K.W. Wilson
K.W. WILSON destinó originalmente este artículo a los agricultores y propietarios privados de bosques del Reino Unido. La Comisión Forestal del Reino Unido, por encargo del Departamento del Ambiente publicó el articulo y las ilustraciones como Arboricultural leaflet N° 7, 1982.
Figura 1. Excavación de una zanja alrededor de un árbol; la parte superior del tocón se empuja en la dirección indicada
Figura 2. Un tractor de cuchilla frontal (izquierda), ladea y desarraiga parcialmente un árbol empalándolo en lo alto del tronco; completa el corte y remoción (derecha) mediante una presión lateral y hacia arriba aplicada sobre las raíces.
Los tocones pueden ser un peligro para vehículos y peatones. En granjas y zonas de explotación, los tocones pueden dificultar el cultivo o el aprovechamiento de la tierra; por consiguiente, su eliminación contribuirá al desarrollo del lugar y a reducir los problemas de crecimiento de retoños y rebrotes. Removiendo los tocones se puede facilitar el drenaje y disminuir los efectos negativos sobre el subsuelo, y al mismo tiempo destruir una fuente potencial de infestación fungosa (especialmente del hongo de la miel, Armillaria mellea).
En este artículo se describen los principales métodos de eliminación de tocones, aplicables tanto a zonas rurales como urbanas.
El tamaño y la forma de los tocones varía según la especie y la edad del árbol, y en ellos influye el tipo de suelo. Las frondosas tienden a desarrollar sistemas radiculares más profundos que las coníferas, porque tienen mayor capacidad para penetrar suelos arcillosos resistentes. Por ello, los tocones de frondosas pueden ser más difíciles de extraer que los de coníferas, si bien en tierras arenosas profundas estas últimas pueden desarrollar amplios sistemas radiculares descendentes. En todas las especies, las principales barreras a las raíces de profundidad son la humedad permanente, la compactación del suelo, y la presencia de piedras y superficies duras. Las raíces de alimentación aprovechan las partes húmedas y fértiles del suelo, especialmente las que contienen materias orgánicas. En los lugares donde las raíces han sido obstaculizadas por paredes o cimientos de edificios, o han crecido en suelos alterados y aflojados por obras anteriores, podrán formarse sistemas radiculares asimétricos y desiguales. La presencia de otras plantas maderables también puede influir en el desarrollo de las raíces.
Las expresiones «remoción de tocones» y «remoción de raíces» a menudo son equívocas, pues rara vez es posible eliminar toda la porción bajo tierra de un árbol. Si se comienza la remoción cuando el tronco del árbol todavía está en pie, suele destruirse parte de las raíces junto con el tocón.
Es indispensable localizar los conductos soterrados, especialmente los de gas, agua y electricidad. También es importante comprobar que las grandes raíces laterales no hayan penetrado en el suelo que rodea los cimientos de edificios. Cuando los tocones estén en terrenos linderos, debe indagarse por la propiedad del terreno, a fin de obtener un permiso de ser necesario el acceso a la zona adyacente. Cuando las operaciones de remoción disturben el uso normal de carreteras y caminos, debe informarse a las autoridades y a la policía de tránsito de la localidad para que tomen las medidas necesarias para garantizar la seguridad pública.
Una vez extraído el tocón, todavía queda por eliminar el material maderable. Por lo general, la madera de los tocones y las raíces arde con menos facilidad que la de los troncos y ramas, pero es posible quemarlos si se obtiene suficiente calor quemando ramas y otros desperdicios. También se puede transportar el tocón y arrojarlo a un basurero; algunas autoridades locales aceptan este tipo de desecho en los basureros, pero otras no. Por tanto, antes de iniciar el trabajo debe decidirse el método de eliminación de los tocones, para evitar que permanezcan luego durante muchos años como un feo espectáculo a la vista, un estorbo y una fuente de infección fungosa para otras plantas.
Figura 3. Métodos para atar el cable o la cadena al árbol. - (A) Horca de cable, incorrecto: el cable queda enroscado y los cabos se rompen. (B) Cadena demasiado ajustada, incorrecto: determina una excesiva tensión sobre los grilletes. (C) Correcto: el cable o cadena rodea dos veces el tronco, y se une al muelle de suspensión (ángulo: < 60°).
Figura 4. Tocón muescado en la parte inferior, para atar la cadena. - Horca de gancho y cadena, para la tracción directa (izquierda). Atadura para el movimiento de cabeceo (derecha).
