Table Of ContentsNext Page


PRINCIPALES PRODUCTOS FORESTALES
NO MADEREROS EN CHILE
DE ACUERDO A SUS DIFERENTES CATEGORIAS

 

ALIMENTOS Y ADITIVOS ALIMENTARIOS

Existe una gama importante de PFNM de origen local en este rubro los que se vienen empleando desde siempre en Chile. Destaca entre ellos la papa, Solanum tuberosum la cual ya ha pasado a formar parte de la agricultura mundial, por lo que no nos referiremos a ella. Hay otras especies introducidas al país que se han aclimatado perfectamente. Las especies de mayor significación son:

Frutas                                Frtbskt1.wmf (110610 bytes)

*  Procedentes de Ecuador, se cultiva en nuestro país desde antes de la
   Conquista española.
** Introducida desde Europa, se ha naturalizado en nuestro país.

Semillas comestibles

Avellana, guevín, nefuén, gevuín, Gevuina avellana Mol.

Arbol de mediana altura de la familia Proteaceae, que se distribuye entre Curicó y las Islas Guaitecas en una gran variedad de hábitats.

Entre enero y marzo se pueden ver sus flores blancas en hermosas inflorescencias; al mismo tiempo penden en racimos los frutos comestibles o avellanas derivadas del año anterior, los que en un principio son rojos, y café cuando maduran (Donoso, 1983).

Sus semillas de 8 mm de diámetro, son aceitosas y al natural, tostadas o hervidas son comestibles. Trituradas pueden servir para la preparación de un sucedáneo del café con idénticas propiedades al de malta (de cebada) y que puede recomendarse para personas nerviosas.

Las ramas de este árbol se comercializan para acompañamiento verde en los ramos de flores. Dado el bello color verde oscuro intenso y lustroso de éstas y la forma serrada y ruleteada.

Se le utiliza además como árbol ornamental en parque y jardines

Coquito de palma, palma chilena, Jubaea chilensis (Mol.) Baillon

La palma chilena, de la familia Palmae, es una especie endémica de la zona mediterránea de Chile. Es una de las palmeras más austral del mundo, se ubica entre el río Limarí y el río Maule. Hoy se encuentra en escasos puntos en su área de distribución destacándose los palmares de Ocoa y Cocalán.

Esta es una típica palmera con una roseta de grandes hojas pinadas en la punta de la planta. El tronco cilíndrico o en forma de botella, es muy característico de esta palmera.

Se utiliza para extraer savia (para hacer miel de palma), recolección de frutos, confección de escobas artesanales y cestería con sus hojas. El raquis de la hoja se utiliza para cercas, y las fibras de los folíolos se usan para relleno en mueblería. A pesar de la variedad de usos, sólo la producción de miel se hace en forma industrial, y en menor escala se comercializan los frutos en el mercado nacional.

La cosecha de savia, está sujeta a un plan de manejo que debe ser presentado cada 5 años en la Corporación Nacional Forestal y el Servicio Agrícola Ganadero.

La extracción de savia, se inicia a fines del mes de octubre y termina a fines de abril del año siguiente. La palma se desarraiga parcialmente para voltearla, se eliminan las hojas del ápice por donde exudará la savia. El 20% de los árboles exudan toda la savia en el primer año, el resto lo hace en la temporada siguiente.

Dos veces al día se recoge la savia de los recipientes puestos para este fin en cada ejemplar. También en este momento se limpia la superficie del ápice evitando la cristalización de la savia. La savia obtenida se somete a un proceso de concentración por calentamiento en recipientes de cobre.

Este concentrado de savia se envía a la fabrica donde se le agregan una serie de aditivos como jugo de coco, sacarosa y glucosa. De esta forma es enlatada para su comercialización.

Su fruto, el coquito es una semilla relativamente pequeña, en comparación a los cocos de otras especies, tiene aproximadamente 3 a 4 cm de diámetro, muy aceitosos y de excelente sabor. Se le emplea comiéndolo solo, en repostería y agregándosele al proceso de producción de la miel de este mismo árbol.

Araucaria, pehuén o piñonero, Araucaria araucana (Mol.) K.Koch

Es un árbol de tronco grueso, cilíndrico, notablemente recto, que puede alcanzar sobre 2 m de diámetro; tiene la corteza característicamente agrietada, la que forma placas hexagonales de tamaño variable y puede alcanzar un espesor de 10 o más centímetros. Sus hojas son perennes, coriáceas, de base ancha, lustrosas, de color verde oscuro, oval-lanceoladas y punzantes en el ápice. Sus semillas son piñones cuneiformes de color castaño claro y brillantes, de 5-6 cm de largo.

Es un árbol de distribución muy restringida y particular, en Chile sólo se le encuentra en las regiones del Bío-Bío y de la Araucanía y en dos áreas claramente definidas: en la Cordillera de Nahuelbuta (37º40' S) donde se ubica entre los 400 a 1700 m de altitud y crece asociada con raulí, Nothofagus alpina, roble, Nothofagus obliqua, coigüe, Nothofagus dombeyi y tineo, Weinmannia trichosperma; en la cordillera de Los Andes donde se asocia preferentemente con coigüe, Nothofagus dombeyi, lenga, Nothofagus pumilio y ñirre, Nothofagus antarctica.

La araucaria puede formar bosques puros o crecer asociada generalmente con especies del género Nothofagus. Es una especie heliófila que prospera bien en suelos delgados de origen volcánico, donde su sistema radicular alcanza un crecimiento somero, pero muy extendido.

En los estratos inferiores del bosque de Araucaria, se encuentran frecuentemente quilas, Chusquea sp., canelos enanos, Drimys andina y varias especies de michay, Berberis spp.

En su hábitat natural estos árboles crecen bastante lento, pero son muy longevos. Las plantas producidas en viveros, que disponen desde un comienzo de suelo fértil, temperaturas moderadas y agua suficiente, se caracterizan por una mayor velocidad promedio de crecimiento. Sin embargo, la velocidad de crecimiento durante los primeros cuatro años de vida, también es lenta y sólo del quinto año en adelante, las plantas acusan una tasa de crecimiento mayor. Estos ejemplares al cabo de 8 a 10 años pueden alcanzar una altura de 2 m.

Las ramas son cilíndricas, regularmente verticiladas y la copa es piramidal, muy simétrica. La inserción de las ramas en el tronco es notablemente perpendicular y su extremo distal levemente ascendentes. La disposición arquitectónica de las ramas es tal que, visto el árbol desde su ápice, sólo excepcionalmente aparecen ramas espacialmente interferidas. En los individuos juveniles particularmente en aquellos que crecen aislados, las ramas inferiores casi alcanzan el suelo, las que se desprenden a medida que el árbol llega a ser adulto.

La edad en que se diferencian por primera vez los órganos sexuales es alrededor de los 25 años. Las flores masculinas aparecen antes que las femeninas, entre agosto y septiembre y a fines de noviembre respectivamente. Suelen observarse algunos individuos monoicos. La polinización es anemófila y la producción de semillas se ve notablemente afectada por la acción del viento y de la lluvia.

La araucaria es una especie ornamental de primer orden, por la simetría de sus ramas por el color y forma de sus hojas. Su silueta muy especial, con ramas en verticilos muy espaciados unos de otros, le dan una transparencia que permite plantarla asociada con otros árboles de color y textura de hojas diferentes. Destaca bien como individuo aislado o en pequeños grupos. Prospera bien en suelos poco fértiles y asoleados, requiriendo suficiente espacio para desarrollar una copa amplia y simétrica.

Se reproduce por semillas, que se recogen desde el suelo, bajo la copa de árboles madres. Inmediatamente después de colectadas se almacenan entre capas de arena levemente humedecidas y se mantienen a una temperatura de 4º C, hasta el momento de la siembre en el mes de agosto.

La siembra puede realizarse directamente en recipientes individuales, colocando dos semillas en cada uno. Si las plantas se establecen a raíz desnuda, los almácigos pueden hacerse directamente en platabandas, para ello se siembran una al lado de otra en líneas separadas a 15 cm de distancia, ubicando cada semilla con su extremo más agudo hacia abajo, enterrándolas hasta poco más de la mitad de su longitud.

Si las semillas quedan completamente enterradas y los riegos son muy seguidos, pueden ser atacadas por hongos, por lo que es conveniente aplicar a las plantas soluciones de Bayer 5072 y Captan 83, por lo menos dos veces al mes durante el primer año.

Al cabo de tres meses, las plántulas, habrán alcanzado 3 a 5 cm de altura. El número de semillas por kilo es cerca de 300 con un 90% de capacidad germinativa.

Hongos                               Mushrms.wmf (7118 bytes)

Este capítulo incluye contribuciones de la Ingeniero Forestal, Verónica Loewe del Instituto Forestal y de la Profesora de Biología, Elizabeth Barrera del Museo Nacional de Historia Natural.

Existe en Chile una variedad de hongos comestibles, que crecen en forma silvestre. Algunos de ellos originarios de Chile y varios introducidos, los cuales tienen un amplio radio de distribución geográfica en todo el mundo.

En Chile ha constituido una fuente importante complementaria de ingresos para campesinos y pequeños propietarios y su grupo familiar los que se han interesado en participar en la recolección de hongos en terrenos de terceros. Los productos así obtenidos los comercializan en mercados locales o bien les venden a empresa mayores que los deshidratan y venden en mercados nacionales y extranjeros. Adicionalmente forman parte de la propia dieta familiar.

La explotación de estos recursos puede ser de significación creciente en mejorar las condiciones de vida en ciertas zonas deprimidas del país. Los beneficios de estas actividades pueden sintetizarse en:

Dentro de los más destacados hongos comestibles en el país se encuentran los siguientes:

Champiñón fino, Agaricus arvensis
Callampa, Agaricus campestris
Oronja, Amanita caesarea
Loyo, Boletus loyus
Boletus granulatus
Clavaria zollingeri
Clavaria acuta
Clavaria pumanquensis
Clavaria collaroides

Callampa nebulosa, Clitocybe nebularis
Collybia velutipes
Coprinus atramentarius
Coprinus comatus
Cyttaria spp.

