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Producción de plantines plug+0 de Austrocedrus chilensis en Patagonia Argentina

Juan Andrés Enricci 1 , Diego Sebastián Massone 2


Resumen

Se estima que de los 63.000 km2 que comprende la Región Andino-patagónica Argentina, la superficie cubierta por bosques hace unos 150 años era de unos 44.000 km2. En la actualidad sólo 31.000 km2 pueden considerarse como área boscosa. Además, es notorio el deterioro cualitativo de esas masas y el peligro de extinción de algunas especies vegetales y animales. Sin duda alguna la actividad humana es la responsable de esta situación, ya sea por la entresaca forestal selectiva que realiza, la herbivoría del ganado que introdujo o por los incendios que provoca para abrir campo a la actividad agropecuaria. Con el objeto de contribuir a la restauración de áreas degradadas del Bosque Andino-patagónico, se están realizando implantaciones de plantines de Austrocedrus chilensis, los que se obtuvieron usando tecnología de producción en contenedores, con celdas de 120 cm3, en bandejas plásticas y con la aplicación de un programa de nutrición por ferti-irrigación. En Abril de 2000, luego de 34 semanas de cultivo, se lograron 30.000 plantines plug+0 de excelente tamaño y calidad. Parte de ellos se implantaron en sitios degradados del N.O del Chubut y el resto se transplantó a envases de polietileno de 0,7 litros de capacidad, los que en Agosto de 2001 fueron plantados definitivamente como plug+1. En ambos casos la sobrevivencia al año de plantación osciló entre 85,4% y 96,0%.


Introducción

El Bosque Andino-patagónico es una formación forestal templada-fría, subhúmeda a húmeda, localizada en las laderas de ambas vertientes de la Cordillera Andina austral. Ha sido clasificado por el C.I.N. (Organismo de Conservación Internacional de la Naturaleza) como BCTL (Bosque Costero Templado Lluvioso). En el mundo existen unas 39 millones de ha de éste tipo de bosque, estimándose para Chile y Argentina una cobertura boscosa de aproximadamente 12 millones de ha (Donoso 1993).

En Argentina, considerando además del bosque a los espejos de agua, los prados andinos, las altas cumbres y otras zonas sin bosque, la provincia subantártica ocupa una superficie cercana a 63.000 km2 (2,25 % del país), de los cuales 22.027 km2 pertenecen a Parques Nacionales, 45 km2 a otras jurisdicciones nacionales y 40.928 km2 a las provincias patagónicas (Enricci 1997).

En sentido Norte-Sur se extiende por espacio de unos 2.200 km, desde 35º30' de Lat. S. hasta 55º Lat. S. En el sentido Este-Oeste constituye una angosta faja que se ubica entre los meridianos de 73º y 71º Long. O en la parte continental y entre los de 64º y 69º long. O en la parte insular. En la actualidad, aproximadamente el 50% del total de la región está cubierta por bosques espontáneos (30.930 km2) estimándose una disminución cuantitativa del orden del 25% de la superficie de la región en los últimos 150 años. Además la entresaca selectiva y la acción del ganado afecta la calidad de las masas residuales y comprometido la regeneración natural (Enricci 1997).

Este ecosistema, tiene como características principales que se transforma desde subhúmedo al Este hacia superhúmedo al Oeste y que presenta "pisos" altitudinales de vegetación. El piso más elevado (1.900 m. s. n. m. en el norte de Neuquén y 600 m. s. n. m. en Tierra del fuego), está ocupado por Nothofagus pumilio (Poepp. et Endl.) Krasser, ("Lenga") que alcanza el timberline con características arbustivas. En un piso inferior se sitúa el Nothofagus antarctica (G. Forster) Oersted, ("Ñire") (Dimitri 1982).

Los impactos humanos conviene estudiarlos en relación a los últimos 150 años cuando comienza la colonización "blanca" ya que los habitantes nativos eran poco numerosos y vivían fuera del bosque. Lo primero que necesitó el hombre del bosque fue madera para construir su vivienda y leña para calefaccionarla, luego construyó cercos y galpones para su actividad productiva y desmontó para cultivar su huerta y para hacer praderas para el ganado o espacio para sus cereales (Enricci 1997).

El aprovechamiento foresto-industrial, con alguna escala comercial, es del siglo XX y está basado en la entresaca selectiva, principalmente de Lenga, Ciprés de la Cordillera y Araucaria, ya que las otras especies de valor maderero como el Alerce y el Raulí ocupan áreas muy restringidas y, en su mayoría, en territorio de Parques Nacionales. No hay datos estadísticos precisos, pero puede estimarse en sesenta el número de aserraderos que operan en la región y que elaboran aproximadamente 110.000 m3/año de madera rolliza. En general son poco tecnificados y pequeños, el de mayor envergadura se encuentra en Tierra del Fuego y tiene capacidad para elaborar 20.000 m3/año de rollizos (Enricci 1997).