El costo de las técnicas descritas en este articulo varía según los riesgos, la cantidad de trabajo, la ubicación y la condición de los tocones. Por ello, deben considerarse cuidadosamente todos los aspectos de la operación, y elaborar una especificación detallada por escrito en caso de que se empleen contratistas, a los cuales debe dárseles todo tipo de garantías.
Excavación. La remoción a mano de tocones pequeños es a menudo difícil, y para extraer los tocones mayores es necesario algún tipo de maquinaria. En ambos casos, el método de trabajo debe ser el mismo.
Cuando queda parte del tronco por encima de la superficie, a menudo no es necesario cavar alrededor del tocón. Debe cavarse según la secuencia de la Figura 1. Los surcos del 1 al 3 deben hacerse en orden numérico, cortando todas las raíces que se encuentren; si al ejercer presión en la parte superior del tronco el tocón no se desprende, debe cavarse el cuarto surco.
Cuando el árbol ha sido cortado a ras del suelo, será necesario cavar en derredor del tocón antes de levantarlo.
Puede no ser necesario extraer todo el tocón; en este caso, después de cavar a mano, se puede acortar el tocón con una sierra. No obstante, la barra y la cadena de la motosierra pueden estropearse fácilmente por el contacto con la tierra y las piedras. Cuando el gradiente de la tierra que rodea el árbol es excesivo para una máquina, la excavación será relativamente fácil, debido a que habrá de extraerse menos cantidad de tierra.
Hay muchas maquinarias adecuadas para extraer tocones; quizás la más usada sea el tractor de oruga con cubeta «4 en uno» tipos JCB y Hy-Mac. También puede emplearse un cargador frontal motorizado montado en un tractor agrícola. Sin embargo, la mayoría de estas maquinarias son más adecuadas para granjas, bosques o grandes sitios de construcción donde haya una gran cantidad de tocones y mucho espacio para maniobrar. Los equipos pesados generalmente arrancan los tocones rápida y eficazmente, pero su transporte es costoso, así como el alquiler por hora. Las maquinarias deben usarse sólo cuando un programa de trabajo adecuado justifique el costo de transporte, o cuando el equipo ya se encuentre en el lugar por cualquier otro motivo. Cuando se trabaja con una cuchilla o una cubeta de montaje frontal, se las debe levantar y colocar contra la parte de tronco restante (Figura 2). A medida que se ejerce presión sobre el tocón, el operador levantará aún más la cuchilla o la cubeta, imprimiendo al árbol una fuerza ascendente, lo que aumentará la presión del vehículo sobre la tierra asegurando su estabilidad. Cuando el tronco esté firmemente inclinado, con las raíces delanteras un poco fuera de la tierra, el operador hará retroceder el tractor, hundirá la cuchilla o la cubeta debajo de las raíces y las empujará o levantará para derribar el árbol.
La remoción de tocones por excavación entraña un considerable movimiento de tierra, y la eliminación del tocón puede constituir un problema. Sin embargo, por lo general las maquinarias grandes pueden extraer incluso tocones pesados y voluminosos.
Alzamiento con palancas o elevadores. Antes de sacar un tocón con una palanca o un elevador, es necesario cavar alrededor de los contrafuertes de la raíz principal. Luego se sacan los tocones pequeños con una barreta. Para los tocones mayores, pueden necesitarse gatos hidráulicos a mano apoyados sobre una base sólida y firme: aflojar uno a uno los contrafuertes de las raíces y colocar cuñas y zapatas para evitar que el tocón vuelva a afirmarse en la tierra y atrape al operador. El empleo de la barreta y del gato hidráulico es peligroso, porque el tocón desprendido parcialmente puede torcerse o volcarse cuando se ejerce presión sobre alguno de los contrafuertes de las raíces.
Existen accesorios hidráulicos que pueden acoplarse al sistema de enganche de tres puntos de los tractores con ruedas estándar. Estos dispositivos dependen de la fuerza de tracción que los sistemas hidráulicos del tractor pueden aplicar sobre las planchas estabilizadoras colocadas en el terreno. Los tocones que han de extraerse deben tener al menos 45 cm de tronco para poder apoyar las pinzas de acción hidráulica. Una vez extraído el tocón, se lo retira del sitio con la maquinaria y el tractor y se lo elimina. El tamaño máximo de los tocones que estas máquinas pueden mover depende del ancho de las pinzas hidráulicas, que en los equipos modernos es de 40 cm. Estas máquinas son ideales para limpiar huertos y plantaciones, donde han probado un gran poder de alzado.
