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RESUMEN


El presente estudio se basa en un análisis de la reciente legislación de diversos países relativa a la fauna silvestre y tiene como finalidad determinar sus principales tendencias.

En la introducción se exponen brevemente las orientaciones que ya se habían identificado a principios de los años ochenta en el contexto de un análisis de las leyes de los países africanos. Si se les compara con las de la generación anterior, por lo general las últimas leyes del decenio de 1970 abarcaban de manera más amplia la ordenación de la fauna silvestre, incluyendo los aspectos de desarrollo y de conservación.

En el capítulo II, que vierte sobre la legislación internacional, nacional y local sobre ordenación de la fauna, se mencionan las relaciones entre estos diversos niveles de poderes legislativos, así como los beneficios y la complejidad que se derivan del incremento de iniciativas internacionales y locales. Si bien la oportuna adopción de leyes en niveles territoriales diferentes puede arrojar múltiples beneficios, también pueden surgir algunas dificultades en la coordinación y por ende en el logro de una aplicación armonizada de la ley, por ejemplo en el caso de acuerdos internacionales o de disposiciones nacionales que han de aplicarse a nivel regional.

Ese mismo capítulo contiene secciones sobre legislación internacional (que se limitan a una breve descripción de unos cuantos convenios en materia de fauna silvestre) y sobre legislación de la Comunidad Europea (CE). En calidad de instrumentos jurídicos regionales, las iniciativas de la CE han tenido un notable impacto en la concepción del marco jurídico de los quince países miembros, en particular en lo concerniente a las cuestiones ambientales. En una de tales secciones se examinan la Directiva de Aves y la Directiva de Hábitats, que son los principales instrumentos jurídicos adoptados por la Comunidad en relación con la vida silvestre, así como la forma en que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha interpretado esas leyes.

En el capítulo III se examina cómo las leyes abordan algunas cuestiones de importancia relativas a la ordenación de la fauna. Las secciones de este capítulo vierten sobre las normas de protección, la planificación de la ordenación y otros aspectos relacionados con ésta, como la caza, la utilización de licencias o la cría y reproducción de los animales silvestres.

Entre las normas de protección más comunes figuran las limitaciones de la caza, que pueden referirse a especies, zonas, métodos de caza, finalidades de la caza, o basarse en restricciones de tiempo. Por lo que se refiere a las reglas que prohiben cazar con determinados métodos, algunas de ellas pertenecen a la mayoría de los países y otras varían de acuerdo con las tradiciones del lugar. En ocasiones, la ley sigue permitiendo la existencia de algunas disposiciones porque según la tradición se consideran aceptables, pues contribuyen a la subsistencia o satisfacen las exigencias de los cazadores deportivos. Sin embargo, en muchos países las razones que justifican la existencia de métodos de caza con finalidades deportivas siguen siendo objeto de intensos debates.

La elaboración de listas de especies es un instrumento al que suele recurrirse para proteger los animales salvajes y que normalmente sigue utilizándose también en las leyes recientes. A menudo, existen disposiciones para la creación de listas de las distintas categorías de animales que han de recibir protección en grados diferentes. La eficacia de tales disposiciones puede depender de la flexibilidad con que se permite ajustar las listas a las necesidades de la sostenibilidad.

En algunos países las leyes han comenzado a prever la debida ordenación de los procesos que pueden tener efectos negativos en la fauna, con la finalidad de eliminarlos o reducirlos. Se ofrecen algunos ejemplos de ello en una sección sobre este tema.

En los últimos años, diversas leyes han reflejado una creciente preocupación hacia la protección de la biodiversidad en su conjunto, más que de algunas especies significativas de animales y plantas únicamente. En la subsección dedicada a la protección de la biodiversidad se presentan algunos ejemplos.

En la sección sobre planificación de la ordenación se describen algunas disposiciones en que se establecen los procesos de ordenación de la fauna, que pueden suponer actividades como el acopio de los datos pertinentes y la adopción de diferentes tipos de planes de gestión. Este análisis parece indicar que si bien casi todos los países han previsto una base jurídica de algún tipo para planificar la ordenación, el enfoque de este tema sigue siendo fragmentario, es decir, rara vez las leyes establecen un marco racional completo.

