Valoración económica y social de los principales bosques no maderables


Los bosques que se estudiaron en el segundo trabajo están en primera prioridad para la formulación y ejecución de planes de manejo y ordenamiento sustentable con amplia participación comunitaria. Se destaca aquí la oportunidad de organizar un banco de datos para la valoración de la biodiversidad de manglares y naidizales, como componente de investigación para el seguimiento de los proyectos actualmente en ejecución en las zonas más vulnerables y amenazadas.

El presente análisis excluye la valoración forestal de los productos maderables incluida la leña y el carbón; pero es necesario incluirla para efectos del cálculo global de su valoración de la biodiversidad, principalmente por su valor económico en las actuales circunstancias del país; también se excluyen los guandales y cativales productores netos de maderas, que cubren más del 60% de las necesidades del mercado nacional de maderas en la actualidad.

Finalmente, se deben incluir en el análisis de la biodiversidad y su valoración global otras formaciones forestales que poseen innumerables especies forestales no maderables de alta significación económica y social. Estos bosques' sin ser tan homogéneos ni productivos como los anteriormente analizados, contienen especies tan valiosas como: los frutales nativos (borojó, copoazú, zapotolongo, mil pesos); los cauchos y gomas de Hevea brasiliensis, Hevea guianensis y Castilloa elástica, el inchi, (Caryodendron orinocense) y el seje, (Jessenia bataua), para la producción de nueces y aceites; las innumerables plantas para la producción de taninos, colorantes, esencias principios activos medicinales que contienen los bosques tropicales. En esencia ellos son bancos naturales de germoplasma, muy valiosos, que merecen la valoración global de su biodiversidad, para garantizar su manejo sustentable a largo plazo y su permanencia como reservas genéticas del planeta.

Inicialmente, quedan excluidas también del presente análisis otras formaciones forestales de composición mixta para producción de maderas, como el caso de los bosques de colinas altas y bajas, así como otros bosques mixtos en las zonas andinas y formaciones vegetales de la Orinoquía y Costa Atlántica para producir taninos como Curatella americana (chaparro), Byrsonima crassifolia (peralejo), Lividivia coriaria (trupillo), Tara sp. y otras especies y géneros taníferos.

La multiplicidad de géneros y especies promisorias para producción de agentes terapéuticos existentes en los bosques de Colombia, no se analiza. acá en detalle, por la dificultad de valorar su amplio potencial económico y social con la información disponible. No deja, sin embargo, de mencionarse su importancia al efectuar una valoración de la biodiversidad del país. Para ilustrar con ejemplos algunas especies medicinales importantes: Cephaelis ipecacuanha (emetina de las raíces), Cinchona sp. (quinina de las cortezas); Datura sp. (atropina de las hojas), Sterculia sp. (gomas de las cortezas), Myroxylon balsamum (bálsamos del Perú y tolú); Strychnos; Nux vomica (estricnina de las semillas); Phyllanthus sp. (diuréticos); Piper sp. (tónicos estomacales); Terminalia sp. (laxantes y tóxicos), barbascos, jagé, yopo y muchísimas otras especies medicinales existentes en los bosques tropicales.

La condición de ser bancos naturales de germoplasma merece tenerse en cuenta para la valoración de la biodiversidad; al reconocer integralmente el valor de su conservación y manejo, como un costo que se deberá cargar en los países importadores por todos los bienes tropicales obtenidos en sus bosques. Debe pues desarrollarse un método para calcular el valor como banco natural de germoplasma o banco natural de la biodiversidad, como un factor ecológico altamente significativo en la valoración global que se quiere realizar.

Los manglares

Los manglares son formaciones vegetales arbustivas y arbóreas que ocupan los terrenos de relieve plano y fangoso, periódica y parcialmente inundados por aguas relativamente tranquilas en deltas. bahías, ensenadas, islas e islotes donde se entremezclan aguas dulces y saladas.

Los manglares están constituídos por un grupo de especies halófitas con cerca de 12 géneros pertenecientes a 8 familias. Los géneros principales son: Avicenia, Languncularia, Lumnitzera, Aegiceras y Conocarpus. A su vez, las principales familias son: Rhizophoraceae, Sonneraticeae, Avicenninceae y Combretaceae.

Distribución geográfica

En Colombia existen 365 902 ha de manglares localizados en la Costa Atlántica (82 127 ha) y en la Costa Pacifica (283 795 ha), según el Diagnóstico Exploratorio de los Manglares de Colombia, realizado por el INDERENA en diciembre de 1991.

Utilización socioeconómica de los manglares

Aún cuando acá sólamente se tendrán en cuenta los usos forestales (maderables-no maderables) y pesqueros, es necesario resaltar antes su importancia ecológica, que además ofrece condiciones microclimáticas óptimas para muchos organismos marinos y estuarinos. Los manglares no sólo aportan nutrientes, sino que ofrecen refugio para gran cantidad de organismos que desarrollan su estado larvario en estos estratos. Su importancia para la protección de la erosión en los litorales es ampliamente valorada.

Se considera uno de los ecosistemas más productivos del mundo, puesto que combinan factores tan importantes como la oferta de biomasa biodegradable, la liberación de nutrientes, la formación de sustratos de alimentación. retención, suspensión y bombeo mareal.