Dihueñe del ñirre, Cyttaria darwinii
Dihueñe del coigue, Cyttaria harioti
Pique, Armillaria mellea,
Auricularia auriculajudae
Auricularia polytricha

Dihueñe mohoso del ñirre, Cyttaria berteroi
Dihueñe, Cyttaria espinosae
Lengua de vaca, Fistulina hepatica
Oreja de Buda, Gloesoma vitellinum
Chicharrón del monte, Gyromitra esculenta
Chicharrón, Gyromitra antarctica
Callampa rosada o lactario, Lactarius deliciosus
Lepiota procera

Pique, Morchella conica
Callampa del álamo, Pholiota edulis
Changle, Ramaria subaurantiaca
Callampa de las vegas, Volvaria speciosa
Callampa de pino, Suillus luteus

 

Existen otros hongos que se pueden emplear con fines diferentes, tal es el caso del Pulberoboletus hemycrisus el cual fue encontrado hace pocos años en el país. Este hongo se le señala como de interés en el uso potencial de carácter técnico - industrial ya que se desarrolla en pilas de aserrín alcanzando temperaturas de 60° C. Podría presentar perspectivas de uso en el reciclaje del aserrín, con objeto de proteinizarlo para fines dietéticos a animales (Loewe-Ravanal-Venegas).

Los hongos son interesantes complementos de la dieta alimentaria humana por su aporte en los diferentes componentes, especialmente alto nivel proteico y de carbohidratos y bajo en grasas.

Cuadro 2. Composición química de algunos hongos comestibles en Chile

Especie

Proteína total en % del peso seco

Grasas en % del peso seco

Carbohidratos en % del peso seco

Cenizas en % del peso seco

Suillus luteus
Boletus granulatus
Lactarius deliciosus
Morchella conica

20,32
14,02
27,42
35,00

3,66
2,04
6,72
2,38

56,58
70,39
27,60
47,00

6,10
6,12
5,92
9,42 - 10,70

Fuente : FAO. Estudio Monográfico de Explotación Forestal 2: Cosecha de hongos en la VII Región de Chile.

 

Los hongos más utilizados en el país son:

Auricularia auriculajudae. Muy apreciado en el mercado internacional (se cotiza a unos $EE.UU 20/kg seco). Se emplea especialmente en la comida japonesa y china.

Auricularia polytricha. Hongo comestible que se ha incubado en la tepa y otras especies del sur de Chile, presenta el inconveniente que provoca una rápida pudrición de la madera, lo que debe considerarse en el caso de un cultivo intensivo, debido a su relación costo - beneficio (costo del sustrato madera).

Chicharrón, Gyromitra antarctica. Hongo ascomicete, muy apreciado en el mercado internacional, llegando a alcanzar valores de $EE.UU 50/kg seco, además posee funciones micorrizas. Se le encuentra en la zona de Constitución hasta Renaico, especialmente en Collipulli.

Pique, Morchella conica. Muy apreciado en Chile y en el exterior por su sabor, además de sus propiedades farmacológicas. No ha sido industrializado, aunque existen alternativas de semi- industrialización. Crece como micorriza en los bosques nativos, es de tamaño pequeño, hasta 5 cm de altura. En Europa, especialmente en Italia alcanza precios de $EE.UU. 50 - 80/kg seco.

Changle, Ramaria subaurantiaca. Hongo típico de la zona de Empedrado se le utiliza localmente para hacer empanadas de changle. Es de un muy agradable sabor para comerlo cocinado solo.

Dihueñe, Cyttaria espinosae. Hongo parásito del roble, de gran consumo en ensaladas, en las zonas rurales. Se les vende en mercados en las ciudades de la zona centro sur. Su sabor es algo insípido, pero con diferentes aliños es del gusto de mucha gente.

Callampa de pino, Suillus luteus (o Boletus luteus). Es muy difundido en la zona pinera de Chile. Crece abundantemente siendo una excelente micorriza. Aporta entre el 90 a 95% del volumen exportado de hongos silvestres comestibles (deshidratados o en salmuera).

Callampa rosada o Lactario, Lactarius deliciosus. Hongo comestible altamente cotizado en el extranjero, especialmente en Cataluña, España, donde es considerado un producto natural fino.

Estos dos últimos hongos son los de mayor producción en Chile.

Otros hongos utilizados en Chile y que podrían tener potencial de desarrollo:

Champiñón fino, Agaricus arvensis Schaeff. Se distribuye en Europa, Africa, Australia, Norte América y Chile. En la zona de Santiago crece en potreros.

Robusta y hermosa callampa completamente blanca, con lustre de seda, crecen solitaria o cespitosa o en círculo. Altura de 12 a 14 cm. El sombrero puede medir hasta 21,5 cm de diámetro, cerca del pie tiene un espesor de 2,5 cm. Carne blanca, no cambia de color con el aire.

Callampa, Agaricus campestris L. Distribución amplia desde Chile Central hasta Magallanes. Crece en los campos, potreros y terrenos cultivados. Hongo de 4 a 9 cm de alto, color blanco o blanquecino.

Pique, Armillaria mellea (Vahl) Quél. Distribución cosmopolita, cocido es muy sabroso, se puede secar y guardar, deben preferirse los ejemplares jóvenes. Hongo que alcanza unos 12 cm de altura con un sombrero de más o menos 7 cm de diámetro.

Loyo, Boletus loyus Espinosa. Se distribuye en el sur de Chile entre las hojas muertas de selvas frondosas. Es comestible, se consume la carne cruda y también cocida. Hongo solitario o gregario, de 6 a 16 cm de alto.

Callampa nebulosa, Clitocybe nebularis (Batsch) Quél. Se distribuye en Europa, América del Norte, Camerún, Argentina y Chile. Este hongo es muy quebradizo de 8 a 12 cm de alto, carne blanca, compacta de un sabor que recuerda el olor y sabor del almidón.

Collybia velutipes (Curt.) Quél. Se distribuye en: Europa, Siberia, Estados Unidos, Australia, Madagascar, Chile. Hongo de 5 a 20 cm de longitud que crece en la corteza troncos secos. Es comestible y posible de secar y guardar.

Coprinus atramentarius (Bull.) Fr. Es de amplia distribución y en Chile se le encuentra en las proximidades de Santiago. Es de tamaño variable alcanzando hasta 16 cm de altura. Es comestible: cuando está en su forma aovada, y de color blanco, cuando las láminas están negras no sirve.

Coprinus comatus (Müll.) Fr. Distribución amplia, en el centro y sur del país. Hongo de 10 a 22 cm de alto, de color muy blanco. Comestible cuando está de color blanco.

Cyttaria spp. Se distribuyen en la parte austral de América del Sur y Nueva Zelandia. Todas son parásitas de Fagáceas del género Nothofagus.

Dihueñe del ñirre, Cyttaria darwinii Berk. Se distribuye en Chile y Argentina, también se le conoce en Tierra del Fuego como "ashcinik" (cuando nuevos), "awacik" (cuando maduros) y "mmaama" (cuando viejos). Crece sobre Nothofagus betuloides, N. antarctica y N. pumilio.

Llaullau, dihueñe del coigue, dihueñe del ñirre, Cyttaria harioti Fischer. Se distribuye en Chile y Argentina. Crece sobre: Nothofagus dombeyi, N. betuloides, N. antarctica, N. pumilio, N. nitida.

Assuim, uaiáca, dihueñe mohoso del ñirre, Cyttaria hookeri Berk. Distribución en Chile y Argentina. Crece sobre: Nothofagus antarctica y N. betuloides.

Dihueñe, dihueño, lihueñe, pinatra, puna, pina, piña, curacucha, Cyttaria berteroi Berk. Crece sobre Nothofagus obliqua y N. glauca.

Quireñe, quideñe, dihueñe, liueñe, pinatra, Cyttaria espinosae Lloyd. Crece en Chile. Sobre Nothofagus obliqua, N. glauca, N. procera.

Lengua de vaca, Fistulina hepatica (Schäff.) Fr. Se distribuye en Europa, Indias Orientales, Australia, América del Norte y Chile. Vive sobre troncos vivos o muertos de lenga, en troncos vivos de roble, coigue, raulí y de mañío, desde Concepción a Chiloé. Hongo de sombrero circular, semicircular o de forma de lengua. Alcanza hasta 20 cm de alto por 27 cm de ancho y 6 cm de espesor. La superficie superior es amarillenta a café, arrugada. La carne es blanca, acuosa, recorrida interiormente por nervios o venas radiales blancas, ramificadas. Se puede secar para su conservación.

Chicharrón del monte, Gyromitra esculenta (Pers.) Fr. Se le encuentra en Europa y América. Alcanza una altura de 9-10 cm, es quebradizo pero algo flexible. Es comestible cocido, de esta manera desaparece el principio tóxico que contiene ácido helvélico.

Lepiota procera (Scop.) Quél. Distribución en Europa, Estados Unidos, Argentina, Australia, Africa del Sur, Indias Orientales, y la zona sur de Chile. Hongo comestible de 12 a 35 cm de alto de carne blanca.

Callampa del álamo, Pholiota edulis Hennings. Se le encuentra en Chile en las partes podridas de troncos de álamo, común en otoño e invierno. Este hongo tiene de 5 a 28 cm de alto, es comestible, se puede secar y guardar.

Callampa de las vegas, Volvaria speciosa (Fr.) Gill. Se distribuye en Europa, América del Norte, Australia, Africa del Norte, y en la zona de Santiago. Crece entre el pasto en suelos ricos o vegas. Comestible, se puede secar para utilizarla posteriormente.

La industrialización de los hongos comestibles se remonta a los tiempos de los romanos, o quizá antes. En Chile no poseemos una cultura gastronómica al respecto, a diferencia de los europeos.

La comestibilidad de los hongos obedece a razones gastronómicas y al valioso aporte nutricional en proteínas y vitaminas, además del contenido antibiótico.

En el caso de los cultivos artificiales de hongos, se obtienen producciones de 3,1 kg/m2, cifra superior a muchos cultivos agropecuarios (por ejemplo, trigo: 0,27 kg/m2, carne: 0,069 kg/m2).