Empleo del güinche. Un método muy utilizado para extraer tocones de árboles es halarlos por medio de una cuerda amarrada alrededor del tronco y sujeta a un güinche o a la barra de enganche de un tractor. Es sumamente difícil calcular la fuerza necesaria para extraer los tocones por medio de güinches. Debe escorgerse con cuidado el equipo del güinche, y cerciorarse de que cada parte del sistema sea capaz de soportar una carga práctica segura añadida a la fuerza que debe aplicarse al tocón. Además, cada parte del equipo - cuerdas de acero, muelles de suspensión, cadena y grampas de cuerdas, poleas y ganchos de amarre al terreno - debe ser capaz de resistir la fuerza que deberá aplicar el dispositivo de extracción. El equipo debe llevar un rótulo que indique su carga práctica segura, y los certificados de prueba que se entregan en el momento de la compra. Para mantenerlo en buenas condiciones, un ingeniero mecánico calificado debe inspeccionarlo regularmente, para comprobar la validez de la carga práctica segura indicada en el rótulo.
Figura 5. Modo de atarla cadena al muelle de suspensión: correcto (izquierda); incorrecto (derecha).
Figura 6. Amarres al suelo. De estaca (arriba); de tornillo (abajo).
Figura 7. Dos capas de correaje alrededor del amarre del árbol colgado, lo protegen contra los daños (arriba). Atadura pasada por debajo de los contrafuertes de las raíces (abajo).
Por lo general, los desgastes y roturas se producen en el punto en que la cuerda de extracción se ata al tocón. Debe un sistema de horca con una cadena o una grampa de cable. En ningún caso debe emplearse un cable de güinche como horca en torno al tocón (Figura 3A), ya que el cable se enroscaría y se reduciría peligrosamente su carga práctica segura. Como horca es preferible utilizar una cadena, que es más resistente, brinda un mejor agarre al tocón, es más segura y más fácil de transportar. Sin embargo, una cadena es mucho más pesada que un cable de fuerza equivalente, y cuando es muy grande, resulta demasiado pesada para ser práctica. La cadena o la grampa de cable deben ser lo suficientemente largas para permitir un ajuste correcto de la cuerda de tracción. Una cadena o grampa demasiado ajustada al tocón, provocaría una carga adicional innecesaria (Figura 3B). Es posible obtener un agarre adecuado sin sobrecargas, usando una cadena o grampa más larga que rodee dos veces el tocón (Figura 3C). Hay diversos métodos de ajuste, pero todos tienen el inconveniente de que la cadena o el cable pueden zafarse del tocón durante la tracción. Este riesgo puede disminuirse tallando una muesca alrededor del tocón con un hacha o matosierrra, para ajustar la cadena o la grampa (Figura 4). También pueden ajustarse la cadena o la grampa en torno a las raíces principales del tocón, del lado opuesto a la dirección de la tracción (Figura 10). La cadena o grampa se unen a la cuerda de extracción con un pasador de tornillo con cierre adecuado. Para evitar que el pasador se atasque después de cargado, la carga debe efectuarse como se muestra en la Figura 5, sin apretar demasiado la espiga; una media vuelta en dirección contraria a las manecillas del reloj después de atornillarla, basta para evitar que se atasque.
Los güinches pueden necesitar un amarre. Deben emplearse amarres al terreno del tipo de estaca o del tipo atornillado (Figura 6). Los amarres deben ser grandes o numerosos, para que soporten la tracción de 5 toneladas o más que puede ejercer el güinche.
Figura 8. Uso de árboles como amarre, y sistemas de tracción para (A) duplicar, (B) triplicar, (C) cuadruplicar el tiro del güinche sobre el árbol alzado. Con el sistema D se modifica la dirección del tiro para descolgar el árbol sin cambiar la posición del güinche.
El amarre de estaca es una placa de metal larga y plana con dos hileras de agujeros a través de los cuales se insertan las estacas, generalmente en diversos ángulos. La placa tiene una argolla o asa de cadena en ambos extremos; en una de ellas se engancha el güinche. La otra argolla puede usarse para ajustar más placas de estacas. Los amarres de estaca son fáciles de instalar, salvo en terrenos secos, compactos y pedregosos, o en terrenos rocosos de poca profundidad.
