Y.S. Rao y C. Chandrasekharan
Y.S. RAO, Economista Forestal Regional para Asia y el Pacífico, presta servicios en la Oficina de la FAO en Bangkok. C. CHANDRASEKHARAN es Economista Forestal para esa misma región en la sede de la FAO, en Roma.
Después de la decimoquinta Conferencia Regional de la FAO en Nueva Delhi (marzo de 1980), la Organización celebró otras tres reuniones importantes sobre temas forestales de la región de Asia: el quinto período de sesiones del Comité de Montes, una reunión del Comité de Desarrollo Forestal en los Trópicos, y la undécima reunión de la Comisión Forestal para Asia y el Pacífico.
En estas reuniones se analizaron dos temas relacionados entre sí: la creciente presión demográfica sobre las limitadas tierras disponibles, y la grave degradación o destrucción de la cubierta forestal, cuyos efectos perjudicarán a la oferta futura de bienes y servicios forestales.
Los participantes señalaron que la madera seguiría siendo un importante material para la construcción de viviendas en las zonas rurales de Asia, y que la mayoría de la población rural continuaría dependiendo de la leña como principal fuente de energía; de ahí que las actividades forestales rurales seguirían constituyendo una fuente importante de ingresos y empleo. Los participantes llegaron a la conclusión de que en el futuro, las políticas forestales en la región debían dirigirse a reducir la pobreza mediante el desarrollo rural. En esa tarea debían integrarse los objetivos de producción, de protección y sociales. Un objetivo social como la equidad, podría servir para reforzar una estrategia de desarrollo basada en la participación activa y voluntaria de la población de las comunidades forestales.
El estudio FAO/PNUMA Forest resources of tropical Asia (FAO, 1982) indica que la superficie cubierta de vegetación leñosa natural en los países de Asia tropical, incluyendo las áreas de agricultura migratoria, era de 445 millones de ha en 1980, lo que representa alrededor del 47% de la superficie total (véase Cuadro 1).
Los países con mayor extensión de vegetación leñosa natural eran Indonesia (158 millones de ha), India (72 millones), Birmania (53 millones), Papua Nueva Guinea (40 millones) y Malasia (25 millones).
El bosque denso de latifoliadas es la formación forestal de mayor valor; el estudio indica que los 292 millones de ha de bosques de este tipo de la región se distribuyen en 16 países (véase Cuadro 2).
Los bosques abiertos de latifoliadas cubren 31 millones de ha. Predominan en Tailandia, India, Laos, Kampuchea Democrática y Papua Nueva Guinea.
La superficie cubierta de bosques de coníferas es relativamente pequeña (8,4 millones de ha), y se consideran productivas las dos terceras partes aproximadamente. Se limitan esencialmente a la franja del Himalaya, en el sur de Asia.
En la región hay también unos cinco millones de ha de bambú, sobre todo en la India, Viet Nam, Tailandia y Birmania, además de 73 millones de ha de barbechos de bosque y unos 36 millones de ha de formaciones arbustivas.
Los bosques densos de latifoliadas y los de coníferas tienen en conjunto un volumen en pie de unos 45000 millones de m³ de madera, lo que indica una productividad regional media de 150 m³/ha. Los recursos de madera de los bosques productores vírgenes ascienden a unos 21000 millones de m³, o sea el 44% del volumen total en pie. Los correspondientes a bosques explotados representan 6600 millones de m³, o sea el 15% del volumen total en pie. El volumen total en pie en los bosques densos de latifoliadas asciende a 43600 millones de m³. Seis países tienen el 88% del volumen en pie (incluyendo las coníferas): Indonesia, Birmania, Malasia, Papua Nueva Guinea, India y Filipinas (véase Cuadro 3).
La deforestación se ha convertido en años recientes en un problema fundamental, tanto en los bosques tropicales de Asia como en los de todo el mundo. Se estima que estos bosques albergan la mitad de las especies vegetales y animales del mundo y que ofrecen grandes beneficios climáticos y económicos; este recurso se está «deforestando» o transformando para fines no forestales, al ritmo alarmante de unas 5000 ha diarias en el Asia tropical. Entre 1976 y 1980, la superficie deforestada llegó a 9 millones de ha, a un ritmo anual aproximado de 1,815 millones de ha. Aunque se espera que se estabilice en 1,826 millones de ha anuales durante 1981-85, de persistir esta tendencia para el año 2000 se transformarían unos 37 millones de ha de bosques densos para dedicarlas a usos no forestales. Esto representa una disminución en Asia de un total de 306 millones de ha en 1980, a 269 millones de ha en el año 2000, o sea la destrucción de un 12%. La tasa media anual de deforestación de bosques densos es del 0,6%.
El análisis de las tasas de deforestación por países indica el máximo en Indonesia (más de 500000 ha), seguida de Tailandia (333000 ha). Varía entre 100000 y 250000 ha en Malasia, India, Laos, Filipinas y Birmania. Los países menos afectados en términos absolutos son Bhután (2000 ha), Pakistán (7000 ha) y Bangladesh (8000 ha). La deforestación está muy extendida en los bosques productivos excesivamente explotados, y es mínima en los bosques densos improductivos.
En general, las operaciones de explotación forestal causan la degradación cualitativa y cuantitativa de los cosques, en una proporción que varia según la intensidad de la explotación y la planificación y ejecución de las distintas operaciones. Estudios recientes muestran que el 41% de las zonas deforestadas estaban ocupadas por pistas de arrastre, carreteras y cargaderos, después de las operaciones de madereo. Esto significa que sólo el 60% de la superficie maderera podría volverse a plantar después de una explotación intensiva. La elevada proporción de espacios abiertos y suelos desnudos indica que muchos árboles se caen o se quiebran en los bosques explotados intensamente. Se estimó que unos 60 árboles/ha de especies comerciales se quiebran o se dañan. Este tipo de degradación se registró, con diversa intensidad, en unos 44 millones de ha de bosques excesivamente explotados del Asia sudoriental insular, donde se practica la explotación forestal mecanizada.
La explotación maderera para exportación es realizada principalmente por sociedades multinacionales. Las operaciones se concentran en las especies comercialmente explotables, desdeñando productos forestales o industriales que pueden mejorar los niveles de vida de las comunidades locales próximas. Los críticos han señalado que la explotación maderera comercial consiste básicamente en extraer lo mejor del bosque, es decir, las especies comerciales valiosas. Un estudio de 1977 sobre nueve compañías madereras de un país del Asia sudoriental, llegó a la conclusión de que no se dejaba el número necesario de árboles de buena calidad.