Un impacto importante es la extracción de leña de "Ñire", "Chacay", "Laura" y "Maitén" combinada con la introducción de ganado. La utilización del gas natural ha disminuido el consumo de leña en los últimos años, pero aún es grande, fundamentalmente del lado chileno (Enricci 1997).

El ramoneo, el pastoreo y el descortezado por parte de la fauna exótica (ovinos, vacunos, ciervos, jabalíes, liebres, etc.) tienen un efecto sumamente negativo, sobre todo en la regeneración natural luego de los aprovechamientos forestales o de los incendios. El castor en Tierra del Fuego está alterando fuertemente algunas zonas tanto por el corte de ejemplares como por los diques que elabora (Enricci 1997).

Pero, sin duda alguna, el mayor impacto lo constituyen los incendios forestales, tanto los intencionales para abrir campo para el pastoreo, como para producción de leña o cosechar hongos, como los accidentales que en su gran mayoría son de origen antrópico. aunque en el norte de la región se registran incendios naturales causados por tormentas eléctricas (Enricci 1997).

Para disminuir la degradación del ecosistema se están llevando a cabo diversas acciones, entre ellas una intensa actividad educativa y cultural dirigida hacia los pobladores y turistas, la que sin duda alguna deberá redituar en resultados positivos en el futuro. Asimismo las Direcciones de Bosques de las Provincias Patagónicas han aumentado el control en sus jurisdicciones y la extracción legal de material leñoso requiere la aprobación de un Plan de manejo, basado principalmente en clausuras para evitar la acción del ganado sobre la regeneración natural. Además se han iniciado acciones de restauración basadas en implantación de especies nativas en áreas estratégicas muy comprometidas, sobre todo en aquellas donde el peligro de la fragmentación genética es muy alto (Foto 1).

Fig. 1: Área degradada en Chubut

"En el período comprendido entre 1993 y 1999, cerca de 58.000 hectáreas de bosque nativo fueron afectadas por incendios forestales en las Provincias de Río Negro y Chubut. Actualmente debida a la falta de conocimiento de las posibles técnicas de restauración y plantación efectiva para recomendar a los productores con bosque afectado por fuego, el manejo de los sitios quemados se restringe a extraer la madera, contemplando en algunos casos el reemplazo del "ciprés" por especies exóticas de rápido crecimiento, o su destino al uso ganadero" (Urretavizcaya 2001).

Una de las especies mas afectadas es Austrocedrus chilensis ("Ciprés de la cordillera"), valiosa conífera nativa de Chile y Argentina, que en nuestro país se la encuentra en los valles andinos desde el norte del Neuquén hasta el centro del Chubut, ocupando una superficie cercana a 150.000 ha, 90.000 de las cuales se encuentran en jurisdicción de Parques Nacionales y las 60.000 restantes en las provincias de Río Negro y Chubut, ya que en el centro y norte de Neuquén sólo constituye pequeños relictos (Dezzotti y Sancholuz 1991) (Figura 1).

Fig 1: Distribución natural

La explotación maderera, los incendios, la acción de la ganadería y una nueva enfermedad, conocida como "mal del ciprés", son las principales causantes del deterioro actual de estos bosques (Loguercio et al 1999).

Por diversas razones, los planes de manejo, basados en la regeneración natural, que se utilizan para restaurar bosques nativos resultan, en muchos casos, insuficientes para frenar el proceso de degradación de áreas ya muy afectadas. Para ello es recomendable una acción silvícola mas intensa como lo es la "implantación artificial" con plantines cultivados en vivero.

Material y métodos

Obtención de semillas y tratamientos pregerminativos:

Hacia fines del verano de 1999 se realizó la recolección de frutos de "Ciprés de la cordillera" en árboles porta-granos seleccionados de rodales naturales de la zona. Los frutos fueron esparcidos en lienzos oscuros, lo que permitió su secado natural y apertura, facilitando la extracción de semillas de su interior. Posteriormente las semillas sufrieron un proceso de "limpieza" en base a eliminación de impurezas y materiales extraños como restos de frutos, hojas y ramas y luego de identificadas y pesadas fueron conservadas en heladera a 5-6 ºC hasta el momento de la estratificación previa a la siembra. La estratificación se realizó a fines de Julio, en base a remojado, escurrido y conservación en heladera a 5-6 ºC por espacio de 40 días.

