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Los impactos del cambio climático, la adaptación y los vínculos con el desarrollo sostenible en África

B. Osman-Elasha

Balgis Osman-Elasha is a Senior Researcher in the Climate Change Unit of the Higher Council for Environment and Natural Resources, Khartoum, the Sudan.

Las estrategias de desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático comparten elementos comunes; y, por tanto, de las intervenciones conjuntas llevadas a cabo en ambos campos pueden surgir respuestas sinérgicas.

El desarrollo sostenible, definido como «el desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas» (CMMAD, 1987) significa integrar de forma armoniosa diversos elementos: una economía racional y viable, una gobernanza responsable, la potenciación de la población, la cohesión social y la integridad ecológica. El desarrollo sostenible no significa ni estagnación económica ni renuncia al crecimiento económico por el bien del medio ambiente, sino promover un desarrollo económico concebido como requisito para mantener la calidad de aquél. Gracias al desarrollo económico aumenta la capacidad de hacer frente a los problemas medioambientales y sociales. Y condición esencial del desarrollo sostenible es, a su vez, el mantenimiento de la calidad del medio ambiente.

El vínculo entre cambio climático y desarrollo sostenible radica en que el cambio climático impone barreras al desarrollo, y en que el desarrollo sostenible es uno de los factores clave de la mitigación y adaptación (véase el recuadro). De ello se desprende que las estrategias para conseguir el desarrollo sostenible y afrontar el cambio climático compartan más de un componente común, y que el aplicarlas conjuntamente dé origen a acciones sinérgicas. También se infiere de esta constatación que las medidas con las que se afrontaría únicamente el cambio climático resultarían demasiado costosas, y que conviene por consiguiente incorporar las medidas climáticas en los programas de desarrollo.


La deforestación, la degradación de las tierras y la fuerte dependencia de la biomasa como fuente de energía representan amenazas para los hábitats y ecosistemas africanos; el cambio climático es un factor de estrés que se añadirá probablemente a estas amenazas
FAO/CFU000352/R. Faidutti

EL CAMBO CLIMÁTICO EN ÁFRICA

Cambios climáticos observados y proyectados

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, 2007a) ha informado que la temperatura aumentó aproximadamente en 0,7 oC en la mayor parte de la región de África a lo largo del siglo xx. El recalentamiento tuvo un ritmo de 0,05 oC por década, y fue ligeramente más intenso en la estación entre junio y noviembre que entre diciembre y mayo. Se espera un aumento de la temperatura de alrededor de 0,1 oC por década durante las próximas dos décadas, aun si las concentraciones de gases de efecto invernadero y de aerosoles se mantienen en los niveles que registraban en el año 2000.

El IPCC ha informado que los acontecimientos climáticos extremos, por ejemplo las inundaciones y sequías, se están volviendo cada vez más frecuentes y graves. Algunas regiones africanas son más propensas a sufrir sus efectos que otras. Es probable que la mayor frecuencia de los sucesos desastrosos registrada sea resultado de una combinación de cambios climáticos y de alteraciones socioeconómicas y demográficas.

Qué significa el cambo climático para África

En la actualidad, los ecosistemas africanos se ven amenazados por diferentes agentes de estrés, tales como la deforestación, la degradación de las tierras y una dependencia considerable de la biomasa para la obtención de energía. En África subsahariana, más del 80 por ciento de la población depende para cocinar de la biomasa tradicional (Naciones Unidas, 2007). El cambio climático puede representar un factor de estrés añadido (Figuras 1 y 2).

Entre los principales sectores vulnerables indicados por el IPCC (2007b) está el agrícola, el alimentario y el hídrico. Se pronostica que África subsahariana será la región más afectada, no solo porque en ella la productividad agrícola será reducida y la inseguridad hídrica será mayor, sino porque está más expuesta a las inundaciones costeras y sucesos climáticos extremos, y a riesgos más intensos relacionados con la salud humana.

La vulnerabilidad de África al cambio climático se ve extremada por diversos factores de índole no climática, que comprenden la pobreza endémica, el hambre, la alta prevalencia de enfermedades, los conflictos crónicos, los bajos niveles de desarrollo y la escasa capacidad de adaptación. El ingreso promedio per cápita en la mayor parte de los países africanos es hoy día más bajo de lo que era 30 años atrás. África subsahariana es la única región cuyo producto interno bruto (PIB) registra un crecimiento anual negativo: –1 por ciento entre 1975 y 1999, en comparación con el 6 por ciento en Asia oriental y el Pacífico y el 2,3 por ciento en Asia meridional. Un tercio de la población de África subsahariana padece hambre crónica (FAO, 2007). En algunos países africanos, cuatro de cada diez personas están infectadas con el VIH/SIDA (PNUD, 2007). En algunos de los países más pobres, los costos relacionados con los gastos sanitarios y la pérdida de mano de obra y de productividad son los costos más elevados; en África subsahariana, representan alrededor del 5 por ciento del PIB, es decir unos 28 400 millones de USD al año (PNUD, 2006). De los 25 países africanos que tuvieron que hacer frente a situaciones de urgencia alimentaria en 2003, en diez se desarrolla en la actualidad algún conflicto civil y cuatro están saliendo de un enfrentamiento. Con frecuencia, los conflictos son causa de que los escasos recursos se destinen al presupuesto militar y no al desarrollo, y de que se registre un número de personas desplazadas dentro del país y de refugiados elevado.