Las poblaciones rurales también son causa de degradación, porque ante la carencia de un suministro de leña bien organizado, recogen ramas y podan los árboles sin control alguno. El pastoreo excesivo lleva a la destrucción de los recursos, a veces en forma irreparable. Los incendios, las plagas, la minería y los desastres naturales, han contribuido también a la degradación del bosque.
Mientras tanto, la reforestación va quedando retrasada. Durante el último cuarto de siglo, la superficie total reforestada llegó aproximadamente a 5,1 millones de ha; es preciso comparar esta cifra con los 40 millones de ha deforestadas en el mismo periodo. De aquel total, alrededor de 4 millones de ha correspondieron a India e Indonesia; otros seis países contribuyeron con más de un millón de ha en conjunto: Filipinas, 300000 ha; Viet Nam, 204000 ha; Pakistán, 160000 ha; Bangladesh, 128000 ha; Tailandia, 114000 ha, y Sri Lanka, 112000 ha. Las plantaciones realizadas en Bhután, Nepal, Birmania, Malasia, Kampuchea Democrática, Laos y Papua Nueva Guinea fueron marginales. Durante el período 1976-80 se reforestaron unos 2 millones de ha (es decir, el 39% del total de 5,1 millones). Aproximadamente el 40% fueron plantaciones no industriales, en comparación con el 24% solamente en períodos anteriores.
La especie más importante de las plantaciones industriales de la región es la teca (Tectona grandis). Entre las especies importantes de latifoliadas de gran producción plantadas están Albizia falcataria, Calliandra calothyrsus, Eucalyptus spp., Gmelina arbórea y Leucaena leucocephala. Entre las coníferas, la principal especie plantada es Pinus merkusii.
Las perspectivas de lograr un aumento decisivo de la reforestación son pesimistas. Un análisis de las políticas, programas y proyectos de plantación financiados con fondos nacionales o internacionales, indica que el esfuerzo de plantación emprendido entre 1981 y 1985 continuará en los mismos niveles de los últimos cinco años, es decir, unos 2,2 millones de ha a lo largo del quinquenio.
Si esas tendencias continúan, la perspectiva a medio plazo es de una disminución del volumen en pie de los bosques, con la consecuente reducción progresiva del potencial de exportación de productos derivados de las maderas tropicales en todo el mundo. Esta reducción será agravada por los efectos combinados del crecimiento de la población y el desarrollo económico, que se traducirán en la expansión de la demanda nacional de productos forestales, lo que agravará el déficit. La escasez de leña, que ya es un problema crítico en las zonas con menos bosques, podría extenderse a muchos países.
PARCELA FORESTAL DE UNA ALDEA DE EA INDIA - producción de leña, forraje, postes y madera aserrada
La destrucción de la cubierta vegetal y la deforestación de las cuencas hidrográficas cambian el régimen del caudal de los ríos, disminuyendo la capacidad de almacenamiento de agua. Al aumentar la sedimentación como consecuencia de la deforestación, aumenta el riesgo de inundaciones repentinas. Ambos fenómenos pueden llevar al agotamiento del suelo, sistema crítico de sostén de la vida del que depende la mayor parte de la producción de alimentos.
Incluso con una cubierta de vegetación natural, se necesitan de 100 a 400 años (o más) para generar 10 mm de capa fértil del suelo. La desaparición de esta capa es irreversible. Muchos países sufren de una u otra forma pérdidas de suelo. En el último decenio, la pérdida de capacidad productiva del suelo debida a la erosión, salinización, encharcado y degradación química, ha sido un motivo de preocupación creciente.
La India es un ejemplo alarmante. La mitad del país sufre alguna forma de degradación del suelo: de los 3,3 millones de km² de tierras, 1,4 millones están sujetos a erosión, otros 27000 km² se están degradando por salinidad, alcalinidad e inundaciones.
En su undécima reunión, la Comisión Forestal para Asia y el Pacífico señaló con preocupación estas tendencias, y pidió a los gobiernos que revisaran todos los aspectos de la transferencia de tierras forestales a usos no forestales, y que limitaran las pérdidas futuras de terrenos arbolados. La Comisión apoyó también enérgicamente la idea de que la FAO convocara una convención regional sobre cubierta forestal mínima y sobre los habitat forestales en peligro. Tal acción estaría en consonancia con la Estrategia Mundial de la Conservación (marzo de 1980), que propugnaba el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales y de los sistemas que sustentan la vida, de los cuales depende la supervivencia y el desarrollo de la humanidad.
Cuadro 1. Distribución de la vegetación maderera, por subregiones
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Millones de ha |
% de la región |
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Asia sudoriental insular |
198 |
44 |
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Asia sudoriental continental |
123 |
28 |
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Asia meridional |
84 |
19 |
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Papua Nueva Guinea |
40 |
9 |
Cuadro 2. Bosques densos de latifoliadas en Asia y el Pacífico
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País |
Millones de ha |
% de la región |
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Indonesia |
113,6 |
38,9 |
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India |
46,0 |
15,8 |
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Papua Nueva Guinea |
33,7 |
11,6 |
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Birmania |
31,2 |
10,7 |
|
Malasia |
21,0 |
7,2 |
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Filipinas |
9,3 |
3,2 |
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Tailandia |
8,1 |
2,8 |
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Laos |
7,6 |
2,6 |
|
Viet Nam |
7,4 |
2,5 |
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Kampuchea Democrática |
7,1 |
2,4 |
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Sri Lanka |
1,7 |
0,6 |
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Nepal |
1,6 |
0,5 |
|
Bhután |
1,5 |
0,5 |
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Bangladesh |
0,9 |
0,3 |
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Pakistán |
0,9 |
0,3 |
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Brunei |
0,3 |
0,1 |
Cuadro 3. Los seis países con el 88% de los bosques de Asia y el Pacífico
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País |
Volumen en pie (con certeza) (millones de m³) |
% de la región |
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Indonesia |
29900 |
46 |
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Birmania |
4500 |
10 |
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Malasia |
4500 |
10 |
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Papua Nueva Guinea |
4400 |
10 |
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India |
3500 |
8 |
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Filipinas |
1800 |
4 |
Actividades forestales para el desarrollo rural. La importancia de las actividades forestales en la generación de ingresos para los trabajadores sin tierras y para los pequeños agricultores y cultivadores nómadas, está recibiendo cada vez mayor atención. En una resolución de la Conferencia Mundial de la FAO sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (julio de 1979), se destacó que las actividades forestales son esenciales para un desarrollo rural de base amplia. Las actividades forestales contribuyen al desarrollo rural porque mantienen el equilibrio ecológico, aumentan el abastecimiento de productos y generan empleo e ingresos, especialmente para los trabajadores sin tierras. Las actividades forestales pueden utilizarse simultáneamente para la ordenación del territorio y la política demográfica.
