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CAPITULO 4: Principios de comportamiento animal


El ganado se comporta de diferentes maneras según las circunstancias, y en gran medida según la especie. Un entendimiento básico del comportamiento animal en circunstancias típicas, desde la finca hasta el matadero, ayudará a los encargados del manejo del ganado a prevenir el estrés y las lesiones innecesarias.

Por ejemplo, animales que no están acostumbrados al contacto frecuente con los humanos, como el ganado de las haciendas criado extensivamente, no permitirán el acercamiento ni el contacto con las personas. Estos animales requerirán de rampas, corrales y mangas más amplios que los animales domesticados. Las personas que cargan animales que han sido criados extensivamente deben entender su psicología para evitar cualquier accidente. Por otro lado, los bueyes y demás animales de tiro, así como también los que han tenido mucho contacto con el hombre, como ocurre en las áreas rurales o los que han sido bañados frecuentemente (para el control de garrapatas), generalmente son más mansos y fáciles de manejar.

Relación de la vista, oído y olfato del animal con el estrés y las lesiones

Los rumiantes pueden diferenciar los colores. El ojo del rumiante es más sensible a la luz verde-amarillo y al azul. La experiencia demuestra que el ganado, y en especial el vacuno y porcino, como también los avestruces, son muy sensibles a los contrastes de luz. Por lo tanto, temen a los desagües, a las puertas y a los cambios de suelos húmedos a secos o de los de hormigón a los metálicos La iluminación debe ser uniforme y difusa y se deben evitar grandes contrastes de luz y sombra. La luz ultravioleta o difusa tiene un efecto calmante en las aves.

Algunas especies, como bovinos y avestruces, tienen un amplio ángulo de visión. Para evitar que se asusten por distracciones externas, los corrales, mangas, cajones de aturdimiento y puertas, deben tener lados sólidos. Los animales también rehuyen a la oscuridad y a cosas en movimiento y rehúsan entrar en lugares oscuros. Tienden a desplazarse de sitios oscuros hacia los más iluminados. Agregar una luz para iluminar una manga, o retirar una luz que dé reflejos brillantes muchas veces puede facilitar el arreo. También es importante retirar cualquier luz que dé reflejos brillantes. Todas las especies pueden vacilar y negarse a caminar cuando ven cosas en la manga que los asusta, como reflejos brillantes, cadenas colgantes, personas o equipos en movimiento, sombras o goteras de agua. Los animales se detienen y se fijan en la distracción que los asusta. Hay que evitar que el viento sople hacia los animales. Si continúan deteniéndose, la distracción debe ser eliminada. No se debe incrementar la fuerza utilizada para moverlos. Los animales también huyen de los objetos que se mueven rápidamente. Si se les obliga a acercarse con rapidez a un corral, camión o edificio, pueden entrar en pánico.

El ganado bovino, el ovino y los avestruces tienen un oído muy sensible, especialmente a las frecuencias más altas. Los sonidos que no perturban a los humanos, como los ruidos intermitentes de altas frecuencias, pueden ser dolorosos para los oídos de estos animales. Al reducir los ruidos ocasionados por los equipos y las personas, se mejora el movimiento voluntario de los animales y se reduce el estrés y el riesgo de accidentes. La gente no debe gritar, silbar ni hacer ruido. Para atenuar el golpeteo y el ruido de los equipos, se pueden instalar topes de caucho. El zumbido del aire es uno de los peores ruidos, aunque también uno de los más fáciles de eliminar. Sin embargo, cabe anotar que en los ambientes rurales, donde los animales viven en contacto con la gente, se agrupan en el corral todas las noches y reciben un baño periódico contra las garrapatas, algunos de estos ruidos les son familiares y pueden ser muy útiles para lograr que se muevan. Por ejemplo, en ciertos lugares del África rural, donde el ganado está acostumbrado a los gritos y a ruidos fuertes, éstos estimulan su movimiento.

Sin embargo, es obvio que el ruido incrementa los niveles de estrés fisiológico, tanto antes como durante el sacrificio. Los mataderos pequeños y silenciosos no generan tanto estrés en los animales como los mataderos comerciales, grandes y ruidosos.

Los olores, especialmente los extraños, pueden inquietar a los animales. Esto se manifiesta al mezclar animales que se desconocen. Es una buena costumbre mezclar tales animales de antemano, o en el caso de los cerdos, restregarlos con paja de la misma pocilga, para reducir la tensión y las peleas. Las personas interesadas en el bienestar animal han expresado su preocupación por el olor a sangre en los mataderos. El ganado puede detenerse y hasta negarse a entrar en un cajón de aturdimiento o inmovilización, si el sistema de ventilación emana olor a sangre. Un extractor que saque todos los olores agilizará la entrada de los animales en el cajón de aturdimiento. Si un animal se agita y se inquieta durante el sacrificio, los animales que le siguen probablemente también lo harán y todo el proceso se puede convertir en una continua reacción en cadena de animales excitados. Al día siguiente, una vez lavados los equipos y áreas circundantes, los animales estarán calmados nuevamente. La feromona del estrés en la sangre de los animales muy estresados puede ser olida por los demás, causando gran inquietud. La sangre de animales poco estresados tiene menos efecto en los demás. La investigación en ganado vacuno y porcino indica que las hormonas del estrés son secretadas en la saliva y la orina. Los cerdos y el ganado bovino tienden a evitar objetos o lugares contaminados con orina de animales estresados.


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