Entre los factores no climáticos que se añaden a la vulnerabilidad de África está la fuerte dependencia de los productos primarios; el rápido aumento de una población que ejerce presión sobre paisajes ya degradados; una gobernanza insuficiente y unas instituciones débiles; la escasa inversión de capitales; la carencia de acceso a los mercados extranjeros; malas infraestructuras; una inadecuada transferencia de tecnología; y unos niveles de deuda externa constantemente altos pese a los programas de condonación de la deuda de años recientes.

Los impactos del cambio climático se observan en la disminución de la superficie del lago Chad: de 22 902 km² en 1963 a solo 304 km² en 2001

Impactos del cambio climático en África

EL CAMBIO CLIMÁTICO: UN PROBLEMA DE EQUIDAD

En África se registra la menor concentración de emisiones de CO2 del mundo (Figura 3). Se reconoce hoy que el cambio climático es un problema de equidad, puesto que la población más pobre del mundo, la que menos contribuye a la acumulación de gases de efecto invernadero, es la peor equipada para hacer frente a los impactos negativos del cambio climático. Las naciones ricas, que, a lo largo de la historia, han sido las que más han contribuido al recalentamiento mundial, están mejor preparadas para adaptarse a los impactos climáticos. Es imposible desligar las posibilidades de éxito de las acciones de mitigación y adaptación de los esfuerzos para superar las disparidades entre países desarrollados y en desarrollo.

No se conseguirá enfrentar eficazmente el desarrollo sostenible en África si no se toman en cuenta los impactos del cambio climático en la agricultura, los conflictos y las pautas de las enfermedades, que son elementos que tienen especiales repercusiones en la población pobre. El desarrollo sostenible y la adaptación se refuerzan mutuamente; y el IPCC ha llegado a la importante conclusión de que, si las medidas de adaptación se recogieran en el marco del desarrollo sostenible, se lograría disminuir los impactos negativos futuros del cambio climático.

PRINCIPALES DESAFÍOS QUE ÁFRICA DEBE AFRONTAR

Las prioridades para los países africanos al afrontar los desafíos del cambio climático son las siguientes:

Para conseguir estos objetivos, se precisa de una gobernanza idónea, del acceso a la tecnología, de inversiones en innovación, de la participación y el compromiso de todos lo sectores de la sociedad, y de la cooperación internacional, nacional y regional.

Un desarrollo inmune a los efectos del clima supone costos en exceso de las cantidades que se pagarían si todo sigue igual, y la necesidad de evaluar y hacer frente a los riesgos del clima en los programas nacionales de desarrollo. Para ello se necesitan recursos adicionales. ¿Quién proporcionará esos recursos?, ¿bajó qué mecanismos? y ¿en qué plazos? Estas son las preguntas clave a las que es menester responder.

Según las predicciones, en África subsahariana las repercusiones más graves del cambio climático se traducirán en una productividad agrícola reducida y en una mayor inseguridad hídrica
FAO/CFU000352/R. Faidutti

Emisiones de dióxido de carbono per cápita, 2000

Bibliografía

Banco Mundial. 2008. Data and statistics. Internet document. Disponible en: go.worldbank.org/WVEGH5U9W0

Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD). 1987. Nuestro futuro común. Oxford, Reino Unido, Oxford University Press.

FAO. 2007. El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2007. Roma.

Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). 2007a. Climate change 2007: the physical science basis. Contribution of Working Group I to the Fourth Assessment Report of the IPCC.

Cambridge, Reino Unido, Cambridge University Press.

IPCC. 2007b. Climate change 2007: impacts, adaptation and vulnerability. Contribution of Working Group II to the Fourth Assessment Report of the IPCC. Cambridge, Reino Unido, Cambridge University Press.

IPCC. 2007c. Cambio climático 2007: informe de síntesis. Cuarto Informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Ginebra, Suiza.

Naciones Unidas. 2007. Objetivos de desarrollo del Milenio. Informe de 2007. Nueva York, EE.UU.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 2006. Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua. Informe sobre Desarrollo Humano 2006. Nueva York, EE.UU.

PNUD. 2007. La lucha contra el cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido. Informe sobre Desarrollo Humano 2007/2008. Nueva York, EE.UU.

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). 2008. Atlas of our changing environment. Nairobi, Kenya. Disponible en: na.unep.net/atlas

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