Hay muchas posibilidades de plantar árboles en tierras convencionalmente consideradas como únicamente agrícolas. El objetivo no sólo es aumentar el abastecimiento de madera y disminuir la presión sobre los bosques, sino también contribuir a la producción de alimentos, ya sea directamente mediante frutos o forrajes procedentes de los árboles, o indirectamente, ofreciendo protección, restituyendo nutrientes a las capas más profundas y aumentando la fijación de nitrógeno. La introducción de árboles puede realizarse de muchas formas, desde ocupar fajas de tierra no utilizadas por los cultivos, a intercalar árboles con los cultivos agrícolas en diversas proporciones. Los cultivos anuales pueden alternarse con un barbecho forestal. Los árboles así utilizados pueden producir productos primarios como madera aserrada, postes, leña, forrajes o alimentos, y, con preferencia, varios de ellos simultáneamente.
Las mezclas de árboles y cultivos agrícolas pueden realizarse en sistemas de cultivos intercalados o de cultivos múltiples. Investigaciones recientes demuestran que estas prácticas agroforestales, propias de sistemas indígenas tropicales, pueden ser muy productivas. Los rendimientos pueden ser superiores en un 20% a un 50% a los de los mismos cultivos realizados separadamente. El aumento del rendimiento parece ser máximo cuando se intercalan cultivos anuales con perennes, entre ellos árboles.
Se ha visto que algunas variedades mejoradas de Leucaena leucocephala (ipil ipil) son una fuente abundante de forraje y leña. Los ensayos realizados en la India con variedades gigantes han demostrado que se pueden obtener rendimientos medios de forraje de más de 100 quintales por ha y por corta, en suelos relativamente pobres y con muy poco riego. En menos de 4 años, los árboles crecieron en altura más de 10 m y produjeron 200 toneladas de madera por ha. Incluso en zonas con menos de 400 mm anuales de lluvia y sin ningún riego, la altura media llegó a 9,5 m en menos de 4 años.
Otro árbol de Asia que puede producir simultáneamente forraje y leña es Calliandra calothyrsus, que crece en Indonesia de 2,5 a 3,5 m en 6 a 9 meses. Los árboles se pueden aprovechar para leña después de un año, y sus hojas y frutos son comestibles para los animales. También son útiles para la restauración y conservación del suelo. Cuando están en plena producción, dan de 20 a 100 m³/ha de leña por año.
Teniendo en cuenta este potencial, varios países de Asia apoyan cada vez más las actividades forestales comunitarias. Al planificar las plantaciones, se tiende a evitar los monocultivos de especies exóticas, mientras que se prefieren los cultivos de uso múltiple y la intercalación de especies que respondan a las necesidades locales. Hay cada vez más agricultores que hacen plantaciones arbóreas en terrenos agrícolas privados. Las industrias de la madera y las empresas privadas están colaborando con los departamentos forestales para ayudar al desarrollo de las comunidades rurales. Las empresas del sector público de algunos países han aumentado el contenido social de sus programas. La aparición de una corriente cada vez mayor de ayuda y de créditos institucionales para proyectos forestales, destinados a aliviar la pobreza rural, es una característica estimulante de los últimos años.
Sin embargo, aún no está claro si tras este aparente cambio existe un impulso suficientemente fuerte para asegurar la participación del pueblo y proporcionar beneficios directos a las comunidades rurales. Hasta ahora, hay pocas instituciones que fomenten la participación de la población local.
MARGEN EROSIONADA DE UN RÍO EN PAKISTÁN - el mantillo del suelo necesita siglos para regenerarse
Los cambios de actitud de varios servicios forestales no parecen estar profundamente arraigados. A pesar de estas limitaciones, varios países han logrado progresos.
La FAO conoce estas experiencias útiles, y ayuda a los países a consolidar los criterios encaminados a integrar las actividades forestales en el desarrollo rural. El programa de la FAO de Silvicultura para el Desarrollo de las Comunidades Locales, apoyado por la SIDA, se puso en funcionamiento en noviembre de 1979. Este programa proporciona asistencia complementaria en pequeña escala, para que los países inicien o aceleren los proyectos o programas de ayuda a las actividades forestales a nivel de las comunidades. Estas deben redundar en beneficios directos para la población rural. Durante sus primeros doce meses, el programa recibió solicitudes de asistencia de 6 países de Asia. La asistencia solicitada era para preparar proyectos en gran escala, para estudios destinados a definir acciones futuras, para desarrollar programas a fin de que las actividades forestales a nivel de la comunidad respondieran mejor a las necesidades de las mujeres rurales, y para capacitar a los participantes en las actividades forestales comunitarias. Se realizaron actividades de apoyo para divulgar información sobre las actividades forestales a nivel comunitario.
En 1979 se celebró en Tailandia un seminario plurinacional sobre las actividades forestales en el desarrollo de las comunidades rurales. En conexión con este seminario, se realizaron viajes de estudio al Programa Forestal Social de Gujarat, India, y al programa Hacia la prosperidad, Java, Indonesia. En junio de 1980 otro grupo estudió el Programa de Aldeas Forestales de la República de Corea. En muchos países se utilizan dos publicaciones referentes a este tema, tituladas Actividades forestales en el desarrollo de comunidades locales (Estudios FAO: Montes, N° 7, 1978), y Actividades forestales para las comunidades rurales, 1979. Se ha terminado también un estudio sobre los sistemas agroforestales de la India y Sri Lanka.