Los amarres de tornillo pueden ser difíciles de instalar, particularmente en terrenos pedregosos y compactos. Para que agarren bien, deben atornillarse en el terreno con un mínimo movimiento de la tierra. Los amarres tienen que ser atornillados al nivel del suelo, y en un ángulo adecuado a la tracción
Figura 9. Empleo de la polea de inversión para acortar o unir cables.
Si no se pueden amarrar a tierra, conviene utilizar un árbol como fulcro, siempre que sea lo suficientemente robusto para resistir la tracción necesaria para extraer el tocón. A menos que sean desechables, los árboles de amarre deben ser protegidos de las grampas, al menos con dos capas de correaje o, como último recurso, con cuñas de madera. Puede obtenerse un refuerzo adicional colocando la grampa del ancla debajo de la raíz, aunque esto dañaría inevitablemente la corteza (Figura 7).
Cuando se requiere una mayor fuerza de tracción, puede emplearse un sistema de poleas. Los aparejos de poleas deben tener el tamaño y la fuerza adecuados para emplearlos con el cable del güinche. La ranura y el diámetro de la rueda de la polea deben corresponder a las dimensiones del cable. Para mayor seguridad, los aparejos de poleas deben tener argollas y no ganchos que pueden desprenderse accidentalmente.
Los güinches montados en ruedas deben ser amarrados para que no se desplacen por el terreno. Pueden utilizarse los tipos de amarre ya mencionados, o bien ajustar el güinche con garlanchas fijadas a tierra a medida que aumenta la tracción del güinche. Por medio de apoyos dobles, triples o cuádruples, es posible aumentar la fuerza aplicada al tocón con diversas combinaciones de aparejos de polea y amarres al terreno (Figura 8 A-C). A medida que estos sistemas mixtos de poleas intensifican la fuerza aplicada al tocón, multiplican la carga del equipo usado. Las grampas, pasadores y aparejos de poleas deben ser lo suficientemente fuertes para soportar la carga adicional.
A veces conviene emplear aparejos de poleas de amarre para cambiar la dirección de la tracción a fin de aflojar poco a poco los tocones halándolos alternativamente en distintas direcciones. De esa forma, la cuerda puede pasar de un aparejo de poleas a otro sin necesidad de mover el güinche (Figura 8D).
Cuando es necesario ajustar un cable o acortarlo, pueden emplearse poleas de inversión (Figura 9). Es posible obtener más fuerza utilizando una barra dentada o un caballete de tocón (Figura 10).
Antes de iniciar la tracción, es conveniente cavar total o parcialmente alrededor del tocón, para cortar las raíces principales y derribar el tocón. La profundidad de la excavación dependerá del tipo de árbol, el tamaño del tocón y la naturaleza del suelo. Los sistemas radiculares de superficie pueden requerir poca excavación (Fig. 10, arriba), pero las raíces laterales deben cortarse para reducir el riesgo de daño a la tierra provocado por el desgarra miento de las raíces. Después de cavar en torno al tocón, pueden quedar raíces profundas que impidan extraerlo; en ese caso será necesario cavar un hoyo hacia el cual halar el tocón (Fig. 10. abajo).
Figura 10. Uso del poste dentado (arriba) o del caballete de tocón (abajo) para elevar el tiro.
Los tractores de ruedas carecen de la estabilidad, peso, fuerza y poder de agarre necesarios para arrancar tocones o derribar árboles grandes. El empleo de equilibradores de ruedas, de sistemas de ruedas anchas, de ruedas dobles y de ruedas tipo jaula no suele asegurar el agarre y la estabilidad necesarios para sacar los tocones. Intentar aflojar árboles y tocones mediante una serie de tirones violentos con el tractor de ruedas resulta peligroso para el operador y puede dañar el equipo. Por ello, siempre que sea posible deben emplearse tractores grandes de oruga.
También es importante tener en cuenta que el cable y el amarre empleados con un güinche montado en un tractor tenderán a trazar una línea recta entre la obra y el amarre. Al efectuar una tracción fuerte, como se observa en la Figura 11A, el cable de amarre puede levantar el tractor y volcarlo de lado. En la Figura 11B la tracción hacia abajo puede hacer estallar los neumáticos, a menos que la caja del eje se calce con cuñas (Figura 11C).
Otro problema de los güinches de acción mecánica montados en tractores es la falta de engranaje de marcha atrás. Si el operador calcula mal la carga o la posición del vehículo, puede resultar difícil y peligroso aflojar la tensión en las cuerdas de tracción o de sujeción para volver a colocar el güinche.