Uso Forestal

Incluye usos maderables, no maderables (alimentos, forrajes, colorantes, taninos, medicinales...) El Mapa de Bosques publicado por el IGAC, en 1966, reportaba 501 300 ha de manglares, mientras el INDERENA calculaba en 1984 una extensión de 365 902 ha con una diferencia de 135 398 ha taladas en 17 años con un ritmo de deforestación de 7 965 ha/año (equivalente a 21,8 ha/día). Este ritmo de tala implicaría que entre 1984 y 1991 se habrían destruido otras 55 765 ha adicionales del ecosistema manglar.

Tradicionalmente, el bosques de mangle se ha utilizado para obtener la corteza de la especie Rhizophora sp. y las maderas de las otras especies para autoconsumo y el mercado.

Con fines de uso doméstico y social se usan para construcción de vivienda, muebles, embarcaciones, artes de pesca y cacería, curtientes, colorantes, especialmente en las zonas marítimas y lacustres, sometidas al agua salobre, debido a la gran durabilidad de su madera en este medio.

En todos los puertos y ciudades de ambos litorales, pero específicamente en las ciudades de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, las poblaciones nativas encuentran en los manglares prácticamente todo el suministro de maderas para sus viviendas y enseres domésticos. Igualmente, se autoabastecen de leña y carbón vegetal de excelente calidad energética, y también la comercializan.

En cuanto a la utilización económica del manglar, se extraen productos como:

Postes, pilotes, puntales, horcones, varas, estacones, palancas, soportes para cultivos, leña y carbón vegetal.

Uso Pesquero

Las relaciones funcionales de los manglares con pesquerías artesanales, recursos pesqueros y acuafauna son de gran importancia.

Para una valoración más precisa de las implicaciones sociales y económicas de los manglares en la producción pesquera, será necesario tomar en cuenta las siguientes cifras suministradas por el estudio INDERENA de 1991 que indica que por lo menos 240 000 habitantes en Colombia dependen de la subsistencia alimentaria de los recursos pesqueros en áreas de manglares y registran una producción total de 24 000 t de alimentos (peces, crustáceos, moluscos) provenientes de las actividades pesqueras.

Valoración socioeconómica de los manglares: Situación actual y perspectivas

Para llegar a una valoración socioeconómica de los recursos forestales y pesqueros, es conveniente resaltar las siguientes consideraciones funcionales, que contribuyen a una cuantificación más completa e integral de la productividad de los manglares.

1. Como productor de alimentos comestibles: peces, crustáceos, moluscos (aprovechando la mineralización y cadenas alimenticias en los sustratos del manglar).

2. Utilización como sustento y sustrato, como zonas protegidas para la reproducción y hábitat de peces y otros organismos.

3. Como áreas protegidas para la práctica de diversos tipos de acuicultura y actividades pesqueras.

4. Como fuente de productos forestales tanto maderables como no maderables: taninos, colorantes, medicinales, ornamentales, forraje" alimentos, leña y carbón vegetal, tanto para el auto consumo (valoración social) como para el mercado (valoración económica) local, regional, nacional o externo.

El proceso de deterioro de los manglares en el país se hace evidente en las siguientes situaciones:

1. Aprovechamiento irracional (sobre-explotación y subutilización) e ilegal.

2. Desarrollo de obras de infraestructura como vías, carreteras, canales, poliductos, asentamientos poblacionales, hoteleros y turísticos.

3. Alta contaminación por vertimiento de aguas residuales, desechos agroindustriales, sedimentación y erosión.

4. Interrupción del libre flujo y reflujo de las aguas dulces, salobres e hipersalinización de las áreas de manglares.

5. Construcción de estanques y piscinas para el cultivo de camarones (camaronicultura) y otros productos hidrobiológicos que afectan y modifican los manglares.

Ante esta situación, el INDERENA decretó en 1991 una veda total de las especies forestales de los manglares, fundamentada en los siguientes puntos de vista:

- Ecológico: La preocupante alteración del ecosistema.

- Técnico: Evitar el desface en la tendencia de la sucesión vegetal.

- Socio-eonómico: Buscar el beneficio de las comunidades presentes por la persistencia del manglar, estabilidad de los recursos hidrobiológicos, de oferta alimenticia, la seguridad ocupacional y de ingresos.

Entre las recomendaciones más importantes del mencionado estudio, se destaca:

- La de iniciar el establecimiento de un banco de datos (información primaria, secundaria en aspectos técnicos, científicos, socio-económicos, normativos), que sirvan de base para proyectos integrales para el ordenamiento y manejo sustentable de los manglares.

A mediano plazo se prevé la realización del Proyecto Ordenación y Manejo para el Uso Múltiple y Conservación de los Manglares de Colombia, a través del cual se ejecutarán los correspondientes estudios biológicos, ecológicos, económicos y sociales y el desarrollo de acciones puntuales de manejo y conservación, con la participación de las comunidades locales.

Los naidizales

Los naidizales son asociaciones casi puras de la palma naidi, Euterpe cuatrecassana Dugand, que se desarrollan en las vegas y terrenos inundables con mal drenaje y con alguna influencia salobre. Se pueden presentar en forma de manchas puras bajo las siguientes situaciones:

- Como un estado sucesional del nato, Mora megistorperma

- Como una especie invasora en vegas inundables, donde la cubierta boscosa se ha intervenido para aprovechar las especies maderables más importantes: virola, sajo, cuángare, donde el aumento de la luminosidad en el sotobosque favorece el desarrollo de la palma naidí (Universidad Distrital, 1982).

