PROGRAMA DE LABORES Y PRESUPUESTO 2006-2007

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II. FORMULACIÓN DE LAS PROPUESTAS DE REFORMA

26. El objetivo general de la reforma propuesta es potenciar la eficacia de la Organización en la tarea de “contribuir a la expansión de la economía mundial y a asegurar que la humanidad quede libre del hambre”. La reforma debe permitir a la FAO responder mejor a las necesidades y expectativas de sus Miembros en un ambiente internacional que se mueve rápidamente que confronta a ellos y a la Organización con nuevos desafíos y oportunidades. El proyecto de estrategia expuesto en el documento La FAO y el desafío de los objetivos de desarrollo del Milenio: perspectivas futuras tiene consecuencias importantes para la labor de la Organización, tanto por lo que respecta a producir bienes públicos mundiales como a proporcionar asesoramiento y asistencia a sus Miembros en el contexto de un proceso de reforma de las Naciones Unidas en evolución. Ha constituido un factor importante para definir los principios rectores que subyacen a las propuestas de reforma contenidas en este documento.

Principios rectores que subrayan la reforma

27. Mantener las prioridades de los Miembros Se han adoptado medidas deliberadas para asegurar que las prioridades más altas identificadas por los Miembros para que se aumenten los recursos en el marco de los programas técnicos y económicos de la Organización, se han mantenido en la propuesta de reforma. Así, la importancia asignada entre otras cosas a los marcos reglamentarios internacionales y su aplicación, a la labor en materia de recursos fitogenéticos y enfermedades de animales, y a las prioridades específicas en los programas de los sectores forestal y pesquero, seguiría vigente y las actividades en cuestión potenciarían ulteriormente a través de ajustes en la estructura de la Organización destinados a dar mayor coherencia.

28. Potenciar la función de la FAO como Organización de conocimientos Una consideración que se reitera en toda la propuesta de reforma es que deberían reforzar la función de la FAO como Organización de conocimientos. La generación y difusión de conocimientos ha constituido siempre parte de las actividades fundamentales de la Organización, pero la tecnología de comunicación rápidamente en evolución crea nuevas oportunidades para que la FAO sea más eficaz en este sector, en particular captando y difundiendo rápidamente, mediante el desarrollo de un nuevo servicio denominado “preguntar a la FAO” dentro de Waicent, información sobre las prácticas mejores que emergen del intercambio con expertos y otras instituciones a través de las redes temáticas, y de la experiencia de los propios programas de la FAO en los Estados Miembros.

29. Atención a la creación de capacidad A parte de utilizar la fuerza de los sistemas de comunicación modernos y de nuevas formas de creación de redes e intercambio interactivo de información para mejorar la disponibilidad de información pertinente para los encargados de adoptar decisiones y los especialistas técnicos de los Estados Miembros, las propuestas de reforma miran deliberadamente a reforzar e impartir una nueva orientación a la dirección de la labor de capacitación y desarrollo de capacidad de la FAO.

30. Reforzar la interdisciplinariedad y la asistencia en materia de políticas Otro principio rector en el que se basa el proceso de reforma es que debería potenciar las oportunidades para reforzar la interdisciplinariedad en la labor de asistencia técnica y de políticas, tanto en la Sede como a nivel descentralizado.

31. Trabajando juntos con los asociados de las Naciones Unidas Las reformas propuestas reconocen también que la FAO puede incrementar en gran medida su impacto armonizando sus programas, especialmente a nivel nacional, con los de otros organismos y programas de las Naciones Unidas que suscriben objetivos análogos. Se hace, por consiguiente, gran hincapié en los asociados para el desarrollo, incluso mediante programas y direcciones conjuntas, con el fin de crear una base más sólida y más durable para la colaboración entre organismos así como para eliminar posibles duplicaciones y contribuir así a mejorar la eficacia en función de los costos dentro del sistema de las Naciones Unidas.

32. Reforzar las alianzas con la sociedad civil y las organizaciones populares Los mismos principios subrayan la importancia atribuida la prestación de apoyo a la Alianza Internacional contra el Hambre (AICH) y a la ampliación de la colaboración con la sociedad civil y los sectores no estatales a nivel nacional e internacional con el fin de reforzar la eficacia de la Organización en prestar asistencia a los Miembros para lograr los ODM, en particular el objetivo de reducir a la mitad el hambre y la pobreza para el año 2015. Las actividades en materia de incorporación de las cuestiones de género, la nutrición infantil, los problemas de las poblaciones indígenas y la lucha contra el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades también deberían contribuir a la adopción de un enfoque común del sistema de las Naciones Unidas para abordar otros ODM.