Cuando la fuerza de tracción ha levantado el tocón y parte de las raíces, el operador debe recordar que si la tracción continúa el tocón puede voltearse; la zona que rodea el tocón es muy peligrosa, ya que éste puede caer y rodar a cualquier parte.
Derribo de árboles enteros. Como se ha dicho, si se cava en torno a las raíces del árbol se puede aprovechar su altura para sacarlo de raíz. Siempre que haya suficiente espacio y el árbol no esté podrido, rajado o partido, el mayor brazo de palanca que se obtiene al atar la cuerda del güinche a un punto elevado del tronco permite arrancar muchas de las raíces. Si el espacio es limitado o la copa no está equilibrada - lo que haría caer el árbol en dirección errada -, puede ser necesario podarlo previamente.
La excavación en torno a la base del árbol reduce la resistencia del tocón a la tracción. Cuando se utiliza un punto de sujeción elevado, el ángulo de tracción no debe exceder los 30°. Si el espacio es limitado o se requiere un mayor ángulo de tracción, el empleo de un aparejo de poleas puede permitir un cambio de dirección (Figura 12).
Es oportuno colocar un tronco contra la base del árbol para extraer la mayor cantidad de raíces y apartar la tierra.
Astillado de tocones. El astillado de tocones sirve particularmente para remover tocones aislados en jardines y zonas urbanas en general. Aunque no permitirá extraer todas las raíces, eliminará la mayor parte, reduciendo el riesgo de infección fungosa. El astillado a mano resulta muy trabajoso, peligroso y poco práctico. Se han ideado diversas maquinarias capaces de astillar los tocones, que van desde las maquinarias de arrastre semovientes hasta las montadas en tractores cuyo motor sirve para moverlas. El elemento principal es un disco giratorio de acero reforzado, dotado de dientes endurecidos. Pasando el disco giratorio por el tocón, los dientes desmenuzan la madera y el nivel de las cuchillas puede disminuirse gradualmente hasta una profundidad máxima de 60 cm. El tocón se reduce a un montón de virutas que se pueden retirar del lugar en carretilla. Para rehabilitar el lugar, será necesario rellenarlo con tierra traída de otra parte.
El empleo de la astilladora de tocones depende del espacio de acceso al tocón. Las máquinas más pequeñas requieren un acceso mínimo de 2 m de ancho. Los propietarios de estas máquinas rehúsan emplearlas en terrenos pedregosos cercanos a edificios o autos. El astillado de tocones representa para los conductos soterrados un problema menor que otros métodos de extracción.
Explosivos. Los explosivos son muy útiles para sacar tocones en zonas rurales alejadas de edificios, carreteras y conductos de servicios públicos.
Los explosivos son particularmente útiles en terrenos húmedos y densos donde la extracción mecanizada de tocones grandes podría dañar demasiado el terreno. Para el desmonte de bosques, es aconsejable utilizar explosivos para desarraigar y astillar los tocones grandes. Un tractor de orugas dotado de un rastrillo dentado, sirve para desarraigar la maleza y amontonar los desechos para quemarlos. Para extraer el tocón con explosivos, se colocan cargas debajo del tronco y de las raíces laterales principales; si es grande se puede añadir otra carga en un hoyo perforado en el centro del tocón que se hace detonar junto con la carga principal.
Figura 11. Posiciones peligrosas del tractor montacargas. - (A) Levantando el tocón por encima del árbol de amarre, el vehículo pierde fuerza de tracción y puede volcarse. (B) Usando el güinche desde un nivel más alto, se ejerce una presión excesiva sobre las ruedas posteriores. Para evitar daños, conviene calzar los ejes traseros (C).
La cantidad de explosivos utilizada y su colocación dependerán del diámetro y la condición del tocón, del sistema radicular de la especie, y del tipo de suelo.
La adquisición, almacenamiento y empleo de los explosivos dependen de regulaciones estrictas, y la operación debe confiarse a contratistas especializados. Los conductos de servicios públicos cercanos a la zona de los tocones pueden impedir el uso de los explosivos, aunque se conoce de la utilización de explosivos a 5 m de alcantarillas, sin dañarlas. Son indispensables medidas de protección del lugar y la verificación de que todas las cargas hayan explotado.
Tratamiento químico. Los tocones secos son más fáciles de sacar que los vivos, porque la descomposición de las raíces más finas y el debilitamiento de las más grandes disminuyen la cantidad de tierra retenida por el sistema radicular. En terrenos de buen drenaje, las maderas blandas pueden debilitarse en cuestión de meses, mientras que en terrenos muy húmedos los tocones resistentes a la pudrición pueden permanecer firmemente arraigados durante muchos años. Los tocones secos son más livianos y retienen menos tierra que los vivos; por ello, si el tiempo lo permite, resulta ventajoso desecarlos antes de extraerlos.