La industrialización de los hongos indica varias alternativas de procesamiento, entre las que destacan:

Si bien la exportación de hongos silvestres no ha experimentado un crecimiento significativo, el potencial existente permitiría multiplicar varias veces las actuales exportaciones, que ascienden aproximadamente a dos millones de dólares al año (Panorama Económico de la Agricultura, 1991).

La explotación de los hongos que crecen en forma natural en bosques de pino insigne aparece como una alternativa económica real de utilizar íntegramente el bosque, en base a dos hechos:

  1. Las plantaciones de pino insigne alcanzan alrededor de 1.500.000 ha, lo que constituye un enorme sustrato para la aparición y multiplicación del hongo comercial llamado Suillus luteus (antes denominado Boletus luteus)

  2. La demanda mundial de este hongo seguirá creciendo en el futuro, ante la necesidad de suplir alimentos tradicionales por otros de alta calidad nutritiva y fácil digestión, como son los hongos.

Para la producción de Boletus spp. o Suillus luteus los dos factores más importantes a considerar son la edad y la densidad del rodal. Es decir, mientras más denso es el bosque, menor rendimiento de hongos, pero ello ocurre siempre que la superficie del bosque esté libre de deshechos (ramas, árboles caídos, exceso de acículas, etc.), debido a que los hongos viven en la parte mineral.

Las dos especies principales se desarrollan en bosques de pino insigne de entre seis y veinte años de edad, siendo máxima su productividad entre los siete y los diecisiete años.

La producción fluctúa entre 300 y 1.500 kg. por hectárea al año, la que puede ser aumentada a través de un adecuado manejo de siembra de esporas, y con ralees y limpieza del suelo del bosque.

Su crecimiento se presenta entre los meses de abril y septiembre, de acuerdo a las condiciones climáticas prevalecientes (humedad y temperatura).

La calidad y por lo tanto, los precios dependen de las labores hechas desde la recolección en adelante. Al respecto, cabe destacar que la calidad de los hongos chilenos es la principal dificultad existente para acceder a retornos superiores.

Para una mayor calidad se debería:

De acuerdo a la demanda internacional, las principales formas de venta son deshidratados, en salmuera, congelados y en fresco, siendo las dos primeras las mayoritarias.

Cualquiera sea la variedad y el destino final de los hongos se deben seguir las siguientes etapas:

Recolección y acopio. Se realiza en forma manual, usando cajas de madera o canastos de mimbre. Se estima una producción promedio de 35 kg por persona al día. Los hongos cosechados deben ser llevados el mismo día a la planta de procesamiento, donde son pesados y registrados.

Preparación. Una vez ingresadas las callampas, se seleccionan, descartando las que no cumplen los requisitos de madurez, y separando por calibres, todo esto en forma manual. Los hongos seleccionados se lavan para eliminar los restos de tierra, luego se corta la base del tallo y se separa la piel del sombrero.

Procesamiento. El tiempo óptimo para procesar es 24 horas después de la recolección. Pasadas las 48 horas, la velocidad de descomposición es extremadamente alta.

Salmuerado. Ya preparadas, las callampas se someten a un proceso de escaldado en agua caliente, con el objeto de inactivar las enzimas que alteran el color y el sabor; luego se enfrían y se pasan al salmuerado, donde se sumergen en una concentración salina para eliminar el agua. Una vez obtenido el grado de concentración requerida, se revisa la calidad y se clasifican por calibre. Cabe señalar que las callampas de menor calibre son las que obtienen mayor precio. Finalmente se envasan en tambores.

Deshidratado. Si bien la recolección y selección por parte de la propia empresa permitiría la obtención de un producto de mejor calidad, los retornos obtenidos en Boletus (Suillus) y Lactarius, variedades que no son consideradas finas, no justifican este esfuerzo. Por esto, normalmente la industria sólo efectúa el resecado del producto que ya ha sido desecado al sol por los propios recolectores.

La oferta de callampas deshidratadas artesanalmente aumenta en primavera y es casi nula en otoño, debido al clima imperante. Los recolectores habitualmente cosechan Boletus, y otras variedades sólo si hay un pedido especial. Previo al secado al sol, los recolectores pelan, trozan y desprenden el tallo; luego lo llevan a las ciudades cercanas donde los venden a los acopiadores, quienes a su vez lo entregan a las plantas.

Al ser recibidos en la planta, los hongos son pesados y fumigados. Luego se resecan en bandejas hasta que su humedad no sobrepase el ocho por ciento. Finalmente son envasados en bolsas dobles de polietileno y papel.

Para las callampas secas se debe considerar un factor de conversión de 10:1 a 20:1 (10-20 kg de hongos frescos entregan 1 kg de hongos deshidratados).

Los bajos precios obtenidos en general por los productos chilenos se deben a deficiencias tanto en calidad como en la comercialización.

Respecto a la calidad, hay una serie de factores que lo convierten en un producto de menor precio en el mercado: cosecha al barrer, procesamiento de la totalidad de la colecta, mala calibración por tamaño, deficiente deshidratación, decoloración, postergación del procesamiento y problemas fitosanitarios. Por otra parte, las variedades exportadas por Chile sólo son apetecidas como hongos finos en España y Francia, y, en general, se usan como rellenos y mezclas de especies más finas. En este sentido se debe continuar con los esfuerzos de introducir y adaptar las variedades apreciadas por el mercado.

En la comercialización del producto también existen serios problemas que impiden la obtención de mejores precios. Entre estos factores está la descoordinación de la oferta, que hace aparentar una sobreproducción, y una falta de cumplimiento de los contratos tanto en volumen como en calidad. En este sentido cabe destacar la acción positiva de los Productores y de PROCHILE para establecer estándares y certificados de calidad, lo que permitirá un mejoramiento de la imagen y de los precios de las exportaciones nacionales.

Para emprender una industrialización de los hongos se pueden construir galpones controlados, fáciles de ubicar en cualquier situación geográfica del país. Dentro, se instalan cajones con sustrato adecuado y en cinco a seis semanas de cuidado se inicia la producción que, al extraerse, se van repoblando en grandes cantidades después de dos a cinco días. En el caso de los hongos lignícolas, estos cultivos se hacen en el bosque, preferentemente en estacas o deshechos forestales, como es el caso del "hongo ostra" que crece sobre la madera del álamo, dando un rendimiento de 15 kg de hongos por 100 kg de madera. Como regla, se estima que a mayor densidad de la madera, mayor producción de hongos, pero en ese caso la fase de incubación es más larga.

De acuerdo a los antecedentes expuestos, queda de manifiesto la gran potencialidad de este recurso, y la factibilidad de su aprovechamiento económico. Para asegurar el éxito comercial de esta alternativa de producción forestal, se plantean las ventajas de realizarlas mediante asociaciones de productores, con una estructura organizada.

Tallos

Existen pocos tallos comestibles en Chile y salvo la penca, que es de mayor difusión en la zona central de Chile, otros tallos son de utilización restringida.

Las principales plantas productoras de tallos comestibles son:

Nalca, Gunnera tinctoria.
Puya, chagual, Puya berteroana.
Penca, Cynara cardunculus.

Nalca, pangue, Gunnera tinctoria (Mol.) Mirb.

Esta planta de la Familia Gunneracea, es jugosa, de raíz gruesa y robusta que da origen a muchas hojas muy anchas lobuladas, venosas y ásperas por ambos lados. Crece en lugares muy húmedos y pantanosos.

La raíz contiene tanino y goma y se vende en el comercio local, para infusión. Por sus propiedades tónicas y astringente, se emplee contra las hemorragias y las diarreas. Los artesanos las usan para colorear de un negro hermoso a sus tejidos y también para curtir cuero.

Las hojas bien cocidas puestas sobre la parte inferior de la espalda y riñones hacen bajar la fiebre. Se comen los tallos en ensaladas después de quitarles la primera corteza, su sabor es agridulce (Zin y Weiss).

Chagual, puya, Puya berteroana Mez

Planta cubierta de escamas, que son restos de hojas caídas. Crece y prospera en lugares secos.

Produce una materia gomosa, muy rica en ácido péctico, que podría reemplazar a la goma arábica. Se prepara en agua caliente en proporción variable según los casos. Del chagual se puede preparar un dulce comestible. Medicinalmente se usa como emoliente y astringente, se le usaba localmente en fiebre crónicas, disentería y diarreas.

Se come en ensaladas el escapo tierno o tallo constituido por la parte tierna de las hojas imbricadas. Se vende por un precio aproximo de $EE.UU 1,25 la unidad, en forma limitada, en mercados de la zona central.

Penca, cardo penquero, Cynara cardunculus L.

Hierba originaria de España, introducida en Chile alrededor de 1830 a 1840, ahora, muy difundida entre Coquimbo y Ñuble. Hierba perenne, robusta, el pecíolo de sus hojas se pela y se consume como ensalada. Se encuentra en casi todos los mercados de la zona central del país.

Miel

Existen dos fuentes principales de miel en Chile. Una es un producto que se extrae de la savia de la palma chilena, palmera de coquitos, can can o Jubaea chilensis, la otra es la proveniente de miel de abeja, de diferentes plantas melíferas. La miel de palma se produce mediante procedimientos de extracción, maduración y tratamiento.

Miel de palma

La miel de palma se explota y comercializa desde antaño enlatado. La miel de palma es elaborada de la savia y el coquito de la palma chilena, con adición de glucosa y sacarosa. Es un producto autóctono, que se elabora de esta especie nativa que es explotada exclusivamente en la localidad de Cocalán.

La miel de palma proporciona 234 calorías por cada 100 gramos (una cucharada de postre son aproximadamente 25 calorías), aportadas principalmente por hidratos de carbono de rápida absorción.

En Chile existen sólo dos palmeras originarias de Chile, la chonta, Juania australis en el archipiélago de Juan Fernández y la palma chilena, Jubaea chilensis, la única que se distribuye en el territorio continental. El género Jubaea cuenta sólo con esta especie, la que además de ser única y exclusiva de nuestro país es una de las que crece más lejos de los trópicos, lo que le confiere a esta palmera un carácter muy particular.