Distribución geográfica

Los naidizales se encuentran localizados principalmente en la Costa Pacífica, cubriendo una extensión aproximada de 95 000 ha entre los deltas de los ríos Mira y Guapí, con mayor concentración en los deltas de los ríos Patía e Iscuandé. Más hacia el norte se presentan manchas desde el delta del río San Juan hasta el delta del río Baudó. También se encuentran en las áreas bajas de los principales ríos, en las áreas inundadas periódicamente por agua dulce o mezcla de agua dulce y salada, y en las áreas que fueron explotadas para la extracción de maderas.

En la cuenca del río Atrato, se localizan formaciones casi puras de naidi. llamada localmente "murrapo", formando parte de los cativales con mayor frecuencia de inundaciones, y en extensión aproximada de 10 000 ha.

También se reportan naidizales en la región del bajo Canta y el Magdalena medio, pero no se dispone de inventarios forestales, aun cuando existen proyectos de aprovechamiento de estas formaciones vegetales en el bajo Cauca antioqueño.

Estructura y composición florística

La palma forma una "mata" con numerosos estípites que brotan de la base del estípe madre; y pueden encontrarse hasta 32 rebrotes por "mata", de hasta 22 m de altura.

Las numerosas raíces adventicias se entierran superficialmente y se ramifican dando origen a neumatóforos, donde reside su estrategia de supervivencia. El diámetro de los estípites oscila entre 8 y 12 cm a la altura del pecho, cuya parte lignificada es de color gris. El cogollo es de color café rojizo, puede tener alrededor de un metro de longitud y está formado por el corazón de color marfil, que es el palmito, recubierto por 9 a 11 vainas (capas) de color café rojizo.

Los frutos son esféricos de 1 cm de diámetro aproximadamente, de color violeta cuando están maduros, con el exocarpo muy delgado, que se utilizan para la preparación de jugos, mermeladas, bebidas y conservas, por las poblaciones locales.

La palma florece y fructifica dos veces al año, de marzo a abril y de agosto a octubre. Produce de dos a cuatro racimos, que representan de tres a cuatro kilogramos de semillas en promedio por palma (Universidad Distrital, 1992).

La palma naidí se encuentra formando asociaciones de tres tipos:

1. Asociaciones casi puras que constituyen verdaderas "colonias" en aquellas áreas del guandal en donde se aprovecharon el sajo y el cuángare.

2. En áreas de aprovechamientos forestales más recientes, en donde crece asociada con árboles de cuángare (Dialyanthera gracilipes), sajo (Camposperma globulifera) tangare (Carapa guianensis), castaño (Quararibea sp.) y algunas palmas como el parasol (Mauritia pacífica) y la jícara (Manicaria saccifera).

En estas áreas el naidí está en proceso de dominar completamente a las otras especies, por su abundante regeneración natural por semillas.

3. En la asociación natal, el naidí crece asociado con. el nato (Mora megistosperma), con el zapotolongo (Pachira acuática). Aquí el nato puede competir con las otras especies por sus características de regeneración.

Como la palma naidí es una especie heliófita. la estrategia de regeneración se basa en la germinación simultánea de un gran número de semillas en los claros dejados por la caída de los árboles durante el aprovechamiento del bosque. Esta fuerte competencia por los nutrientes y la luz determina una baja sobrevivencia de individuos, no obstante SU condición de especie invasora.

Los naidizales crecen en los suelos pantanosos de agua dulce formados por los desbordamientos de los esteros durante las mareas altas, en cercanías a las orillas de los ríos y rodeados por franjas de manglares y natales en los pantanos de agua salobre. (Universidad Distrital, 1982).

Utilización socioeconómica de los naidizales

1. Como uso doméstico y social el fruto del naidí se utiliza en fabricación de refrescos, helados, vinos, conservas y una especie de mermelada llamada "cantao" por los nativos de la Costa Pacifica.

Otros usos domésticos y sociales de los naidizales se refieren a la utilización que le dan al tronco y a las hojas de la palma en la fabricación de viviendas y construcciones rurales, aunque estos materiales tienen baja durabilidad.

Es necesario incluir un censo de las poblaciones urbanas y rurales que dependen de los naidizales para la subsistencia y, en ocasiones, la supervivencia.

2. Como uso económico se obtienen palmitos de la yema apical localizada en la extremidad superior del estípite, responsable del crecimiento de la palmera, como un sustituto ventajoso de los espárragos. Para su utilización industrial, los cogollos son llevados a las plantas enlatadores, donde terminan de quitarles todas las vaginas o envolturas naturales, para someterlos a un proceso de cocción, enfriado, cortado, selección y enlatado.

Además de la utilización de los frutos y cogollos para la alimentación humana, los residuos de la producción de palmitos son utilizados en la alimentación de bovinos y porcinos.

Otra perspectiva de uso comercial y económico de los naidizales reside en su valor como materia prima de excelente calidad para aprovechar los subproductos obtenidos de la industria enlatadora de palmitos, como se le dan actualmente en el Brasil a las hojas y estípites sobrantes, para la fabricación de pulpas y papeles.