Los aspectos demográficos se examinaron en un proyecto regional ejecutado por la Oficina Regional de la FAO para Asia y el Pacífico, Bangkok. Con la ayuda del Fondo de las Naciones Unidas para Actividades en Materia de Población (FNUAP), se ejecutó durante 1978-80 un proyecto titulado: Population data in forestry communities practising shifting cultivation in Asia (Datos sobre población de comunidades forestales que practican la agricultura migratoria en Asia). Este proyecto compulsó datos dispersos referentes a los países de los que existen estimaciones, e indicó que alrededor de 28 millones de personas dependen de la agricultura migratoria, sobre una superficie de unos 74 millones de ha de bosques. Las regiones más gravemente afectadas son: la isla de Kalimantan, Indonesia; los estados del nordeste y los estados centrales secos de la India; las montañas del centro de Viet Nam; Sabah y Sarawak en Malasia; la isla de Mindanao, Filipinas, y algunas zonas de Birmania, Tailandia y Bangladesh, en este orden. Las estimaciones sobre la superficie y el número de participantes deben considerarse aproximadas por defecto; según otros cálculos, participan por lo menos 80 millones de personas en 120 millones de ha de terrenos arbolados. A partir de este proyecto se ha desarrollado un programa de acción a nivel nacional en Filipinas. Indonesia, la India y Tailandia han preparado propuestas de proyectos.
Cuadro 4. Población afectada por situaciones de déficit de leña en Asia y el Pacífico, 1980
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Rural |
Total |
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(millones) | |
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Escasez de agua |
29 |
31 |
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Déficit |
710 |
832 |
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Déficit previsto |
148 |
161 |
|
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887 |
1024 |
No todos los sistemas de corta y quema son destructivos para el bosque o perjudiciales para el suelo. Los sistemas ordenados de quema controlada que, para empezar, no agotan la fertilidad del suelo, y en los que se deja un período de barbecho suficientemente largo, pueden seguir manteniendo indefinidamente las buenas condiciones del bosque, aunque no es probable que éste produzca madera comercial. Los sistemas de corta y quema que destruyen la productividad del bosque son los que agotan el suelo y favorecen el desarrollo de las malezas, dando lugar a la erosión acelerada del terreno y la interrupción de la función del bosque como regulador del agua. Cuando la densidad de la población es reducida, el clima es favorable y predominan los períodos largos de barbecho, los daños al bosque y al suelo son mínimos. Aunque se destruya el bosque original, generalmente vuelve a crecer un bosque secundario también productivo.
REFORESTACIÓN EN EA CUENCA SUPERIOR DEL RÍO SOLO - los árboles protegen las cuencas
HOGAR DE UN AGRICULTOR NÓMADA DE FILIPINAS - la escasez de tierras obliga a desplazarse a los montes
La presión de la población sobre las tierras forestales ha ido en aumento. Los períodos de barbecho se han ido acortando. Las áreas abandonadas después de la corta y quema se convierten en montes estériles o en pastizales con suelos poco fértiles. Es necesario un conocimiento mas completo de los problemas de las comunidades que practican la agricultura migratoria. Las soluciones para asegurar el progreso de sus condiciones de vida se encuentran en el contexto del desarrollo rural integrado.
Las disposiciones en materia de ordenación impuestas de autoridad, y que ignoran los valores, la cultura y la creatividad natural de la población a la que van destinadas las soluciones, tienen pocas probabilidades de éxito. En la práctica, suelen resultar contraproducentes. Las actividades forestales comunitarias tienen dimensiones sociales, incluyendo factores demográficos, que es necesario explorar. Las soluciones tradicionales deben sustituirse por nuevas formas de comunicación y de decisión que tengan su origen en la población que vive y trabaja en esas comunidades.
En este enfoque es fundamental el cambio de las actitudes de los funcionarios gubernamentales. En su quinto período de sesiones (mayo de 1980) el Comité de Montes consideró los enfoques propuestos en el documento de la FAO Hacia una estrategia forestal para el desarrollo (FAO, 1980) y reconoció esta necesidad. El documento resaltó que una estrategia forestal «reformada» debía concentrarse claramente en la erradicación de la pobreza, tratando de dar a la población rural pobre un mayor acceso a los bienes, servicios y oportunidades generados por el desarrollo económico. Tal estrategia debe promover también la autosuficiencia y la participación equitativa de la población rural en el sector forestal y en las actividades basadas en los bosques. El Comité llegó a la conclusión de que esta orientación era especialmente apropiada para las condiciones existentes en los países miembros en vías de desarrollo, y totalmente acorde con la Declaración de Principios y el Programa de Acción de la Conferencia Mundial sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CMRADR).
La leña es más barata que los combustibles fósiles y además puede obtenerse localmente; es el combustible doméstico predominante de la población rural y de muchos pobres de las zonas urbanas. A nivel mundial, más de 1500 millones de personas utilizan a diario la leña para cocinar y calentar sus viviendas. Sólo los países en desarrollo de Asia utilizan unos 1200 millones de m³ anuales. Aproximadamente la mitad se emplea para cocinar, un tercio para calefacción y el resto para la elaboración industrial y usos agrícolas.
Los combustibles a base de madera, incluido el carbón vegetal, proporcionan por lo menos el 80% de la energía utilizada en millares de aldeas de Asia. El carbón vegetal es preferido en las zonas urbanas debido a su rendimiento (mayor intensidad de calor, ausencia de humo) y facilidad de transporte. La producción de carbón vegetal, concentrada en pequeñas empresas en las regiones forestales, es una práctica relativamente corriente en algunas partes de Asia. El carbón vegetal, aunque producido por la población rural, es esencialmente un combustible comercializado en la ciudad.
En el Asia tropical, las necesidades energéticas diarias para la vida familiar y las pequeñas industrias a nivel de aldea, varían desde un volumen inferior equivalente a 1 m³ de leña por habitante y año, en los llanos y colinas del sur y sudeste de Asia, hasta un volumen superior de 2,2 m³/ habitante/año en las zonas de montaña. En el Asia sudoriental, donde la leña es todavía bastante abundante y fácil de recoger, se consume alrededor de 1 m³/habitante/año. En China y el sur de Asia, donde la leña es escasa, el consumo per capita desciende a 0,5 m³ e incluso menos. En la región del Pacífico, donde es más fácil de obtener para las comunidades locales, el nivel de consumo per capita es generalmente alto, llegando a 1,7 m³ en Papua Nueva Guinea.