La sección sobre reglamentación de la caza se limita a temas no abarcados en otras secciones (como las secciones sobre normas de protección, licencias, etc.). En ella se describen algunos de los debates políticos en materia de caza que influyen en la formulación de las leyes. Es habitual que tres grandes grupos de intereses como mínimo expresen opiniones parcialmente divergentes sobre la reglamentación de cuestiones como la repoblación de la fauna, la caza selectiva y los métodos de caza tradicionales.

Por lo general las disposiciones de las leyes nacionales sobre licencias y permisos están encaminadas a contribuir a una ordenación racional de la fauna silvestre. No obstante, en la sección dedicada a este tema se señala que este efecto es limitado, pues aunque la mayoría de los países prevé numerosos requisitos para la concesión de licencias, no vinculan su expedición a las reales exigencias de la ordenación, y las decisiones conexas se dejan en gran medida a la discreción de las administraciones. Algunas leyes prevén diferentes tipos de licencias, basadas en los diversos grados de protección de los animales de que se trate, el tamaño de los animales (por ejemplo, animales de caza pequeños o de grandes dimensiones), el lugar de residencia (por ejemplo, para visitantes y extranjeros) o los objetivos de la caza o captura de animales (por ejemplo, finalidades deportivas, de subsistencia, científicas).

El análisis de las disposiciones relacionadas con la cría y reproducción de animales de caza indica que fundamentalmente establecen sistemas de control con miras a proteger el medio ambiente y la biodiversidad y prevenir efectos negativos.

En el capítulo IV, que trata de la propiedad de la fauna, se presentan algunos enfoques diferentes de la propiedad de los recursos de fauna y los derechos y obligaciones conexos, como el derecho de caza y el derecho de obtener beneficios financieros de la fauna, así como la obligación de llevar a cabo la ordenación de los animales y pagar indemnizaciones por el daño que puedan provocar. Existen dos tendencias principales en la propiedad de la fauna silvestre: la propiedad estatal y la propiedad por terratenientes privados o comunales.

En el capítulo V, sobre utilización de la tierra y áreas protegidas, se exponen las disposiciones concernientes a los tipos de áreas protegidas que están dedicadas específicamente a la protección y ordenación de la fauna, con inclusión de la caza. La sección subsiguiente hace mención de las escasas disposiciones de las leyes nacionales sobre las medidas de protección de la fauna aplicables fuera de las áreas protegidas. En la sección final se examina la relación entre la ordenación de la fauna, que conlleva la utilización de la tierra en diversas formas, y otros usos de la tierra en las áreas protegidas y zonas vecinas, y en general las políticas y la planificación de la utilización de las tierras. Este es otro tema que rara vez se aborda en la legislación.

En el capítulo VI se examinan las disposiciones concernientes a la participación del público en la ordenación de la fauna. Las ventajas que presenta esta participación en los beneficios derivados de la ordenación de la vida silvestre, así como en la adopción de decisiones en la materia son múltiples; entre ellas cabe mencionar el amplio apoyo a las medidas que se adoptan y la consiguiente mejora de su aplicación y cumplimiento.

Los países estimulan la participación en niveles variables y con planteamientos diferentes. Una medida básica consiste en permitir el acceso a la información existente en materia de fauna silvestre. Luego, por lo general la ley dispone que deben tenerse en cuenta los intereses de la población. Las medidas de carácter más específico exigen que se efectúen consultas con los interesados directos o el público en relación con actividades como la adopción de planes de ordenación o la designación de áreas protegidas. Otro enfoque consiste en prever la creación de órganos centrados en la población encargados de diferentes responsabilidades de ordenación, o la gestión de zonas en el marco de acuerdos establecidos entre las personas o comunidades interesadas y la administración. La transferencia de competencias legislativas o administrativas desde el nivel central al nivel local representa otro medio para que la población pueda participar más directamente en la ordenación de la fauna. En este capítulo se analizan ejemplos de los diferentes enfoques.

Al final del presente documento figura una lista de la legislación examinada.


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