Siembra:

La siembra se efectuó en la última semana de Agosto de 1999, directamente en contenedores (bandejas porta-plantines), utilizándose el modelo Hiko SS 120 de origen sueco que posee 40 celdas de 120 cc. en cada bandeja. Se colocaron dos semillas por celda y además se realizó una siembra suplementaria en "almacigueras" (bandejas planas de poca profundidad de plástico resistente), con distribución "a chorrillo controlado en líneas", con el objeto de tener un stock de plántulas para reponer en las celdas que presentaran fallas de nacimiento, plantines albinos o con otras anormalidades. Se utilizaron en total 300 gr de semilla.

El sustrato usado, tanto en las bandejas como en las almacigueras, estaba constituido por una mezcla de 50% de arena volcánica inerte (obtenida en canteras cercanas) y de 50% de "coco soil" (fibra de coco deshidratada, proveniente de Sri Lanka). La arena volcánica fue zarandeada y el "coco-soil" hidratado y escurrido previo al mezclado.

Cultivo:

Se realizó en los invernáculos que la Universidad Nacional de la Patagonia tiene instalados en su Sede de Esquel, provincia del Chubut. Las bandejas se colocaron sobre dos mesadas de 1,50 m por 22 m. En cada mesada se colocaron 400 bandejas, correspondiente a 16.000 celdas (densidad de 526 celdas/m2.)

Las condiciones de humedad estaban dadas por riegos a saturación cada 48 h. Se realizaron aperturas del sistema de ventilación cuando la temperatura interior superaba los 25ºC. El sistema de calefacción se calibró de tal manera que la temperatura mínima no descendiera de 10 ºC. En estas condiciones se logró una germinación óptima y, entre fines de septiembre y principios de octubre comenzaron los nacimientos. La ferti-irrigación se realizó por el sistema de microaspersión invertida.

El Programa de nutrición (composición de la dieta y régimen de ferti-irrigación) fue diseñado en base a los antecedentes que se tenían de la producción de Pinus ponderosa en 1998, modificado según criterios propios de acuerdo con los escasos conocimientos que se tenían del comportamiento del "ciprés" en estas condiciones de cultivo (Cuadro 1).

Cuadro 1: Programa de nutrición en Austrocedrus chilensis (1999-2000)

Etapa

Duración (semanas)

Frecuencia de fertirrigación

Relación N:P:K

Ca(ppm)

Producto utilizado

Germinación

0 - 4

48 h.

-

-

Agua sola

Establecimiento

5 - 10

48 h.

9:45:15

-

Peter Starter

Crecimiento rápido

11 - 20

48 h.

21:5:20

26

Peter Excel

Rustificación

21 - 34

72-96 h.

4:25:35

39

Peter Finisher (x)

(x) En tres oportunidades se incorporaron micronutrientes por fertilización foliar.

El cultivo demandó 34 semanas. En la cuarta semana de enero de 2000 se dio comienzo al proceso de rustificación, en el que el invernáculo fue abierto total y permanentemente hasta el final del período de crecimiento vegetativo acaecido en la cuarta semana de Abril de 2000 (Foto 2).

Foto 2: Cultivo en invernadero

Resultados y Discusión

Con la técnica mencionada se logró producir con éxito unos 30.000 plantines de Austrocedrus chilensis de excelente calidad, tanto de su parte aérea como del sistema radicular, lográndose un tamaño similar al que se observa en un plantín de regeneración natural con tres años de crecimiento.

A fines de Agosto de 2000 los plantines presentaban un óptimo estado (Foto 3). Parte de ellos fue destinado a plantación definitiva y el resto fue transplantado a envases de polietileno negro de 0,7 litro de capacidad. El costo de producción fue de 0,08 $ por unidad, que por tratarse de una experiencia piloto puede considerarse mas que aceptable.

Foto 3: Plantín de "ciprés" plug+0

Los valores morfológicos se observan en el Cuadro 2. Según Iverson (1984) valores de PSA/PSR inferiores a 2,00 indican plantines de buena calidad y cercanos a 1,50 de muy buena calidad. Escasa cantidad de plantines estuvieron por fuera de estos parámetros.

Se observa que los plantines plug+1, a pesar de no recibir fertilización, ya que fueron cultivados en tierra, continuaron con muy buen ritmo de crecimiento.