En un futuro próximo, la población rural continuará dependiendo de los combustibles tradicionales, como carbón vegetal, leña y residuos agrícolas, pues no tiene otras alternativas viables frente a estos combustibles. Al mismo tiempo, el doble proceso de deforestación y degradación afecta el acceso de las comunidades rurales a sus fuentes tradicionales de energía. La presión de la población agota los recursos forestales, en algunos casos hasta el extremo de acabar con toda la cubierta arbolada y arbustiva. En la llanura densamente poblada del Ganges, la cubierta forestal se ha reducido al 0,35% de la superficie en Bengala occidental, y a alrededor del 2% en Uttar Pradesh. El impacto es máximo alrededor de las ciudades, donde se concentran las industrias. El consumo anual de 3 millones de m³ de leña en Bangkok produce sus efectos en gran parte de los bosques que quedan en Tailandia.
La búsqueda de leña para usos domésticos sigue un curso predecible. Cuando desaparece la madera muerta, la gente poda las ramas de los árboles vivos y después, con el tiempo, llega a cortar todo el árbol. Se arrancan incluso tocones, espinos, arbustos y matas. Cuando la leña llega a ser rara, la gente recurre al uso como combustible del estiércol animal y de los residuos de las cosechas. Esos desechos orgánicos, si se restituyesen al suelo, ayudarían a mejorar su contenido de nutrientes, su estructura y capacidad de retención de la humedad. Pero con la escasez de leña, se están quemando anualmente 400 millones de toneladas de estiércol de vaca en ciertas zonas de Asia, el Cercano Oriente y Africa. La combustión de una tonelada de estiércol puede representar la pérdida de un potencial de 50 kg de cereales para alimentación. El resultado es una reducción en los rendimientos de los cultivos, con la correspondiente presión para roturar tierras cubiertas de árboles en la actualidad.
Durante mucho tiempo, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, ha habido una resistencia o una incapacidad para reconocer que la mayor parte de la población del mundo depende de la leña como primera fuente de energía. Las viviendas se calientan, los alimentos se cocinan y con frecuencia los oficios e industrias básicas funcionan a base de leña (véase Unasylva Vol. 33, N° 131 y N° 133, 1981). El reconocimiento de las peligrosas consecuencias de una escasez creciente de leña - que en algunos países ya es grave - fue quizás el resultado más importante de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Fuentes de Energía Nuevas y Renovables, celebrada en Nairobi en agosto de 1981. El Estudio exploratorio mundial de la situación de la leña en los países en desarrollo, que incluye un mapa con la distribución geográfica y cuantía del déficit de leña en el Tercer Mundo, fue la contribución más importante de la FAO a esta reunión.
En esa Conferencia se llegó a la conclusión de que 2000 millones de personas - tres cuartas partes de la población de los países en desarrollo - dependen de la leña y de otros combustibles tradicionales para atender sus necesidades diarias de energía doméstica. En el mundo en desarrollo, el déficit de leña asciende a unos 400 millones de m³ y afecta aproximadamente a 1150 millones de personas. Alrededor de 1050 millones de habitantes rurales sufren las consecuencias del déficit creciente, y para atender a sus necesidades mínimas agotan los recursos existentes. Otros 100 millones de personas viven en situaciones de escasez, y ya no pueden satisfacer sus necesidades mínimas de energía.
En 1979, la leña y el carbón vegetal extraídos en la región de Asia ascendieron a unos 736 millones de m³. La extracción de madera industrial totalizó cerca de 101 millones de m³. Como no hay previsiones sistemáticas sobre el futuro en lo que se refiere al abastecimiento, es mejor analizarlo basándose en las situaciones de escasez que se van presentando.
Se prevén situaciones de escasez aguda en zonas con población elevada, alto nivel de necesidades y escasos recursos. Tales zonas se encuentran principalmente en las áreas montañosas del norte de la India y en las colinas de Nepal.
Se prevén situaciones deficitarias sobre todo en las llanuras del Indo y el Ganges en el subcontinente indio, en el sur de la India, en Bangladesh, en la zona central de Tailandia y en Java. El déficit será especialmente acusado en las áreas más densamente pobladas, donde la vegetación forestal y leñosa ya se está destruyendo y los residuos agrícolas están en gran parte agotados.
Las situaciones de déficit previstas afectan a diversos países cuyas existencias disponibles de leña pueden ser hacia el año 2000 insuficientes para hacer frente a las necesidades normales de energía. Entre ellos se encuentran Pakistán y algunas regiones de la India, Tailandia y Sumatra.
Las únicas zonas en las que existe actualmente una situación satisfactoria en lo que se refiere a la leña son aquellas partes de Bhután, Birmania, Laos, Malasia, Papua Nueva Guinea, Indonesia y Filipinas donde coinciden una abundancia de recursos forestales y bajas densidades de población.
En la región de Asia y el Pacífico, cerca de 1024 millones de personas debían enfrentar ya en 1980 situaciones de déficit de leña. Unos 31 millones de personas vivían en zonas de escasez aguda y no podían atender a sus necesidades energéticas mínimas. Unos 832 millones de personas vivían en zonas deficitarias, y para otros 161 millones se preveían situaciones de déficit (véase Cuadro 4). Para el año 2000 la población que deberá hacer frente al déficit de leña, si la tendencia actual continúa, aumentará de 1024 a 1671 millones de personas. De ellas, 1434 millones, o sea el 86%, vivirá en aldeas.
RECOGIDA DE LEÑA EN NEPAL - horas-hombre en lagar de líneas eléctricas
Un análisis de la dependencia de la leña indica que en el sur de Asia, dos terceras partes del suministro total de energía proceden de la leña. La situación de suministro en todos los países de esta zona, con excepción de Bhután, es generalmente crítica. La parte continental del Asia sudoriental también depende mucho de la leña. En esta zona el abastecimiento es satisfactorio en Laos y en Kampuchea Democrática, pero es crítico en Birmania y en Tailandia. En la parte insular, alrededor de la mitad de la población de Filipinas y de Indonesia depende de la leña, y en algunas partes de estos países la situación está llegando a niveles críticos. En el Asia tropical, Malasia es la que menos depende de la leña y la situación del abastecimiento es, en general, satisfactoria. Papua Nueva Guinea se caracteriza por una dependencia media y un abastecimiento satisfactorio. No obstante, incluso en aquellos países en que el abastecimiento se considera satisfactorio, existen o se prevén problemas localizados de escasez, un ejemplo son las provincias montañosas de Papua Nueva Guinea.
