno o de ensilaje usado en el programa de alimentación.

La tendencia observada en el desarrollo de sistemas de alimentación empleados en la región subtropical de Australia indicaba un aumento en el uso de forraje conservado (Figura 1). El desarrollo del riego intensivo y la conservación de forraje han provocado una reducción en la proporción de leche que se produce empleando granos y pastos tropicales, y se prevé que esta tendencia se mantendrá. La mayor parte del ensilaje se hace en verano y se usa en otoño y primavera cuando el aporte de las praderas es bajo. Esto ha permitido una modalidad de producción bastante estable a través del año (Figura 2).

Figura 1. Estimaciones y previsiones anteriores de la leche producida a partir de varias fuentes de alimentos de uso común en fincas lecheras de Queensland (de Cowan et al., 1998).

El uso del ensilaje en operaciones de alimentación a corral (feedlot) ha aumentado, especialmente el ensilaje de maíz, tanto en dietas para ganado de carne como de leche (Kaiser et al., 1993; GRM, 1997). Los ensilajes de alta calidad son capaces de mantener los altos valores de producción animal requeridos en tales sistemas; su costo es a menudo inferior al de granos y heno, permiten una mayor productividad de la tierra y favorecen un ambiente más estable en el rumen bovino (GRM, 1997). Kaiser y Simmul (1992) y Kaiser et al. (1998) observaron ganancias diarias de peso vivo de 1,0 kg para novillos alimentados con dietas de grano:ensilaje de maíz en la siguientes proporciones: 0:100, 54:46 y 80:20.

Figura 2. Cambios estacionales en el consumo de alimento de una vaca que produce 5 200 litros de leche al año en un sistema de alimentación típico de la región norte de Australia (de Cowan y Lowe, 1998).

El mayor control que se requiere de todo el conjunto de sistema de producción también influye sobre la tendencia hacia un mayor uso de cultivos conservados. El agricultor precisa tener la certeza que puede alcanzar cierta producción, con determinada calidad y en una fecha precisa. Este tipo de meta es difícil de alcanzar con animales que solo pastan en praderas, por lo que los agricultores del norte de Australia han adoptado una combinación del uso de praderas y de la conservación de forraje para poder ejercer este control. Los aspectos de riesgo se vinculan a como manejar ciertos factores de estrés del ganado - como la temperatura ambiente, los parásitos y el caminar.

Se insiste cada vez más sobre la importancia de los aspectos de sustentabilidad de los sistemas intensivos de producción de rumiantes y de medidas para reforzar estos aspectos que pueden requerir una restricción del desplazamiento del ganado a sólo ciertos prados. Por ejemplo, el uso simultáneo de riberas de arroyos para dar sombra y para pastoreo probablemente no sería posible, como tampoco es posible la plantación de árboles para corregir problemas de salinidad y el pastoreo de animales. Sin embargo, dichas áreas podrían ser explotadas para ensilaje.

MANEJO DE LA TIERRA Y DE LA PASTURA

Este componente del plan de conservación de forraje ha recibido gran atención en los sistemas de alimentación de ganado en praderas de regiones templadas. La cosecha temprana del forraje a ensilar favorece el uso más intensivo de la tierra y genera una mayor producción de materia seca (Fulkerson y Michell, 1985). Lamentablemente, el mismo efecto no ha sido observado en el manejo de los pastos tropicales y en cambio, el uso de frecuentes cortes de forraje casi siempre ha inducido una reducción de la producción de materia seca (Blunt y Haydock, 1978).

El efecto benéfico del ensilaje sobre el manejo de cultivos puede ser importante. El material para ensilaje se retira unos 30 a 50 días antes de la siembra de un cultivo de grano, por lo que estos días se agregan al período de crecimiento del segundo cultivo. De esta forma la misma tierra es usada para sembrar dos o más cultivos, con lo cual se obtiene un aumento de 30 por ciento en el potencial de crecimiento de los cultivos.

USO DEL EXCEDENTE DE PRODUCCIóN

La decisión de ensilar forraje porque existe un excedente estacional de producción puede ser ilógica para un concepto comercial del manejo de una finca; sin embargo, esta idea se usa frecuentemente para justificar actividades de investigación y desarrollo. Davison et al. (1984) ensiló durante tres años el excedente de forraje de una pradera de Panicum sp. y lo distribuyó a las vacas en la época seca. A pesar que el ensilaje era estable y palatable con un resultado similar a otros experimentos (Moss et al. 1984), el efecto neto sobre la producción de leche fue nulo. La explicación puede encontrarse en la baja digestibilidad de dicho ensilaje, y la escasa respuesta de las vacas en cuanto a la producción de leche.

En cambio, un ensilaje hecho de pastos de zonas templadas como raigrás, cultivado bajo riego durante el invierno, tiene un alto diferencial de calidad cuando se le compara con praderas locales para pastoreo de vacas que están disponibles en verano y otoño. La respuesta esperada en la producción de leche es muy probable que sea alta, razón por la cual los agricultores del norte de Australia prefieren conservar el excedente de raigrás que hacer ensilaje del excedente de pradera de verano local, a pesar de ser este más abundante.