Cuadro 2: Valores morfológicos plantines de Austrocedrus chilensis según edad

Edad

Plug + 0

Plug + 1

Diámetro cuello (mm)

1,18 (+/- 0,13)

2,76 (+/-0,37)

Longitud parte aérea (cm)

7,02 (+/- 1,40)

13,49 (+/- 1,59)

Longitud raíz (cm)

8,76 (+/- 0,72)

17,97 (+/- 1,96)

Peso seco parte aérea (PSA) (g)

0,24 (+/- 0,08)

1,37 (+/- 0,34)

Peso seco raíz (PSR) (g)

0,12 (+/- 0,03)

1,09 (+/- 0,29)

PSA/PSR

2,00 (+/- 0,32)

1,30 (+/- 0,28)

Fuente: Urretavizcaya 2001

Foto 4: Plantines de "ciprés" plug+1

En Agosto de 2001 los plantines plug+1 que presentaban el estado que muestra la Foto 4. fueron llevados a plantación definitiva. Se estima que si bien este plantín plug+1 tiene un alto costo de producción (0,25 $) y transporte, su mayor tamaño le permitiría luchar con mayor éxito contra la competencia de gramíneas una vez implantados.

Plantaciones realizadas en El Bolsón (Río Negro), Trevelin (Chubut) y Corcovado (Chubut) con plantines de un año (plug + 0) y de dos años (plug + 1) indicaron que tanto la sobrevivencia (85,4% al 96,0% según sitios), como el crecimiento inicial y el estado general de las plantas resultaron altamente satisfactorios (Urretavizcaya 2001).

En Agosto de 2002, un lote de estos plantines (plug+2), presentaban altura media de tallo de 22 cm y diámetro medio de cuello de 5 mm fueron plantados a plantación definitiva.

Conclusiones

La producción de plantines plug+0 de Austrocedrus chilensis es perfectamente factible, obteniéndose ejemplares de alta calidad, homogeneidad morfológica y alta sobrevivencia en implantaciones a campo. Los costos de producción son aceptables para el mercado regional y similares a los del mismo tipo de las especies de Pinus exóticos que se utilizan en la región. Los plantines plug+1 presentaron buen tamaño, pero su alto costo de producción merece un estudio económico mas profundo. Los plantines plug+2, mantenidos en envases de 0,7 l de capacidad, continúan con buen ritmo de crecimiento y podrían usarse solo en lugares estratégicamente considerados "clave" debido a su alto costo de producción y transporte.

Es recomendable experimentar otras dietas nutritivas, tanto mas ricas como mas pobres, que la utilizada, buscando una optimización entre calidad y costo de fertilización. También debe corroborarse la mejor respuesta de plantines plug+1 en implantaciones en terrenos con alta competencia herbácea y de verificarse esta hipótesis intentar la producción de plantines de esta especie en contenedores con celdas de mayor capacidad, para que los plantines tengan mayor tamaño al cultivárselos por espacio de 20 meses y no de 8 meses como la experiencia que se relata.

Obras citadas

Dezzotti, A. y L. Sancholuz, 1991. Los bosques de Austrocedrus chilensis en Argentina: Ubicación, estructura y crecimiento. Bosques 12, Nº 2. Valdivia, Chile. Págs.: 43-52.

Dimitri, M. J., 1982. La Región de los Bosques Andino-patagónicos, flora dendrológica (II). Colección Científica INTA, Tomo XXI. Buenos Aires. Argentina. 179 pp.

Donoso, Z. C., 1993. Bosques Templados de Chile y Argentina. Colección Nueva Técnica, CONAF. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 484 pp.

Enricci, J. A., 1997. El Bosque subantártico. Actas II Congreso Forestal Argentino y Latinoamericano, Posadas, Misiones. Tomo II. Ed. AFOA. Argentina. 15 pp.

Iverson, R. D., 1984. Planting stock selection: Meeting biological needs and operational realities. Forestry Nursery Manual. Oregon State University. Corvallis, Oregon. USA.

Loguercio, G. A., Burschel, P. y M. Rey, 1999. El bosque de ciprés de la cordillera: su conservación y uso. Guía práctica. Folleto de divulgación Nº 14. CIEFAP. Chubut. Argentina. 21 pp.

Urretavizcaya, M. F., 2001. Restauración de bosques quemados de Ciprés de la cordillera en las provincias de Río Negro y Chubut. Informe Final Proyecto PAN (INTA-GTZ) 2001. CIEFAP, Esquel, Chubut, Argentina. 11 pp.


1 Ing. Agr. Jefe Departamento Ingeniería Forestal,
2 Ing. Ftal. Docente de Fisiología Vegetal
Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de la Patagonia.
Ruta 259, Km4, (9200) Esquel, Chubut, Argentina.
E-mail: deptoforestal@ciudad.com.ar