En la mayoría de los países asiáticos se están plantando cantidades importantes de especies latifoliadas de crecimiento rápido, apropiadas para leña. Las plantaciones para leña representaron cerca de la tercera parte del total hasta 1980. Entre 1976 y 1980 el principal esfuerzo se dedicó a plantaciones para leña, mientras que antes de 1976 se había dedicado a plantaciones industriales. En la última parte del decenio, de unos dos millones de ha plantadas, cerca del 40% correspondieron a plantaciones para leña, mientras que en el período anterior sólo fue el 24%. Cinco países tenían en 1980 más de 100000 ha de plantaciones para leña: India, 532000 ha; Indonesia, 472000 ha; Filipinas, 235000 ha; Pakistán, 160000 ha; Viet Nam, 127000 ha. En conjunto, representaban cerca del 95% de todas las plantaciones para leña de la región.
Los recientes esfuerzos para aumentar las plantaciones destinadas a leña responden a la preocupación de la región ante disponibilidades cada vez menores. También refleja el deseo de atender las necesidades de las comunidades locales, junto con el objetivo más amplio de asegurar al sector forestal una función más importante en el desarrollo rural. La ubicación, el plan, la elección de especies y la tecnología empleadas en las plantaciones para leña están cambiando rápidamente. Se da cada vez más importancia a los pequeños bosques de aldeas, a las actividades agroforestales, a la silvopascicultura y a la silvicultura de producción múltiple. Al elegir las especies para leña, la mayoría de los países prefieren aquellas de turno corto, que rebrotan vigorosamente, produciendo leña de gran densidad y alto valor calorífico. Las especies elegidas se suelen ordenar mediante una rotación de 8 a 10 años. Existen indicios de que en algunas especies esta rotación puede reducirse incluso a tres años (por ej., Calliandra calothyrsus y Sesbania grandiflora).
Los métodos ordinarios de obtención de la energía a partir de la leña son muy ineficaces, pues permiten que se disipe la mayor parte del calor. Se calcula que una cocina de fuego abierto necesita cinco voces la energía de un hornillo de keroseno. Los hornillos sencillos de combustión de leña pierden alrededor del 90% del calor. Estudios realizados en Indonesia demuestran que el diseño de un buen hornillo puede aumentar la eficacia desde un nivel del 6% - 7% hasta el 19% - 23%. Utilizar de forma más eficiente el combustible es, lógicamente, uno de los medios más importantes de afrontar el problema del consumo excesivo y del déficit de leña. En consecuencia, el diseño de los hornillos recibe ahora mayor atención. La FAO, el Banco Mundial y otros organismos internacionales y gobiernos están comprobando que las inversiones dedicadas a aumentar la eficacia diaria de las cocinas, se traducen en ahorros. Hay ya programas en marcha y fondos disponibles para mejorar los hornillos, pero se necesita un apoyo mucho mayor.
En vista de la importancia fundamental de la energía basada en la leña, la Comisión Forestal para Asia y el Pacífico (CFAP) subrayó la necesidad de incorporar la producción de energía a base de leña en un sistema integrado de ordenación del sector forestal y de las industrias forestales. La CFAP destacó la necesidad de racionalizar y mejorar el abastecimiento de leña para energía a partir del bosque. Apoyó el programa de acción propuesto por el grupo técnico sobre leña y carbón de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Fuentes de Energía Nuevas y Renovables: intensificar la productividad de los recursos de leña existentes, crear nuevos recursos, organizar la distribución de leña; mejorar las tecnologías de transformación; mejorar los hornillos de combustión y sustituir la leña por combustibles tradicionales o comerciales. Otra de las propuestas fue subvencionar el abastecimiento de combustibles alternativos para países en desarrollo con escasez de recursos energéticos rurales. Se recomendó que la FAO, mediante su Programa de Silvicultura y Energía Rural, proporcione ayuda y asistencia técnica para la mejora de las instituciones, la movilización de recursos, la capacitación, la investigación y la extensión.
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El sector forestal en el plano humano En Asia hay algunos ejemplos de proyectos destinados a satisfacer las necesidades diarias de la población rural con los beneficios del sector forestal. · Bangladesh, donde se han creado 150 nuevos centros de extensión, se han distribuido 120 millones de plantines y se han repoblado parcelas en más de 8000 aldeas. Se han plantado también muchos árboles en los bordes de carreteras, líneas férreas, canales y diques costeros. Se han suministrado semillas y plantas a los productores de tabaco para que hagan plantaciones que cubran sus necesidades futuras de leña. · India, donde se han plantado unas 800000 ha mediante proyectos forestales de tipo social hasta 1980. Siguiendo el ejemplo del estado de Gujarat, que comenzó el programa a principios de los años setenta, se ha producido una rápida expansión de las actividades forestales para el desarrollo de las comunidades rurales en casi todos los estados de la India, especialmente Uttar Pradesh, Haryana, Punjab, Tamilnadu y Bengala Occidental. · Sri Lanka, donde se ha puesto en marcha recientemente un programa forestal social de alcance nacional; en 1980 se han suministrado 1,2 millones de plantines de árboles a escuelas, instituciones públicas y al público en general. Está a punto de comenzar un programa de actividades forestales comunitarias para luchar contra el déficit de leña en cuatro distritos áridos, con asistencia multilateral. · Nepal, donde el Gobierno ha promulgado nuevas disposiciones que pueden dar origen a grandes cambios. Cada panchayat (administración comunal) de las aldeas tiene derecho a 125 ha de tierras para plantar un bosque. Los ingresos procedentes de la venta de productos de esos bosques Irán al panchayat. Esto afectará a unos 2935 panchayat de todo el país. Además, cada panchayat tiene derecho a 500 ha de tierras forestales degradadas para establecer bosques protegidos. Los ingresos procedentes de esos bosques se distribuyen entre los panchayat y el gobierno en la proporción de 3 a 1. El gobierno proporciona plantas gratuitas, prepara los proyectos de ordenación y ayuda con personal capacitado. Se han destinado a este programa alrededor de 1105000 ha de tierras forestales, casi la cuarta parte de la superficie total de bosques. · Indonesia, donde una campaña denominada Hacia la prosperidad, en Java, no se limita a establecer plantaciones, sino que se extiende a la población rural y abarca programas de actividades tan diversas como plantación de árboles, construcción de viviendas, intensificación del sistema taungya, apicultura, plantaciones de enea, cultivo de plantas medicinales tradicionales, y pesca. La población responde positivamente porque estas actividades elevan su nivel de vida. · Tailandia, donde se han ampliado los esfuerzos anteriores para establecer aldeas