Valoración social y económica de los naidizales

Para llegar a una valoración en términos sociales de los naidizales se debe partir de la cuantificación de su valor como uso doméstico de autoconsumo como alimentos (conservas, jugos, mermeladas, palmitos) y su incidencia en la seguridad alimentaria y la nutrición: ofrece el naidizal una oferta períodica pero segura de sus frutos, que le garantizan a los pobladores nativos alimentación rica y balanceada.

Por otra parte, la utilización doméstica de hojas y estípites en la construcción de viviendas, ranchos e instalaciones rurales, se realiza prácticamente sin costo monetario, pero medible en términos del esfuerzo humano utilizado en la extracción, transporte y transformación de los materiales, en número de jornales invertidos. Estos beneficios deberán incorporarse a un sistema metodológico adecuado para la valoración social de estos ecosistemas, teniendo en cuenta la población dependiente de estos bosques y los aspectos relacionados con la tenencia de la tierra, que les permitirían obtener títulos de propiedad sobre ellos.

Para llegar a la valoración económica de los naidizales se parte de su uso como materia prima para las industrias enlatadoras de palmitos, que se localizan en el Litoral Pacifico de Nariño y Cauca, y dependen de los naidizales.

Se cuantificó el comercio de palmitos durante la década de 1980-90, en términos de sus volúmenes y valores, que calificaron como producto altamente promisorio para el mercado nacional y de exportación.

La cuantificación incluyó los palmitos provenientes de la palma de chontaduro (Bactris gassipaes) y especialmente los de Euterpe sp. Se pudo constatar que las exportaciones. han crecido progresivamente en la década analizada.

No está por demás resaltar la importancia ecológica y biológica de los naidizales y su interacción con los bosques aledaños: los manglares, natales y guandales, que constituyen la fuente de materias primas de maderas para la industria forestal y los aserríos del Litoral Pacifico.

Obviamente la importancia fundamental, en términos sociales, biológicos y económicos de estas formaciones vegetales homogéneas, en su condición única de ser bosques productores de alimentos para consumo humano y animales domésticos. Esta condición natural de ser productora de alimentos, con muy alta productividad en términos de frutos y palmitos, se complementa con la presencia de otros frutales asociados al naidí como el zapotolongo (Pachira acuática) y maderables como el machare (Symphonia globulifera) y el nato (Mora megistrosperma), entre otras especies, que incrementan su valor.

Valoración de la biodiversidad de los naidizales. Una necesidad imperativa

Actualmente se encuentra en desarrollo el Proyecto Guandal, promovido por el PAFC y ejecutado por CORPONARIÑO y la Universidad Nacional, Departamento Forestal de Medellín, con financiamiento de las Naciones Unidas.

Este ambicioso proyecto para la ordenación de los guandales maderables del Litoral Pacifico, busca sentar las bases técnicas, económicas y sociales para el ordenamiento y manejo de los bosques de guandal, de donde depende el suministro de un 60% de las maderas para la industria forestal del Litoral Pacifico.

En cuanto a la situación de los naidizales, que se encuentran contiguos a los guandales aprovechados e invaden los sitios de extracción por su condición de especie invasora heliófita, merece un subproyecto especifico de investigación y acción para garantizar su manejo persistente. Este subproyecto naidizal como parte del proyecto guandal, ha sido propuesto por el "Seminario-taller sobre el uso múltiple de los bosques", (Memorias del Seminario Taller sobre el uso múltiple de los bosques, DNP - PAFC, 1991).

Es necesario formular un "proyecto para la ordenación y manejo del naidizal" como parte del proyecto PAFC titulado: 020101 "Racionalización del aprovechamiento de los bosques de guandal y terrazas en las costas del Pacifico y Nariño" cuyo componente de investigación adelanta CORPONARIÑO y la Universidad Nacional de Medellín.

El componente o subproyecto naidizal, aparece como una prioridad inaplazable, por ser de actor dinamizador de la economía forestal de la región, al ayudar a la disminución de la presión económica y social sobre los bosques maderables adyacentes: manglares, natales y guandales. Es necesario elaborar un proyecto orientado a medir la biodiversidad de los naidizales en términos de su importancia biológica, ecosistémica, económica y social, como se ha sugerido anteriormente.

Este proyecto contempla, al igual que recomienda para los manglares, la organización y puesta en marcha de un "banco de datos para la valoración de la biodiversidad de los naidizales" en fin, un procedimiento sistémico permanente que permita allegar los datos necesarios para medir el valor global de la biodiversidad.

Es necesario, finalmente, tener en cuenta las implicaciones del Articulo 56, transitorio de la Constitución Nacional, que abre la posibilidad de titular las tierras forestales donde los pobladores han realizado aprovechamientos forestales persistentes, mediante la apertura de canales de extracción de las maderas del guandal y que también cobija algunos naidizales. resultado de la sucesión secundaria de dichos aprovechamientos.

Esta oportunidad tendrá implicaciones muy profundas sobre el futuro de los guandales y los naidizales y su persistencia de uso en el futuro, por parte de las comunidades negras e indígenas del Pacífico. De allí que se califique como una "necesidad imperativa" la valoración completa e integral de la biodiversidad de los naidizales, donde se incluya la conservación y manejo de la fauna terrestre y acuática que contienen estos bosques.