La palma chilena es un árbol, que llega a los 25-30 m de altura. Su tronco es recto, cilíndrico, de color ceniciento. Su diámetro en la base fluctúa entre los 70 y 100 cm, permaneciendo constante hasta unos 8 ó 10 m de altura, donde se produce un angostamiento, lo que está relacionado con la edad en que comienza la producción de frutos.

Botánicamente, el fruto corresponde a una drupa esférica y carnosa de alrededor de 4 cm de diámetro, de color amarillento en su madurez. En su interior se ubica la semilla, que comúnmente se llama "coquito", cuya parte carnosa es comestible.

En siglos pasados la especie se distribuía ampliamente en los valles de Chile Central formando bosques de mayores extensiones respecto a los actualmente existentes. Probablemente después de la colonización hispánica el aumento de la población humana, la modificación del medio ambiente y el tradicional uso que se le ha dado a la especie, han determinado que la palma se encuentre restringida a unos pocos sectores.

La palma chilena se encuentra en forma natural desde la IV a la VII Región, pero es posible ver algunos individuos plantados en plazas o jardines fuera de este rango. Existen palmas en diversas quebradas en toda su área de distribución, formando bosques naturales en ambientes protegidos. Los palmares de mayores dimensiones son los de Ocoa (V Región) y Cocalán (VI Región), siendo el primero protegido en el Parque Nacional La Campana.

Se desarrolla en suelos graníticos, preferentemente en sectores cálidos con veranos secos. Se ubica en distintos ambientes entre los 400 y los 1.400 m.s.n.m, presentándose en forma más densa en las inmediaciones de las quebradas que poseen una regular disponibilidad de agua. La especie crece en distintos ambientes y no se asocia a formaciones vegetales definidas, uniéndose en sectores húmedos a la patagua, el lingue y el peumo y en lugares secos y pedregosos a colliguay, trevo, cardón y romerillo.

En bosques densos y protegidos, la especie podría llegar a alcanzar una densidad de 100 a 200 ejemplares por hectáreas, pero lo común es encontrar individuos asilados o grupos pequeños de no más de 20 árboles por hectárea.

En el Simposio "Flora Nativa Arbórea y Arbustiva de Chile Amenazada de Extinción (1985)", la palma fue clasificada en la categoría vulnerable, pero si continúan operando los factores de su deterioro, podría pasar a la categoría de en peligro de extinción. Lo anterior es preocupante debido a que las poblaciones remanentes de la especie están sometidas a diferentes presiones humanas que determinan la progresiva disminución de la palma en su ambiente natural. En el pasado el principal factor que desencadenó dicha disminución de las poblaciones fue la producción de miel a partir de savia, dado que esta conlleva a la muerte del árbol.

En la actualidad, los principales agentes de deterioro son la extracción total de los frutos, los incendios forestales, la modificación del medio natural, la sustitución por especies introducidas y el avance de la urbanización hacia los cerros, como es el caso de la V Región.

De esta palma se puede obtener miel al procesar su savia. Los frutos son muy apetecidos en la industria pastelera y para el consumo de la población. Las hojas son utilizadas para cercos rústicos, cestería y en fiestas religiosas. Su bella forma la hace ideal como especie ornamental, para avenidas, parques y jardines en edificios y centros comerciales.

La palma chilena es una alternativa económica para el bosque esclerófilo

Presenta una gran potencialidad para repoblar amplios sectores de la zona central del país, como una forma de enriquecimiento de la cobertura original. Su establecimiento es posible a través de siembra directa, siempre que se consideran las condiciones de sitio adecuadas para su desarrollo, en lo que respecta a suelo, exposición y protección bajo dosel.

Otra alternativa de mayor costo es la plantación artificial que involucra la producción de la plántula, que debe plantarse bajo abrigo del matorral esclerófilo, especialmente de especies como el litre, quillay, peumo y a resguardo del ganado doméstico.

La palma chilena es una de las especies más promisorias del bosque chileno. El desarrollo de líneas de investigación conducentes a su manejo forestal sustentable, podría incorporar esta especie entre las del sector productivo nacional, logrando con ello retornos económicos de un mediano plazo, en sectores económicamente deprimidos.

Miel de abejas                       Bumblbee.wmf (4108 bytes)

La segunda fuente de miel proviene de la explotación de la apicultura, la que origina la miel de abeja. Esta actividad optimiza la producción de miel y otros productos elaborados por las abejas, como cera, polen, jalea real, propoleo y otros. La existencia y producción de las abejas depende, básicamente de la disponibilidad de flores melíferas (productoras de néctar) que puedan emplear para la alimentación de sus larvas y la suya propia.

La especie más frecuente en Chile es la abeja, Apis mellifera, único insecto domesticado por el hombre. Fue traída a Chile por los colonizadores en los siglos XVII y XVIII. Aparte de su actividad productora de miel, la abeja es un importante agente polarizador de varios cultivos, especialmente frutales y hortalizas.

La miel es usada para endulzar y dar ese especial sabor a algunas comidas. También en medicina, especialmente en remedios para la tos, como sustituto de azúcar para diabéticos y como un alimento altamente fortificante y nutritivo. La miel también tiene propiedades antisépticas, por lo que se emplea para curar heridas y como base de muchos productos de la industria de cosméticos.

La composición de la miel depende de las condiciones ambientales donde se produce, los métodos de obtención y condiciones de almacenaje pero muy especialmente, según el tipo de flores que proveen el néctar. Básicamente, está compuesta de levulosa, dextrosa, sucrosa, otros azúcares, dextrina, minerales, vitaminas, enzimas, algunos ácidos y agua. El aroma y el sabor lo proveen aceites esenciales, terpenos, aldehidos y otras sustancias. El color, por la cantidad y calidad del polen que contiene.

Los mayores productores mundiales de miel son Estados Unidos, Australia y Argentina. Chile y Uruguay siguen a Argentina en la producción latinoamericana.

La exportación de miel chilena corresponde a un 0,4% del total mundial y es de alrededor de 1.500 toneladas anuales, siendo Alemania el principal comprador de la producción chilena. Es importante mencionar aquí que esas cifras podrían aumentarse significativamente (al menos quintuplicarse) si se toman en cuenta las naturales condiciones ambientales de nuestro país que podría ofrecer una actividad apícola continuada; la riqueza de nuestra vegetación nativa que presenta numerosas especies melíferas; y la creciente demanda internacional por nuestra miel y otros subproductos de la apicultura.

Si se aplicaran las técnicas modernas, esa mayoría de apicultores que trabajan actualmente en condiciones extremadamente rústicas, podrían aumentar su producción de 3,5 kilos de miel/por colmena/por año a 50-70 kilos/colmena/año.

A pesar de que ya existe en Chile una importante actividad apícola, es indudable que aún falta mejorar y aumentar la investigación científica al respecto y controlar más acuciosamente la producción y exportación de los productos para ofrecer la máxima garantía al consumidor extranjero. Y, sobre todo, preservar el capital natural que tenemos, la vegetación nativa.

La apicultura podrá constituirse por lo tanto en una manera de utilizar sustentablemente la biodiversidad natural de Chile y es una forma de incentivar la preservación de las comunidades de especies nativas de nuestro país.

Una de las mieles más apetecidas es la miel de ulmo o muermo, Eucryphia cordifolia. La floración del ulmo, un árbol altamente melífero, produce una miel monoflora de excelente calidad, tal vez la más cotizada de las mieles que se produce en Chile. La gran cantidad de flores y su período de floración más o menos extenso (enero a marzo) hace que el ulmo sea una de las especies más cotizadas por los apicultores. La miel de ulmo es apetecida por su color ambarino, su delicado sabor y aroma, lo que ha permitido exportarla obteniendo buenos precios en el mercado internacional.

La intensa y descontrolada explotación del ulmo, para extraer madera, durmientes, astillas y leña, ha disminuido la existencia a niveles preocupantes.

En la Isla de Chiloé, al Centro Experimental de Investigaciones y Tecnología Apícola, CEITA, está llevando adelante un programa de reforestación con ulmo para recuperar este útil y hermosos árbol para el futuro. Además entrega programas de capacitación y asistencia técnica a proyectos de desarrollo apícola, los cuales son de una gran incidencia social, ya que participan en ellos pequeños campesinos de escasos recursos y que encuentran en la apicultura un uso alternativo del bosque que es reparador en vez de destructor, altamente rentable y sustentable en el tiempo

Otras especies de árboles melíferos del bosque templado-húmedo

Mirtáceas
Arrayán, Luma apiculata
Chequén, Luma chequen
Luma, Amomyrtus luma
Meli, Amomyrtus meli
Petra, Myreugenia exsucca
Temu, Blepharocalyx cruckshanksii
Tepú, Tepualia stipularis
Especies de otras familias botánicas
Canelo, Drymis winteri (Winteráceas)
Espino, Acacia caven (Mimosáceas)
Lingue, Persea lingue (Lauráceas)
Maitén, Maytenus boaria (Celastráceas)
Maqui, Aristotelia chilensis (Eleocarpáceas)
Tineo, Weinmannia trichosperma (Cunoniáceas)
Monimiáceas
Boldo, Peumus boldus
Laurel, Laurelia sempervirens
Tepa, Laurelia philippiana

Proteáceas
Avellano, Gevuina avellana
Piñol, avellanillo, Lomatia dentata
Fuinque, Lomatia ferruginea
Radal, Lomatia hirsuta

Arbustos melíferos
Aromo, Azara lanceolata (Flacourtiáceas)
Chacay, Discaria chacaye (Ramnáceas)
Chaura, Gaultheria mucronata (Ericáceas)
Espino negro, Rhaphithamnus spinosus
(Verbenáceas)
Michay, calafate, Berberis buxifolia (Berberidáceas)
Murtilla, Ugni molinae (Mirtáceas)
Ñipa, Escallonia revoluta (Saxifragáceas)
Fagáceas
Roble, pellín, Nothofagus obliqua
Lenga, Nothofagus pumilio
Planta suculenta
Chupón, Greigia sphacelata (Bromeliáceas)

PLANTAS ORNAMENTALES NATIVAS              Fern1.wmf (38568 bytes)

Este capítulo ha sido preparado por Mélica Muñoz Schick, del Museo Nacional de Historia Natural.