forestales. En 1980, este programa incluyó 70 aldeas en tierras bajas y ocho lugares para emplazamiento de proyectos (1760 ha de parcelas para bosques de aldeas) destinados a tribus de montaña. · Filipinas, donde se creó en 1980 una División de Extensión y Educación Forestal para la divulgación, transferencia de tecnología y fomento de la participación popular en la plantación de árboles. El apoyo del Gobierno se ha ampliado a las personas que tienen explotaciones donde se cultivan árboles o que se proponen establecer parcelas agroforestales. El Presidente de Filipinas decretó que cada ciudadano, a partir de los diez años de edad, debe plantar un árbol por año durante cinco años consecutivos. Algunas concesiones privadas de explotación forestal participan también en la ejecución de programas de reforestación dirigidos a las comunidades, como el que tiene a su cargo la Corporación de Industrias Papeleras de Filipinas (PICOP). · República de Corea, donde las asociaciones forestales desempeñan un importante papel, a nivel de aldea o comunidad, en la producción y protección de bosques en terrenos privados. En 1980 existían en el país 20453 asociaciones forestales rurales, con un total de miembros próximo a los dos millones de personas. El Gobierno subvenciona a estas asociaciones y las ayuda con servicios de extensión. Se han establecido modelos de bosques privados bien ordenados. · Japón, donde se estableció en 1978 la asociación de propietarios forestales, encargada del fomento de las cooperativas de propietarios forestales. · China, donde la magnitud del esfuerzo que se está realizando en la reforestación de zonas devastadas es espectacular. El Presidente Mao Zedong exhortaba a su pueblo en 1958 «a cubrir la nación de árboles», y decretó también la ejecución de proyectos forestales, siempre que fuera posible. Estos decretos se han ejecutado plenamente. Se ha desarrollado una «silvicultura sobre todos los frentes», es decir la plantación de árboles, cuando posible, ante las cuatro fachadas de las casas, circundando los perímetros de las aldeas, a ambos lados de los canales, en terrenos comunales, etc. Se estimuló la participación del pueblo para la planificación y realización de los objetivos de la reforestación. La producción de madera aserrada, de leña, de frutas y de mantillo para abono orgánico (que es de vital importancia para el suelo en China) aumentaron, proporcionando ingresos complementarios. Como consecuencia, desde 1950 se ha duplicado la superficie de bosques de China, aunque todavía queda mucho por hacer. · República Popular Democrática de Corea, donde la plantación y el mantenimiento de árboles y bosques es tarea de todo el pueblo. La movilización popular para el trabajo de repoblación forestal es casi total. Se han organizado equipos de trabajo para la reforestación y plantación en todas las empresas: industrias de la madera unidades de elaboración de alimentos, industrias textiles, minas de carbón. Todas las empresas relacionadas con el sector forestal deben formar equipos básicos de forestación, constituidos por el 5% de sus trabajadores o miembros. Las empresas no directamente relacionadas con el sector forestal, sólo están obligadas a afectar el 3% de sus trabajadores al equipo básico de forestación. Estos equipos reciben formación en todos los aspectos de producción y mantenimiento de las plantaciones. Según los informes, en los últimos 30 años se han plantado bosques en todas las zonas apropiadas, y no quedan ya grandes superficies sin plantar en ninguna provincia del país. CORTANDO LAS ÚLTIMAS HOJAS DE UN ÁRBOL EN NEPAL - un búfalo consume 40 kg de forraje al día |
El ritmo de explotación de los bosques responde en gran parte a la demanda creciente de madera y leña por parte de una población en aumento. La demanda de las poblaciones rurales de pequeñas piezas de madera, postes, cañas de bambú y leña, ha crecido en espiral. Clon el aumento de las poblaciones urbanas, ha progresado la demanda de productos elaborados de la madera (papel, tableros contrachapados, tableros de partículas, tableros de fibra). Además, la madera se ha convertido en una importante fuente de divisas. Todos estos factores contribuyen a un aumento de las cortas de trozas.
Como consecuencia de ello, la extracción de madera en rollo en Asia registró un aumento de cerca del 3% anual, cifra muy por encima del promedio mundial. En términos cuantitativos, la leña y la madera para carbón vegetal representan la parte más importante de la extracción. Las trozas de especies distintas de las coníferas constituyen una proporción elevada de la producción.
La parte insular del Asia sudoriental representa más del 80% de la producción total de trozas. La estructura de la producción y de las exportaciones ha sufrido un cambio importante durante el último decenio en varios países de la subregión. La producción de trozas ha descendido en Filipinas de 11 a 7 millones de m³. Esta cuida refleja la disminución del potencial de los bosques, unida a la conciencia creciente de la necesidad de la conservación y al aumento de la demanda interna. Ha habido también un aumento de la producción local de madera aserrada y de paneles a base de madera.
En Filipinas, debido a las limitaciones impuestas, la exportación de trozas descendió drásticamente de 9 a 1,8 millones de m³ en diez años. En Malasia, la producción de trozas ascendió de 17 a 30 millones de m³ en un decenio, aumento que puede atribuirse sobre todo a la producción de Sabah y Sarawak. La proporción de trozas exportadas descendió del 64% en 1968-70 al 54% en 1977-79.
Los cambios más notables se observaron en Indonesia, donde se triplicó la producción de trozas durante el último decenio, pasando de 7,7 a 26 millones de m³, mientras que las exportaciones durante el mismo periodo aumentaron de 4,3 a 19 millones de m³. De este modo, la participación de Indonesia en la producción de trozas de la subregión se elevó del 21% al 48% y las exportaciones del 17% al 51%. Se produjo también un aumento de la elaboración dentro del país, especialmente de paneles a base de madera, como indica el aumento de 5000 m³ en 1968 a 526000 m³ en 1979. La afirmación de Indonesia como productor de trozas más importante de Asia y de todo el mundo tropical, es un aspecto sobresaliente del decenio de 1970.
Se han esgrimido muchos argumentos económicos en favor de la explotación de los bosques tropicales. Uno de ellos es su potencial generador de divisas. Indonesia, Malasia y Filipinas obtuvieron en conjunto unos 2330 millones de dólares EE.UU. por exportaciones de trozas sólo en 1979: Indonesia, 1500 millones, Malasia 690 millones y Filipinas 140 millones. Es discutible si el valor total de la exportación puede considerarse como un beneficio para el país exportador; como una parte importante de la explotación actual se realiza a través de sociedades multinacionales con base en el exterior, los beneficios netos en divisas se obtienen después de deducir partidas tales como repatriación de beneficios e importación de equipo.