Los baguales

La tagua, conocida naturalmente como marfil vegetal (vegetable ivory), es uno de los PFNM de gran importancia socioeconómica, principalmente en el Ecuador, el mayor exportador mundial de ella. Llega a formar grandes grupos homogéneos, llamados baguales, donde alcanza concentraciones de 240 palmas por hectárea, localizados preferentemente en los diques aluviales de las orillas de los ríos.

Distribución geográfica

En América del Sur se encuentra ampliamente distribuida en las tierras bajas. (legando hasta 1 500 m.s.n.m., en el caso de Phytellephas equatorialis, en el Ecuador. Se encuentra en Brasil, Venezuela, Perú, Colombia y Panamá, pero es en el Ecuador donde tiene más amplia distribución y utilización social y económica.

En Colombia, la zona de mayor abundancia se reporta en el Putumayo, donde inventarios preliminares estiman una extensión cercana a las 20 000 ha (CAP, Corporación Autónoma del Putumayo. 1992. Informe consultoría uso múltiple del bosque). Las mayores concentraciones se presentan en los municipios de Orito, Puerto Asís, Villa Garzón y Puerto Leguízamo.

También se encuentra en el Caquetá, en cercanías de la localidad de la Tagua. En el litoral pacifico crece espontáneamente desde el río Baudó hasta la frontera con Panamá. Los inventarios más detallados han sido realizados por la Fundación Inguedé y se localizan en los ríos Valle, Nuquí, Coquí, Ocaba, Jobí, Termales, Paitadó, Ararí. Existe un estudio de impacto ambiental para esta región con objeto de realizar un aprovechamiento sostenido sustentable de los baguales y otros recursos no maderables: guino (Carapa guianensis), para producir almendras; la hoja blanca, (Calathea lutea) para la producción de cera y la pita (Aechmea magdalenae), para la fabricación de fibras mediante procesos de participación comunitaria. (Inguedé. 1992).

Los baguales del Magdalena Medio, han sido los que tradicionalmente han abastecido la industria artesanal localizada en Chiquinquirá (Boyacá) y han estado sometidos a una explotación incontrolada durante los últimos treinta años. Se encuentran seriamente amenazados por la extracción excesiva. la colonización y su destrucción para la adecuación de tierras para la agricultura y la ganadería. Las principales existencias de tagua se localizan en los municipios de La Dorada, Puerto Boyacá, Otanche, San Vicente de Chucurí y Barrancabermeja, aún cuando no existen inventarios, ni condiciones socio culturales orientadas al ordenamiento y manejo sustentable de la tagua.

Una cifra estimativa preliminar del autor sobre la existencia de baguales en Colombia estaría entre 30 000 y 40 000 ha.

Estructura y composición florística

El género Phytellephas comprende unas doce especies, muy típicas de las tierras bajas muy húmedas y pluviales. La especie más importante en Colombia es la Phytellephas seemannii, Pittiera. que llega a formar verdaderos bosques de palmeras en el sotobosque. Son palmeras masculinas y femeninas, distribuidas en igual proporción, de bajo porte, entre 6 y 7 m, que producen frutos en la base del estípite, donde se encuentran las semillas, de las cuales se obtiene el marfil vegetal. Cada fruto porta 20-30 semillas y cada palma produce a 7 kg/año. Se registran densidades de palma hasta de 240 individuos por hectárea, lo cual significa una producción de 1 700 kg/ha/año. Las palmas empiezan a producir entre los 12 y 15 años (Inguedé, 1992). En el dosel superior de los baguales se destacan árboles y palmeras entre 25 y 35 m de altura constituidos por árboles maderables valiosos; y una gran diversidad de especies con usos no maderables como el cancho (Castilloa elástica), para látex; la harina (Carapa guianensis), para la obtención de nueces y aceites de alta calidad; "el mil pesos" (Jessenia bataua) o seje, de cuyos frutos se obtienen alimentos y aceites; el inchi, (Caryodendron orinocense) calificada como una de las especies oleaginosas arbóreas más promisorias del trópico húmedo.

La gran diversidad florística de los baguales, representada en árboles y palmeras, maderables y no maderables, asociados en el dosel superior. hacen suponer la existencia de uno de los ecosistemas forestales con mayor productividad biológica de los trópicos y su indudable importancia en términos sociales y económicos, que ameritan emprender urgentemente su manejo y la valoración de su biodiversidad.

No se debe dejar de mencionar la importancia que tienen los baguales en la sustentación de la fauna y la vida silvestre, como otro elemento que acrecienta su valor biológico y ecológico, que es necesario cuantificar e incluir en una evaluación de la biodiversidad de los baguales.

Usos y valoración socioeconómica de los baguales

Los usos domésticos y de autoconsumo de la tagua al igual que su uso en el mercado, servirán de base para su valoración social y económica como parte del cálculo de la biodiversidad de los baguales.

Prácticamente todas las partes de las palmas son utilizadas intensivamente por las comunidades rurales presentes en los baguales y bosque adyacentes, para el autoconsumo y como uso doméstico:

- Las raíces:

Son utilizadas como medicamento por sus propiedades diuréticas.

- Tallo o estípite:

Para entablado de pisos y construcciones.

- El cogollo:

Como un palmito de buena calidad; pero como las palmas no producen rebrotes no se recomienda su industrialización.

- Las hojas:

Para cubiertas y entechados, después de fermentarlas una o dos semanas.

- Las inflorescencias:

Para la confección de escobas muy durables de los raquis y las fibras en la elaboración de cordelería.

