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CAPITULO 3: Sistemas de mercadeo y pérdidas


Identificar a las personas responsables de las pérdidas

Durante la cadena de producción, desde la finca a los mercados, puede haber pérdidas considerables de calidad y de cantidad de carne y de subproductos. Estas pérdidas pueden presentarse de las siguientes formas:

En muchos países en desarrollo, estas pérdidas son altas porque el sistema de mercadeo no siempre proporciona un incentivo económico para reducirlas. Una de las maneras más eficientes de mejorar el bienestar y reducir las pérdidas es diseñando un sistema de comercialización y pago que responsabilice a las personas y a los actores involucrados en la cadena de mercadeo del ganado por las pérdidas ocasionadas.

Uno de los peores sistemas de mercadeo, tanto del punto de vista económico como del de bienestar animal, es vender animales en pie para el sacrificio, por cabeza o de acuerdo a su peso vivo. Este sistema no ofrece ningún incentivo económico para prevenir las lesiones, los hematomas, el estrés, daños en las pieles u otros problemas que contribuyan a la pérdida de calidad de la carne. Cuando se venden animales de acuerdo a su peso vivo a un matadero, ni el ganadero ni el transportista son responsables de las pérdidas por hematomas, lesiones o heridas. Estas pérdidas las paga el matadero. Es una observación común que el ganado vendido de acuerdo a su peso vivo tiene dos veces la cantidad de hematomas que el ganado vendido de acuerdo a su peso en canal.

Al vender el ganado según su calidad y su peso en canal, tanto el productor como el transportista sí tienen un incentivo económico para reducir hematomas y lesiones, para tomar precauciones en el manejo y para asegurar condiciones de bienestar. Un simple cambio en el sistema de pago es una de las maneras más efectivas de mejorar las prácticas de manejo y transporte.

Lo mismo ocurre en cuanto al seguro de transporte. Si los animales están asegurados, entonces la póliza se debe diseñar de tal manera que se promuevan buenas prácticas de manejo y se desmotiven las malas. Si una póliza indemniza toda pérdida - incluyendo aquellas ocasionadas por animales lesionados, lisiados o muertos - el transportista no tendrá ningún incentivo para transportar y manejar los animales con cuidado. Por lo tanto, debería haber una cláusula deducible para indemnizar únicamente las pérdidas catastróficas, como sería el accidente de un camión, pero sin reconocer las pérdidas por animales lesionados o cerdos que mueren por calor. Bajo otro esquema, los productores pagarían un impuesto por lesiones leves, el cual se depositaría en un fondo para sufragar pérdidas por lesiones graves - de más de 2 kilogramos, por ejemplo - o aquellas que repercutan en una fuerte disminución de la puntuación de calidad.

Sólo pieles y cueros de primera categoría se pueden utilizar para fabricar productos de alta calidad. Los cueros y pieles se catalogan de acuerdo al alcance y distribución de las lesiones. Se debería ofrecer una bonificación a dueños y transportistas por pieles de buena calidad, incentivándolos a garantizar que las lesiones se mantengan al mínimo. Además, a las personas encargadas de desollar el animal se les debe cobrar una multa por las pieles cortadas al realizar su trabajo.

Mercados segmentados y trabajo a destajo

Los sistemas de mercadeo con uno o más intermediarios entre el productor y el matadero generalmente resultan en mayor número de lesiones al ganado que aquellos sistemas de mercadeo en los cuales los animales se venden directamente del productor al matadero o al carnicero. Esto obedece a dos motivos:

Los sistemas de pago pueden incidir enormemente en la forma de tratar a los animales. El manejo de animales basado en el trabajo a destajo incentiva el manejo más rápido posible, con un incremento en el abuso y una disminución en los cuidados. Los productores se han dado cuenta que se reducen sus pérdidas al ofrecer incentivos a los transportistas para reducir la incidencia de lesiones. En conclusión, se debe enfatizar que, al realizar cambios apropiados en el sistema de pago y mercadeo, se reducen las lesiones al ganado y se mejora su bienestar durante el manejo y el transporte. Cualquiera que lesione un animal, causándole hematomas o la muerte, debe quedar económicamente responsable de la pérdida.


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