La singularidad de las plantas nativas de Chile ha llamado la atención de numerosos naturalistas. Barreras geográficas y las condiciones climáticas chilenas, han dado como resultado un alto porcentaje de endemismos: especies, géneros y aún familias únicas en el mundo.

El conocimiento de nuestra flora, iniciado con las expediciones europeas a comienzos del siglo XVI, ha sido vertido en numerosas obras científicas, varias de ellas con hermosas ilustraciones. Junto con describir y publicar nuestras especies, también los naturalistas llevaron semillas a Europa para ser cultivadas en Jardines Botánicos.

Es así como varias de nuestras plantas han sido aclimatadas en otros países de Europa, Norteamérica, Asia y Oceanía, donde se cultivan como plantas ornamentales, ya sea en exteriores o interiores.

A continuación, algunos ejemplos de ello:

Arboles

Raulí, Nothofagus alpina y roble, N. obliqua. Apreciados por su colorido anaranjado-rojizo en otoño.

Ñirre, Nothofagus antarctica. Apreciado por su colorido amarillo en otoño.

Araucaria, pehuén, Araucaria araucana. Cultivada en Inglaterra y Estados Unidos, llamada "monkey puzzle".

Palma de coquitos, Jubaea chilensis. Cultivada en Europa.

Ulmo, Eucryphia cordifolia. Cultivado en Europa, por sus grandes flores blancas.

Arbustos

Del mismo género Eucryphia, la otra especie chilena guindo santo, E. glutinosa, también es cultivada por su abundante floración de color blanco.

El género Fuchsia con alrededor de 100 especies, principalmente americanas, tiene en Chile dos especies. Una de ellas F. magellanica de vistosas flores rojo y púrpura, fue cultivada en Europa ya a principios del siglo XIX y gran parte de los híbridos que se conocen actualmente provienen de esta especie o de F. fulgens de México.

El género Berberis comprende unas 450 especies en casi todo el mundo. En Chile poseemos alrededor de 50 especies con flores amarillas, de las cuales B. buxifolia, B. darwinii, B. empetrifolia y B. linearifolia son cultivadas en Estados Unidos y Europa Central donde resisten el invierno, aún en exteriores.

El género Crinodendron con dos especies en Chile, C. patagua de flores como campanitas blancas y C. hookerianum, con campanitas rojas, también son cultivadas en algunas partes de las Islas Británicas.

El notro, Embothrium coccineum arbolito de flores rojas, el taique, Desfontainia spinosa arbustito de flores rojas y amarillas, el matico, Buddleja globosa de flores amarillas y hojas con atributos medicinales, el siete camisas, Escallonia rubra de flores rojas y el liun, E. virgata, de flores blancas, son cultivados en lugares de clima suave.

Plantas trepadoras

Nuestra flor nacional, el copihue, Lapageria rosea es cultivado principalmente en invernaderos en Europa, ya que se comporta muy sensible a excesos de sequía o de humedad. En algunas ciudades de Australia es muy apreciado.

Más rara que el copihue, en cuanto a su cultivo, es su pariente, el coicopihue, Philesia magellanica que es un arbustito de flores color rosa carmín. En el Jardín Botánico de Kew, Inglaterra, se creó un híbrido entre ambos géneros llamado Philageria.

El género Tropaeolum de tallos delicados que se enredan en otros arbustos, también ha llamado la atención de los horticultores norteamericanos y europeos, T. polyphyllum, de flores rojo escarlata y frutos azules y T. speciosum (de flores amarillas) son muy resistentes al frío. También T. azureum (de flores azules) y T. tricolor (de flores rojas) son apreciadas.

Una planta del centro-sur de Chile, la chupa-chupa, Eccremocarpus scaber, es cultivada en zonas de clima templado al exterior, por sus vistosos racimos de flores anaranjadas.

Los tres géneros chilenos, representados con una especie cada uno, de la familia Gesneriáceas, como son Mitraria coccinea, Sarmienta repens y Asteranthera ovata, todas de flores rojas, son cultivadas en Jardines Botánicos, o en el clima de Inglaterra pueden crecer al aire libre.

Herbáceas

Muchas de las especies anuales chilenas han encontrado gran difusión en otras partes del mundo.

Del género Nolana, de Perú y Chile, es conocido en Europa y Estados Unidos, la N. paradoxa, de vistosas flores celestes.

Un género exclusivo de Chile-Argentina, de la familia Solanáceas, el Schizanthus, tiene muchos representantes en nuestro país de delicadas y vistosas flores que son apreciadas tanto en Estados Unidos como en Europa, como S. grahamii, S. pinnatus y S. retusus, por sus flores llamadas allá "orquídeas de los pobres".

A la misma familia pertenece el Salpiglossis sinuata, de flores pardo-rojizas, la cual tiene un lugar importante entre las plantas ornamentales de Europa; y la Nierembergia repens, pequeña planta de flores blancas, que se cultiva como césped en jardines de piedras.

El género Calceolaria, de la familia Escrofulariáceas, comprende unas 200 especies distribuidas principalmente desde México a Chile; en nuestro país posee unas 90 especies de flores de labios inflados como zapatitos. Ya es difícil reconstruir la historia de las Calceolaria que se usan en jardinería, pero las representantes chilenas C. corymbosa y C. crenatiflora se cuentan entre los posibles antepasados. En Estados Unidos se cultiva la C. integrifolia y la C. tenella que es aclimatada en la costa del Pacífico.

A la misma familia pertenece el género Mimulus, cuyo híbrido de jardín, tiene a M. luteus de Chile, como su antepasado. También la especie M. cupreus, cultivado en Europa y Norte América, procede de nuestro país.

Este breve resumen nos da una idea del potencial que tienen nuestras especies como plantas ornamentales. A continuación se indicarán algunos géneros de geófitas, de flores vistosas que se introdujeron en el siglo pasado en Europa, principalmente en Inglaterra.

El género Alstroemeria, de distribución Sudamericana con unas 56 especies, tiene en nuestro país unos 30 representantes, conocidos como "mariposas del campo, amancay, liuto". Las especies comercializadas hoy en día como Alstroemeria han tenido como padres alguna de nuestras especies, como A. aurea, A. gayana y A. hookeri. La A. pelegrina fue una de las primeras especies conocidas en Europa. Actualmente apreciada también en Estados Unidos.

De la misma familia Alstroemeriáceas, el género Leontochir con una sola especie de la costa de la III Región, la garra de león, L. ovallei, posee una gran cabezuela de flores rojas, que sería muy cotizada como planta de jardín.

De las Amarilidáceas poseemos varias especies de "añañucas" que pertenecen a los géneros Rhodophiala y Phycella, de grandes y vistosas flores de color rojo, rosado y amarillo.

En esta misma familia el género Placea con 6 especies llamadas generalmente "macayas" se diferencia de los anteriores por una llamativa corona secundaria.

La familia Liliáceas tiene representantes del género Leucocoryne, que es endémico de Chile, con cerca de 13 especies de llamativas flores desde blanco a azul-purpúreo, que sin embargo al cortarlas despiden un fuerte olor a ajo. De ellas el huilli, L. ixioides es cultivado en Europa y Norte América.

El género Pasithea con una sola especie de Perú y Chile, P. coerulea, posee una inflorescencia con flores azules y crece en Chile en amplio rango, desde la II a la X Región.

La familia Orquidáceas tiene representantes terrestres, no epífitas como las tropicales, pero las flores agrupadas en inflorescencias llaman la atención de un buen observador. El género Chloraea es abundante en especies (28) con flores desde blanco-verdoso a amarillo, y en el género Bipinnula de cuatro especies, destaca B. plumosa, con dos pétalos laterales plumosos.

Una curiosa familia también presente en Africa y California, es la de las Tecofiláceas, que en Chile tiene los géneros Tecophilaea, Conanthera y Zephyra. El primero de ellos posee dos especies, una de ellas con efímeras y pequeñas flores (T. violiflora) y la otra T. cyanocrocus, muy buscada a principios de siglo por sus flores celestes, y que crecía en una zona muy restringida en los alrededores de Santiago. Ahora extinguida en su hábitat natural, sólo se encuentra bajo cultivo en Europa.

El género Conanthera posee 6 especies con flores como campanitas desde celeste a azul intenso, frecuentes en la zona central del país, mientras que el género Zephyra con una sola especie, Z. elegans, de flores celeste pálido a intenso, se encuentra en zonas áridas, costeras.

También merecerían atención, para aquellos climas semiáridos, las especies suculentas de la familia Bromeliáceas, con los representantes del género Puya, que entre siete especies hay dos de grandes inflorescencias de flores color verde-esmeralda, el chagual, P. berteroana y amarilla el cardón, P. Chilensis. Esta última ya se cultiva en Europa.

Un género muy vistoso, que posee una roseta central de hojas, sin tallo, del cual aparece una inflorescencia rodeada de braceas rojas, es Fascicularia, que posee cinco especies, dos de ellas cultivadas en Inglaterra, la chupalla o calilla, F. bicolor y F. pitcairniifolia; esta última sólo se ha registrado en Chile en Puerto Lagunas, Aysén, pero en Inglaterra se cultiva desde hace casi un siglo.

Un grupo muy interesante de suculentas, lo constituyen las Cactáceas, de la cual en Chile hay bellos representantes, por ejemplo el género endémico Copiapoa, posee alrededor de 40 especies, con tallos verdosos o blanquecinos, en agrupaciones o solitarios, con flores amarillas. Las especies de este género han sido extraídas en forma desmedida para su cultivo en otros países.

Las especies del género Neoporteria que en primavera se cubren de flores rosado intenso o amarillas, también son muy llamativas. De ellas N. chilensis, N. napina, N. nidus, N. subgibbosa y N. villosa se cultivan en otros países.