A fin de elevar al máximo el valor añadido mediante la elaboración local, algunos países están restringiendo progresivamente la exportación de trozas. En la India, Bangladesh, Pakistán y Tailandia, las exportaciones de trozas están prácticamente prohibidas. En Malasia Peninsular está prohibida desde 1979 la exportación en forma de trozas de 16 especies de uso corriente. En Indonesia, a partir del 8 de mayo de 1980, los concesionarios sólo pueden exportar trozas después de haber suministrado cantidades especificadas para su transformación en el país. En este caso, la política oficial trata de estimular la transformación local.
Los bosques de la parte insular del Asia sudoriental, que han constituido hasta ahora un importante recurso con grandes excedentes de exportación, pueden enfrentar un descenso constante de la extracción a partir de 1985, con una caída potencial de unos 75 millones de m³ en 1985 a 70 millones de m³ para el año 2000. Esa disminución repercutirá en la política de fomento de la elaboración local de trozas. Por ejemplo, los 1200 aserraderos y las 16 fábricas de contrachapado de Indonesia utilizan generalmente sólo una fracción de su producción de trozas, y más de las tres cuartas partes se exportan. Es probable que esta situación cambie a medida que las instalaciones locales de elaboración comiencen a necesitar más trozas. La producción de madera industrial en Indonesia puede llegar a 40 millones de m³ para 1985, y fluctuar alrededor de este nivel hasta el año 2000. La producción anual estimada de madera procedente de plantaciones será en 1985 del orden de 0,5 millones de m³, elevándose a 1,4 millones de m³ para el año 2000. Se estima que la extracción en Malasia disminuirá desde el máximo de 33 millones de m³ en 1979 hasta sólo 18 millones de m³ para el año 2000. En Filipinas sólo se espera un aumento marginal de la extracción, 9,33 millones de m³ en 1979, a 10,95 millones de m³ en el año 2000, de los cuales 3,4 millones de m³ serán probablemente de plantaciones.
La FAO está trabajando con la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (CESPAP) en el desarrollo de un programa de medidas para la cooperación en el comercio de maderas tropicales. La última de una serie de actividades fue la Reunión Intergubernamental de Países Productores de Maderas Tropicales, celebrada en junio de 1981 en Bangkok. La reunión analizó el informe de una misión consultiva enviada a los principales países productores de maderas tropicales de Asia y el Pacífico. A reserva de la aprobación de los gobiernos, se propuso el establecimiento de un foro consultivo intergubernamental de los países en desarrollo productores y exportadores de maderas tropicales. Este sería un dispositivo provisional antes de establecer una comunidad regional de maderas tropicales. Como medida previa, la reunión designó a Malasia para que actuara como coordinador y se pusiera en comunicación con los gobiernos a fin de tomar disposiciones para la primera reunión del foro consultivo intergubernamental.
Prioridades en materia de enseñanza, capacitación e investigación forestal. Un análisis de los servicios en materia de enseñanza y capacitación forestal existentes, indica que una preocupación importante es la de ampliar los servicios de capacitación en Asia a fin de atender las necesidades que están surgiendo, especialmente en materia de extensión forestal.
En 1977 se realizó una evaluación en seis países: Birmania, Indonesia, Malasia, Filipinas, Sri Lanka y Tailandia. Ese análisis reveló que existían en los seis países unos 4000 profesionales forestales y 10500 técnicos forestales. Teóricamente, se necesitarán entre 1977 y el año 2000 otros 17700 profesionales y 50000 técnicos. Además, habría que capacitar unos 50000 guardas forestales y 150000 trabajadores forestales especializados.
Teniendo en cuenta las necesidades crecientes de una ordenación forestal integrada y de la participación de los servicios forestales en el desarrollo rural, es necesario modificar y actualizar el contenido de la capacitación forestal. Más que nunca es preciso que el personal forestal comprenda los problemas, sentimientos y valores de la población rural.
Al igual que en el caso de la enseñanza y la capacitación, los servicios para la investigación en el sector forestal y en las industrias forestales están muy lejos de ser suficientes. Hay que cambiar las prioridades de la investigación a medida que aumenta la complejidad de los problemas tratados. Así, el decimoséptimo Congreso Mundial de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO) hizo hincapié en la necesidad de intensificar la investigación en el campo de la agrosilvicultura para integrar en un todo las operaciones forestales. Esa investigación debe dedicarse a los sistemas de producción combinados, agrícolas y forestales, a la economía de la silvicultura para usos múltiples y al seguimiento de los cambios ecológicos en los bosques tropicales.
Una estrategia forestal moderna debe tender a la erradicación de la pobreza mediante un mayor acceso de la población rural pobre a los bienes, servicios y oportunidades que genera el desarrollo económico, y a promover la autosuficiencia y la participación equitativa de la población rural en el sector forestal y en las actividades basadas en el bosque. Los gobiernos tienen que revisar su política respecto a la protección forestal, a la energía basada en la leña, al comercio de maderas tropicales, a la capacitación y a la investigación. Las esferas prioritarias son:
· La preservación de los recursos forestales y del ambiente, y el mantenimiento de una cubierta forestal mínima. La atención de todos los aspectos referentes a la transferencia de terrenos forestales para aprovechamientos no forestales.· Una evaluación completa de los efectos sociales, económicos y ambientales de la producción de leña, y la elaboración y ejecución, con carácter prioritario, de programas para aumentar la producción de leña y utilizarla eficientemente.
· La formulación de planes y políticas nacionales para la producción forestal y la transformación de sus productos, y para racionalizar el comercio a fin de fortalecer la economía nacional, en especial la rural.
· La intensificación de la investigación en el campo agroforestal, combinando los sistemas de producción agrícolas y forestales, y fomentando las actividades forestales para usos múltiples.
El fortalecimiento de la autosuficiencia y el fomento de la cooperación técnica entre los países en desarrollo son objetivos principales de la FAO. Los distintos gobiernos pueden utilizar plenamente estos mecanismos para promover el desarrollo forestal con un espíritu de cooperación y asistencia mutua. La experiencia acumulada por la FAO está al servicio de los gobiernos y, por lo tanto, de los pueblos.
FAO. 1980 Hacia una estrategia forestal para el desarrollo. COFO - 80/3.
FAO. 1982 Forest resources of tropical Asia. Informe técnico nº 3.