- Los frutos:

Cuando están inmaduros contienen Un jugo lechoso de gran poder nutritivo.

Estos elementos deberán tenerse en cuenta al realizar la valoración social de la tagua y los demás recursos forestales y faunísticos asociados a los baguales del país.

Cuando la semilla llega a la madurez, su almendra se endurece completamente y va tomando un color blanco eburneo, que lo caracteriza como marfil vegetal. En esta condición sui-generis reside su principal valor de uso como bien económico, que puede llegar a sustituir al marfil animal y colocarse como una especie promisoria con alta demanda en el mercado internacional.

Sin embargo, es critica la ausencia de un mercado dinámico nacional y de exportaciones, entre otras cosas por haber sido sustituido y reemplazado por los acrílicos, plásticos y materiales sintéticos, que no permiten asegurar unos precios altamente remunerativos para los productos de marfil vegetal.

Tradicionalmente, en países europeos importadores de tagua (Italia, Francia, Alemania, Inglaterra), han utilizado las semillas importadas del Ecuador para la fabricación de botones, pero en el caso colombiano. las exportaciones de tagua al mercado de Estados Unidos y Europa fueron suspendidas después de la Segunda Guerra Mundial. Entre 1928 y 1931 Colombia exportó a los Estados Unidos aproximadamente 53 400 t de tagua por un valor de $EE.UU. 332 800. Colombia representó un 30% de mercado, mientras que Ecuador abasteció el 70% del mismo. Ante la ausencia de un mercado de exportación de la tagua colombiana, que se registra desde hace 60 años y la sustitución industrial de sus semillas por materiales sintéticos, se hace urgente diseñar una estrategia sui-géneris para la promoción de mercados de exportación, donde se abra paso la posibilidad de establecer "mercados verdes preferenciales" para este valioso marfil vegetal, donde se reconozca el valor de la biodiversidad y el manejo de estos bancos naturales de germoplasma.

La industria artesanal se encuentra en Chiquinquirá y está dedicada a la fabricación de objetos artesanales destinados al mercado local y regional. que se venden como artículos típicos y conmemorativos de turismo, con muy bajas posibilidades para consolidar un mercado de exportación dinámico y sostenido.

El precio de la tagua en Chiquinquirá era $ 300 000/t ($EE.UU. 500/t) en diciembre de 1992. Es necesario profundizar en los conocimientos económicos y sociales de esta industria artesanal, para diseñar una política de fomento para la transformación y mercadeo de artículos de tagua.

Valoración de la biodiversidad de los taguales: Los bosques naturales productores del marfil vegetal

Es necesario desarrollar un sistema de valoración de los baguales en términos sociales económicos, ecológicos y biológicos sumando su particularidad única de producir marfil vegetal, que permita presentar los argumentos de base para explorar y diseñar un mercado verde preferencial donde sea posible transferir a los países importadores de tagua el costo del manejo de esa biodiversidad. por parte de los habitantes silvicultores y permita desarrollar un manejo sustentable de los mismos.

Con una estrategia de mercado como la sugerida ("mercados verdes preferenciales"), se aseguraría una alta rentabilidad económica a los taguales y un reconocimiento a su alto valor ecosistémico, que permitan garantizar su conservación y permanencia como formaciones naturales en equilibrio.

Este proceso de valoración de la biodiversidad de los baguales podría incorporarse como componente de dos proyectos simultáneos que está promoviendo el PAFC: el primero, consiste en la "Formulación y Ejecución de un Plan de Ordenamiento y Manejo de los Taguales del Putumayo", que adelantaría la CAP. con el fin de ejecutar acciones comunitarias orientadas al ordenamiento y manejo de los baguales en forma sustentable.

El segundo proyecto paralelo, seria adelantado por Artesanías de Colombia como "Apoyo al Diseño, Fabricación, Promoción y Mercadeo de la Tagua", orientado a conquistar los "mercados verdes preferenciales", con artículos de gran calidad y diseño para la joyería y la confección, que le den el valor de mercado que merece el marfil vegetal.

Los bosques de barníz

Desde la época del Descubrimiento se tuvo noticias sobre la utilización de esta resina natural por los indígenas del Putumayo, con la cual recubrían los objetos de madera para darles mayor resistencia contra el agua y el fuego. En 1532, Hernán Pérez de Quesada lo dio a conocer en la ciudad de Pasto y desde entonces han sido utilizados para la decoración de objetos y utensilios por artesanos, que conservan la tradición de su procesamiento y manipulación, pero avanzan en diseños, técnicas y herramientas, hasta llegar a producir verdaderas objetos de arte.

Esta resina, y sus árboles productores, han sido objeto de gran curiosidad científica por los botánicos y geógrafos, pero sólo en 1963 se identificó botánicamente como Elaeagia pastoensis Mora, la especie productora del "barniz" o "lacre", "mopa-mopa" o "barníz de Pasto".

Distribución geográfica

Aun cuando en Colombia al género Elaeagia wedd, de las Rubiaceas se halla representado por un buen número de especies en los bosques subandinos. La franja altitudinal entre 1 300 y 2 000 m.s.n.m. que se extiende desde las cabeceras de los ríos Mocoa y Putumayo en el noroeste del departamento del Putumayo. pasando por las cabeceras del río Putumayo y del Guamués, en los municipios de Mocoa, Villagarzón y Orito, es el área de dispersión natural del "barniz" y a la cual denominamos en este informe "Bosques de Barniz" o "Barnízales".