El gran cactus Eriosyce sandillon conocido como "sandillón o asiento de suegra", sería muy interesante bajo cultivo, ya que las poblaciones naturales de la especie están con problemas de conservación en la categoría: Vulnerable. Los pétalos son de color rojizo y los frutos están cubiertos de una lanosidad blanca.

En esta breve síntesis se evidencia el potencial que tienen las plantas nativas chilenas como plantas ornamentales.

Varias de ellas ya se han introducido en jardinería en Santiago, como el quillay, Quillaja saponaria, el molle, Schinus molle, la patagua, Crinodendron patagua, el peumo, Cryptocarya alba, el maqui blanco, Azara petiolaris y el copihue, Lapageria rosea y en la zona sur es corriente ver también copihues y notros, Embothrium coccineum, pero estos pocos ejemplos son insuficientes.

Hay otras especies como el boldo, Peumus boldus el que aparte de su utilidad para extraer boldina de sus hojas, es un bello árbol ornamental del cual se podrían hacer plantaciones con fines productores y ornamentales que aportara fragancia al lugar donde se establezcan.

Por el interés que han despertado las especies nativas chilenas en otras partes del mundo, habría que realizar en Chile lo que ya se ha avanzado en otros países en materia de reproducción y cultivo de estas especies y además realizar experimentación propia para una adecuada propagación y cultivo, desarrollando el enorme potencial que estas especies tienen como plantas ornamentales para la exportación y uso local.

PLANTAS MEDICINALES

Este capítulo es una contribución de María Paulina Fernández Quiroga de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El bosque, en toda su riqueza y variedad biológica, es fuente de innumerables productos, no necesariamente madereros. Dentro de estos, existe una amplia gama de productos medicinales, provenientes de hojas, cortezas, frutos o raíces. Su explotación ha sido básicamente artesanal y basada en antiguas tradiciones orales. Sin embargo, existen buenas razones para pensar que se trata de un área interesante, como futura línea de aprovechamiento integral del recurso forestal. Las tendencias internacionales y la experiencia con algunas especies chilenas tales como el boldo y quillay así lo indican.

A continuación se presenta una breve visión del bosque chileno como generador de productos medicinales.

Desde la antigüedad las plantas medicinales han acompañado al hombre permanentemente. En todas las etnias y culturas se observan usos tradicionales de la flora nativa. En Europa y Asia el uso de plantas medicinales se remonta a antes de la época de oro de Babilonia, y en China, según Muñoz (1986), hace más de 50.000 años que se han venido cultivando como parte de la medicina tradicional, existiendo hoy, según Iqbal (1993), de 5.000 a 35.000 especies en uso en la medicina popular china. A su vez, en América, cada vez se descubre con creciente interés los diversos usos que los indígenas hacían de la flora nativa antes de la llegada de los españoles, usos que han sobrevivido a través de la tradición oral.

A nivel mundial, el interés por las plantas medicinales se ha vuelto creciente, sobre todo en la última mitad del Siglo XX. La conciencia de que los elementos naturales podrían tener ventajas con respecto a elementos sintetizados artificialmente, y la constatación de que muchas plantas medicinales usadas en medicina popular tienen principios activos de comprobado efecto, ha volcado a un creciente número de personas a esta medicina natural.

Ha surgido así la etnofarmacognosia (Navasquillo, 1992), estudio que consiste en rescatar de tribus y comunidades rurales sus conocimientos sobre el manejo y uso de diversas plantas medicinales. Este conocimiento ha ido perdiéndose aceleradamente, a medida que dichas comunidades han emigrado a la ciudad o desaparecido, absorbida por la civilización.

Así como la tradición se va perdiendo, por otra parte, países como Hungría, Alemania, Reino Unido, Polonia y China han ido ampliando su producción y consumo de plantas medicinales, lo que se refleja en un mercado creciente e incremento en la investigación relacionada con el tema. Muchas especies medicinales, a nivel mundial, están siendo cultivadas a gran escala y transadas en el mercado internacional. Ejemplo de esto son la manzanilla, el cedrón, la menta, entre otros.

Contribuye a esto, sin duda, el hecho de que tal como indica García-Huidobro (1994), una proporción muy grande aunque desconocida (posiblemente superior al 50%) de los medicamentos que se emplean en el mundo provienen de plantas. Iqbal (1993) indica que una gran proporción de las plantas medicinales transadas en el mundo son usadas directamente como medicina, en preparaciones "fitomédicas" o como hierbas medicinales usadas por homeópatas y "yerbateros".

Chile no ha estado ajeno a este proceso. Desde antes de la llegada de los españoles, los distintos grupos étnicos y comunidades indígenas daban usos medicinales a diversas especies nativas y tenían una larga tradición. Luego, la variedad de plantas se vio enriquecida con especies traídas por los conquistadores y asilvestradas en el país, y que hoy en día se confunden en la tradición popular. En los últimos 15 años se ha producido un creciente interés por esta línea de producción, interés motivado principalmente por las demandas de los mercados internacionales. Sin embargo, la producción para exportación de plantas medicinales es aún incipiente.

Dentro de estas especies nativas se encuentra una gran variedad de árboles, muchos de ellos además con un interesante uso maderero. Además de esto, en la flora nativa chilena existe gran variedad de arbustos y hierbas con propiedades medicinales.

Hoy en día éstas son compradas por distintos tipos de consumidores, principalmente en forma de productos deshidratados para su uso en forma de infusiones, decocciones y otros.

Tapia (1995) indica que existen en Chile más de 400 especies de plantas medicinales autóctonas y asilvestradas. En el Cuadro 3 se presenta una lista parcial de las especies nativas y arbóreas o arbustivas de uso medicinal de mayor difusión en el país1.

En el Cuadro 4 se presenta una lista parcial de especies nativas arbustivas menores o herbáceas de uso medicinal en Chile.

Como especies de uso regular y asilvestradas en el país, crecen hoy en día por ejemplo: ajenjo, Artemisia absinthium L., ajo, Allium sativum L., borraja, Borago officinalis L., rosa mosqueta, Rosa moschata Herrm., hinojo, Foeniculum vulgare Mill., malva, Malva sylvestris L., llantén, Plantago major L. y P. lanceolata L., ortiga, Urtica spp., menta, Mentha spp., manzanilla romana, Matricaria chamomilla L., pata de vaca, Bauhinia candicans Benth., romero, Rosmarinus officinalis L., ruda, Ruta graveolens L., salvia, Salvia officinalis L., sauco, Sambucus nigra L., toronjil cuyano, Marrubium vulgare L., melisa o toronjil, Melissa officinalis L., valeriana, Valeriana officinalis L., violeta, Viola odorata L., zarzamora, Rubus ulmifolius Schott, entre otras.

A todas las especies nativas nombradas en los Cuadros 3 y 4, y otras muchas más, se les atribuyen en la tradición popular variados efectos curativos. Aquellas que a través del tiempo han despertado especial interés han sido estudiadas desde el punto de vista fitoquímico y farmacológico, lo que ha permitido determinar los principios activos presentes en distintos órganos de la planta y corroborar o descartar sus distintas propiedades curativas.

Algunas de estas especies, por la relevancia y utilidad de sus principios activos, han pasado a formar parte de la farmacopea internacional. Por desgracia no han sido muchas. Como ejemplo se puede citar a Reiche (1901), quien indica que el boldo, paico, canelo y quillay ya estaban presentes a principio de siglo en las farmacopeas extranjeras y Chile en esa época exportaba a Alemania, Francia, Estados Unidos y repúblicas sudamericanas: "bultos de yerbas i drogas medicinales". La primera exportación de quillay se hizo el año 1840 (Toral, 1983). Hoy, un siglo más tarde, se sigue exportando principalmente boldo y quillay (entre las especies nativas), sin una incorporación relevante de otras especies nativas.

El mercado internacional de las plantas medicinales es un mercado en expansión (Iqbal, 1993) pero difícil y exigente. Las normas de calidad son cada vez mayores, especialmente por el uso medicinal que se le da a las plantas. El producto transado debe ser de una calidad alta y homogénea, y con una oferta estable.

Sólo se transan especies que estén probadas y clasificadas en las farmacopeas extranjeras. Esto ha llevado a que el número de plantas transadas sea bastante menor al número de plantas definidas como medicinales a nivel mundial (según el mismo autor entre 4.000 y 6.000 especies son de importancia comercial). Fernández (1994) indica que entre las principales especies conocidas que figuran como transadas en el mercado internacional son la artemisa, manzanilla romana, dracúnculo, jazmín, lavanda y lavandín, melisa, menta, azafrán, hinojo, toronjil, eucalipto y boldo (chileno).

Cuadro 3. Especies nativas arbóreas o arbustivas de uso medicinal en Chile.


Nombre científico

Nombre común
Acacia caven Mol.
Araucaria araucana (Mol.) K. Koch
Aristotelia chilensis (Mol.) Stuntz
Azara spp.
Crinodendron patagua Mol.
Cryptocarya alba (Mol.) Looser
Drimys winteri J. R. et G. Forster
Escallonia pulverulenta (R. et. P.) Pers.
Escallonia revoluta (R. et. P.) Pers.
Fitzroya cupressoides (Mol.) Johnst.
Gevuina avellana Mol.
Lomatia hirsuta (Lam.) Diels. ex Macbr.
Luma apiculata (DC.) Burret
Luma chequen (Mol.) A. Gray
Maytenus boaria Mol.
Persea lingue (R. et. P.) Nees ex Kopp
Peumus boldus Mol.
Quillaja saponaria Mol.
Rhaphithamnus spinosus (Juss.) Mold.
Salix humboldtiana Mol.
Schinus latifolius (Gill. ex Lindl.) Engler
Schinus polygamus (Cav.) Cabr.
Sophora macrocarpa J. E. Sm.
Sophora microphylla Ait.
Espino
Araucaria
Maqui
Corcolén
Patagua
Peumo
Canelo
Mardoño, corontillo
Siete Camisas
Alerce
Avellano
Radal
Arrayán, palo colorado
Arrayán, palo blanco, chequén
Maitén
Lingue
Boldo
Quillay
Espino blanco
Sauce amargo
Molle
Huingán
Mayu
Pelú

Fuente: Muñoz et al., 1981; Hoffmann et al., 1992; Tapia, 1995.