Hay varios productos químicos para secar tocones. Entre ellos, el clorato de sodio, el nitrato de sodio, el sulfato de amonio y 2, 4, 5-T; este último se combina a menudo con 2, 4-D y se vende con el nombre de «Brushkiller».
Los tres primeros productos mencionados pueden aplicarse como pasta acuosa espesa en una faja ondulada recortada en torno a la corteza del tocón, o bien insertarse en hoyos abiertos en el tocón y recubiertos luego para que el producto químico no se diluya. Deben utilizarse recipientes plásticos, puesto que estas sales inorgánicas corroen el metal. Sobre los retoños se rocía una mezcla de 2, 4, 5-T/2, 4-D en solución de parafina o diesel, que se aplica también a la corteza de los tocones de hasta 15 cm de diámetro. A los tocones más grandes se les debe quitar una faja circular de corteza para que el producto químico entre en contacto con el tocón, o de lo contrario se debe repetir la aplicación del producto. Es preciso tener el mayor cuidado para almacenar y emplear los productos químicos, y los operarios deben estar debidamente protegidos.
Figura 12. Donde hay poco espacio, conviene montar el aparejo de tracción en un árbol, cuyo tronco servirá como fulcro para remover las raíces.
Hay varios productos químicos patentados que, según los fabricantes, «eliminarán los tocones sin esfuerzo» por quema o descomposición. Por lo general, los anuncios no indican la duración del proceso que puede ser de hasta 10 ó 15 años según la especie de árbol, ni la presencia o no de descomposición. Los dos sistemas usuales requieren horadar profundos agujeros en los tocones, labor ardua y lenta. Estos sistemas utilizan compuestos para «facilitar la quema» o para «acelerar la descomposición».
Por lo general, se prescribe aplicar la sustancia en solución en agujeros horadados a ese fin, y dejar que el tocón absorba la sustancia durante seis semanas. Luego el tocón se quema empleando parafina para que arda hasta la punta de las raíces.
Del análisis de algunas sustancias no resultaron productos químicos que mejoraran la quema; otros compuestos contenían agentes oxidantes como nitrato de sodio, de potasio, o ambos. Si se aplican al tocón inmediatamente después de talado el árbol, estos productos son absorbidos y pueden contribuir a la combustión cuando la madera se seca. La experiencia ha demostrado que, a menos de que estén bien descompuestos, los tocones raras veces se queman, incluso después de calentarlos durante bastante tiempo con un soplete de parafina. Esto sucede sobre todo con los tocones de especies frondosas como el olmo y el roble, que contienen duramen. No se recomienda quemar tocones en suelos con alto contenido de materia orgánica, porque el fuego puede arder sin llama y propagarse por todo el terreno dañando otras plantas y propiedades.
El tocón y las raíces de los árboles, especialmente de frondosas, se descomponen muy lentamente porque el proceso depende de bacterias o de hongos. El análisis de las sustancias que descomponen tocones reveló sólo productos químicos que facilitan la colonización de los tocones. Sin embargo, para que comience la descomposición los hongos o las bacterias tienen que colonizar completamente el tocón seco, y aun así los tocones más grandes pueden sobrevivir hasta veinte años.
Algunos estudiosos han indicado que los hongos pueden colonizar más rápidamente los tocones tratados que los no tratados. Pero como uno de los hongos más comunes es el hongo de la miel (Armillaria mellea), que puede difundirse luego a otras plantas maderables, la contaminación de tocones puede exponer otras plantas a la infestación.
La extracción de tocones se realiza por razones estéticas o para facilitar la utilización de un sitio. Durante la planificación de la tala de árboles y el desmonte del sitio, es preciso decidir el método más adecuado de remoción, recordando que el uso de productos químicos puede ser una buena alternativa a la extracción mecanizada. No obstante, la madera durará varios años hasta que los organismos de descomposición la destruyan.
En el futuro, la tecnología podrá desarrollar métodos en que la extracción de tocones sea el paso inicial de la utilización de madera que ahora se desperdicia, pero incluso cuando la cosecha de tocones sea factible, la operación se limitará probablemente a las regiones boscosas.
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Sección de Distribución y Ventas FAO Via delle Terne di Caracalla 00100 Roma, Italia