Estructura y composición florística de los "barnízales"

Siendo la diversidad y composición florística de los bosques existentes en la franja altitudinal del piedemonte y los flancos de la cordillera putumayense, extraordinariamente abundante y variada se han querido caracterizar estos bosques mixtos tropicales y subandinos por ser el hábitat y lugar de origen de un "barniz" o "laca" de tan especial singularidad y endemismo, puesto que no se le encuentra en estado natural por fuera de esta franja boscosa.

El "barniz" o "mopa-mopa" crece en sitios de las laderas expuestas a la radiación solar con vegetación relativamente poco densa, en suelos arcillosos con abundante capa de humus. Los troncos y ramificaciones interiores crecen con gran potencia y emiten raíces caulinares, que se hunden en la capa de humus y desarrollan plantas completamente independientes de la planta madre. Esta estrategia de supervivencia facilita la propagación vegetativa de la especie y asegura la supervivencia de las poblaciones naturales, que se ven amenazadas de destrucción, por la costumbre de talar los árboles para facilitar la recolección de los "cogollos" y "yemas terminales", donde se encuentra el barniz. La resina es un producto de secreción, en forma de gelano-resina, de los coléteres estipulares o yemas foliares, que recubren las hojas. cuando todavía no han abierto sus yemas. en sus estados iniciales de crecimiento, utilizados por la planta como mecanismo de protección contra la humedad, los hongos e insectos (asociados con enfermedades y plagas), muy agresivos en este ambiente húmedo tropical.

En esta misma franja altitudinal del barniz, es muy probable encontrar especies del género Cinchona sp, de donde se han extraído tradicionalmente la quinina y la quinidina de las cortezas de sus tallos y raíces. razón adicional para emprender planes de ordenamiento y manejo de estas formaciones valiosas por su utilización económica y social.

Usos y valoración socioeconómica de los bosques de barníz

El uso doméstico del barniz se circunscribe a su región de origen y áreas vecinas, donde las poblaciones indígenas la emplean para recubrir objetos, muebles y utensilios de cocina para protegerlos contra la acción del agua y el fuego. También se la utiliza como leña.

En contraste con su uso doméstico restringido, se le explota intensivamente para abastecer la demanda de barniz en los talleres artesanales de Pasto, donde prácticamente se concentra toda la industria y su procesamiento más elaborado.

La falta de cifras disponibles para su valoración económica y social en términos de su participación en la industria artesanal y en mercados locales, nacionales y externos, plantea la necesidad de emprender investigaciones que permitan estimar sus efectos económicos y sociales dentro de la economía locales y regionales.

Elementos para la valoración

Teniendo en cuenta el potencial productivo de estos bosques de barniz y quinas, deberá iniciarse un procedimiento para la valoración económica y social, biológica y ecológica, que permita cuantificar globalmente el valor de la biodiversidad contenida en estas formaciones vegetales naturales.

Obviamente, su valor ecológicamente intrínseco más ponderable, es su condición de ser el hábitat y la región de origen de una de las materias primas naturales mas autóctonas de la América tropical indígena: el "Barniz" o el "lacre". Esta condición biológica-ecológica de producir naturalmente el barniz, debe ser suficientemente valorada en términos de la conservación y el manejo de la biodiversidad.

Actualmente se pretende iniciar un proyecto para la "Formulación y Ejecución de Planes de Ordenamiento y Manejo de los Bosques en el Putumayo", a través de la Corporación Autónoma Regional del Putumayo, (CAP, mediante gestión del PAFC), con el fin de manejar y preservar los bosques naturales que aún conservan concentraciones importantes de barniz. El proyecto en vías de ejecución prevea acciones agronómicas y silviculturales encaminadas a la implementación de cultivos y plantaciones multiestrata, ensayos de rendimientos y densidades de siembra, sistemas de aprovechamiento y manipuleo de la laca, así como el desarrollo tecnológico para producir lacas industriales, con solventes orgánicos, para ampliar y consolidar una demanda en el mercado nacional y externo.

Se debe elaborar una propuesta para organizar un Banco de Datos para valorar la biodiversidad de estos bosques, como un componente de investigación que se adelantaría a través del proyecto del barniz en proceso de formulación por el PAFC-CAP mencionado.

Los bosques de chiqui-chiqui

Los bosques de chiqui-chiqui son formaciones naturales casi puras de palmeras que producen fibras especiales para fabricación de escobas y cepillos. Están formados por la especie Leopoldina piassaba, que prospera en los suelos mal drenados e inundables de la Amazonia oriental y la Orinoquía.

Distribución geográfica

Estas formaciones forestales no maderables se localizan en la región oriental del Guainía y en el alto Rionegro, en las tierras mal drenadas, formadas sobre las arenas blancas de los ríos de aguas negras: el Atabapo, el Guainía y el alto Río Negro. También se reporta en las áreas vecinas de Venezuela y Brasil, así como en territorios del Vaupés y los Llanos del Vichada.

Estructura y composición florística

Prácticamente la especie dominante en estas formaciones forestales no maderables es la palma Leopoldina piassaba; por su condición de reproducirse en los suelos infértiles, ácidos, mal drenados de la Amazonia.