Algunos experimentos recientes han tratado de mejorar la digestibilidad del pasto Rhodes (Chloris gayana) conservado al ensilarlo con hidróxido de sodio (Chaudhry et al., Cowan y Klieve, 1999). Se comprobó que el tratamiento provocó un aumento significativo en el consumo de materia seca digestible de forraje muy maduro, pero el mismo no tuvo efecto alguno sobre el pasto joven. Los valores de digestibilidad de la materia seca para el pasto tratado fluctuó entre 60 y 65 por ciento respectivamente - y es improbable que tales resultados permitan un diferencial de calidad que ofrezca ventajas sobre el consumo directo de animales en praderas en verano e invierno.

EQUILIBRIO DEL CONTENIDO DE NUTRIENTES EN LA DIETA

En el norte de Australia, ha habido una rápida expansión del uso de praderas de zonas templadas cultivadas bajo riego durante el invierno y la primavera (Kaiser et al., 1993). Estas praderas tienen altos valores de digestibilidad, de proteína bruta y a menudo tienen una alta proporción de leguminosas si bien la cantidad total de nutrientes de este forraje puede ser insuficiente para suplir los requerimientos totales del animal. De allí que se hayan constatado resultados benéficos al suplir estas praderas con ensilaje de maíz. Moss et al. (1996) demostró que esta combinación eliminaba la necesidad de suplir aditivos proteicos -salvo en casos que la proporción del ensilaje de maíz en la dieta fuese muy alta; el uso del ensilaje de maíz también reducía los valores excesivamente altos de amoníaco en el rumen de las vacas que pastorean solo esta pradera. Stockdale y Beavis (1988) demostraron un efecto aditivo para el uso combinado de estos alimentos.

Ultimamente se ha constatado un gran interés por el uso del ensilaje de leguminosas en el trópico. Especies como Lablab purpureus, Vigna unguiculata y soja (Glycine max) han demostrado su compatibilidad con prácticas de manejo agrícola sustentable -lo cual incluye la labranza cero- y el obtener ensilaje de digestibilidad aceptable (Ehrlich et al., 1999). El ensilaje de soja dio valores para rendimiento de MS de 6 t/ha, con 17 por ciento proteína bruta y 42 por ciento de hojas y consumo de hasta 12,5 kg/día de materia seca por animal (Ehrlich y Casey, 1998). Una alta concentración en proteína es una gran ventaja para sistema de alimentación tropical, donde muchos forrajes muestran bajos valores de proteína. El ensilaje de leguminosas también muestra una concentración relativamente alta de minerales y por ello tienen un alto valor de capacidad tampón. Estos aspectos potencialmente favorables se encuentran bajo investigación (David McNeill, com. pers.).

ALMACENAMIENTO DE PRODUCTOS ALTAMENTE PERECEDEROS

La industria de procesamiento de alimentos, frecuentemente ubicada en la periferia urbana, produce una enorme cantidad de desechos de frutas y otros vegetales. Gran parte de ellos se emplean como alimento de vacas lecheras. Debido a la naturaleza estacional de su disponibilidad estos alimentos son conservados en silos para su uso posterior. Las cáscaras de piña, a sólo dos días de su entrega, mostraban valores de pH de 3,5, y mantenían dicho valor sin pérdida aparente en su valor nutritivo (Cornack, 1995).

CONCLUSIóN

Una importante conclusión de lo acontecido en el desarrollo del ensilaje en zonas tropicales es la ausencia de una definición clara respecto a sus objetivos, la falta de evaluaciones del ensilaje bajo un enfoque integral del manejo de la finca y de la firme tradición de ensilar el excedente de forraje en la época de fuerte crecimiento vegetal sin considerar su aptitud para el ensilaje.

Se concluye además que cuando el uso del ensilaje resulta ser apropiado para el sistema de alimentación es indispensable que esta actividad se restrinja a forrajes que produzcan un alimento de buena calidad, que se ensile un gran volumen con un papel específico en el plan de alimentación, que combine diversos alimentos facilitando una mejor eficiencia en el uso del conjunto de nutrientes y que permita integrar el plan de alimentación con otras exigencias que deben cumplir los sistemas modernos de producción, como las garantías de calidad y de sustentabilidad.

RECONOCIMIENTOS

Se agradece a Kevin Lowe y a Richard Moss por sus observaciones sobre este estudio, y a muchos otros colegas por el gran número de interesantes discusiones sobre el papel del ensilaje en los sistemas de alimentación subtropical.

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Cartel técnico 3.1 - Uso del ensilaje en un sistema anual de alimentación: el caso de la Compañía Agrícola Sarangani, Inc., en el sur de Filipinas - J.M. Montemayor, R.A. Enad y F.U. Galarrita III

J.M. Montemayor, R.A. Enad y F.U. Galarrita III

Sarangani Agricultural Company, Inc.
Filipinas

INTRODUCCIóN

La Compañía Agrícola Sarangani, Inc. (SACI) es una compañía íntegramente filipina, diversificada, ofreciendo un amplio rango de productos agrícolas, que tiene su sede en Maribulan, Alabel, provincia de Sarangani, Filipinas. Es conocida por ser el mayor productor de ganado bovino del país, manteniendo un rebaño de 5 000 cabezas de Brahma Americano (puros y cruzas), junto con caballos mejorados que se crían en la ciudad de General Santos, Malungon y Alabel, todas localizadas en Mindanao Sur. SACI ha expandido su operaciones que ahora incluyen la producción de banana, pummelo y bangus, tilapia, camarones y peces seleccionados. También ha comenzado con la producción de hortalizas y la plantación de árboles para uso industrial.