 

Iqbal (1993) indica que China es el mayor productor y exportador de plantas medicinales, seguido por Corea, Estados Unidos e India. Singapur y Hong Kong son los principales re-exportadores de plantas medicinales en Asia. Japón, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Malasia, España y Reino Unido son los principales mercados. Hamburgo es el principal centro de transacción de plantas medicinales del mundo y cerca de 53 países abastecen de plantas medicinales a Alemania, donde los más importantes son India, Argentina, ex-Yugoslavia, Grecia, China, Polonia, Egipto, Hungría, ex Checoslovaquia, Zaire, Albania, Holanda y Francia.

Diversos autores (Fernández, 1994; García-Huidobro, 1994; Tapia, 1995) han tratado de identificar el mercado nacional y la cadena productiva de las plantas medicinales. Las observaciones son coincidentes. El mercado de las plantas medicinales en Chile es aún un mercado artesanal e informal, por lo que se hace difícil identificar los flujos de transacciones y los actores del proceso.

Cuadro 4. Algunas especies nativas arbustivas menores o herbáceas de uso medicinal en Chile.


Nombre científico

Nombre común
Buddleja globosa Hope
Centaurium cachanlahuen(Mol.)B.L. Robinson
Cestrum parqui L'Herit.
Chenopodium ambrosioides L.
Ephedra chilensis K.Presl
Equisetum bogotense H. B. K.
Fabiana imbricata R. et P.
Geum quellyon Sweet
Gnaphalium viravira Mol.
Haplopappus spp.
Laretia acaulis (Cav.) Gill. et Hook.
Margyricarpus pinnatus O. Kuntze.
Polygonum sanguinaria Rémy
Otholobium glandulosum L.
Quinchamalium chilensis Mol.
Senecio eriophyton Rémy
Senecio fistulosus Poepp. ex Less.
Senecio hualtata Bert. ex DC.
Solanum ligustrinum Lodd.
Matico
Cachanlagua
Palqui
Paico
Pingo-Pingo
Hierba de la plata
Pichirromero
Hierba del clavo
Vira-Vira, hierba de la diuca
Baylahuén
Llareta
Sabinilla
Sanguinaria
Culén
Quinchamalí
Chachacoma
Lengua de vaca
Hualtata
Natre, tomatillo

Fuente: Muñoz et al., 1981; Hoffmann et al., 1992; Tapia, 1995

 

García-Huidobro (1994) identifica esquemáticamente la cadena de producción, indicando tres líneas dependiendo del origen de la materia prima:

  1. Materia prima proveniente del mercado externo.

    Es comprada por importadores, quienes se las venden a envasadores y de ahí son vendidas a almacenes y supermercados.

  2. Materia prima proveniente de producción agrícola.

    Algunas especies como el cedrón, la manzanilla, menta y otras están siendo cultivadas, aún en pequeña escala, en Chile. Estos productores agrícolas venden sus productos a envasadores quienes luego las venden en locales comerciales. También parte de esta producción es exportada.

  3. Materia prima proveniente de plantas silvestres o asilvestradas.

    La materia prima es recolectada por yerbateros y recolectores (generalmente grupos familiares de escasos recursos). Los yerbateros venden a su vez a contratistas o bien directamente a envasadores. Los recolectores en cambio venden a contratistas, quienes a su vez venden a envasadores, industrias de medicamentos o a exportadores.

La forma más común de comercialización de las plantas medicinales en Chile es como producto deshidratado.

El mayor porcentaje de plantas medicinales transadas proviene de recolección. Esto tiene la desventaja de que el producto obtenido suele ser poco homogéneo, dado que los tiempos de acopio son dispares para un mismo lote de producto, generándose material vegetal en distintos estados de degradación al momento de la venta.

Hay que tener en cuenta que los principios activos de las plantas medicinales sufren degradaciones tras la cosecha, alteraciones que pueden bajar considerablemente la calidad del producto, sobre todo en el acopio previo al secado, se producen degradaciones enzimáticas favorecidas por la humedad, proliferación de hongos y bacterias (Avellaneda, 1993).

Las técnicas deficientes de manipulación y procesamiento de las plantas medicinales, e incluso la, a veces, escasa higiene con que se manejan hasta que llegan al consumidor, en el mercado tradicional, hace que parte del producto transado no cumpla las especificaciones mínimas de calidad e higiene para su adecuado uso y efecto. Por esta razón en el extranjero, y para lograr además una oferta estable del producto, se está optando por producir agrícolamente las plantas de interés.

En el contexto del mercado internacional, Chile exporta plantas medicinales desde hace varios años. Entre las especies exportadas figuran el boldo (hojas), tilo, manzanilla, hipérico, cedrón, mora (hojas), rosa mosqueta, toronjil, laurel, lemongrass, linaza, llantén, menta, matico, quillay y otras (Fernández, 1994; García-Huidobro, 1994; Tapia, 1995).

De estas especies es interesante destacar la presencia de dos especies nativas forestales que han ido ganando su espacio en el mercado internacional, a saber, el boldo y el quillay. Es así como en el Cuadro 5 se pueden observar los montos transados en el período 1994-1996.

Los principales países a los cuales Chile exporta son Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia, Japón, Holanda, España, Reino Unido y a distintos países latinoamericanos.

El incremento de la presencia de Chile en el extranjero va a depender de que se pueda aumentar la producción de plantas medicinales transadas en el extranjero (pertenecientes a farmacopeas extranjeras). Dado el uso que se le da a estas plantas, relacionadas con la salud humana, es muy difícil insertar en el mercado una especie nueva (por ejemplo una especie nativa) a no ser de que ésta haya sido largamente estudiada y probada.

Cuadro 5. Exportaciones de boldo y quillay en el período 1994-1996.

 

Especie

1994

1995

1996

Volumen
t

Monto
$EE.UU.

Volumen
t

Monto
$EE.UU.

Volumen
t

Monto
$EE.UU.

Boldo (hojas)

1.044,98

554.877

1.269,02

697.855

1.383,53

810.938

Boldo (corteza)

14,10

7.289

        
Quillay (hojas)

4,95

1.736

           
Quillay (corteza)

679,14

1.049.908

792,90

1.600.146

1.216,00

4.061.896

Fuente: Instituto Forestal, INFOR.

 

Diversos autores (Veghazi, 1989; Fernández, 1994; García-Huidobro, 1994; Tapia, 1995) indican que hay que consolidar la producción de plantas medicinales en Chile pasando de la recolección a la producción agrícola (o forestal) de éstas. Paralelamente hay que desarrollar investigación con respecto a especies nativas (propiedades fitoquímicas y farmacológicas), con el objeto de insertar a futuro más de nuestras especies en el mercado internacional.

Esto daría, por lo menos durante un tiempo, ventajas comparativas con respecto a su producción. Por otra parte, se debe mejorar la cadena productiva, agregando tecnología al proceso y organizar a los productores, para poder asegurar volúmenes interesantes de producción para exportación.

En las especies arbóreas sería interesante agregar el aprovechamiento medicinal a explotaciones netamente forestal-maderero de estos recursos. Sin embargo, antes de eso habría que asegurar mercado para aquellas especies menos conocidas.

A continuación se presentan breves fichas técnicas sobre algunas especies arbóreas nativas forestales de uso medicinal.

Arrayán, Luma apiculata (DC.) Burret)

El arrayán, también llamado palo colorado, arrayán rojo o temu es un árbol de la familia Myrtaceae de hasta 20 m de altura, cuya principal característica es su corteza rojiza, ferrugínea, que se desprende dejando pedazos más claros y sus hojas aromáticas. Es un árbol endémico de los bosques subantárticos de Chile, formando parte de la selva valdiviana.

Se distribuye desde la Provincia de Valparaíso (V Región) hasta la Provincia de Aysén (XI Región), entre el nivel del mar hasta los 1.000 m.s.n.m. (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann et al., 1992).

Según Muñoz et al. (1981) y Hoffmann et al. (1992), las hojas y corteza del arrayán son ligeramente astringentes, estimulantes, balsámicas, vulnerarias y modificadoras de mucosas. Las raíces astringentes se usan contra la disentería. La decocción de corteza se usa en lavatorios contra herpes y para curar úlceras. Sirve para combatir atonía y diarreas; heridas de la piel y de la boca y para tratar la leucorrea.

Además de esto sus frutos son comestibles y con ellos se puede preparar un licor.

Los principios activos son aceite esencial, taninos, resinas, flavonoides, quercitina, camferol, miricetina (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992)

Boldo, Peumus boldus Mol.

Este árbol de la familia Monimiaceae, puede alcanzar hasta 20 m de altura de tronco corto, corteza gris y hojas con aroma característico. Se distribuye desde la Provincia de Limarí (IV Región) hasta la Provincia de Osorno (X Región). Forma parte característica de formaciones del tipo forestal esclerófilo, resistente a ambientes secos (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann et al.,1993).

El boldo es la especie medicinal chilena más difundida por el mundo. Según Navasquillo (1992), 86 especialidades farmacéuticas a nivel mundial contienen compuestos activos provenientes del boldo.

Su explotación se hace en base a la recolección de las hojas. Tobok (1983) indica que para esto las ramas o renuevos son cortados entre diciembre y marzo, y son apilados en terreno por algunos días para que las hojas pierdan humedad. Luego las ramas son sacudidas para que se desprendan todas las hojas, las cuales son apiladas en bodegas, secadas, seleccionadas, pesadas y embaladas.

La explotación de la especie está normada en el cuerpo legal Decreto Ley Nº701 que exige la presentación de un Plan de Manejo donde se especifica entre otras cosas las características de las plantas a explotar y la cantidad de kilos de hojas secas (hasta un 10% de humedad) a solicitar.

Se usa principalmente contra algunas enfermedades del hígado. La decocción aplicada a las sienes, estómago, vientre, quita las jaquecas y cefalalgias. Disipa el gas y reconforta los nervios. Se usa contra hidropesías y sífilis. Es antirreumática, estimulante, carminativa, estomática y balsámica.