Usos y valoración socioeconómica de bosques de chiqui-chiqui

De la base de las hojas de estas palmeras se desprende una melena de fibras largas, rígidas, de enorme tensilidad e incorruptibles en el agua. Con estas fibras se trenzan cables para amarrar embarcaciones, sogas y cuerdas adecuadas para usos domésticos y para la fabricación y comercialización de escobas y cepillos de alta calidad.

El uso social de estos bosques reside principalmente en la utilización de sus frutos para producir aceites comestibles y las hojas para el techado de las viviendas y construcciones.

El primer corte de las "melenas" se realiza cuando las palmas tienen 8 a 10 años de edad; efectuando cortes cada 2 años' hasta cuando tienen 18 años y alcanzan grandes alturas, que dificultan su cosecha y apenas producen fibras muy cortas.

Para valorar su uso económico se calcula un rendimiento de 10 kg de fibra limpia por cada 15 palmas, cada 2 años. Durante los 6 cortes en los 18 años se producirán 60 kg. Suponiendo una densidad de 150 palmas por hectárea, se tendrá una producción de 600 kg.

Las fibras de chiqui-chiqui fueron ampliamente comercializadas hasta la década de los ochentas, (380 t/año) con destino al mercado nacional. Eran extraídas por vía acuática Santa Rita en el Vichada y de allí transportadas en camiones al interior del país.

La sustitución industrial de sus fibras por otros materiales sintéticos, ocasionaron la terminación de su explotación comercial, que ocasionó inumerables incidentes y conflictos en la frontera colombo-venezolana durante los años ochentas.

Se tiene conocimiento de que gran parte de la producción colombiana de la fibra sale para el alto Río Negro con destino a Manaos en el Brasil.

Los morichales

Los morichales o canangachales están conformados por concentraciones homogéneas de la palma canangucha (Mauritia flexuosa), en las tierras bajas inundables de la Amazonia, la Orinoquia.

Estos ecosistemas revisten gran importancia en el sostenimiento de la fauna silvestre y son utilizados ampliamente por las comunidades rurales locales.

Distribución geográfica

Tienen una amplia distribución en las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco en Perú, Venezuela, Brasil, Bolivia y Guyana. En Colombia se encuentran en los terrenos ácidos, infértiles y mal drenados de los Llanos Orientales, en el piedemonte orinocense, y en formaciones de sabana y selvas húmedas del Vaupés, Amazonas, Guainía, Guaviare, Caquetá, Vichada y Putumayo (Corporación Araracuara. 1987).

Estructura y composición florística

El sistema radicular de la palma canangucha, le permite adaptarse bien a los suelos inundados.

Del género Mauritia existen reportadas en Colombia 7 especies, pero la más importante es la canangucha con alturas hasta de 35 m y 30 a 60 cm de diámetro, que producen entre uno y siete grandes racimos, con promedios de 470 frutos por racimo, 152 kg/palma y 9 000 kg/ha.

Se reportan 47 familias asociadas a los morichales, donde predominan las Cramíneas, Ciperceae, Melastomatoceas, Rubiaceas y Leguminosas. En los tallos de las palmeras, debido a la alta humedad que conservan abundan las epífitas y las parásitas. Tienen un alto poder de regeneración natural, hasta 20 000 plantas/ha y el número de palmas adultas se situa alrededor de 275 individuos por hectárea (COA, 1987).

Uso y valoración socioeconómica de los morichales

Su utilización social principal es como fuente de alimentos y aceites provenientes de sus frutos también usados en la elaboración de jugos de alto valor nutritivo.

Las hojas son utilizadas para la confección de sogas, cuerdas, techos y paredes, y sus peciolos se usan en la fabricación de garrafas, botellas y recipientes diversos, juguetes y corrales para los niños. De sus tallos se extraen almidones y postes, se construyen puentes y canales para recolección y distribución de aguas.

Puede decirse que recibe un uso múltiple con fines domésticos, donde reside su importancia en términos sociales para la alimentación, nutrición y suministro de materiales diversos.

Fuera de la producción de frutos y la fabricación de jugos y algunos concentrados destinados a los mercados locales, como fuente de ingresos, no se reportan en Colombia otros usos con fines de mercado.

Sin embargo, se destaca como una especie promisoria de alta productividad y rendimiento, con una producción estimada de 9 t/ha (275 palmas/ha) de frutos. Se estima una producción de 3 100 kg/ha de pulpa de los frutos y un total de 4 000 kg/ha de grasa (COA, 1987). Este cálculo toma en cuenta una proporción del 50% femeninas y 50% masculinas por hectárea.

Valoración de la biodiversidad de los morichales

Es necesario emprender cuanto antes un procedimiento de valoración de la biodiversidad de los morichales, teniendo en cuenta los criterios de tipo ecológico y biológico, al mismo tiempo que su valoración en términos sociales y económicos.

Se destaca la importancia de los morichales como sustento y albergue de una abundante fauna silvestre y un producto esencial para garantizar el sustento de las poblaciones rurales, su alimentación y nutrición, disponibles libremente en grandes áreas tropicales de la Amazonia y Orinoquía.

La importancia biológica y ecológica de los morichales en la conservación de la fauna y la flora es tan conspicua e importante como para iniciar su valoración en términos de la biodiversidad de estos ecosistemas forestales.