Junto con la crianza de animales Brahma de selección y alta calidad, SACI también ha desarrollado tecnologías para su alimentación empleando subproductos y desechos de la finca, tales como el rechazo de bananas, pulpa de piña, caña y olotes de maíz, paja de arroz, ipil-ipil (Leucaena leucocephala) y el ensilaje. El presente estudio presenta los resultados del uso del ensilaje en la finca Alabel.

EL MANEJO DE LA ALIMENTACIóN DEL GANADO EN LA FINCA

La finca emplea dos sistemas de alimentación: praderas para pastoreo y alimentación en confinamiento (feedlot). El hato de crianza, compuesto por 230 vacas y 24 toros, junto con 140 terneros y 96 añojos, pastan 186 hectáreas de pasto Pará (Brachiaria mutica) + Leucaena, y 223 hectáreas de praderas nativas. Otros grupos de animales -toros y vaquillas para venta como reproductores, vacas de descarte, toros y novillos en engorde- se mantienen en alimentación confinada (feedlot).

SIEMBRA Y MANEJO DEL MAÍZ PARA ENSILADO

Se cultiva maíz en 25 hectáreas durante todo el año, bajo riego y se efectúan cuatro cosechas anuales. Finalizada la cosecha se prepara el terreno con un descanso de 15 días y una semana después se siembra. La cosecha se realiza a los 75 días, usando una cosechadora-picadora portada sobre un tractor. El forraje picado se apila en parvas situadas cercanas a los corrales de engorde. Cada parva tiene el piso cubierto con una cubierta plástica, sobre la cual se acumula el forraje que luego se compacta con las ruedas de un tractor antes de cerrar el silo herméticamente.

La recuperación del forraje ensilado varía entre 80 y 92 por ciento, dependiendo de la edad de la planta al corte. El maíz cosechado a los 80 días da una mayor recuperación comparado con aquel de sólo 70 días al corte, pero el ensilaje más joven es más palatable y ocasiona menos pérdidas por rechazo.

USO DEL ENSILAJE DE MAíZ

Durante la época de lluvias (julio a octubre), el ensilaje se conserva de 90 a 100 días, pero en la época seca mucho menos, a veces sólo 18 días en el caso de fuertes sequías como en el caso de los meses de El Niño en 1997/1998. A causa de la falta de ensilaje durante un período de 14 días, se debió segar 38 hectáreas de pasto Pará y a expensas del rebaño de crianza se alimentó el ganado en confinamiento (feedlots) con este forraje verde; también se compraron 65 t de forraje triturado de maíz para alimentar al ganado confinado.

DISTRIBUCIóN DEL ENSILAJE DE MAíZ

El ensilaje de maíz es el principal alimento del ganado de SACI en confinamiento (feedlot). A continuación se detallan las raciones para los diversos grupos de animales.

Cuadro 1. Raciones

Grupos

Alimento por cabeza por día

Ensilaje de maíz (kg)

Concentrado (kg)

Melaza con 10% urea (kg)

Toros para venta

18

2

-

Vaquillas para venta

17

2

-

Toros engorde (rechazo)

20

4

1

Novillos engorde

20

4

1

Vacas descarte

20

-

1

El ensilaje de maíz es muy importante para mantener el ganado reproductor para la venta -toros y vaquillas- en buenas condiciones y en lotes uniformes. También es muy eficaz para reponer animales flacos como las vacas de descarte (con peso vivo promedio de 280 kg). Vendidas en tales condiciones los carniceros sólo pagan 30 pesos/kg por peso vivo (tasa de cambio: $ EE.UU 1= pesos filipinos 39,8). Pero si se las mantiene en confinamiento con una ración de ensilaje de maíz, estas vacas ganan 1,6 kg/cabeza/día durante un período de 2 meses, y se venden a un precio de 36 pesos/kg.

En la operación de engorde de novillos y toros, se mezcla el concentrado con el ensilaje. Esto permite una ración uniforme para todos los animales y evita que los más agresivos logren consumir más concentrado, como ocurre cuando se esparce el concentrado sobre el ensilaje. El concentrado esta compuesto de afrecho de arroz, torta de coco de palma, ipil-ipil, más aditivos minerales.

El uso del ensilaje de maíz es esencial para las operaciones ganaderas de la finca Alabel, permitiendo que SACI pueda mantener un rebaño de 410 cabezas de ganado (toros de dos años y vaquillas, vacas de descarte, toros y novillos de engorde) en confinamiento en todo momento del año junto con el rebaño de crianza que se mantiene en praderas.


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