33. Destinación de recursos para apoyar a los Miembros Las reformas propuestas reconocen explícitamente la necesidad de que la Organización adopte una visión amplia de sus funciones de movilización de recursos. El objetivo no es principalmente el de recabar recursos específicamente para los programas ejecutados por la FAO, sino para que la Organización desempeñe una función promotora y catalizadora en suscitar los recursos que necesitan los Miembros para embarcarse en programas de gran envergadura, especialmente los relacionados con la consecución de los ODM. El planteamiento destinado a movilizar recursos para los programas ejecutados de la FAO centrará la atención cada vez más en asociaciones estratégicas con donantes para potenciar el impacto y el alcance de la labor basadas en las actividades fundamentales de la Organización, ejecutadas en el contexto de los programas de orientación nacional.

34. Profundizar la cooperación con las Organizaciones Miembros Las reformas propuestas reconocen la importancia creciente de las organizaciones regionales de integración económica (ORIE) en asumir el liderazgo en cuestiones relativas a la agricultura y la seguridad alimentaria entre sus Estados Miembros y, en consecuencia, la necesidad de profundizar la cooperación con ellas, basándose en el trabajo ya en curso y buscando nuevas vías de aprovechar al máximo las sinergias potenciales.

35. Reforzar la orientación a los países El principio de subsidiariedad implica que las actividades deben ubicarse al nivel (Sede, regional, subregional, y nacional) en el que pueden ejecutarse más eficazmente dentro de los recursos disponibles. Ello presupone centrar la atención, entre otras cosas a través de marcos de prioridades a plazo medio acordados, en potenciar la coherencia de la asistencia de la FAO a nivel de países, apoyada por una mayor capacidad multidisciplinaria a nivel subregional con el fin de mejorar el alcance y la calidad de los servicios de la FAO a los que los países miembros en desarrollo pueden tener fácil acceso.

36. Universalidad en la prestación de servicios a los Miembros, selectividad en la asignación de recursos El principio de universalidad, uno de los fundamentos en que se basa el sistema de las Naciones Unidas, debe respetarse en términos de asegurar el acceso a la labor de la FAO por todos los Miembros. No obstante, las propuestas se basan también en el reconocimiento de que los países a diferentes niveles de desarrollo tienen diferentes necesidades de servicios, y, en consecuencia, la necesidad de un enfoque especial sobre los grupos de países identificados por la comunidad internacional como países que tienen mayores necesidades. En consonancia con el establecimiento de prioridades de las Naciones Unidas y las responsabilidades particulares de la FAO, se prestará especial atención a responder a las necesidades de los países menos adelantados (PMA), países sin litoral en desarrollo, los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) y los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA).

37. Vincular las reformas estructurales a los procesos de mejora de la gestión Las reformas de los programas y la estructura de la Organización necesitan ser vinculadas con mejoras concomitantes en los procesos y procedimientos de gestión, con la finalidad de obtener los máximos beneficios de rendimiento así como de eficiencia y eficacia en función de los costos, incluido, en particular, un uso mejor de los recursos humanos de la Organización, incluida la creciente delegación de facultades, asegurando al mismo tiempo un control apropiado, y un creciente recurso a la capacidad técnica presente en los Estados Miembros en desarrollo.

38. Proporcionar unos medios de acción más flexibles Las propuestas se basan en la conclusión de que para lograr una prestación de servicios a los Miembros más satisfactoria será necesario aumentar la proporción de los recursos distintos de los de personal frente a los recursos de personal en el presupuesto ordinario global, así como aumentar la asignación de recursos humanos distintos de los de personal frente a los puestos establecidos.

39. Al acometer la reforma teniendo presente sus principios, es necesario mirar a ajustes concomitantes en a) la estructura y el contenido de los programas, b) la estructura organizativa y administrativa tanto en la Sede como en la red descentralizada; y c) procesos internos. La sección que sigue abarca las propuestas de reforma en el ámbito de estos tres sectores.

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