También se usa contra enfermedades del aparato génito-urinario debido a sus poderes antisépticos y cualidades diuréticas. Se usa contra los cálculos de la vejiga y como digestivo, contra los cálculos de la vesícula biliar y para combatir la debilidad general. Se usa principalmente como infusión o decocción (Muñoz et al., 1981; del Río, 1992; Hoffmann et al., 1992; CETAL, 1993).

Los principios activos son el alcaloide boldina, aceite esencial (ascaridol, cimol y eucaliptol), goma, azúcar, sal, ácido cítrico, azúcar, glucósidos, otros alcaloides, tanino, boldo-glucina (Reiche, 1901; Rodríguez et al., 1983; Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1993)

Canelo, Drimys winteri J. R. et G. Forster

Arbol de la familia Winteraceae, que alcanza hasta 25 m de altura y 1 m de diámetro. Se caracteriza por tener una copa de forma piramidal, con hojas simples verde pálidas en la cara superior y glaucas en la cara inferior, y flores blancas. Árbol endémico de los bosques subantárticos, crece desde el río Limarí (IV Región) hasta el Archipiélago del Cabo de Hornos (XII Región). Se distribuye en ambas cordilleras, desde el nivel del mar hasta los 1.700 m.s.n.m., preferentemente en lugares húmedos y pantanosos, a orillas de ríos o esteros. Es particularmente abundante en la Isla de Chiloé (Rodríguez et al., 1983).

El canelo es considerado árbol sagrado entre los mapuches. Dentro de esta cultura, sus poderes no sólo eran de tipo curativos, si no que hay una serie de relaciones religiosas y simbólicas con la especie. Por esta razón, su uso es antiguo y tradicional en Chile, existiendo numerosas crónicas que describen sus poderes curativos.

Entre sus principales propiedades medicinales está la de ser cicatrizante y desinfectante. Además, por la presencia de vitamina C tiene efectos anti escorbútico. Se le define también como antiodontálgica, tónico estomacal y diurético. Combate la sarna, empeines, dolores de garganta y trastornos circulatorios (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992; CETAL, 1993).

Las hojas y corteza pueden ser usadas como infusión, cocimiento y tintura.

Los principios activos son Vitamina C, cuya concentración en la corteza del árbol es superior incluso a la de los frutos del naranjo y limón. Presenta también aceite esencial (compuesto por ascaridol, limoneno, eugenol, pineno, entre otros). Además presenta varios herpenoides y flavonoides (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992).

Maitén, Maytenus boaria Mol.

Este árbol siempreverde de la familia Celastraceae puede alcanzar de 20 a 25 m de altura y hasta 1 m de diámetro. De ramas delgadas y colgantes, con hojas simples, aserradas, y flores pequeñas, amarillentas, el fruto es una cápsula coriácea con dos semillas cubiertas de un arilo rojo.

Se distribuye entre la Provincia de Huasco (III Región) y la Provincia de Chiloé (X Región), en ambas cordilleras y en el valle central, entre los 15 y 1.800 m.s.n.m., en lugares más o menos secos. Crece además en Argentina y Brasil (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann, 1992).

Es reconocido como febrífugo, catártico, purgativo. Tiene propiedades antibióticas y contraceptivas. Sirve también para lavar erupciones cutáneas, especialmente recomendado para tratar las erupciones producidas por el litre, Lithrea caustica (Muñoz et al., 1981; Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992).

Sus hojas se usan en infusión o como cocimiento (Hoffmann et al., 1992).

El maitén ha sido bastante estudiado desde el punto de vista fitoquímico y farmacológico. De las hojas y tallos se han extraído los siguientes principios activos: daucosterina, dulcitol, lupenona, beta amyrina, ácido oleanoico, beta sitosterol y alfa spinasterol. En las raíces se han encontrado flavonoides, esteroides, azúcares y taninos (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992).

Maqui, Aristotelia maqui (Mol.) Stuntz

El maqui o clon es un arbolito autóctono siempreverde de la familia Elaeocarpaceae que alcanza 4 a 5 m de altura, de tronco simpódico, y ramas delgadas y flexibles. Tiene hojas de 4 a 9 cm de largo, de borde aserrado, opuestas. Sus frutos son bayas redondas, pequeñas y negras, de pulpa dulce, comestibles. Pertenece a los bosques subantárticos, creciendo desde la Provincia de Limarí (IV Región) hasta la de Aysén (XI Región), en los faldeos de ambas cordilleras y en el valle central, hasta los 2.500 m.s.n.m.

Se desarrolla como especie secundaria, preferentemente en suelos húmedos, apareciendo a menudo como colonizador de suelos quemados o explotados. La especie es conocida por su fruto comestible, con el que se preparan jugos y bebidas alcohólicas (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann et al., 1992). Su fruto también da una tinción de color azul oscura casi negra, muy intensa y que se emplea desde antaño como colorante de tejidos.

Se usa como relajante sobre la musculatura lisa; anti inflamatorio, antiespasmódico, cicatrizante, antidiarreica, astringente, contra la disentería. Se usan infusiones del fruto y las hojas (Muñoz et al., 1981; Hoffmann et al., 1992).

Los principios activos son alcaloides, taninos, especialmente en los frutos (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992).

Peumo, Cryptocarya alba (Mol.) Looser

Arbol de la familia Lauraceae, endémico, siempreverde que alcanza hasta 15 m de altura y un diámetro de 1 m. Sus hojas son fuertemente perfumadas, con olor característico. El fruto es una drupa ovalada, roja, olorosa, de 1,5 cm de largo. Se distribuye desde el sur de la Provincia de Limarí (IV Región) hasta la Provincia de Cautín (IX Región), especialmente en ambas cordilleras de las provincias centrales hasta los 1.500 m.s.n.m. Se desarrolla preferentemente en quebradas y valles húmedos y sombríos, mezclándose con lingue, roble, boldo y otros. El fruto es comestible (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann et al., 1992)

Se usa como astringente, contra enfermedades del hígado, hemorragias vaginales y leucorrea. Antireumático. Para frotar extremidades y partes enfermas. Se usa en base a infusión de la corteza y hojas o cocimiento (Muñoz et al., 1981; Hoffmann et al., 1992).

La corteza tiene taninos, las hojas y la corteza presentan reticulina. Las hojas contienen un aceite esencial compuesto de p-cimol, alfa-pineno, linalol y limoneno (Muñoz et al., 1981; Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992).

Quillay, Quillaja saponaria Mol.

Arbol endémico de Chile de la familia Rosaceae, siempreverde, que alcanza hasta 15 m de altura y más de 1 m de diámetro. Las hojas son coriáceas, glabras, de color verde claro. El fruto es una cápsula leñosa con forma de estrella de cinco puntas.

Se distribuye desde la Provincia de Limarí (IV Región) hasta la del Bío-Bío (VIII Región), en la zona costera, valle central y zona andina, desde los 15 a 1.6000 m.s.n.m. Se adapta a climas secos y cálidos. Forma parte del bosque esclerófilo de la zona central de Chile (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann et al., 1992).

Del quillay se ha explotado tradicionalmente la corteza, volteando el árbol, descortezándolo y luego dejando secar la corteza para enfardarla (Toral, 1983). El bajo aprovechamiento del recurso que significa explotar sólo la corteza, y estudios como el realizado por Toral (1983) que indican la presencia de saponina en todas las partes del árbol (aunque en distintas concentraciones), sugiere el aprovechamiento del árbol completo.

Se usa contra afecciones crónicas de la piel, enemas, seborrea, para afirmar el cabello, contra la bronquitis, ayuda a la digestión y combate la aleopesía. Debido a la propiedad de la saponina de emulsionar grasas, se usa como jabón y es el uso cosmético, principalmente, el que ha convertido al quillay en una especie internacionalmente demandada, conduciendo a la exportación de su corteza (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992). Se ha determinado que la decocción y el extracto en etanol de corteza de quillay inhibe el desarrollo de Staphylococcus aureus y Bacillus subtilis (Lazo, 1990).

Parot (1993) indica que la saponina purificada puede usarse como adyuvante en vacunas. Además de sus usos medicinales, la saponina tiene usos en la industria fotográfica, como detergente, espumante y en dentífricos (Toral, 1983).

Los principios activos son saponina (principalmente en la corteza) y ácido quilláyico. Dentro de las farmacopeas extranjeras, el quillay es una de las pocas especies chilenas consideradas debido a la presencia de saponina (Muñoz et al., 1981; Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992)

Radal, Lomatia hirsuta (Lam.) Diels. ex Macbr.

Arbol siempreverde de la familia Proteaceae, que puede alcanzar hasta 15 m de altura y 90 cm de diámetro. Las hojas son simples, alternas, color verde oscuro. Se distribuye desde Coquimbo (IV Región) a Chiloé (X Región), especialmente en los faldeos de ambas cordilleras, entre los 150 y 1.200 m.s.n.m. Forma parte de la selva valdiviana, asociado con Laurelia sempervirens, Laureliopsis philippiana, Weinmannia trichosperma, entre otras (Rodríguez et al., 1983; Hoffmann et al., 1992).

Se usa como antiasmático y antitusígeno, en decocciones de las hojas y corteza, como tintura o jarabe (Hoffmann et al., 1992).

Según Hoffmann et al. (1992) no existen muchos estudios ni información con respecto a los principios activos del radal. Se han reconocido la presencia de taninos, un principio amargo y naftaquinonas (Montes y Wilkomirsky, 1985; Hoffmann et al., 1992).


   1 En el contexto de esta publicación dedicada a los productos forestales no madereros se considerará como producto forestal no maderero de preferencia a especies forestales o asociadas directamente con el bosque. Sin embargo, se tendrán presente especies nativas no necesariamente relacionadas con el bosque, correspondientes muchas de ellas a las llamadas hierbas medicinales.


Bluearr.gif (140 bytes) Top Bluearr.gif (140 bytes) NWFP Home Bluearr.gif (140 bytes) FAO Home